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Dónde Caen Las Estrellas

Dónde Caen Las Estrellas

Status: En proceso
Genre:Mitos y leyendas / Secuestro y encarcelamiento / Romance / Aventura
Popularitas:219
Nilai: 5
nombre de autor: Beatriz zafra

Rose Walker jamás imaginó que un viaje cambiaría su vida para siempre. Reconocida como una joven guionista en ascenso en California, su sueño finalmente se estaba haciendo realidad cuando fue invitada a Singapur para participar en el rodaje de la película que había escrito durante años. Todo parecía perfecto: el éxito, el reconocimiento y la oportunidad que siempre había esperado. Pero el destino tenía otros planes.

Durante el vuelo, una violenta tormenta provoca un accidente aéreo que termina con el avión estrellándose en una isla desconocida perdida en medio del océano. Rose despierta sola entre restos del avión, rodeada únicamente por selva, montañas y un silencio aterrador. Sin experiencia sobreviviendo lejos de la civilización, deberá aprender a luchar contra el hambre, el miedo y la desesperación mientras intenta mantenerse con vida.

Sin embargo, la isla no está desierta.

Mientras explora el lugar buscando agua y comida, Rose descubre algo imposible: una antigua civilización e

NovelToon tiene autorización de Beatriz zafra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21

Sentada cerca del río, Nayara observaba en silencio el desastre que era Rose intentando pescar.

El humo del tabaco natural subía lentamente entre los árboles mientras los niños reían cada vez que un pez golpeaba a la extranjera en la cara.

La anciana soltó una pequeña exhalación cansada.

—Definitivamente los dioses tienen un sentido del humor horrible.

Rose seguía dentro del agua completamente empapada mientras discutía con los peces como si fueran enemigos personales.

Era pequeña.

Torpe.

Impulsiva.

Y demasiado ruidosa.

Exactamente todo lo que Nayara había criticado desde el principio.

Y aun así…

La anciana no podía dejar de observarla.

Porque había algo extraño en aquella muchacha.

Algo que la isla misma parecía reconocer.

Nayara había vivido demasiados años como para ignorar las señales.

El templo reaccionó a ella.

Las escrituras antiguas despertaron.

Y Kai…

Kai la miraba como jamás había mirado a nadie.

Eso era lo más peligroso de todo.

La anciana levantó lentamente la vista hacia el grupo de cazadores que regresaba desde la distancia.

Kai iba delante montando uno de los caballos oscuros de la tribu.

Alto.

Imponente.

Exactamente igual a su abuelo cuando era joven.

Y aun desde lejos…

Sus ojos no estaban sobre el camino.

Estaban sobre Rose.

Nayara suspiró profundamente.

“Ese niño ya cayó demasiado lejos…”

La anciana recordaba perfectamente la conversación dentro del templo días atrás.

Kai jamás había insistido tanto por nadie.

Ni siquiera siendo niño.

Pero con Rose era distinto.

Como si el destino ya hubiera echado raíces dentro de él.

Nayara volvió a observar a la extranjera.

Rose seguía intentando concentrarse mientras Lou le enseñaba pacientemente cómo mover la lanza.

Los niños alrededor la observaban emocionados.

Incluso Mochi, el pequeño mono ladrón, chillaba cada vez que ella fallaba.

Y entonces ocurrió.

Rose logró atrapar un pez.

El silencio duró apenas un segundo.

Después los niños comenzaron a gritar emocionados celebrando la victoria como si hubieran ganado una guerra.

Lou empezó a aplaudir orgullosa.

Hasta el mono saltaba sobre las rocas celebrando.

Rose levantó el pez con tanta felicidad y orgullo que parecía una niña pequeña mostrando un tesoro.

Y Nayara…

Sin darse cuenta…

Sonrió.

Una sonrisa pequeña.

Extraña.

La anciana levantó lentamente la vista hacia el cielo anaranjado del atardecer.

El viento movía suavemente las hojas de los árboles mientras el río seguía su camino tranquilo.

Y entonces pensó algo que jamás admitiría en voz alta.

—¿Acaso los dioses trajeron a esta jovencita para reparar lo que quedó roto en el pasado…?

Porque la tribu llevaba generaciones atrapada entre secretos, guerras antiguas y profecías olvidadas.

Y desde que Rose llegó…

La isla despertaba lentamente otra vez.

Las antiguas señales regresaban.

El templo había hablado.

Y Kai comenzaba a sonreír nuevamente.

Entonces el pez golpeó otra vez la cara de Rose.

¡PAAAF!

Los niños explotaron riéndose.

Lou casi cayó dentro del río de tanto reír.

Mochi empezó a señalarla chillando como si se burlara de ella.

Y Nayara soltó una pequeña carcajada baja antes de poder evitarlo.

Rose miraba el pez completamente traicionada.

—¡Este pez me odia!

La anciana negó lentamente con la cabeza.

“No… la isla solo se está divirtiendo contigo.”

Kai desmontó entonces del caballo y caminó lentamente hacia el río.

Naru apareció detrás suyo moviéndose silenciosamente entre los árboles.

Nayara observó cómo su nieto se detenía cerca de Rose.

Y cómo su mirada cambiaba apenas la veía.

La dureza desaparecía.

La tensión desaparecía.

Kai parecía más joven cuando estaba cerca de ella.

Más humano.

Eso hizo que el pecho de Nayara se apretara ligeramente.

Porque conocía demasiado bien esa expresión.

Ya la había visto antes.

Muchos años atrás.

En los ojos de alguien que terminó destruyéndose por seguir al corazón antes que al deber.

La anciana cerró lentamente los ojos unos segundos.

El pasado seguía persiguiéndola incluso después de tantos años.

Pero cuando volvió a mirar a Rose…

La muchacha seguía discutiendo con el pez mientras el mono le jalaba el cabello y los niños se reían.

Tan ruidosa.

Tan imperfecta.

Tan diferente a todos los Anari.

Y aun así…

Por primera vez…

Nayara dejó de verla solamente como una intrusa.

Quizá Kai tenía razón.

Quizá la isla realmente la había traído por una razón.

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