Cuando una persona esta vulnerable a todo lo que pasa a su alrededor, sin darse cuanta, la gente se aprovecha de la inocencia y traumas para satisfacer sus necesidades. Temor, dolor, felicidad, tristeza, emociones que nos pueden jugar en contra si no somos capaces de controlarlo.
Esta historia se trata de una vida que lo sobrelleva como puede despues se pasar por muchas cosas en su infancia, maltrato, drogas, problemas domésticos y manipulacion familiar.
Advertencia: esta historia contiene drogas, traumas, alucinaciones, armas, sangre, v1olac10nes, entre otras. Se recomienda discrecion a todo caso que leas este libro.
Estas advertido.
NovelToon tiene autorización de ML08 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El Final de la Recien Empezado
Manuel me contestó la llamada, salté de la cama y me sorprendí por ver aún la llamada en curso. Había olvidado una promesa que tuve con él hace mucho tiempo, salir una noche cuando cobremos la plata del trabajo.
La cita la había olvidado por completo, la culpa de dejarlo de lado me comía por dentro, pero el acepto salir a pesar de lo que paso, capaz por lastima, pero no quería perder esta oportunidad de nuevo.
– prepárate, voy a buscarte –
– okey. Y Manuel. Gracias, por contestar la llamada –
– yo haría cualquier cosa por vos Cami –
Corto la llamada y me dejo que mi pecho palpitara, lagrimas salian de mi.
– te extrañe mucho – mire hacia la cama mientras seguía arrodillada en ella.
Terminé de prepararme, miré hacia el teléfono para comprobar si tenía un mensaje de él o algo pero no había nada. Llevé las pastillas y mi teléfono por las dudas si las necesitaba por el dolor de cabeza. si me acuerdo bien, íbamos a tomar café pero no creo que sea lo mejor.
Salí de mi casa y me dirigí hacia el ascensor. Colorada, toque con mis manos frias mis cachetes que estaban a fuego vivo, no se si era fiebre que me volvio a subir o era por lo nerviosa que me encontraba.
Recordaba su voz cada rato desde la llamada, él se escuchaba muy tranquilo, capaz que solo me acepto por pena hacia mi o algo, aunque nunca se enteró de que me separe de mis no amigos ahora. Algo de ansiedad me inundaba cada vez más. Me sentía como un vaso a medio llenar por la ansiedad que cada vez pensaba en escapar pero sabía que un agujero pequeño en el vaso vaciaba poco a poco esa ansiedad para no consumirme por completo.
Ascendí a la sala de recepción y me encontré nuevamente con el recepcionista, me quedé conversando con él. Empezaba a hacer frío y me sentí completamente mal al sentir el aire fresco en mi cara, estornude y me sentí pesada. Me sone los mocos y al levantar la mirada escuche la bocina de su auto. Estaba ahi, mirándome con su vista cansada y ojos caídos del cansancio, no quiero decir que pasó por lo mismo que yo, pero si hubiera esa posibilidad de imaginarlo así, me sentiría bien conmigo misma aunque suene egoísta.
El vestía un buzo marrón con un gorrito de invierno y su barba crecida. podía notar su poco enojo y decepción hacia mi mientras me miraba. como si me estuviera analizando.
Quedé atraída por su energía, me acerqué a él y lo saludé, salió de su auto y sin decir una palabra y abrió la puerta del copiloto para mi. Note que no hacía contacto visual conmigo, eso me entristeció pero era obvio que pasaría. Subí en el auto y nos dirigimos hacia una cafetería cerca de ahí.
– ¿Te duele la cabeza? – Me pregunto. Seguía sin mirarme, concentrado en el camino el solo suspiro.
Agache la cabeza y miraba como mis dedos jugaban entre ellos – si, pero estoy bien –
– en vez de café, vas a tomar té –
No me negué, su energía me hacía sentir diminuta, aunque es psicólogo, no podía ponerme a su nivel y fingir que solo es una salida. No parecía el dulce Manu que conocía, era más callado e intuitivo, aun podía leerlo pero me era imposible no ponerme triste.
