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Finalmente Te Encontré

Finalmente Te Encontré

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Transmigración antigua a moderna / Traiciones y engaños / Reencuentro / Amor eterno / Reencarnación(época moderna)
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

En este mundo, la muerte no borra el pasado; lo tatúa en la piel como una cicatriz de nacimiento: el Registro
Ian es un Rastreador, un hombre que caza almas con deudas pendientes. Durante un siglo, ha vivido atormentado por la marca en su pecho, justo donde el acero le atravesó el corazón, y por el recuerdo de la mujer que le arrebató el aliento con aroma a jazmín.
Él no busca amor, busca justicia. Pero hoy, en el pasillo de un hospital, su herida ha vuelto a arder. Ella está allí, con las manos manchadas de sangre, pero esta vez para salvar una vida.
Tras cien años de sombras, Ian finalmente puede pronunciar su sentencia:
—Finalmente te encontré.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Los auditores

Ian conducía a toda velocidad, devorando kilómetros para escapar del asedio de Marcus, mientras Anya cerraba los ojos con fuerza, tratando de visualizar el rincón exacto donde se ocultaba aquella caja fuerte. El sol empezaba a asomarse por el horizonte, tiñendo el cielo de un naranja sangriento y recordándoles que, a pesar de las sombras, todavía tenían una vida por la cual luchar.

​—Necesitamos ayuda. Si seguimos así, tarde o temprano Marcus terminará por destruirnos —comentó Ian, con la voz cargada de una preocupación que rayaba en la desesperación.

​—Cuando Marcus nos atacó en la casa, me di cuenta de algo —dijo Anya. Su tono no era de miedo, sino de una lucidez fría y cortante.

​—¿De qué hablas? —preguntó Ian, lanzándole una mirada rápida.

​—Ya eras un Recolector antes de conocerme. Siempre lo has sido, ¿verdad? —Anya soltó las palabras como si fueran dagas, con una seguridad que no admitía réplicas—. ¿Por qué mentirme? ¿Quién eres realmente, Ian?

​Anya no estaba dispuesta a aceptar una sola mentira más. Había puesto su vida, su carrera y su cordura en manos de este hombre, y aun así, sentía que caminaba sobre un terreno lleno de secretos.

​—Debemos hablar de eso, pero espera a que estemos en un lugar seguro —respondió él, apretando el volante con tanta fuerza que sus nudillos blanquearon. Intentaba ganar tiempo, sabiendo que la verdad era un abismo.

​—No trates de evadirlo. Sabes muy bien que no existe un lugar seguro. Por alguna razón, Marcus siempre termina encontrándonos —la desconfianza de Anya ya era una grieta insalvable—. Tal vez nos encuentra porque tú eres parte de ese mundo mucho más de lo que admites.

​—Te explicaré todo, Anya. Solo dame un poco de tiempo, por favor.

​—¡No! Quiero la verdad ahora mismo. No más engaños, no más verdades a medias… Si no confías en mí después de lo que pasó anoche, entonces es Mejor que nos separemos. Me cuidaré sola; al menos así sabré quién es mi enemigo.

​Anya estaba furiosa. Se sentía utilizada, una pieza en un tablero donde Ian conocía todas las reglas y ella jugaba a ciegas. Sabía que había algo mucho más oscuro en juego que una simple deuda de amor.

​Ian frenó bruscamente, estacionándose en el costado de la carretera. El chirrido de los neumáticos rompió el silencio de la mañana. Este era el momento que tanto había temido; su propia imprudencia al hablar de la "propiedad" había revelado su secreto. Se quedó en silencio, con el pecho agitado. Tenía miedo de perderla, pero la paciencia de Anya había superado su límite.

​—¡Habla de una maldita vez! —gritó ella, golpeando el tablero con el puño, desbordada por la rabia.

​Ian soltó un suspiro que sonó como una rendición. Se giró hacia ella y, por primera vez, sus ojos no ocultaban nada.

​—Tienes razón —confesó con voz ronca—. En 1926, mi misión no era amarte. Mi misión era recolectar tu alma, Anya. Tú eras mi objetivo.

El silencio que siguió a la confesión de Ian fue más pesado que la tormenta que habían dejado atrás. Anya sentía que el aire se volvía sólido en sus pulmones.

—¿Tu objetivo? —repitió ella, con una voz que temblaba de pura incredulidad—. ¿Me estás diciendo que todo nuestro "romance" en el pasado empezó porque venías a matarme?

Ian cerró los ojos, incapaz de sostenerle la mirada.

