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Enemigos

Enemigos

Status: En proceso
Genre:Omegaverse / Posesivo / Amor-odio
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: juliana scotella

Siempre hubo odio entre ellos. Desde el primer momento, las miradas estaban cargadas de desprecio, las palabras eran cuchillos y las peleas, inevitables. Eran enemigos por naturaleza… o eso creían.
Pero todo cambia cuando él descubre un secreto que nunca debió salir a la luz.
A partir de ese instante, la tensión deja de ser solo odio. Las emociones se vuelven confusas, peligrosas, irresistibles. Lo que antes era rechazo empieza a transformarse en algo mucho más intenso… algo que ninguno de los dos sabe cómo controlar.
¿Es posible que entre enemigos nazca el amor?
¿O todo es solo una ilusión provocada por lo que ahora los une?
En un mundo donde los instintos pueden más que la razón, cruzar esa línea podría cambiarlo todo… para siempre.

NovelToon tiene autorización de juliana scotella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 16 : Un embarazo te vuelve débil

Apenas me dieron el alta, fui directo a su territorio.

No lo pensé demasiado.

No podía.

Necesitaba verlo.

Necesitaba asegurarme de que estaba bien.

De que no había hecho alguna locura por mi culpa.

Aunque, siendo Irán, eso era pedir bastante.

Cuando lo encontré.

Se me cortó la respiración.

Estaba cubierto de sangre.

No toda era suya.

Pero parte sí.

Tenía varios golpes.

Cortes superficiales.

Un labio partido.

Nada mortal.

Nada que pusiera su vida en peligro.

Y, aun así, verlo así hizo que algo en mi pecho se retorciera.

...Dante (pensamiento)...

Otra vez no.

Por un instante, recordé cuando éramos enemigos.

Cuando nosotros mismos nos dejábamos así.

Golpes.

Sangre.

Odio.

Y ahora…

Ahora era mucho peor.

Porque esta vez me importaba.

Caminé hacia él.

Estaba hablando por teléfono.

Serio.

Dando órdenes.

Tan Irán que casi me hizo rodar los ojos.

Cada paso aceleraba más mi corazón.

Hasta que estuve frente a él.

Sin pensar demasiado, llevé mi mano a su rostro.

Mis dedos rozaron su labio lastimado.

Con cuidado.

Demasiado cuidado.

Irán se quedó inmóvil.

Sus ojos encontraron los míos.

Y durante un segundo, el resto del mundo desapareció.

Cortó la llamada sin apartar la mirada.

Luego tomó mi mano entre las suyas.

—¿Qué hacés aquí, Dante?

Su voz era más suave de lo que esperaba.

Pero todavía quedaba algo de la molestia anterior.

—No me digas así.

Fue lo único que logré decir.

Porque escuchar mi nombre en sus labios seguía sintiéndose mal.

Demasiado mal.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

Breve.

Cansada.

—No deberías estar acá.

Su pulgar acarició mis nudillos.

—No es un buen momento.

El olor a sangre me golpeó con fuerza.

Intenso.

Metálico.

Mi estómago se revolvió al instante.

Tuve que tragar saliva para contener las náuseas.

...Dante (pensamiento)...

No ahora.

Por favor, no ahora.

Apreté ligeramente su mano.

Necesitando anclarme a algo.

A él.

—Tenía que saber que estabas bien.

Admití finalmente.

Porque mentir ya parecía inútil.

—Ahora te preocupás por mí.

Lo dijo con ironía.

Con esa media sonrisa que siempre usaba cuando estaba herido.

Y, aun así, la pregunta dolió más de lo que debería.

—Entraste a un hospital privado para ver si estaba bien.

Entrecerré los ojos.

—¿Y yo no puedo venir a tu territorio?

Irán soltó una breve risa.

Esta vez genuina.

—Bien jugado.

Su mano todavía sostenía la mía.

Pero su expresión volvió a endurecerse enseguida.

—Aun así, debés irte.

Fruncí el ceño.

