Una joven caprichosa e ingenua ha cumplido su sueño de vivir una vida en compañía de su amado esposo, para ella no existe mayor felicidad, eso es hasta que sospecha que él la engaña. ¿Quién le ha robado el esposo? ¿La sirvienta? ¿Su mejor amiga?
Y aunque su amor por él es genuino pronto descubrirá si realmente él es la persona que quiere a su lado o si hay alguien más que atormenta su corazón. ¿A quién elegirá?
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La llamada de la muerte
Los tres días pasaron y finalmente el día de recoger la
investigación de su esposo llegó para Delia.
Antes de entrar a la oficina de Kenneth, él salió a toda
prisa sin prestarle atención a la joven que cayó al suelo por su culpa. Delia
expresó su enojo:
"¡Kenneth ten más cuidado!"
Kenneth parecía muy asustado, nada de lo que Delia dijo
lo hizo detenerse, él se marchó rápidamente. Delia refunfuñó aún después
de su partida:
"¿Qué le ocurre? Parece que vio un fantasma dentro
de la oficina"
La puerta de la oficina se abrió por el viento y a Delia
se le erizó la piel de solo imaginar que había algo adentro.
La joven tomó valor y caminó cuidadosamente hacia el
interior sosteniendo una barra de metal que encontró fuera de la oficina.
"¿Hay alguien adentro?"
Nadie respondió, la joven siguió revisando cada rincón
pero no encontró ninguna presencia humana.
"No hay nadie ¿Por qué actuó de esa
manera?"
El repentino sonido del teléfono la sorprendió, Delia
respondió la llamada y una voz grave transmitió el mensaje:
"Señor Kenneth, su esposa desea hablar con usted. El
tiempo que su esposa permanece consciente se reduce cada vez más, así que, por
favor, mantenga la calma y hable con ella”
Delia comprendió por qué Kenneth actuó de esa manera, él
estaba en ese estado después de recibir la llamada del hospital. Delia observó
el retrato del escritorio, aquella encantadora mujer debía ser su esposa. Delia
respondió:
"El señor Kenneth ya se dirige al hospital, dígale a
su esposa que no debe preocuparse, él llegará pronto a su lado"
"Disculpe ¿Con quién estoy hablando?"
Delia vaciló ante esa pregunta, pero inmediatamente
inventó una mentira.
"Soy su secretaria, Delia. Por favor, dígame los
detalles"
La voz detrás del teléfono cambió, una tenue voz, suave,
agradable y sin fuerzas, pronunció su nombre:
“…Delia…mi nombre es…Elizabeth…”
Luego de la llamada, la joven colgó el teléfono, se
limpió las lágrimas que salieron de sus ojos y salió deprisa en busca de un
taxi.
La joven llegó al hospital y vio a Kenneth corriendo de
un lado a otro preguntando por su amada esposa.
"¡Kenneth!"
Delia tomó aire y continuó informando:
"Ala oeste, al final del pasillo, Habitación 87, tu
esposa fue trasladada allí"
Tras recibir esa información Kenneth inmediatamente
avanzó para encontrar a su esposa.
Delia regresó a la oficina, pasaron 8 horas hasta que Kenneth
regresó.
"Kenneth… ¿Está todo bien?"
El joven caminó sin vida y se adentró a la habitación
continua sin decir una palabra. Delia esperó pacientemente fuera de la
habitación, pero el joven jamás salió. Delia mencionó:
"Vendré mañana a primera hora por el documento.
Descansa"
Delia no recibió respuesta, se dirigió a la salida y
cerró la puerta de la oficina.
En casa, la preocupación no la dejó tranquila. Delia
murmuró:
"¿Él estará bien?"
"¿Quién estará bien?"
Eliot escuchó sus palabras y se mostró curioso. Delia
observó a su esposo con cariño y luego mencionó.
"No, yo no estaría bien si tú enfermaras"
Eliot se mostró sorprendido, luego acarició las mejillas
de su esposa.
"No entiendo qué tienes en la cabeza, pero yo no
podría vivir sin ti, querida"
Delia observó a su esposo, entonces el joven apartó su
mano y mencionó:
"¿Eh? ¿No era una competencia para ver quién ama más
al otro?"
Al ver a su esposo en aprietos, la joven soltó una
carcajada.
"Cariño, si fuera esa clase de competencia no
podrías ganarme, yo nunca pierdo"
"Entonces sería tu primera derrota, porque yo te amo
demasiado, Delia. Sin ti no podría seguir viviendo"
"Te equivocas. Yo debo amarte más…"
Delia no cedió, como menciono anteriormente, cuando se
trataba de amar al otro ella jamás perdía...