—No fue una elección, Anya. Tu familia, los Linares de hace un siglo, hicieron un pacto con el Registro para obtener prestigio y poder. Pero el Registro no regala nada; solo presta. Y en 1926, la deuda venció. El pago estipulado era el alma de la primogénita de la siguiente generación. Esa eras tú.

Anya se pegó a la puerta del auto, sintiendo náuseas. Su linaje, su propia sangre, la había vendido antes de que ella naciera.

—Marcus me envió para cobrar esa deuda —continuó Ian, su voz quebrándose—. Pero cuando te vi por primera vez en aquel baile, algo falló en mi naturaleza. El Recolector que había sido durante décadas se desmoronó. Por primera vez en mi existencia, me importó más la vida de una presa que mi propio deber.

—Por eso compraste la casa —dedujo Anya, con lágrimas corriendo por sus mejillas—. No era solo un nido de amor; era un escondite contra tus propios jefes.

—Traté de renunciar, Anya. Intenté por todos los medios romper mi pacto con el Registro, pero nada funcionaba. La caja fuerte que recuerdas contiene un pergamino, el contrato original que firme para volverme Recolector. Pero Marcus lo descubrió. Aquella noche en el muelle, pensábamos escapar juntos, después de que yo robara ese maldito contrato.

Ian la miró con una súplica silenciosa en los ojos.

—Por eso cuando te vi apuntándome con el arma mi mundo se vino abajo, yo estaba dispuesto a renunciar a mi inmortalidad por ti... Y tú solo me traicionaste, según estabas enamorada de otro y no querías que yo fuera un cabo suelto y hablara de lo que había entre los dos. Cuando disparaste yo sabía que no moriría, sin embargo, mi corazón si lo hizo.

Anya soltó una carcajada amarga, llena de dolor.

—Así que todo este tiempo, has seguido con tu estúpida venganza... Lo que no entiendo es que si no moriste después de que te dispare, ¿por qué no fuiste por mi y acabaste con esto?

—No pude, cuando fui por ti... habías muerto —Ian intentó tocar su mano, pero ella la retiró bruscamente.

—¡No! No me toques. No quiero que me vuelvas a tocar. Solo dime ¿por qué no terminaste con esto hace cien años?

—Porque cuando fui a buscarte te encontré sin vida llevando solo una flor de jazmín en tu mano —dijo Ian, se podía sentir el dolor en su voz —. Marcus me dijo que te quitaste la vida por no soportar el peso de tu traición y fue así que condenaste tu alma a ser perseguida y me condenaste a mí por la traición.

Anya abrió la puerta del auto con decisión. El viento de la carretera le azotó el rostro, pero no le importó. Necesitaba espacio, necesitaba que la ciencia y la lógica de su mundo actual borraran la suciedad de ese destino ancestral.

—¿A dónde vas? —gritó Ian, bajando también del vehículo.

—Ya no es tu problema, ahora que sabes que no fui yo esa condena de la que hablas no tiene validez—respondió ella sin mirar atrás—. Si mi familia hizo ese pacto, lo conseguiré y terminaré con esto para siempre. ¡No voy a dejar que tú o Marcus decidan qué pasa con mi alma!

En ese momento, el motor del auto empezó a fallar y las luces del tablero parpadearon violentamente. En el asfalto, frente a ellos, una figura empezó a materializarse desde las grietas del camino. No era Marcus. Eran dos hombres vestidos con uniformes de policía antiguos, con rostros pálidos y ojos que no parpadeaban.

—Los Auditores —susurró Ian, poniéndose en guardia—. Marcus ha reportado el contrato como "incumplido". Ya no vienen solo por ti, Anya. Vienen a borrar el linaje completo.

Anya no entendió lo último que dijo Ian, ella era la última de su linaje o al menos eso pensaba.

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Elizabeth Medina
ya me perdí,,,
Alexandra Ortiz Posada
Muy buena tu novela, gracias por compartir, bendiciones
Alexandra Ortiz Posada
Gracias por compartir, me gusta mucho tu novela
Alexandra Ortiz Posada
Muy buena novela, te sumerge en una película futurista, excelente
Alexandra Ortiz Posada
Me encanta tu novela, gracias por compartir, bendiciones
Martha Divas Delgado
dios estoy atrapada k impactante será k aniya es o fue mala e Ian se equivoca. hayyyyy esta historia está de infarto
Alexandra Ortiz Posada
Me gusta tu novela, ese toque de misterio la hace muy interesante, gracias por compartir , bendiciones
Marcela Lopez
excelente
Martha Divas Delgado
me gusta más capítulos y paso a paso se arma el camino ☺️
Ysabel Correa: Gracias 🫂... estaré escribiendo y actualizando todos los días
total 1 replies
Marie Beleño
pas historias así no me gustan demoran mucho para subir capitulos😡
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