Miré hacia la ventana y solo podía ver las luces de los edificios, sentía el silencio que no podía romper aunque lo intente, no me dolía la panza y tampoco palpitaba mi corazón, tampoco sentía tranquilidad, sentía que mi sistema se encendía y apagaba como una luz, una idea de conversación hacia que la bombilla se encienda pero que a los pocos segundos parpadea y finalmente se apagaba, dando a entender que no iba a funcionar.
No hablamos en todo el viaje, me llevaba por una avenida alejándonos poco a poco de los edificios, todo el camino estaba oscuro, solo se veía como los edificios eran más lejanos de nosotros y las luces de estos me entretenían, parecia una pelicula que estaba viviendo, como si estuviera tomando un viaje largo para alejarme de todos aquellos que me lastimaron o de lo que me aleje para su sufrir.
Llegamos al lugar donde me quería traer hace mucho tiempo, me prometió estar en un lugar apartado de la ciudad mientras tomábamos café y hablábamos. Solo dos cosas cambiaron de este plan que se prometió, yo con un té y que no había ningún tema de conversación. Era como fingir que no nos conocíamos y que solo era de hablar de cosas nuevas, no me sentía muy incómoda, pero tampoco me gustaba su silencio.
Había una baranda para apoyarme, pero yo me senté en ella mientras tomaba mi té. Segundo después escucho que pone el seguro al auto y sus pasos dirigiéndose hacia mí para luego sentarse algo apartado de mi lado, mantuvimos una distancia bastante conveniente, cuando nosotros nos sentamos demasiado juntos.
Mire mi té que aún salía su vapor, mis pensamientos empezaban a salir otra vez, tratando de encontrar una manera de comenzar a disculparme con el. Levante mi cabeza y con los ojos cansados dirigí mi vista hacia esas luces que atraerian a cualquiera. Mis pensamientos claves eran sencillos y aburridos pero yo los notaba como unos de sin corazón o de egoísmo puro.
Mire de reojo hacia él y seguido mi cabeza, él ya estaba mirándome desde hace rato y no lo note. Este no esperaba una disculpa, seguía esperando que yo sacase mi verdadero yo como lo hacía antes, pero esa yo se fue hace no mucho pero se sentía como si fueran por varios años.
Mire hacia el te de nuevo y empecé a hablar:
– ¿Cómo te esta yendo en la otra sucursal? – tuve las manos inquietas, al mirarlas, me di cuenta que me empecé a morderme las uñas cuando siempre estaban perfectas.
– ando bien. Los chicos con los que trabajo son buena onda – miró su café callado, no duró mucho su silencio, notaba algo de ansiedad por decir algo pero se lo guardaba. – como estas con tu vida – preguntó con un tono algo cansado y ronco.
– bien – sonreí nerviosa, incliné mi cabeza hacia el lado contrario. Mis ojos empezaron a arder de nuevo y mi vista se tornaba borrosa – la verdad… estuve pensando ¿Fue bueno que experimente? –
– ¿Por qué no sería bueno? Experimentar es vivir algo que nunca hiciste.
– lo que experimente, ya lo viví y sigo viviendo – aclare aun mirando hacia el lado contrario enojada conmigo misma. Seguía en el pasado que me atormentaba todos los días en aquel entonces, pensaba en superarlo experimentando esto, pero aun siguen aqui. Ellos siguen aquí por mi.
El estaba esperando que lo mirara, me ponía inquieta, no me sentía valiente para verlo a los ojos, no quería contarle tampoco que me estaba convirtiendo en algo que juré nunca ser. Mi mirada destrozada a punto de llorar hizo que me escondiera de la vergüenza. – me aleje de vos cuando nos peleamos, sentí que te tenía que dejar espacio pero en vez de contactarte, te empecé a olvidar por mi vida escolar – apreté el vaso de plástico.
Él estaba callado escuchando mientras miraba hacia adelante, tomaba un poco de café cada tanto y seguía. – me empiezas a olvidar… Entonces me llamaste ¿Para que te consuele? –
No hable, iba a parecer a una niña que no sabía cómo explicarle a sus padres que no hizo cuando realmente hizo algo, era lo último que quería, escondí mi cara evitando la suya viendo hacia otro lado. Mis lagrimas salían mientras esperaba mi respuesta. Era verdad, lo pedí en cada momento desde que me separé de los chicos. Me volví egoísta al pensar que podría tener nuevamente su apoyo de nuevo y que aún seguiríamos siendo amigos.