Iba a preguntarle por qué cuando lo sentí.

Las feromonas.

Pesadas.

Dominantes.

Tóxicas.

El aire pareció enfriarse de golpe.

Mi corazón se detuvo por un instante.

...Dante (pensamiento)...

No…

Una voz grave rompió el momento.

—Mirá a quién tenemos aquí.

Me giré lentamente.

Y lo vi.

El padre de Irán.

El hombre que había destruido la vida de mi madre.

El hombre que la dejó en una silla de ruedas.

Solo recordarlo bastaba para hacer hervir mi sangre.

...Dante (pensamiento)...

Controlate.

Se acercó con esa sonrisa cruel que nunca llegaba a sus ojos.

Y antes de que pudiera apartarme, su mano rozó mi rostro.

Tuve que obligarme a no reaccionar.

—Has crecido bastante desde la última vez que te vi.

Su mirada recorrió mi cara con una familiaridad que me revolvió el estómago.

—¿Cómo está tu madre?

Preguntó con falsa cortesía.

Con veneno escondido en cada sílaba.

Apreté la mandíbula.

—Y vos has envejecido.

Respondí.

Manteniendo la voz firme.

Aunque por dentro ardía.

—Está viva.

Su risa resonó en la habitación.

Fría.

Hueca.

Me heló hasta los huesos.

—Si a eso podés llamarlo vivir.

Cada palabra fue un golpe.

—Pobre mujer.

Negó con la cabeza, fingiendo lástima.

—Perderlo todo para salvar a su pequeño.

Mis uñas se clavaron en mis palmas.

...Dante (pensamiento)...

No le des el gusto.

—Esa es la debilidad de un omega, ¿no creés?

Sus ojos descendieron un instante.

Como si pudiera ver más de lo que debía.

Y eso me puso en alerta inmediata.

Sus palabras eran crueles.

Pero lo peor...

Era que una parte de mí temía que tuviera razón.

Ahora más que nunca.

Con todo lo que estaba ocurriendo.

Con lo que crecía dentro de mí.

...Dante (pensamiento)...

No soy débil.

No voy a serlo.

—Proteger a tu familia no es una debilidad.

Mi voz salió fría.

Afilada.

Cada palabra cuidadosamente controlada.

Aunque por dentro la rabia amenazaba con desbordarse.

El padre de Irán sonrió.

Una sonrisa torcida.

Cruel.

—Sabés perfectamente que no me refiero a eso.

Su mirada se volvió aún más oscura.

—Un embarazo te vuelve vulnerable.

Se acercó apenas un paso.

—Te da algo que perder.

Un escalofrío me recorrió la espalda.

...Dante (pensamiento)...

¿Cómo…?

—Embarazarse en medio de una guerra…

Negó con la cabeza, divertido.

—Grave error.

Sus ojos brillaron con una malicia insoportable.

—Tu madre estaba embarazada de vos, ¿no?

Mi respiración se cortó.

Por un segundo.

Solo uno.

Y fue suficiente para que su sonrisa se ensanchara.

—Si lo hubiera sabido…

Continuó, casi saboreando cada palabra.

—No habría peleado como lo hice.

La furia me atravesó como un rayo.

Mis feromonas estallaron antes de que pudiera contenerlas.

Pesadas.

Violentas.

El aire a nuestro alrededor vibró.

Papeles y objetos ligeros se elevaron del suelo, arrastrados por una corriente repentina.

Todos se quedaron inmóviles.

Sorprendidos.

Yo también.

Porque había algo más.

Una presencia nueva.

Sutil.

Más pequeña.

Más delicada.

Feromonas que no eran las mías.

...Dante (pensamiento)...

¿Qué…?

El viento aumentó.

Las cortinas se agitaron con fuerza.

Y, por un instante, todo el lugar pareció contener la respiración.

Pero mi rabia era más fuerte que mi confusión.

Di un paso al frente.

Sin apartar la mirada de ese hombre.

—Sos un cobarde.

Escupí las palabras.

Cada sílaba cargada de odio.

