NovelToon NovelToon
La Número 11 Del CEO: Nunca Fue Solo Un Contrato.

La Número 11 Del CEO: Nunca Fue Solo Un Contrato.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / CEO / Época / Completas
Popularitas:7.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Diris Basto

Camilo Casadiego es heredero único ,de los CASADIEGO con una gran responsabilidad, Pero sin intenciones de dejar herederos, su padres intervendrán para asegurar su legado.

NovelToon tiene autorización de Diris Basto para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

una cena inesperada

La tarde comenzaba a caer sobre la casa.

Sol había pasado un buen rato en su habitación organizando sus nuevas cosas.

Pensando en que Camilo le había gustado mucho lo que ella había preparado para el desayuno.

Decidió ir a la cosina,

Después de todo, dentro de poco sería su esposa. Y aunque el matrimonio hubiera comenzado de una manera extraña, Sol ya había tomado una decisión en su corazón: haría todo lo posible por desempeñar bien ese papel.

Camilo era un hombre atractivo, eso no podía negarlo. Aunque todavía no entendía del todo su carácter ni su forma de comportarse.

—Quiero preparar algo para la cena —dijo a las empleadas.

Ellas se sorprendieron un poco, pero aceptaron ayudarla.

Sol preparó un plato sencillo pero delicioso: carne salteada con puré de batatas, acompañado con algunas verduras suaves.

Cuando todo estuvo listo, respiró hondo.

Luego subió al segundo piso.

Se detuvo frente a la puerta de la habitación de Camilo y tocó suavemente.

Unos segundos después la puerta se abrió.

Camilo apareció frente a ella.

Parecía sorprendido.

—Dime.

—Preparé la cena. ¿Quieres acompañarme?

Luego añadió con naturalidad:

—Creo que mis suegros llegarán tarde hoy.

Camilo la miró unos segundos.

No esperaba aquello.

Finalmente asintió.

—Está bien.

Ambos bajaron al comedor.

Las empleadas sirvieron la comida y, entendiendo que era un momento privado, se retiraron discretamente.

Camilo tomó el primer bocado.

Sol lo observaba en silencio, esperando su reacción.

Camilo levantó ligeramente las cejas.

—Está delicioso.

Sol dejó escapar un pequeño suspiro de alivio.

—Me alegra que te guste.

Comieron unos minutos en silencio.

Finalmente Sol habló.

—Camilo… ya que vamos a casarnos, creo que deberíamos conocernos un poco más.

Camilo apoyó los cubiertos y la miró con curiosidad.

—¿Y qué quieres saber?

Sol dudó un momento.

—Hoy hablé con mi madre sobre el matrimonio.

Eso tomó a Camilo por sorpresa.

Hasta ese momento ni siquiera se había detenido a pensar demasiado en el origen de la chica.

—¿Qué le dijiste?

Sol respondió con calma.

—Le dije que nos conocimos por las entregas que hacía a tu empresa.

Luego añadió:

—Mi madre está internada ahora en una clínica.

Sol omitió la gravedad de la enfermedad. No quería que Camilo sintiera lástima por ella.

—Me gustaría ir a verla todas las mañanas temprano… si no te molesta.

Camilo se encogió ligeramente de hombros.

—Me parece bien.

Sol asintió.

—Gracias.

Luego añadió:

—Y hay otra cosa.

Camilo levantó la mirada.

—¿Sí?

Sol miró alrededor del enorme comedor.

—Esta casa es muy grande.

Luego sonrió levemente.

—Como ves, me gusta hacer las cosas por mí misma. No te ofendas por eso.

Camilo la observaba con atención.

—¿A dónde quieres llegar?

Sol respondió con sinceridad.

—Después de la boda… ¿podríamos vivir en otro lugar?

Camilo arqueó una ceja.

—¿Y dónde quieres vivir?

Comenzó a enumerar con tranquilidad.

—Hay villas grandes fuera de la ciudad. Casas campestres muy bonitas.

Hizo una pequeña pausa.

—También podría ser un penthouse… o un apartamento VIP en el edificio más moderno y lujoso.

Sol negó con la cabeza.

—No.

Camilo la miró con sorpresa.

Aquella chica era realmente difícil de impresionar.

—Entonces… ¿qué prefieres?

Sol respondió con tranquilidad.

—Un apartamento modesto. En un barrio de clase media.

El silencio se instaló por un momento.

Camilo finalmente sonrió ligeramente.

—Está bien. Comprare uno.

Luego añadió:

—Si quieres, mañana temprano podemos ir a verlo.

—Bueno… después de visitar a tu madre.

Sol bajó un poco la mirada.

Recordó que al día siguiente debía ir a entregar la pequeña habitación donde había vivido.

—¿No puede ser en la tarde? —preguntó con cautela.

Camilo pensó unos segundos.

—Mmm… llamaré a mi secretaria. Tal vez pueda hacer un espacio en la agenda.

Sol asintió.

La conversación continuó de manera más relajada.

Hablaron de cosas simples: el trabajo de Camilo, algunas historias de la ciudad,

Por primera vez desde que se conocieron, la tensión entre ellos parecía disminuir un poco.

Cuando la cena terminó, Sol comenzó a recoger algunos platos.

En ese momento se escuchó la puerta principal abrirse.

—Parece que ya llegaron —dijo Camilo con tranquilidad.

Poco después, Guillermo y Laura entraron al comedor.

Al ver a los dos sentados juntos en la mesa, intercambiaron una mirada llena de satisfacción.

—Vaya… —dijo Laura sonriendo—. No esperaba encontrarlos aquí cenando juntos.

