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Color De Mi Raza

Color De Mi Raza

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / Aventura / Acción / Completas
Popularitas:806
Nilai: 5
nombre de autor: ARACELYS DE LA CRUZ SALAYA

En la Venezuela colonial del siglo XVIII, la sangre determina el destino, pero el amor desafía todas las convenciones. Don Beltrán Linares es el origen de un legado dividido: por un lado, sus hijos legítimos, criollos de piel blanca que heredan su nombre y fortuna; por el otro, sus hijos bastardos, mestizos y de raza negra, condenados a la marginalidad.

Esta frágil barrera social comienza a resquebrajarse cuando Álvaro Linares, el heredero legítimo de deslumbrante belleza rubia y ojos verdes, conoce a Marina Ribas, una joven mantuana prometida en matrimonio por conveniencia a León Fernández, un hacendado mayor. Al instante, nace entre ellos un amor apasionado y prohibido que desafía los arreglos familiares y pone en riesgo el honor de ambos.

Mientras este romance florece en secreto, los medios hermanos de Álvaro luchan por forjar su propio destino en un mundo hostil:
Tomer Linares, otro de los hijos de Beltrán, se enfrenta a la tragedia cuando Joaquina Ribas la mujer que ama, es raptada por indígenas de la selva, obligándolo a una desesperada búsqueda.
Tadeo, un esclavo liberto, encuentra un amor inesperado y puro con una mujer aborigen, una unión que también deberá superar los prejuicios de la época.
Maya, una esclava que ha ganado su libertad, entabla una relación compleja con un indio cristianizado, navegando entre dos mundos sin pertenecer del todo a ninguno.

"Color de mi raza" es una saga familiar épica que entrelaza estos destinos, explorando el conflicto entre el deber y el deseo, la pureza de sangre y la identidad, en una época donde el amor era el acto de rebelión más peligroso.

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El Arcabuz

Comenzaba a amanecer en la vivienda de la viuda: Marina Ribas de Fernández, un carruaje se detuvo frente a esta, y bajaron del mismo sus padres, y hermanos, el mayordomo Nicanor, los recibió, este estaba acompañado de un par de esclavos, con lámparas en manos, alumbraban la entrada del lugar, que ya poseía rudimentarias lámparas en lo alto de la fachada. El mayordomo en compañía de dos esclavos recibió a los recién llegados.

   —  ¿ Dónde está mi hija?  — Preguntó el señor Conrado, molesto.   Usaba un traje negro, con su capa y sombrero.

— ! Bienvenido, señor, pase, la señora se encuentra en su recamara ¡    —  Fueron las palabras del mayordomo.

 La segunda en bajar fue, la madre, de Marina, la señora Berta, quien también vestía de luto, y con pañuelo en mano lloraba por la noticia tan sorpresiva. Luego bajó la joven Ana María, quien se mostraba inexpresiva y por último Asher, quien le lanzó una mirada fuerte a Nicanor.  La familia Ribas, entró al interior de la vivienda, subieron rápidamente a la habitación, al entrar vieron que la misma era amplia de enormes ventanas, que daban a la terraza, las paredes de tapizado tenue, vieron a la joven viuda, acostada en su lecho y a su lado dos esclavas, Petra y Xiomara, quienes saludaron a los señores con una reverencia.

    — ¿Marina que paso?  — Pregunto el padre evidentemente molesto.

 No asimilaba que su amigo, aún relativamente joven y que durante su luna de miel se quitara la vida, era inconcebible, no podía creerlo. La joven viuda se sentó al borde de la cama y abrazada a su madre echó a llorar desconsoladamente.

  — ! Ya, mi pequeña, ya, estamos aquí, no estás sola ¡ —  Exclamó la madre cubriendo con  sus brazos protectores,  el cuerpo tembloroso de la joven.

