NovelToon NovelToon
ANTES DEL PACTO ESPIRITUAL

ANTES DEL PACTO ESPIRITUAL

Status: En proceso
Genre:Malentendidos / Elección equivocada / Traiciones y engaños
Popularitas:562
Nilai: 5
nombre de autor: Margaret Gimenez

Black fue uno de los asesinos cazarrecompensas más temidos del Clan Luna Negra, hasta que un desamor y el alcohol lo empujaron al Bosque Oscuro, donde debía morir.

Pero sobrevivió… pagando un precio.
Un collar sellado con un anillo lo convierte en el guardián espiritual de Daily, la nueva y más joven líder del clan Yshir, cuyo poder es más una maldición que una bendición. Ex cazadora de monstruos y demonios, Daily está convencida de que el amor es una estupidez innecesaria.

Atados por un sello divino que ninguno pidió, deberán convivir mientras fuerzas hambrientas de poder, monstruos, demonios y antiguos secretos se alzan. Fingir que no sienten nada será parte del trato… porque cuanto más intenten romper el vínculo, más cerca estarán de perderse a sí mismos.

NovelToon tiene autorización de Margaret Gimenez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Plaza — El Despertar

La energía explotó.

No fue un destello pequeño.

No fue una chispa descontrolada.

Fue un estallido que quebró el aire como si el mismo espacio se hubiera rasgado.

La plaza entera vibró.

Las ventanas cercanas estallaron en una lluvia de cristal.

El suelo se abrió en grietas finas que serpenteaban bajo los pies de Kirlian.

Ya no estaba retrocediendo.

Estaba de pie.

Sus ojos brillaban con una intensidad que no debía mostrarse en público. No sin sello. No sin control.

El aire alrededor de su cuerpo parecía comprimirse, como si algo invisible intentara contenerlo… y estuviera fallando.

Una presión brutal empujó a los atacantes varios metros atrás.

Uno cayó de rodillas con un grito ahogado.

Otro escupió sangre al sentir cómo sus órganos vibraban por dentro.

El tercero apenas logró mantenerse en pie, clavando su arma en el suelo para no salir despedido.

El joven que habían sujetado fue liberado cuando la fuerza invisible lo arrancó de las manos del enemigo y lo lanzó varios metros lejos del punto de impacto.

—No… —murmuró uno de ellos, con los ojos abiertos por el pánico—. Ese poder no estaba en los informes.

No estaba.

Porque ese poder no debía existir todavía.

Pero Kirlian no estaba ganando.

Estaba perdiendo.

Cada pulso de energía no solo golpeaba hacia afuera.

Arrancaba algo desde adentro.

Su respiración se volvió irregular.

Sus pulmones ardían como si inhalara brasas.

Su visión se nubló en los bordes, sombras negras cerrándose lentamente.

El poder que estaba usando… no estaba completo.

No estaba sellado.

No estaba protegido.

Se estaba desbordando.

Y lo estaba rompiendo por dentro.

El suelo vibró una vez más.

Más fuerte.

Más inestable.

Y entonces Kirlian cayó de rodillas.

El impacto resonó seco contra la piedra.

La energía desapareció de golpe.

Sin transición.

Sin eco.

Solo un vacío pesado que hizo doler los oídos.

Los atacantes retrocedieron inmediatamente. No era prudente seguir. No cuando algo así podía descontrolarse de nuevo.

—Retirada —ordenó el líder con voz tensa.

Y desaparecieron entre las sombras como si nunca hubieran estado allí.

El silencio posterior fue peor que el combate.

Cuando llegaron

Daily fue la primera en verlo.

Su cuerpo en el suelo.

La sangre manchando la piedra clara.

El aire alrededor todavía temblando por la energía residual, vibrando en pulsos débiles.

El dolor en su pecho fue físico.

Real.

Casi insoportable.

No era solo miedo.

Era culpa.

Elio llegó detrás de ella.

Black se detuvo unos pasos atrás, evaluando la escena con una expresión que ya no era indiferente.

—¿Qué… hizo? —susurró Black, por primera vez sin sarcasmo.

Daily no respondió.

Cayó de rodillas junto a su hermano.

Intentó tocarlo.

Sus manos temblaban, aunque el guante ocultaba la mayor parte del movimiento.

La piel de Kirlian estaba fría.

Demasiado fría.

Él apenas abrió los ojos.

—Daily…

Su voz era débil. Fracturada.

—Cúrame…

La palabra no fue una orden.

Fue una súplica.

El silencio se volvió insoportable.

Daily apretó los dientes hasta que le dolió la mandíbula.

Podía sentir el núcleo del poder en él. Desordenado. Abierto. Inestable.

Si intervenía ahora con su propia energía sin un sello que lo contuviera…

Lo rompería por completo.

—Esta vez… no puedo.

Fue casi un susurro.

Kirlian la miró, confundido. Dolido.

Elio se arrodilló del otro lado, comprendiendo que algo era distinto.

—¿Qué significa eso?

Daily cerró los ojos un segundo.

Tomó una decisión que cambiaría más que esa noche.

—El poder que desató no está sellado. Si lo intento sola, lo fracturaré. Y si se fractura… no habrá segunda oportunidad.

Respiró hondo.

—Tiene que sellar el pacto. Ahora.

Elio entendió antes de que terminara la frase.

No dudó.

Porque esto no era simbólico.

Era supervivencia.

Se inclinó sobre Kirlian.

Tomó su rostro con firmeza, obligándolo a mantenerse consciente.

El pacto espiritual no era un gesto romántico.

Era una transferencia de vínculo.

De energía.

De responsabilidad.

De vida.

Sus frentes se tocaron primero.

La marca ancestral de los Yshir brilló bajo la piel de ambos, expandiéndose como raíces luminosas.

La energía que antes era caótica encontró un cauce.

El vínculo se activó.

No como una explosión.

Sino como un encaje perfecto.

Un pulso recorrió la plaza.

Las grietas dejaron de expandirse.

El aire volvió a respirar.

Kirlian jadeó, como si regresara desde el borde de un abismo profundo y oscuro.

El color volvió lentamente a su rostro.

Elio sostuvo su peso cuando el cuerpo del heredero se desplomó, esta vez sin violencia.

Estaba inconsciente.

Pero estable.

Black, que había observado todo en silencio absoluto, finalmente habló:

—¿Qué carajos están haciendo…?

Pero algo en su interior ya sabía la respuesta.

De todo lo sucedido esa noche…

No era el ataque lo que cambiaría el curso del clan.

Era esto.

No fue un gesto impulsivo.

No fue un acto desesperado.

Fue un pacto de guardianes.

Uno que no podía romperse.

Y que, desde ese instante, no pertenecía solo a ellos.

Pertenecía al sistema entero.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play