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Rescatada Por El Dueño Del Morro

Rescatada Por El Dueño Del Morro

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:0
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.

Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.

Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.

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Capítulo 17

Capítulo Diecisiete

William ( Sombra)**

Entramos en la boca y por suerte está todo organizado, sacando el olor a marihuana, está todo bien. Ayla entró y ya vi su cara cambiar, creo que por el olor, ella fue caminando de un lado para otro viendo todo lo que había.

— ¿Dónde está el baño amor? — Preguntó ella.

La llevé hasta el baño que gracias a dios había sido limpiado ayer, la dejé allí y fui para mi mesa, encendí el notebook y comencé a mirar algunos documentos.

Ayla salió del baño con un buen aire en la mano y comenzó a rociar por toda la sala, ella abrió las ventanas dejando el lugar más aireado.

Apenas la miré y di una risita baja. Ella volvió para el baño y luego salió con un pañito y comenzó a pasar por el sofá que había.

— Amor, ¿vas a limpiar toda la sala? No es necesario. — Digo y ella apenas me encara con los ojos entrecerrados. — Está bien, voy a quedarme callado.

Ella continuó y después de unos diez minutos ni reconocí mi sala de tan limpia y aireada, ella se sentó a mi lado y comenzó a mirar lo que yo estaba haciendo en silencio, en la computadora estaba verificando el último informe de mis puntos de droga por el morro, no sé por qué más tenía algo extraño y a mí no me estaba gustando.

— En el punto doce el informe no condice con lo que fue entregado, si tú miras aquí vas a ver que la persona que hizo el informe apenas copió los datos iguales tres veces. — Ayla apuntó su dedito para la pantalla.

Me quedé observando y ella realmente tenía razón, estaban desviando mis drogas en mi cara.

Miré para mi pequeña y abrí una sonrisa.

— Buena señorita Ayla Fernandes, tengo la óptima noticia de que usted está contratada. — Digo jalando ella para un beso.

Creo que sería interesante tener mi amor aquí conmigo, así no la dejaba sola en casa.

— ¿Voy a ser tu secretaria amor? — Ella preguntó con una sonrisita traviesa.

— Vas sí, la más linda y maravillosa. — digo jalando ella para sentar en mi colo.

Beso su boca y ella corresponde y nuestro beso va calentando. Resolví alejarme para no pasar de los límites con ella.

Ella se sentó nuevamente a mi lado con una sonrisa en el rostro.

Continuamos viendo algunas cosas en la computadora y luego un huracán invadió la sala.

— Carajo, que olor a ese de lavanda. — BN habla entrando en la sala.

— Buenos días para ti también BN. — Digo y así que él ve a Ayla abre una sonrisa.

— Buenos días Ayla, ¿cómo estás hermanita? — Él dice viniendo hasta ella y abrazando la misma. — Buenos días jefazo.

— Buenos días BN. — ella habla sonriente — Estoy bien.

— Ahora sí tú estás patrona, va a trabajar al lado de su maridazo. — BN habla y Ayla da risa.

— Solo vine acompañarlo hoy BN. — Ella habla mirándome con cariño. — ¿Ya tomaste café de la mañana?

— Ya sí, mi novia maravillosa me despertó con café en la cama hoy, me sentí hasta un princeso. — Él habla y hasta yo doy una carcajada.

— Carajo BN, un grandote de esos recibiendo café en la cama. — Doy risa.

— Tú no ibas a hablar eso si fuera Ayla haciendo para ti. — Él dice y me mira con la cara de desprecio.

Miro para Ayla y la bichita está roja de tanto reír.

— Posh amor, ¿iba a llevar panqueques en la cama para ti mañana? — Ella habla y yo luego encaro ella con los ojos estrechos.

— Está viendo jefe, no va a querer recibir panquequitos en la cama de su novia. — BN habla afinando la voz.

— Bora trabajar BN, tiene droga para distribuir y más tarde vamos en el punto de la 12, los tipos están robando droga. — Digo.

Ayla y él me miran y comienzan a dar risa.

— Voy a expulsar los dos de aquí eh. — Digo encarando los dos.

— Voy en esa, buena suerte Ayla, a veces él se queda rabioso y muerde. — BN habla y sale casi corriendo de la sala.

— ¿Va a morderme amor? — ella pregunta intentando aguantar la risa.

— Yo no iba, más tú estás mereciendo unas mordidas. — digo avanzando en ella de broma.

Ella da una risa sabrosa y viene darme un beso.

Terminé de verificar los informes y Ayla me ayudó mucho, ella era buena con eso, hicimos otras cosas y ella me dio varias ideas.

Miré en el reloj y ya estaba casi en la hora del almuerzo, voy a llevar mi pequeña para comer en el Restaurante de doña Sônia.

— ¿Vamos amor? — Jalé ella por el brazo.

— Vamos grandote.

Salimos de la boca y había otro vapor en la contención, ese me saludó y evitó mirar Ayla, agarré uno de mis carros que había al lado de la boca y bajamos el morro.

Estacioné en frente del restaurante y salí del carro, abrí la puerta para Ayla y ella me acompañó para dentro, varias personas estaban mirándonos y percibí que Ayla se quedó incomodada.

— ¿Quieres irte amor? — Pregunto.

— No amor, vamos a comer. — Ella dice bajito.

Doy un beso en su frente y me viro para el personal y cierro la cara, general me mira asustado y desvía la mirada. Sentamos en una mesa y luego la atendiente vino hasta y nuestra mesa.

— Buena tarde jefecito, ¿va a querer qué hoy? — Ella pregunta casi lanzándose para mí.

— Voy a querer una feijoada y tú amor? — Pregunto para Ayla.

La atendiente mira para Ayla con una cara fea que no me gustó ni un poco.

— Puede ser filete de pollo para mí. — Ayla habla tranquila.

— ¿Va a querer algo para beber Sombra? — Ella nuevamente se queda lanzándose para mí.

Antes que yo fuera hablar algo, Ayla encara la moza. — Mi novio va a querer una coca y para mí puede traer un jugo de naranja. — Ayla encara la mujer con rabia.

La atendiente apenas anota el pedido y sale. Me quedé hasta sorprendido con la forma que Ayla fue un poco celosa.

— ¿Está todo bien amor? — Pregunto para ella.

— Está sí amor, solo me sentí incomodada, ella ni miró para mí bien, como si yo no estuviera aquí. — Ella dice y noto que se quedó triste.

Me levanto y siento a su lado, paso mi brazo por su hombro y la jalo para cerca de mí.

— Quédate tranquila amor, las chicas de aquí la mayoría vive lanzándose para arriba de los tipos, más la próxima que no te respete mando a rapar el cabello. — digo y ella agranda los ojos.

— No necesita de eso amor. — Ella habla triste.

— Claro que necesita, no acepto que desrespeten usted. — Digo besando su frente. — Solo una cosa más, ¿entonces quiere decir que soy su novio? — Pregunto y ella se queda roja en la hora.

— Yo solo quería alejar ella. — Ella dice y vira el rostro para el otro lado.

— Mi celosa más linda. — Digo abrazando ella.

— No soy celosa. — Ella me encara.

— Lo sé. — Abro una sonrisa.

Nuestra comida llegó y almorzamos, fue bien divertido, era bueno esos momentos con mi pequeña.

Después que terminamos, pagué y volvimos para el carro, voy a llevar ella a un lugar especial, necesito hacer de esa mujer mi novia, y ya tenía hasta comprado el anillo mientras ella estaba en el hospital.

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