 Con curiosidad Ana María y Asher, abrieron la puerta que daba a la terraza, y vieron al cuerpo inerte de León, cubierto por una sábana blanca, y allí aún guindando del árbol la soga con su peculiar lazo… Vieron a dos funcionarios del gobierno, que parecían sepultureros, uno delgado y alto y uno obeso, ambos de mirada gélida, los miraban inexpresivos. Tras ellos se abrió paso, Conrado, quien se acercó a uno de los funcionarios, al obeso, al estar cerca vio, que el hombre en cuestión, era tan alto como él; pero enorme por la obesidad, bajo sus ojos claros mostraba unas ojeras marcadas, con diferencia de tonalidades, siendo más oscuras en esa zona, una calvicie pronunciada, un bigote y una barba, negra y tupida, lo miró de soslayo, mientras tomaba nota en una pequeña libreta.

    — ¿Qué paso, aquí?  —   Pregunto, esperando oír una respuesta satisfactoria que explicara la actitud tan determinante de su amigo, que lo tenía tan abrumado.

   — !Se ahorcó¡ ¿acaso no ve la marca en su cuello ?    — Fueron las secas palabras de aquel hombre.

    — ¡Pero, como que se ahorcó… No puedo creerlo ¡  —  Insistía Conrado con las manos en la boca por la fuerte impresión.

    — ! Dejó una carta, mire ¡  —   Dijo el obeso extendiéndose el sobre. Conrado con las manos temblorosas, tomo el papel y leyó en voz baja. Tras de él, Asher se acercó se inclinó y vio el cadáver, en efecto se observaba en su cuello, levemente la marca de la soga, ya que, estaba hinchado, vio algo que le sorprendió, la lengua, se la había pisado y  se mostraba morada, tapó el muerto ante las miradas fijas e inexpresivas de aquel par de hombres. Conrado regreso con su mujer, quien de inmediato le preguntó:

 — ¿Qué pasó, qué le dijeron, porque se ahorcó, el señor León?  —   La mujer dejaba descansar a su hija, quien dormía ayudada por sedantes, la esclava Xiomara, vigilaba el sueño de su ama, sentada a la cabecera de la cama.

 — ! León dejó una carta… Supuestamente estaba enfermo de gravedad ¡   —  Berta se mostró sorprendida, y esperaba que su esposo, continuó reafirmando lo leído.

  — ¡De verdad, estoy demasiado consternado, León fue mi amigo por años y nunca mencionó nada de ninguna enfermedad   —  Dijo incrédulo!  La esposa permanecía pasmada.

   —   Quizás, no quería que nadie se enterara de su enfermedad  —Fueron las palabras reflexivas de doña Berta. Conrado asintió.

Ya llegado al mediodía, el sol se hacía sentir de manera abrasadora, la sed, el cansancio y el hambre, debilitaban a cualquiera, por ello, el grupo de aborígenes que habían raptado a Joaquina, se detuvieron a orillas de unas palmeras a descansar, a tan solo metros de allí se podía ver el mar con sus olas que iban y venían. El grupo era numeroso tal vez unos treinta.

«Dios mío, porque me habrán raptado» Pensaba Joaquina, muy preocupada y ansiosa, no le quitaba la vista a aquel grupo que la veían curiosos. Ante sus ojos vio que el grupo se agrupaban a comer y descansar. Aquel grupo no solo estaba formado por hombres también; había mujeres armadas, con arcos y flechas.

«Que alivio, están descansando, estoy exhausta» Reflexiono la chica, sentándose bajo un frondoso árbol, cerca de unas altas rocas.

Se sentó recostada a una roca y suspiro resignada.

« Mi valentía, me costó cara, no debí de ir a la Aldea »   Pensaba arrepentida y cabizbaja.

 — Señorita, Joaquina, coma algo   —  Oyó la voz dulce de Jiasu, quien le ofrecía un bastimento. Joaquina, extendió su delicada mano derecha y tomó un envoltorio de hojas de plátano, al abrirlo vio que era además de carne, plátano asado. De inmediato tomó agua presurosamente.

    — ! Con calma señorita ¡  —   Le advertía la jovencita quien permanecía a su lado.

  —   ¿ Jiasu, porque me raptaron ?  —   Pregunto preocupada por su supervivencia en esa tierra hostil.

   — Señorita, también soy prisionera, este grupo, siempre nos ataca, nos roba y nos abandonan a nuestra suerte   — Dijo Jiasu, preocupada.