Sol se levantó con algo de nerviosismo.

—Buenas noches.

—Buenas noches, hija —respondió Laura con calidez.

Guillermo también sonrió.

—Parece que todo marcha bien.

Las empleadas entraron para retirar la mesa mientras los cuatro se acomodaban nuevamente.

Laura comenzó a hablar con entusiasmo.

—Hoy estuvimos viendo varios detalles de la boda.

Sol escuchaba con atención, aunque su expresión dejaba ver un leve nerviosismo que trataba de disimular.

—Tenemos que decidir muchas cosas —continuó Laura—. El salón, las flores, la música…

Luego miró a Sol.

—En tres días iremos a escoger tu vestido de novia, los anillos y algunos otros detalles.

Sol asintió suavemente.

—Está bien.

Guillermo también intervino.

—Será una boda hermosa. Estoy seguro.

Camilo observaba la escena con una ligera sonrisa.

Parecía entretenido viendo cómo todo tomaba forma tan rápido.

—Tengo curiosidad por ver cómo resultará todo esto —dijo finalmente.

Laura lo miró con un poco de emoción.

—Será un día muy especial.

La conversación continuó un rato más hasta que cada uno se retiró a descansar.

A la mañana siguiente, después del desayuno, Camilo y Sol salieron juntos de la casa.

Laura los observó desde la puerta con evidente alegría.

—Míralos —dijo en voz baja Guillermo—. Parecen una verdadera pareja.

Guillermo sonrió.

—Eso es bueno.

El automóvil llegó poco después a la clínica.

Sol llevaba consigo una bolsa con las cosas que había comprado para su madre.

Cuando entraron en la habitación, Noemí sonrió al verlos.

—Hija… volviste.

Luego miró a Camilo.

—Y trajiste compañía.

Camilo se acercó con educación.

—Buenos días, señora Noemí.

La mujer lo observó con atención.

—Dime, muchacho… ¿cuántos años tienes?

La pregunta tomó a Camilo por sorpresa.

—Treinta y siete ,

- Sol escucho atenta, no sabía que tenía tantos años , no se le notan.

Noemí asintió lentamente.

—Ya veo…

Luego miró a su hija.

—¿Y tú, Soleiny?

—Veintidós.

Camilo la miró con ligera sorpresa.

Era un dato que, curiosamente, nunca se había molestado en preguntar.

Noemí tomó la mano de su hija.

—Eres muy joven todavía.

Luego volvió a mirar a Camilo.

Su expresión se volvió más seria.

—Cuida bien a mi hija.

Camilo mantuvo una expresión tranquila.

—Claro.

La mujer continuó hablando con voz débil.

—Se ve que eres un buen hombre… y que la quieres.

Sol bajó la mirada.

—Soleiny —continuó su madre—, debe ser una buena esposa. Atender a tu esposo y ser un alivio para él.

Le acarició la mano.

—Es un honor que alguien de una familia tan importante se haya fijado en una muchacha tan sencilla como tú.

Camilo escuchaba en silencio.

Noemí suspiró suavemente.

—No sé si estaré lo suficientemente bien para el día de la boda… pero deseo mucho verlos allí.

Sol apretó su mano.

—Estarás bien, mamá.

Pasaron un rato más conversando hasta que decidieron despedirse para que ella pudiera descansar.

Cuando salieron de la habitación, Camilo habló.

—Ya que estamos en la clínica… podemos aprovechar.

Sol lo miró con curiosidad.

—¿Para qué?

—Para que te vea una ginecóloga.

Sol se sorprendió.

—¿Ahora?

Camilo se encogió de hombros.

—Mi madre quiere ser abuela pronto. Creo que sería bueno saber que todo está bien con tu salud.

Sol recordó el acuerdo que había hecho con Guillermo.

Así que asintió.

—Está bien.

Camilo la dejó esperando en la sala unos minutos.

Mientras tanto, entró en otro consultorio.

Allí habló con una doctora.

Después de una breve conversación y un discreto soborno, le explicó lo que quería.

Un implante anticonceptivo.

La doctora dudó un momento, pero finalmente aceptó.

Cuando Sol fue llamada al consultorio, Camilo entró con ella.

La doctora sonrió con profesionalismo.

—Vamos a aplicar un tratamiento que ayudará a fortalecer su fertilidad.

Sol no sospechó nada.

El procedimiento fue rápido.

Cuando salieron del consultorio, Sol parecía tranquila.

—Gracias por acompañarme —dijo.

Camilo sonrió con calma.

—No hay problema.

Sol miró la hora.

—Creo que deberías ir al trabajo.

Camilo levantó una ceja.

—Puedo quedarme contigo.

Sol negó suavemente.

—No es necesario. Solo iré a entregar la habitación donde vivía.

—¿Hoy?

—Sí. Solo voy a vaciar… tal vez regale algunas cosas. Ya no las necesito.

Camilo la observó unos segundos.

Luego preguntó:

—¿Y tu madre? ¿Dónde vivirá cuando salga de la clínica?

Sol respondió con naturalidad.

—Donde yo esté.

Hizo una pequeña pausa.

—Cuando compres la casa, vivirá con nosotros… si no hay problema.

Camilo negó con la cabeza.

—No… claro que no.

Luego sonrió ligeramente.

—Perdón por preguntar algo tan obvio.

Sol asintió.

—Entonces te llamaré más tarde.

Camilo abrió la puerta del auto para ella.

—Lleva al chófer contigo.

Sol subió al vehículo.

Mientras el auto se alejaba, Camilo se quedó unos segundos observándolo.

Había algo en aquella chica que todavía no lograba descifrar.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play