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Rescatada por el Dueño del Morro

Rescatada por el Dueño del Morro

Status: Terminada
Popularitas:17.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Carol Nami

Ayla tiene veinticuatro años, un cuerpo lleno de marcas y un secreto que no puede contarle a nadie: el hombre que mató a su madre es el mismo que la tiene prisionera.

Cada noche, Ayla escapa al único bar abierto en el morro, buscando en el fondo de una botella unas horas de paz. Pero alguien la está observando. William —conocido como Sombra, el dueño del morro— no es el tipo de hombre que mira para otro lado cuando algo no le cuadra. Y esa mujer de lentes oscuros y mangas largas en pleno calor de Río de Janeiro le despierta algo que no logra ignorar.

Cuando Ayla aparece una noche al borde del colapso, Sombra toma una decisión que cambiará la vida de ambos: llevarla a su casa, ponerla bajo su protección y jurar que nadie volverá a tocarla.

Lo que ninguno de los dos esperaba era enamorarse.

Pero en el morro, el amor no viene sin guerra. Un enemigo implacable quiere a Ayla de vuelta. Secretos familiares enterrados durante décadas empiezan a salir a la superficie. Y Ayla descubrirá que la mujer rota que llegó pidiendo ayuda tiene dentro de sí una fuerza que nadie —ni ella misma— sabía que existía.

Una historia de amor intenso, lealtad inquebrantable y transformación en el corazón de las favelas de Río de Janeiro. Para lectoras que no le temen a las emociones fuertes.

Contenido para mayores de 18 años.

NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo Diecisiete

Capítulo Diecisiete

William (Sombra)

Entramos a la boca y por suerte está todo organizado; quitando el olor a marihuana, todo está bien. Ayla entró y enseguida le vi la cara cambiar, creo que por el olor; fue caminando de un lado a otro viendo todo lo que había.

— ¿Dónde está el baño, amor? — Preguntó.

La llevé al baño que gracias a Dios habían limpiado ayer; la dejé ahí y fui a mi escritorio. Encendí la laptop y empecé a revisar algunos documentos.

Ayla salió del baño con un aromatizante en aerosol en la mano y empezó a rociarlo por toda la sala; abrió las ventanas dejando el lugar más ventilado.

Solo la miré y solté una risita. Volvió al baño y enseguida salió con un trapito y comenzó a pasarlo por el sofá que había.

— Amor, ¿vas a limpiar toda la sala? No hace falta. — Digo y ella solo me mira con los ojos entrecerrados. — Está bien, me quedo callado.

Ella continuó y después de unos diez minutos no reconocí mi sala de lo limpia y ventilada que quedó. Se sentó a mi lado y empezó a ver lo que yo estaba haciendo en silencio. En la computadora estaba revisando el último reporte de mis puntos de droga por el morro; no sé por qué, pero algo estaba raro y no me estaba gustando.

— En el punto doce el reporte no coincide con lo que fue entregado; si miras aquí, vas a ver que la persona que hizo el reporte simplemente copió los datos iguales tres veces. — Ayla señaló con su dedito la pantalla.

Me quedé observando y realmente tenía razón: estaban desviando mis drogas en mi propia cara.

Miré a mi pequeña y esbocé una sonrisa.

— Bueno, señorita Ayla Fernandes, tengo la excelente noticia de que está contratada. — Digo jalándola para un beso.

Creo que sería interesante tener a mi amor aquí conmigo; así no la dejaba sola en casa.

— ¿Voy a ser tu secretaria, amor? — Preguntó con una sonrisita traviesa.

— Sí, la más linda y maravillosa. — Digo jalándola para que se siente en mi regazo.

Beso su boca y ella corresponde; nuestro beso va subiendo de temperatura. Decidí apartarme para no pasarme de los límites con ella.

Ella se sentó de nuevo a mi lado con una sonrisa en el rostro.

Seguimos viendo algunas cosas en la computadora y enseguida un huracán invadió la sala.

— Carajo, qué olor es ese a lavanda. — BN dice entrando a la sala.

— Buenos días para ti también, BN. — Digo, y en cuanto ve a Ayla esboza una sonrisa.

— Buenos días Ayla, ¿cómo estás, hermanita? — Dice acercándose a ella y abrazándola. — Buenos días, jefe.

— Buenos días, BN. — Ella dice sonriente. — Estoy bien.

— Ahora sí eres la patrona, vas a trabajar al lado de tu maridote. — BN dice y Ayla se ríe.

— Solo vine a acompañarlo hoy, BN. — Dice mirándome con cariño. — ¿Ya desayunaste?

— Sí, mi novia maravillosa me despertó con desayuno en la cama hoy; me sentí hasta un principito. — Dice y hasta yo suelto una carcajada.

