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EL TEMIBLE COMANDANTE ES MIO DESEO INCONTROLABLE

EL TEMIBLE COMANDANTE ES MIO DESEO INCONTROLABLE

Status: En proceso
Genre:Romance / Posesivo / Amor prohibido / Completas
Popularitas:64.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Él es peligroso, distante y está rodeado de mujeres que harían lo que fuera por su poder. Sin embargo, Elena ha tomado una decisión: el hombre más temido del ejército será suyo. Aunque deba romper su propia timidez para reclamar el corazón de hielo que nadie ha logrado incendiar.
En la guerra del deseo, la vulnerabilidad es el arma más letal.

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capitulo 23

 (POV: Alistair Thorne)

El acero de mi espada estaba frío, pero mis manos ardían. Cada vez que cerraba los ojos, no veía los mapas de la frontera ni los rostros de los espías enemigos; veía el rastro de mis propios dedos sobre la piel de Elena. Sentía el eco de su respiración en mi cuello, una presencia que se había vuelto más necesaria que el aire y más peligrosa que una emboscada en el desfiladero.

La timidez que antes la definía se ha transformado en algo que no sé cómo combatir. No hay manual de estrategia militar que te enseñe a lidiar con una mujer que te mira a los ojos después de salvarte la vida y te exige que no vuelvas a fingir que no existe.

—Comandante, los vigías reportan movimiento en el flanco este —la voz de Vane me sacó de mi estupor.

—Refuercen la guardia. No quiero a nadie durmiendo hasta que crucemos el valle —respondí. Mi voz sonó como el crujir del hielo bajo una bota, autoritaria y distante. El Comandante Thorne estaba de vuelta, o al menos eso quería creer.

Vane me miró un segundo de más. Él sabe. Todos en este maldito campamento han visto cómo el "Muro de Invierno" se resquebraja cada vez que esa mujer entra en mi radio de visión. Cuando se marchó, me quedé solo en la tienda, rodeado por el silencio de la nieve.

Me quité la guerrera, dejando que el frío de la noche castigara mi piel. Necesitaba el castigo. Necesitaba recordar por qué juré no sentir. Mi hombro, donde ella me había vendado apenas una hora antes, palpitaba con un calor que no era de la herida, sino de su recuerdo. Ella me tocó como si yo fuera algo digno de ser cuidado, no una herramienta de guerra o un título de nobleza. Y eso es lo que más me aterra.

Me serví un vaso de licor, pero el alcohol no pudo borrar la sensación de su cuerpo contra el mío en este mismo lugar. Recordé cómo sus piernas se enredaron en mi cintura, la humedad de su boca, el gemido que soltó cuando mis manos —manchadas de la sangre de otros hombres— buscaron la suavidad de su carne. Soy un monstruo que ha arrastrado a un ángel al barro de una campaña militar.

"Eres mi perdición, Elena", le dije. Y no era una exageración romántica. Era una confesión de derrota.

Me acerqué a la mesa donde ella había dejado los reportes de logística. Su caligrafía era elegante, firme, una extensión de su voluntad. Mientras repasaba los números, sentí una oleada de una sensualidad oscura y posesiva recorriéndome la columna. Imaginé a Elena escribiendo esto, bajo la luz de una vela temblorosa, con el cabello cayendo sobre sus ojos... ojos que ahora me desafiaban con una ferocidad que me hacía querer arrodillarme y, al mismo tiempo, reclamarla hasta que no recordara su propio nombre.

Escuché un movimiento fuera de la lona. Mi mano fue instintivamente a la empuñadura de mi daga.

—¿Quién va?

—Solo soy yo, Alistair.

Su voz. Siempre su voz. Entró sin esperar respuesta, trayendo consigo el aroma de la noche y esa luz interna que parece desafiar todo el gris de este lugar. Llevaba una manta sobre los hombros, pero sus ojos estaban encendidos.

—Te dije que no volvieras —dije, aunque mi cuerpo dio un paso hacia ella antes de que mi cerebro pudiera detenerlo.

—Y yo te dije que ya no acepto tus órdenes cuando intentas esconderte de ti mismo.

Se acercó. Elena no tiene armadura de metal, pero su vulnerabilidad es una protección más efectiva. Se detuvo frente a mí, y por un instante, el Comandante Thorne desapareció. Solo quedaba el hombre que había ejecutado a su propio padre y que ahora se sentía como un niño perdido ante la mirada de una escribiente.

—¿Qué quieres de mí? —pregunté, mi voz rompiéndose en una nota de desesperación—. Te he dado todo el dolor que puedo darte. Te he rechazado, te he humillado ante mis hombres...

—Quiero que dejes de luchar contra lo que ya has perdido —respondió ella, dejando caer la manta.