 En ese instante surgió un enfrentamiento entre ambos bandos, la adolescente y la rubia se ocultaron, viendo como Kabil y los demás peleaban con los otros indios. También pudieron ocultarse Itzel, Atzin y Nima, los demás luchaban. De una mortífera puñalada Kabil, acabó con uno de ellos, pero como eran numerosos los dominaron con facilidad, los arrodillaron, allí estaban además de Kabil, Polo.

«Sacaré mi arma, no esperan mi ataque» Pensó la chica con valentía.

 Para sorpresa de todos Joaquina sacó su arma y disparó un tiro directo al cráneo del indio que pretendía cortar el cuello de Kabil. Itzel aprovecho esta acción de la joven rubia y disparó una flecha matando a otro de sus enemigos, Atzin hizo lo mismo y en instantes habían dominado al grupo de indios salvajes. Gracias a la valentía de Joaquina, y el trabajo en equipo de las indígenas, el grupo de Kabil, se hizo con el liderazgo en aquel grupo.

    — Gracias mujer blanca, salvar vida, estar en deuda   —   Fueron las palabras sinceras de Kabil. Joaquina asintió.

 — Debemos irnos, pueden venir más —  Advirtió Atzin, recogiendo sus cosas, y ayudando a los más viejos subir a sus caballos.

  —  Dices estar en deuda conmigo, deja que regrese  —  Pidió la rubia, subiendo a un caballo, Jiasu, subió a otro, la niña estaba expectante a la conversación de esta y el joven cacique.

 — Si quiere puede irse, pero no sobrevivirá, hay muchos de ellos por el camino y también forajidos que se ocultan en estos lugares    —dijo.

    — Es verdad señorita   —  Intervino Jiasu.

    — La sed el hambre son su peor enemigo  —  Intervino Itzel.

Joaquina decidió viajar con estos a la tribu.

El reflejo de un paisaje paradisiaco, montañas rocosas, mostraban frailejones, tunas y animales propios de la zona como llamas. Se observaba en los ojos de Tomer Linares, las aguas cristalinas de un lago, este detuvo su alazán bajo un árbol, el animal de inmediato comenzó a comer pasto fresco, desmonto y miró a los demás, Tadeo, Rómulo y la indígena ya habían desmontado, estos lucían extenuados.

« Estoy agotado »   Pensaba Tomer, tomando agua de la cascada, luego llenó su alforja de la misma,  al voltear vio, que Xareni, se zambullían, en aquellas aguas, al notar que la india nadaba desatada  gritó enfadado:

 — Usted es loco,  Tadeo  ¿porque la soltó,  va a escapar?—  Preguntó Tomer hecho una furia.

 Tadeo, miró al joven quien estaba muy molesto, y se alejó, señalando hacia la laguna.

 — !Tranquilo, hermano, está pescando, mire¡— Señaló Tadeo;   Ambos hermanos voltearon y un par de segundos, emergió Xareni empapada con dos truchas moviéndose en sus manos, Tomer estaba sorprendido, igual que  Rómulo, quien permanecía sentado bajo un árbol, hasta se puso de pie y se alegró al ver emocionado  aquel pescado,  dijo:

 — Usted es muy inteligente   —  Exclamó el mestizo, viendo que la indígena le mostro una sonrisa.

 — No se quede allí, de  " boca abierta ", vamos a montar un fogón  —   Exclamó Tomer.

Por su parte Tadeo, limpiaba las truchas que Xareni extraía de la laguna, Rómulo, caballerosamente la ayudó a salir de la laguna, de orilla rocosa y con muchas lajas, Xareni se alejó a ponerse al sol, para secarse, Rómulo, se quitó su chaqueta y se la ofreció para que la usara, Xareni acepto. Desde lejos Tadeo y Tomer veían a Rómulo, coquetear con la aborigen.

   — ! Que locura, la que consideramos  " enemiga  " pesco para todos ¡  —  Fue la reflexión de Tadeo, su hermano guardó silencio, a la vez que encendía y atizaba  el fuego, diciendo:

 — Esa indígena está acostumbrada, a pescar y también cazan, viven libres en estas tierras — Tadeo, asintió concentrado en las truchas.