—Esperaste a que estuviera a punto de dar a luz para atacarla.

Su sonrisa vaciló apenas.

Lo suficiente.

—Porque sabías perfectamente que, en igualdad de condiciones…

Me incliné ligeramente hacia él.

—No habrías podido con ella.

...Dante (pensamiento)...

Y tampoco podrías conmigo.

Su mano se cerró alrededor de mi cuello.

No con suficiente fuerza para lastimarme.

Sí con la suficiente para recordarme quién creía ser.

—No me hables así, pequeño intruso.

Su voz era hielo puro.

—No en mi territorio.

Un escalofrío me recorrió la espalda, pero me negué a retroceder.

Entonces escuché la voz de Irán.

—Padre.

Una sola palabra.

Fría.

Afilada.

Peligrosa.

Un segundo después, Irán me tomó del brazo y me apartó de él.

Pero mi sangre ya hervía demasiado.

Me solté de su agarre de inmediato.

No podía calmarme.

No después de que hubiera hablado de mi madre.

No después de todo.

Dante (pensamiento)

No esta vez.

—¿Tanto te molesta la verdad?

Pregunté, sosteniéndole la mirada.

—Sabés perfectamente que, si no la hubieras atacado en ese estado, la historia habría sido distinta.

Sus ojos se endurecieron.

Y entonces sonrió.

La clase de sonrisa que hacía que uno quisiera romperle la cara.

—Lástima que los omegas sean tan frágiles a veces.

Su desprecio era casi tangible.

—Por algo no deberían ser líderes.

Algo dentro de mí se quebró.

O quizá se encendió.

Antes de que nadie pudiera detenerme, saqué el cuchillo de mi bolsillo.

El movimiento fue rápido.

Preciso.

La hoja surcó el aire y rozó su mejilla.

Una línea roja apareció al instante.

Silencio.

Absoluto.

Una gota de sangre descendió lentamente por su rostro.

...Dante (pensamiento)...

Ups.

Bueno, no tanto.

Apreté discretamente la pulsera en mi muñeca.

La señal de emergencia.

Mis hombres.

Mi hermano.

Mi padre.

Vendrían.

Porque, en ese momento, sabía perfectamente que acababa de cruzar una línea.

El padre de Irán llevó dos dedos a la herida.

Miró la sangre.

Y luego...

Se echó a reír.

Una risa baja.

Oscura.

Inquietante.

—Ahora sí reconozco al hijo de tu madre.

Su mirada brilló con algo peligrosamente parecido al orgullo.

Y eso me perturbó más que su enojo.

Irán se interpuso entre nosotros de inmediato.

Su cuerpo rígido.

Protector.

Sus feromonas llenaron la habitación, densas y amenazantes.

—Basta.

No levantó la voz.

No le hizo falta.

Pero en sus ojos había una tormenta.

Miró primero a su padre.

Luego a mí.

Y, por primera vez en mucho tiempo, parecía genuinamente preocupado.

No por él.

Por mí.

—Dante.

Su tono bajó apenas.

Más controlado.

Más íntimo.

—Guardá el cuchillo.

...Dante (pensamiento)...

No quiero.

Su padre sonrió detrás de él.

—Tu omega tiene carácter.

Irán no apartó la mirada de mí.

—Y vos tenés un talento increíble para empeorar las cosas.

A pesar de todo, casi sonreí.

Casi.

A lo lejos, escuché vehículos acercándose.

Rápidos.

Muchos.

El sonido familiar de refuerzos.

Mis refuerzos.

La sonrisa del padre de Irán se ensanchó.

—Parece que la reunión se va a poner interesante.

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ISABELRUIZDIAZ[BETA]😈🖤
hermoso
Yandisita
pon fotos de los protagonistas
Yandisita
Dante esta embarazado yupi
Juli: Quizás si, quizá no, ya veremos 🤔
total 1 replies
Yandisita
me encanta simplemente fenomenal
Yandisita
increíble historia me atrapó más capítulos por favor no dejes de escribir
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