Bajo ella, solo vestía una camisola de lino fino que revelaba más de lo que ocultaba bajo la luz de los braseros. La sensualidad de la escena me golpeó como un impacto físico. Podía ver la silueta de su cuerpo, la curva de sus caderas, el ascenso y descenso de sus pechos con cada respiración agitada.

—Elena... vete. Ahora —advertí, aunque mis manos ya buscaban su cintura.

—No.

Ella puso sus manos en mi pecho desnudo. El contacto fue como una descarga eléctrica que quemó mis últimas defensas. Sus dedos recorrieron mis cicatrices, trazando la historia de mis batallas, deteniéndose en mi corazón, que latía con una violencia que delataba mi mentira.

—Sientes esto, Alistair —susurró, acercando su rostro al mío—. Este fuego no es por la guerra. Es por mí.

Solté un gruñido que fue mitad plegaria y mitad maldición. La atraje hacia mí con una fuerza que me asustó, estrellando mi boca contra la suya. Fue un beso cargado de toda la rabia, el miedo y el deseo incontrolable que había intentado embotellar. Mis manos se perdieron en la suavidad de su espalda, subiendo por el lino hasta encontrar su piel, que ardía por el deseo.

La levanté y la senté sobre la cama de pieles, mi cuerpo cubriendo el suyo, una montaña de músculo y cicatrices sobre su delicadeza. La sensualidad era cruda, real; olía a lino limpio, a mi propio sudor de batalla y al deseo que emanaba de ella como un incendio.

—Si cruzo esta línea, Elena... —murmuré contra sus labios, mi mano bajando por su muslo—, no habrá vuelta atrás. Te perteneceré de una forma que ni Dios ni el Rey podrán perdonar.

—Ya me perteneces, Alistair —respondió ella, abriendo las piernas para dejarme entrar en su espacio más íntimo—. Solo tienes que rendirte.

Me rendí. Por primera vez en mi vida, el Comandante Supremo de las fuerzas del Norte bajó las armas. Me perdí en el calor de su boca, en la suavidad de sus manos que me guiaban a través de mi propia oscuridad. Esa noche, el invierno no fue una prisión, sino un refugio. El Muro se había derrumbado, y bajo sus ruinas, solo quedábamos ella y yo.

Pero mientras la estrechaba contra mi pecho en la penumbra, una sombra de duda cruzó mi mente. Mis enemigos son muchos, y ahora saben que tengo un corazón. Y un hombre con corazón es un hombre que puede ser destruido.

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Esther💞🥰
y yo no entiendo, se supone que el papá de ella estaba vivo al principio de la historia y ahora está ¿muerto?, ¿en qué momento? 🤔
Esther💞🥰
va a sonar cruel, pero creo que quiere mas😔 porque no le encuentro otra explicación 🤷‍♀️🤦‍♀️
Zory Mejia
me encantó
Pepi Aparicio Segundo
me encanta la novela pero tarda mucho en subir nuevos capitulos y eso ademas se cansar es malo para la escritora
Esther💞🥰
yo le diría: ¿sabes qué? JODETE y me largo enseguida, eso en el dado caso de que estuviera, porque a la primera humillación ya me hubiera largado🤷‍♀️
Esther💞🥰
niña, yo te diría que ya está bueno, ten un poco de dignidad, ese tipo es un bipolar - indeciso que te humilla cuando se le da la gana y peor aún que tú se lo permitas, eso no está bien ❤️‍🩹
bett Bio
me encantó la historia
bett Bio
Yo también me perdí en esa linea de tiempo
recuerdo que fueron al mercado juntos y luego no se nombró más
Esther💞🥰
suenas como una loca, obsesionada con ese hombre🫣😕
Esther💞🥰
ándale amiga ¿que te puedo decir?... ¿suerte? 🫣🤔
bett Bio
excelente historia escritora
solo que por allí en el baile se colo un aire acondicionado 🤭🤭🤭
Alma Morales
Las pruebas se queman antes que te quemen ati
Alma Morales
Esta la historia que te comes hasta los dedos porque las uñas ya no estan😂
Alma Morales
Esa mujer me pone de malas y se cre mucho
Alma Morales
Espero que mientras la guerra dure no la quiera vender su maldito padre🤔🤔
Alma Morales
La primera mujer que hizo caer al aisber 👏👏
Alma Morales
Difícil que la olvides ,ella se convertirá en el motor qué necesitas para volver 👏👏👏👏
Alma Morales
Elena es como un pica hielo poco a poco va haciendo pedazos ese temible témpano 👍👍
Alma Morales
Le hirió el orgullo😂😂
Aide Falconi Gutierrez
la "sensualidad " estuvo 🤭presente en casi toda la novela. Me pregunto porque?
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