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Rescatada Por El Dueño Del Morro

Rescatada Por El Dueño Del Morro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:0
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.

Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.

Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 9

Capítulo Nueve

Ayla

Una semana pasó y me sentía súper bien, todos aquí me tratan con cariño, me ayudaron con todo y eso me dejaba feliz demás.

Hace unos días William vino a decirme que Raúl huyó y eso me dejó con tanto miedo, William intentó confortarme, pero aún así estaba con un sentimiento malo.

Después que él me contó eso, empecé a tener más pesadillas, la mayoría son de Raúl matando a mi madre y los otros son de él encontrándome y matándome. No le conté a nadie aún sobre mis pesadillas.

En esta semana conocí mejor a Eloá y a Pamela, y yo adoro la presencia de ellas. Para intentar al menos dar algo a cambio por lo que ellos están haciendo, empecé a despertar temprano y preparar todos los días un desayuno maravilloso.

Quedaba tan feliz con la alegría de ellos al ver la mesa puesta, conversábamos bastante y dábamos muchas risas juntos, ellos estaban volviéndose una familia para mí.

Yo estaba bien aquí, pero algo me incomodaba, el hecho de que yo estaba empezando a sentir algo por William, nos aproximamos demasiado estos días y algo en mi corazón empezó a encenderse, estar cerca de él era maravilloso, amaba nuestras conversaciones, pero no podía pensar en tonterías, William me consideraba su hermanita, entonces necesitaba intentar alejar ese sentimiento de una vez por todas de mí. No quería arruinar lo que yo y él teníamos.

Estaba sentada en el sofá de la sala con mi notebook en el colo, mis lentes que usaba raramente para trabajar estaban en mi rostro, no había nadie en casa, después de limpiar todo y ya dejar el almuerzo listo, resolví traducir algunos contratos.

Creo que quedé una hora trabajando, agarré mi notebook y fui hasta la cocina, lo coloqué sobre la encimera y fui a beber un agua.

Me senté en el banco que había del otro lado de la encimera de la cocina y continué haciendo mis traducciones. Minutos pasaron y oí a alguien entrando, miré en dirección a la puerta y casi tuve un infarto cuando vi a William parado mirándome con la ropa llena de sangre.

Me levanté rápidamente y fui a su encuentro.

—¿Está todo bien? ¿Estás herido? ¿Dónde está la herida? ¿Quieres que yo llame a un médico? — Mis manos temblaban, era tanta sangre. Salí ametrallando al pobre de preguntas.

—Hey Ayla, calma, calma. No estoy herido pequeña, esto aquí fue un pequeño accidente en el trabajo. — Él me mira y yo abrí los ojos.

—¿Tiene… tienes certeza que está todo bien? — Digo mirando para él y arreglando mis lentes en el rostro.

—Estoy sí pequeña, voy a subir y tomar un baño y ya bajo para hablar contigo, ¿está bien? — Él dice dándome un beso en la frente, lo que hace a mi cuerpo todo erizar.

William subió y yo volví a mi trabajo, casi una hora después oigo él bajar la escalera, él se aproxima de mí y va hasta la cocina, cuando llevo mi atención a él casi me quedo sin aliento, él está usando apenas un pantalón de buzo, su barriga marcada y con tatuajes está toda a la vista, sus cabellos aún húmedos están desordenados de forma bien sexy.

Sentí mi boca quedar seca, mis manos estaban sudadas, pensé por un momento que iba a tener un ataque, respiré hondo y noté que él me encaraba, en la misma hora mis mejillas quemaron y yo sentí una vergüenza enorme.

—Te ves bonita con lentes. — Él dice.

—Gracias grandullón. — Digo volviendo mi atención para la tela del notebook.

—Porra que olorcito rico, tú cocinas bien demás pequeña, por Dios. — Él habla moviendo en las ollas. — Solo no dejes mi madre saber que hablé eso eh.

Abro una sonrisa y doy risa con lo que él habló.

—¿Saber de qué William? — Eloá aparece bien atrás de William.

—¡Carajo madre, qué susto! — Él se asusta y pone la mano en el pecho al virar para su madre.

—Mira la boca muchacho. — Ella da un golpe en su cabeza.

No aguanto y doy risa de ellos dos.

—Buenas tardes Eloá. — Digo sonriendo.

—Buenas tardes mi querida, ¿cómo fue tu mañana? — Ella dice abrazándome con cariño.

—Fue buena, organicé la casa, hice el almuerzo y el restante del día apenas trabajé. — Dije.

—Ayla ya hablé que no necesita arreglar la casa, tú aún no puedes esforzarte mucho querida. — Ella dice haciendo cariño en mi cabeza.

—Es que yo quiero ayudar Eloá de alguna forma, no quiero ser un peso para ustedes. — digo bajando la cabeza.

—Para con eso Ayla, tú no eres un peso, sepa que todos aman tenerte aquí dentro. — Ella dice dándome un beso en la frente y abrazándome.

Cuando iba a responder siento otra persona abrazarme y cuando miro para el lado William mirándome de forma cariñosa.

—Nosotros adoramos tenerte aquí Ayla, mismo tú amenazándome con panqueques. — Él dice y abro una sonrisa.

—Gracias, considero ustedes mi familia. — Digo y ellos abren una sonrisa y aprietan más el abrazo.

En pocos minutos Pamela y Pedro llegaron, arreglé la mesa para el almuerzo y calenté la comida antes de servir.

—Listito personal, espero que les guste. — Digo sentándome.

—El olor ya está bueno demás, tengo certeza que el gusto está divino. — Pedro dice.

Empezamos a comer y todos adoraron la comida, así que finalizamos me levanté para quitar los platos y los muchachos acabaron ayudándome.

Lavé la vajilla y Pamela vino a secar para mí, vi a Eloá ir a descansar y los muchachos salieron para trabajar de nuevo.

El restante del día fue bien tranquilo, ahora estaba en mi cuarto asistiendo una película, ya había algunos minutos que no estaba sintiéndome tan bien, mi cabeza estaba doliendo un poco, pero ni di tanta atención para eso.

Miré en mi celular y ya era una de la mañana, fui a agarrar mi botella de agua y vi que había olvidado en la heladera, me levanté y abrí la puerta del cuarto, miré y no había nadie, anduve despacio hasta la cocina y abrí la puerta de la heladera y agarré mi botella.

Cuando iba a volver sentí mi dedito en la esquina del armario, lo que me hizo derribar mi botella.

—¡Porra! — exclamé bajito.

Me agaché en el piso y vi que mi botella había rodado para debajo del armario, incliné mi cuerpo y quedé debajo del armario prácticamente, cuando iba a levantar veo que la luz fue encendida, acabé llevando un susto y batí mi cabeza en el armario.

Miré para la entrada de la cocina y William me miraba de forma diferente, fue ahí que recordé que estaba usando la porra de un babydoll minúsculo. Me levanté rápido y arreglé mi ropa.

—Disculpa… William. — Pasé por él como un huracán y fui para el cuarto.

Mi dios él me vio en la posición que Napoleón perdió la guerra, ¡qué vergüenza!

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