 Estaban los tres dedicados al fogón y al asado de truchas, cuando voltearon a ver Xareni, ya no estaba, voltearon a mirar a todos lados, Xareni había escapado.

 — ! Maldición  ¡  se los dije, la india escapó — Gritaba Tomer, fuera de sí, Rómulo no podía creer que la india quien era tan cariñosa con él había fingido todo para escapar. Corrió al lugar donde había estado Xareni, secando sus ropas al sol, ni la mujer, ni la chaqueta.

 — La única esperanza, que tenía para encontrar a Joaquina   —  Se reprochaba Tomer.

  — Todo fue su culpa,   " negro imbécil "  le dije que no la soltara, se lo dije   —  Gritaba Tomer, furioso.

 Intentó golpear a Tadeo, pero este lo esquivo, sin dejar de mirarlo, Rómulo miraba sin intervenir… Le lanzó otro, que a pesar de que Tadeo lo esquivara, roso su mejilla, el negro sintió aquel rose que venía con todo. El enfurecido Tomer, mando otro, que el imponente Tadeo, sujeto con su mano, diciendo:

  — ¡ Ya Tomer, cálmese, la voy a buscar —  Fueron las palabras del negro,  quien fue a buscar a Xareni.

 — ¡ No debe estar muy lejos, la encontraremos¡  —  Dijo Rómulo desconcertado.

    — Comamos primero   —  Pidió, Tomer, bajando la guardia, ante sus acompañantes. Los tres se sentaron a comer uno frente al otro. El ambiente estaba tenso, entre los hermanos.

 —Se fue a pie, allí están los caballo —  Exclamó Tadeo, dibujando una sonrisa en su rostro.

Comían deprisa, para rápidamente emprender la persecución. Ni siquiera terminaron cuando se pusieron de pie, Tomer se acercó a la cascada, se inclinó a lavarse las manos, Rómulo, lleno unas alforjas y veía que los demás montaron a sus caballos.

   —  ! Ya no se torture más…. La encontraremos ¡  —  Prometió Tadeo, mirando a todos lados.

 — ! No hacer bulla, viene,  un grupo  " gente mala " ocultar ¡  —  Oyeron, el susurro de advertencia de Xareni, voltearon y vieron a  la indígena, Rómulo sonrió, estaba muy emocionado.

 —  Allí está, no escapó —Exclamó Tadeo, emocionado.

  — ! Seguirme, hay cueva ocultar ¡  — Decía la aborigen, dirigiéndose con prisa al interior de una pequeña rendija, que era la entrada de la cueva.  Los hombres se miraron entre sí intrigados. Como pudieron entraron en la misma.

  — ¿Y los caballos?  — Preguntó Tomer, Rómulo ya estaba tras la joven mujer, quien lo trataba de manera especial;, Tadeo también la siguió, el chico no tuvo más opción; siguió a la aborigen y todos se ocultaron en la cueva.

  — ! Es un grupo muy numeroso, no podemos contra ellos¡   — Analizó Rómulo, mirando por una rendija.

  — Es verdad, son muchos — Dijo Tadeo, espiando desde otra abertura.

En el interior de la cueva, vieron que Xareni trepo y oculta veía a través de un agujero… Ya comenzaba a caer la noche y vieron a un grupo numeroso de hombres, estos delincuentes de oficio. Estos vieron a los caballos, luego de registrar las alforjas, buscaban alrededor. Hablaban entre ellos y reían. Mientras que en el interior de la misma, los hermanos Linares se miraban entre sí.

   — Maldición, las armas quedaron en los caballos — Se quejó Rómulo, furioso.

   — Yo tengo un arma y mi puñal —  Dijo Tadeo, y los tres hombres se miraban entre sí, con deseos de enfrentar al grupo de forajidos.

   — Yo cuento con dos armas   —  Exclamó Tomer.

   — Yo tener puñal… Esperar noche y atacar  — Oyeron de la india.

Y así lo harían, apenas caían las sombras de la noche, atacarían.

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Yuri😊
claro con esas habilidades y siendo chicas quien no? 😃😃
ARACELYS DE LA CRUZ Salaya: Gracias por comentar, Yuri
total 1 replies
Yuri😊
Dile que no lleva vacas🤣🤣🤣🤣
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