– por la forma de que te quedas callada, es verdad – mire de nuevo para su dirección pero no podía decir nada. Él me miró con tristeza y se dirigió nuevamente a su café otra vez. – a pesar de todos estos meses, que aunque fueron pocos, yo los sentí larguísimos, verte con tus amigos me lastimo bastante –
– yo ya no soy amigo de ellos – mire hacia abajo.
– ¿Por qué? Pensé que estabas feliz con ellos – su voz se notaba indiferente.
– yo lo estaba… pero despues paso todo un quilombo, me separe de ellos, los empece a ignorar y ellos ya no quieren nada mas de mi –
“Ya no quieren nada más de mí” ¿que esperaba en realidad? ser el centro de atención, era lo último que pensaba en mi niñez y ahora lo deseo.
Mis pensamientos se envolvían más y más al estar pensando en mi yo de ahora y mi yo de antes, buscando las múltiples diferencias que habían en ese entonces y cuáles serían las correctas en tomar.
Giro los ojos al lado contrario de los míos. – solo buscabas atención – dijo cansado.
Me quedé congelada por sus palabras, mi corazón se sentía chiquito delante de él, sabía que esto era lo correcto, si terminamos nuestra amistad aca, lo aceptaría pero ¿en serio esto es lo que quiero?. No podía creer que yo misma me rindiese de algo cuando ya lo tenía a mi lado. Manuel no es un objeto ni tampoco un sentimiento que pueda investigar, es mi mejor amigo.
– fui una imbécil, perdón. Yo no quería alejarme de vos, tampoco tu atención. Te oculte la carta para que no te preocupes por mí, todo lo que me pasaba siempre pensé que era una carga para vos pero me di cuenta que solo me amabas y querías protegerme –
Me miró sorprendido, no decía nada. Pude notar no un rubor, solo asombro por haber descubierto que el gustaba de mi. Miro hacia otro lado nervioso, – yo no lo vi en ese momento, hasta te confundí con otra persona porque pensé que él era igual a vos. Y aunque lo es, recuerdo todo lo que pasamos juntos y no podía compararte con él – las lágrimas caían en el té frío. – yo posta te queria ver mas que un hermano o mejor amigo –
Lo mire directamente con mis lágrimas quemándome los cachetes, su vulnerabilidad salió, tristeza y conmoción se veía en él, pero se alejó y miró hacia otro lado. – me lo decis ahora cuando estoy tratando de olvidarte. Es tarde ya Cami ¿porque ahora cuando sufrí tanto tiempo? –
– perdón por todo Manu, eras el único que me apoyaste y ahora te estoy perdiendo a vos también. Yo nunca quise que esto pase en serio, es más, dejaría todo para estar con vos de nuevo. Al unico que necesito es a vos y a nadie mas –
Mis lágrimas salían sin control y limpiaba mis mocos con mi buzo blanco, estaba desesperada por querer volver a todo como era antes. Si no hubiese hecho amigos, si hubiese ignorado a Ludmila, si no hubiese conocido a esos payasos y si no hubiese experimentado todo esto, Manu jamás me dejaría.
No paraba de llorar, cada vez que sacaba una lágrima pensaba que estaba siendo manipuladora y eso no me dejaba pensar con tranquilidad, mi cabeza estaba llena de mierda por todo lo que sucedía, solo quería desaparecer o estar al lado de Manuel para tranquilizarme, me servirá estar como ahora para siempre, pero no creo que el quiera ahora que me ve en este estado, asquerosa y llena de mocos que no paran de salir.
En medio del llanto, él puso un papel en mi nariz y me dijo: – sopla – sople tan fuerte que los mocos eran larguísimos y ya se estaban acumulando en mi nariz. Lo vi tirar ese papel y agarran otro para secarme las lágrimas, estaba tan cerca que podía ver las venas notables de sus ojos y el brillo de estos manteniendo el llanto.