¿Puede un algoritmo salvarte la vida o terminar de destruirla?
Cansado de estar solo, el protagonista decide bajar una app de citas para encontrar el amor. Lo que empieza con un par de citas raras y anécdotas para la risa, termina con él creando su propia App. Pero cuando finalmente aparece ese match ideal, descubre que la vida real no se puede programar y que el amor duele mucho más de lo que recordaba.
Esta es la historia de una caída: desde las risas de la primera cita y las 15 rupturas en dos meses, hasta la traición y el duro camino de un hombre que tuvo que perderlo todo —incluida su propia identidad— para entender qué significa realmente amar.
Pero esta no es solo la historia de cómo se destruye. Es también cómo se levanta. Cómo aprende a ser padre, cómo vuelve a intentarlo, cómo encuentra segundas y terceras oportunidades cuando ya no creía que quedaran.
Una tragicomedia sobre amor, pérdida, y lo difícil que es reconstruirse cuando pensabas que ya no había vuelta atrás.
NovelToon tiene autorización de Claudio Briones para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
133: La Separación Policial
CLAUDIO POV:
Leena me tenía en el suelo.
EN MEDIO DEL CAFÉ.
CON GENTE GRABANDO.
MI VIDA ES UN MEME.
—¡SUÉLTAME O GRITO!
—¡GRITA! ¡No me importa!
Traté de soltarme otra vez.
Ella ajustó la llave.
Mierda, es buena.
—¿Dónde aprendiste esto?
—¡Años de entrenamiento! ¡Y lo voy a usar!
—¡Esto es asalto!
—¡Esto es JUSTICIA por todas las que ghosteaste!
Y ENTONCES LLEGARON LAS SIRENAS.
—Oh mierda —dijimos ambos al mismo tiempo.
Dos patrullas.
CUATRO OFICIALES.
Entraron como en película de acción.
Vieron la escena:
Yo en el suelo completamente avergonzado
Leena sosteniendo su notebook con la otra mano
La carpeta quedó regada en la mesa
La gente se puso a grabar como siempre
—¿Qué está pasando aquí? —dijo el oficial.
Ambos empezamos a gritar:
—¡Ella me atacó!
—¡Él tiene 15 víctimas documentadas!
—¡Ella me investigó ilegalmente!
—¡Es alcohólico y vive con su abuela!
—¡DEJA DE MENCIONAR A MI ABUELA!
—Sepárense.
—¡No hasta que admita!
—Señorita, suéltelo.
—¡Tiene patrón de manipulador! ¡Tengo GRÁFICOS!
—¿Gráficos?
—¡SÍ! —señaló la carpeta— ¡Timeline completo! ¡Análisis psicológico! ¡Todo documentado!
Los oficiales miraron la carpeta.
—¿Usted armó esto?
—¡Soy muy eficiente!
—Eso es... perturbador.
—¡GRACIAS! ¡Alguien con sentido común!
—Señorita, suelte al hombre.
Leena me soltó.
—Quiero presentar cargos. Por stalker.
—¡YO quiero presentar cargos por fraude emocional!
—Eso no existe.
—¡DEBERÍA!
—¿Quién llamó a emergencias?
—¡YO! —dijimos ambos.
—¿Ambos llamaron?
—¡Para reportarnos mutuamente!
—¿Y la llave de karate?
—Cinturón negro.
—¿La usó en una cita?
—¡Él iba a ghostearme!
—¡Ni siquiera somos novios!
—¡Exacto! ¡Por eso me ibas a ghostear!
—¡Esa lógica no tiene sentido!
—Los dos vienen con nosotros.
—¿QUÉ? —gritamos.
—Alteración del orden público. Agresión. Llamadas falsas a emergencias.
—¡Ella empezó!
—¡Él es alcohólico!
—¡DEJA DE DECIR ESO!
—Los dos. Ahora. Patrulla.
Nos esposaron.
A LOS DOS.
En la misma patrulla.
LADO A LADO.
ESPOSADOS.
COMO CRIMINALES.
—¿Cómo terminó esto tan mal? —preguntó un oficial.
—Ella me investigó como policía de investigaciones.
—Él vive con su abuela y es alcohólico.
—¿POR QUÉ SIGUES MENCIONANDO ESO?
—¡Porque es RELEVANTE!
—¡No lo es!
—Silencio.
Tres segundos de paz.
—Tienes dependencia emocional de tu madre según Nina.
—Nina no es mi terapeuta.
—Pero debería serlo.
—Tú también deberías tener terapeuta.
—Tengo terapeuta.
—¿Sabe que haces esto?
—¿Hacer qué?
—¡Investigar gente como True Crime!
—Me gusta. Es fascinante.
—¡Eres fascinante-mente loca!
Silencio.
Pero su pierna empezó a moverse nerviosa.
Tocando mi pierna.
—Para de mover la pierna.
—No puedo. Es ansiedad.
—Yo también tengo ansiedad y no molesto a la gente.
—Tú molestas a la gente de otras formas.
—Como cuáles.
—Ghosteando.
—Ya vuelves con eso.
—Es tu especialidad.
—Y la tuya es ser stalker y obsesiva.
—Investigadora aficionada.
—Stalker profesional.
—¡YA LLEGAMOS! —dijo el oficial.
—Déjenme avisarle a mi abuela; ¡está preocupada! —dije.
Leena se reía cínicamente.
—Corrijo: tienes dependencia emocional de tu madre y de tu abuela; alcohólico de mierda. —dijo ella.
—Psicópata obsesiva de mierda. Stalker. Fuiste a la universidad a acosarme. —añadí.
—Fui por mi investigación criminal, ¡para evitar que personas como tú dañaran a gente buena! —respondió.
Esta será una larga noche, pensé.