PoV Dea Ashnot
Mi vida habia estado cuidadosamente planeada incluso antes de nacer, el destino estaba escrito para mi, una maldicion y una bendicion ¿Como saber cual escoger? ¿Como saber cual era el camino correcto? ¿A que destino me llevaría cada decision que tomara?
Ellos se llevaban cada parte de mi, haciendome pedazos y volviendome a unir como un rompecabezas.
Eran mi perdición y mi salvacion, mi silencio y mis gritos, mi destino y mi verdad.
Cuando llegara la hora de escoger ¿A quien escogería?
Segunda parte de mi novela: La luna sagrada del rey Alfa.
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Capitulo 17: Maldito humano
Después de decir esas palabras al instante me arrepentí. Alexa no tenía que cargar con eso, sabía como era ella y en este momento lo más seguro es que estuviera revolcándose en la empatía y compasión. Absolutamente innecesario.
El resto del viaje fue en silencio hasta que aterrizamos en Washington, faltaba solo una hora para el concierto y teníamos que literalmente correr hacia alla.
— Eliam consigue un carro para todos.
— Como órdenes Reina
Eliam se dio la vuelta y movi mi mano tomandolo de la muñeca, una descarga electrica se infiltro por todo mi cuerpo y lo solte rápido, el se volteo sorprendido y carraspee.
— No formalidades aquí, no me llames reina o su majestad, solo... Dea.
El me miro sorprendido y movió el rostro hacia un lado, el calor subio por su cuello y se instalo en sus mejillas.
— Ok... Dea
Mi nombre en sus labios se sintio como un soplo de brisa fresca, se dio la vuelta rapido desapareciendo entre la gente y nos quedamos en silencio, podia sentir la mirada de Rhys y Azuma en mi espalda, bajando por mi cuerpo y quemándome las entrañas.
— Dea tenias que haberle dicho que alquilara un Ferrari, siempre he querido ir en uno — Alexa me miro haciendo pucheros.
— Alexa somos 6, no cabemos en un Ferrari.
— Bueno podían ser 3 ferraris.
— Ni de coña, un auto para todos y listo
Ella frunció el ceño como niña pequeña y volteo hacia otro lado, nos quedamos ahi en silencio viendo las personas pasar, el mundo de los humanos era solo apuro y descontrol, todos desesperados por aprovechar sus vidas antes de que se les escapara de sus manos.
Un Land Rover negro se estaciono delante de nosotros bajando los vidrios y ahi estaba Eliam.
— Suban.
Camine hacia la camioneta subiéndome adelante, los demas se subieron atras y el viaje comenzo. Safira y Alexa venia hablando del concierto a un volumen no muy soportable, aproveche el momento y voltee hacia Eliam susurrando.
— ¿Conseguiste lo que te pedi?
— Si, esta todo listo.
— Perfecto.
El resto del camino siguió en silencio hasta que llegamos al lugar, montones de gente gritando, mi cabeza estaba retumbando y esta vez no era por mi Lycan. Al fin llegamos a nuestros lugares en primera fila y Alexa grito de emocion, al rato comenzo el concierto. Todas gritando, cantando, bailando, yo queriendo desaparecer del maldito lugar, no habia sido buena idea venir, talvez habia podido simplemente traerla y despues venir a buscarla cuando terminara, pero ya era tarde para pensar en eso, los gritos de la gente me tenian sorda, estaba pensando seriamente en matarlos a todos cuando el concierto al fin acabo.
Salimos de ahí con Safira y Alexa eufóricas y ahora llegaba la hora de mi sorpresa, nos subimos en el carro de nuevo y las dos no dejaban de hablar, de lo bellos que se veían, de sus voces magníficas, de sus cuerpos deslumbrantes
Por la diosa
— Por la diosa, cállense por un maldito rato — Eliam les dijo y las dos rieron pero al fin se callaron, le agradeci mentalmente por haber dicho lo que hace rato tenía tantas ganas de decir.
El viaje fue en calma hasta que llegamos al lugar de mi sorpresa.
— ¿Que hacemos aqui? — Azuma dijo mirando por la ventana y cuando Alexa vio pego un grito, hoy si no me quedaba sorda era puro milagro.
— No, no, dime que esto no es lo que estoy pensando.
— Bueno si estás pensando que conseguí entradas para el bar en donde toda la gente famosa y empoderada del mundo humano le gusta venir, entonces si es lo que estás pensando
Alexa abrio la puerta lanzándose hacia afuera antes de que terminara de hablar y mire Eliam con una sonrisa de satisfacción, sus ojos se abrieron de sorpresa y se quedo quieto apretando el volante de la camioneta.
— Vamos — abri la puerta y me baje, Alexa me agarro del brazo rápidamente.
Entramos al lugar y era exactamente como lo había visto en internet. Lujoso. Muy muy lujoso. Llegamos a nuestros lugares y Eliam pidió las bebidas, no pasaron ni 10 minutos cuando Alexa y Safira ya se habían perdido entre la gente.
Me quede sentada bebiendo y observándolo todo, sentía todas las miradas puestas en nosotros, éramos desconocidos para ellos y porque no decirlo, desconocidos muy sexis. Las chicas no paraban de ver a los chicos y mirarme con envidia, a más de una la sorprendí y les solté una sonrisa macabra haciéndolas volar lejos, quien diría que encontraría diversión en un lugar como este.
La gente queria acercarse, pero estoy segura que nuestras miradas no eran amigables, ellos habian puesto sus características miradas gélidas, alejando a todo el que se intentará acercar, hasta que llego un valiente.
Un hombre alto de pelo castaño y ojos dorados se acerco sonriente a mi, lo mire intrigada, un humano que no tiene miedo a la muerte, interesante.
— ¿Bailas preciosa? — mire su mano estirada hacia mi y volvi a mirar sus ojos, escuchaba los latidos de su corazon acelerados, asi que no era tan valiente como lo creia.
— Ella no baila — el sonido fuerte de la voz de Azuma lo hizo saltar en su lugar brevemente, pero mantuvo la sonrisa y lo miro.
— Le estoy preguntando a ella
Azuma se paro del mueble rapido y lo tomo por el cuello fuerte.
— Te dije que ella no va a bailar contigo — su susurro amenazante puso el corazón del desconocido a latir descontrolado, su pulso se aceleró a una velocidad que definitivamente no era buena para un humano
Me levante de mi puesto puse mi mano en el hombro de Azuma, las chispas me golpearon como un choque de electricidad.
— Déjalo
Azuma relajo los musculos y lo solto de la camisa, mire hacia el desconocido y le sonrei.
— No deseo bailar, gracias por la invitación
El miro mi sonrisa embobado y paso la mirada por mi cuerpo descaradamente.
— Aun así me gustaría conocerte
Senti como se pegaron a mi espalda y una mano posesiva paso por mi vientre.
— Llegas tarde, ella no quiere conocerte — susurro amenazante de la voz de Rhys lo puso confuso, me miro y los miro a ellos sin comprender.
Sí, era raro, dos hombres que hablaban como si yo fuera suya, solo faltaba que apareciera Eliam.
El idiota se quedo observándome como esperando mi respuestas.
— No estoy interesada en conocerte — lo mire seria y el fruncio el ceño molesto y se dio la vuelta marchándose, sentía el brazo de Rhys quemándome la piel como brasas — Ya puedes soltarme.
— No quiero
Subí mi mano empujándolo hacia atrás y volví a sentarme en mi puesto.
Maldito humano.