Aira Kanzaki es una asesina de élite marcada por un pasado oscuro. Liam Torres, un joven hacker brillante, nunca buscó peligro… hasta que ella entró en su vida.
Ahora ambos están atrapados en misiones letales, secretos ocultos y una organización capaz de destruirlos. Entre balas, códigos y traiciones, nace una conexión que ninguno puede ignorar.
¿Podrán cumplir la misión… o sobrevivirá el sentimiento que intenta unirlos?
En un mundo donde amar es un riesgo,
solo aquellos que rompen el código pueden vivir.
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La sombra de poder
Capítulo 16 – La sombra de poder
En un rascacielos aislado, cuyo cristal reflejaba las luces de la ciudad como miles de ojos vigilantes, se llevaba a cabo una reunión sin precedentes. Los más poderosos de las corporaciones, líderes políticos y figuras influyentes del mundo estaban presentes. Ninguno hablaba sin motivo; el silencio era un océano de tensión y cálculo.
En el centro de la sala, un hombre de aproximadamente treinta años se acercó al podio. Su porte imponente y su mirada fría llenaban el espacio antes de que siquiera hablara. Su nombre resonó como un trueno cuando se presentó:
—Me llamo Kael Veyron —dijo, la voz grave y segura, cada palabra medida para penetrar mentes—. Y lo que estoy a punto de mostrarles definirá el orden de este mundo.
Los presentes intercambiaron miradas nerviosas. Habían oído rumores, pistas fragmentadas sobre sabotajes, hackeos masivos y desapariciones de información. Ahora, frente a ellos, estaba el hombre que parecía tener la respuesta… y la amenaza.
Kael desplegó hologramas sobre la mesa. Mapas de ciudades, conexiones financieras, rutas de información, todo enlazado a una red invisible que pocos podían comprender.
—He observado cómo operan —continuó—. Sus movimientos son lentos, predecibles y, a veces, ingenuos. Pero yo ofrezco algo que no pueden rechazar: poder absoluto sobre la información, control de los recursos estratégicos y la capacidad de manipular cualquier sistema global que se atreva a desafiarme.
Una risa tensa se escapó de un magnate financiero al fondo.
—¿Y por qué deberíamos cooperar contigo? —preguntó, la voz vibrando entre incredulidad y miedo.
Kael esbozó una sonrisa apenas perceptible.
—Porque si no lo hacen… —hizo una pausa calculada y la sala contuvo el aliento—. Sé lo que han hecho en la oscuridad. Sé los secretos que han guardado y los errores que han cometido. Puedo exponerlos todos. Sus imperios caerían en horas, sus nombres serían arrastrados por la opinión pública, y sus aliados los abandonarían.
El silencio se volvió más pesado que el plomo. Cada persona presente sintió que su pasado, su reputación y su seguridad personal estaban en riesgo. Kael no necesitaba armas, ejércitos ni amenazas físicas: el santaje y la información eran su verdadera arma.
—Acepto cooperar con ustedes —dijo uno de los líderes, con voz vacilante—. Pero solo si garantizas que lo que quede bajo control sea beneficioso para todos.
Kael asintió, la sonrisa desapareciendo por un instante, reemplazada por una expresión fría, analítica.
—Mis reglas son simples: obediencia, eficacia y resultados. No habrá errores. Si alguien se interpone, el costo será total. Y recuerden… ya he visto lo que guardan en secreto.
Mientras la reunión continuaba, cada participante comprendió la magnitud del poder de Kael. Era un hombre que no solo controlaba información; controlaba mentes mediante el miedo y el conocimiento de sus secretos más oscuros. Su plan no era solo conquistar, sino asegurarse de que nadie pudiera detenerlo, ni siquiera aquellos que se consideraban los más poderosos del mundo.
Fuera de la sala, en la penumbra de la ciudad iluminada, Kael Veyron observaba la red de pantallas que mostraban los movimientos de Aira, Liam y sus aliados. Una sonrisa sutil apareció en su rostro: cada paso que daban lo acercaba a la perfección de su plan… y a la inevitabilidad de su dominio total.
El mundo no sabía que un enemigo invisible, con control sobre información, recursos y secretos personales, estaba a punto de mover su primera pieza decisiva. Y nadie podría predecir cuándo y dónde caerá la siguiente ficha.