— Carajo BN, un grandulón como tú recibiendo desayuno en la cama. — Me río.

— No dirías eso si fuera Ayla haciéndolo para ti. — Dice mirándome con cara de burla.

Miro a Ayla y la pobre está roja de tanto reírse.

— Pues amor, ¿te iba a llevar panqueques a la cama mañana? — Dice ella, y yo enseguida la miro con los ojos entrecerrados.

— ¿Ves, jefe? ¿No va a querer recibir panquequitos en la cama de su novia? — BN dice afinando la voz.

— A trabajar, BN, hay droga que distribuir, y más tarde vamos al punto de la 12, los tipos están desviando droga. — Digo.

Ayla y él me miran y empiezan a reírse.

— Los voy a echar a los dos de aquí, ¿eh? — Digo mirándolos fijamente.

— Me voy, buena suerte Ayla, a veces se pone rabioso y muerde. — BN dice y sale casi corriendo de la sala.

— ¿Me vas a morder, amor? — Pregunta ella intentando aguantar la risa.

— No iba a hacerlo, pero te estás mereciendo unas mordidas. — Digo abalanzándome sobre ella en broma.

Suelta una risa deliciosa y viene a darme un beso.

Terminé de revisar los reportes y Ayla me ayudó mucho; era buena con eso. Hicimos otras cosas y me dio varias ideas.

Miré el reloj y ya era casi la hora del almuerzo; voy a llevar a mi pequeña a comer al restaurante de doña Sônia.

— ¿Vamos, amor? — La jalo del brazo.

— Vamos, grandote.

Salimos de la boca y había otro vapor en la contención; este me saludó y evitó mirar a Ayla. Agarré uno de mis carros que estaban al lado de la boca y bajamos del morro.

Estacioné frente al restaurante y salí del carro; le abrí la puerta a Ayla y ella me acompañó adentro. Varias personas nos estaban mirando y noté que Ayla se incomodó.

— ¿Quieres irte, amor? — Pregunto.

— No, amor, vamos a comer. — Dice bajito.

Le doy un beso en la frente y me volteo hacia la gente poniendo cara seria; todos me miran asustados y desvían la mirada. Nos sentamos en una mesa y enseguida la mesera vino hasta nosotros.

— Buenas tardes, jefecito, ¿qué va a querer hoy? — Pregunta casi lanzándose hacia mí.

— Voy a querer una feijoada, ¿y tú, amor? — Le pregunto a Ayla.

La mesera mira a Ayla con una cara fea que no me gustó nada.

— Para mí un filete de pollo. — Ayla dice tranquila.

— ¿Vas a querer algo de tomar, Sombra? — Nuevamente se me lanza encima.

Antes de que yo pudiera decir algo, Ayla encara a la chica. — Mi novio va a querer una Coca, y para mí tráigame un jugo de naranja. — Ayla mira a la mujer con rabia.

La mesera solo anota el pedido y se va. Me quedé hasta sorprendido con la forma en que Ayla se puso un poco celosa.

— ¿Está todo bien, amor? — Le pregunto.

— Sí, amor, solo me sentí incómoda; ella ni me miró bien, como si yo no estuviera aquí. — Dice, y noto que se puso triste.

Me levanto y me siento a su lado; paso mi brazo por su hombro y la jalo hacia mí.

— Quédate tranquila, amor. Las chicas de por aquí, la mayoría se la pasa lanzándose sobre los tipos, pero a la próxima que no te respete la mando a raparse el cabello. — Digo, y ella abre los ojos bien grandes.

— No hace falta eso, amor. — Dice triste.

— Claro que hace falta, no acepto que te falten al respeto. — Digo besando su frente. — Solo una cosa más: entonces, ¿resulta que soy tu novio? — Pregunto, y se pone roja al instante.

— Solo quería alejarla. — Dice y voltea la cara hacia otro lado.

— Mi celosa más hermosa. — Digo abrazándola.

— No soy celosa. — Me mira fijamente.

— Ajá. — Esbozo una sonrisa.

Nuestra comida llegó y almorzamos; fue muy divertido. Era bueno tener esos momentos con mi pequeña.

Después de terminar, pagué y volvimos al carro. Voy a llevarla a un lugar especial; necesito hacer de esta mujer mi novia, y ya hasta había comprado el anillo mientras ella estaba en el hospital.

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LISSETH BUITRAGO
Hermosa Historia. Gracias
Carolina Vargas
👏👏
Isabel Martín
Una historia interesante, felicidades autora 👏👏👏👏
Nicol Andrea Troncoso
me encanta la historia es muy buena
Isabel Moreno Sandobal
No entiendo, si tiene un trabajo,con lo poco o mucho que gane, se puede ir de esa casa 😮
Liliana García
Algo enredada, pero es por los modismos y me imaginó que es traducción 🤔
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