Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
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Capitulo:16
AMELIA:
El silencio dentro de esta enorme bestia con ruedas es casi tan pesado como el motor que ruge bajo nosotros. Miro por la ventana cómo las luces de la ciudad van desapareciendo, siendo reemplazadas por la silueta oscura y densa de los árboles de la autopista.
Intento concentrarme en el paisaje para no pensar en el hecho de que estoy sentada a centímetros de un hombre que hace menos de diez minutos me besó hasta dejarme sin aire, me reclamó como suya y luego me celó de la manera más cavernícola posible... Y lo peor de todo es que me encanta.
De reojo miro las manos de Asher sobre el volante... Tiene los nudillos marcados y unas venas que se le dibujan por los brazos que sinceramente deberían ser ilegales... Es tan malditamente varonil que me dan ganas de suspirar, pero me contengo. No voy a darle el gusto de saber que me tiene babeando.
—¿Falta mucho para llegar lobito?
Pregunto intentando sonar aburrida mientras me cruzo de brazos.
Asher ni siquiera se gira a mirarme, pero noto cómo se le tensa la mandíbula.
—Un par de horas... Duerme si quieres.
Responde con esa voz ronca que parece vibrar directamente en mi asiento.
—¿Dormir? ¿Contigo al volante y tu amigo lobo beta atrás?
Me río falsamente.
—No gracias, qué tal si deciden que soy un buen bocadillo de medianoche y me despierto a la mitad de una parrillada de lobos.
Desde el asiento trasero, Logan suelta una carcajada escandalosa que hace que Asher lo mire con advertencia por el espejo retrovisor.
—Oh Amelia, me caes muy bien.
Dice Logan asomando la cabeza entre los dos asientos delanteros.
—Pero te aseguro que los lobos preferimos la comida de verdad, aunque... No sé si el Alfa tenga otros planes para ti que involucren "comerte" pero de una manera muy diferente.
—¡Logan!
Gruñe Asher y el sonido es tan bajo y amenazante que hasta a mí se me eriza la piel.
—Ya, ya, me callo.
Dice Logan volviendo a tirarse en el asiento de atrás con una sonrisa de oreja a oreja.
—Solo decía, la tensión aquí adelante está tan alta que podría encender los faros del auto si se nos apagan.
Siento que las mejillas me arden y de inmediato me pongo a juguetear con el borde de mi chaqueta y decido cambiar de tema antes de que mi cerebro empiece a imaginar cosas que me hagan oler a mujer exitada... Aunque creo que ya lo estoy otra vez.
—A ver, dejando de lado los chistes de doble sentido... ¿Qué va a pasar exactamente cuando lleguemos a tu manada Asher? Dijiste que me ibas a presentar como tu pareja ¿Eso qué significa en el idioma de los lobos? ¿Tengo que pasar por algún rito extraño, o firmar un contrato, o bailar bajo la luna llena?
Asher suspira relajando un poco los hombros, aunque su mirada sigue fija en la carretera oscura.
—Significa que ante los ojos de todos, eres mía... Vivirás en mi casa, comerás en mi mesa y estarás bajo mi protección absoluta. Nadie en el territorio Blackwood puede desafiar a la pareja del Alfa.
—¿Vivir en tu casa?
Pestañeo varias veces sintiendo que el corazón me da un vuelco.
—Espera, espera ¿En tu casa de verdad? ¿Compartir techo? ¿Y... cama?
—La casa del Alfa es enorme, Amelia. Tiene muchas habitaciones.
Responde él, pero por la forma en que sus dedos se aprietan en el volante, sé que no es una respuesta del todo inocente.
—Pero sí, compartirás mi techo, si te dejo en otra casa, levantaríamos sospechas. Los ancianos son astutos; si huelen que nuestra relación es falsa, investigarán y no queremos eso.
—Además.
Interviene Logan desde atrás, esta vez con un tono un poco más serio pero igual de metiche.
—Un Alfa y su pareja siempre duermen juntos, si los miembros de la manada no huelen la marca de Asher en ti, o al menos tu olor mezclado con el de él en la misma habitación, sabrán que algo anda mal... Los lobos somos criaturas de olfato, no podemos fingir un vínculo tan fácil.
Me quedo helada ¿Mi olor mezclado con el de él? ¿Dormir en la misma habitación?
Me giro por completo en el asiento, mirando a Asher con los ojos como platos.
—O sea que de verdad tengo que... ¿fingir que somos novios oficiales de esos que se abrazan y todo?
Asher aprovecha una recta en la carretera para girar la cabeza lentamente hacia mí.
Sus ojos grises brillan en la penumbra del auto con una intensidad que me corta la respiración.
—No tendrás que fingir nada, Amelia.
Susurra y una media sonrisa de lo más sexy y arrogante se le dibuja en los labios
—Mi lobo ya te eligió... Si tú quieres jugar a que esto es una mentira para convencer a tu cabecita de humana, te dejaré hacerlo, pero tarde o temprano, vas a aceptar que perteneces a nuestro lado.
Trago saliva completamente sin palabras. El tipo tiene una confianza en sí mismo que debería ser ilegal.
—¡Eres un cavernícola engreído!
Le digo dándome la vuelta para mirar de nuevo por la ventana, aunque por dentro mis hormonas están organizando un desfile con fuegos artificiales.
—Lo que tú digas, pequeña bruja.
Responde él con un tono divertido que nunca antes le había escuchado.
El viaje continúa en silencio, pero esta vez es un silencio diferente. Uno cargado de una expectativa que me hace cosquillas en el estómago... Miro el reloj del tablero; falta una hora para llegar a la manada Blackwood.
Y no sé qué me da más miedo: si las brujas oscuras que me están cazando, o el hecho de que estoy a punto de mudarme con el hombre lobo más posesivo, guapo y peligroso del mundo... Y que una parte de mí se muere de ganas por ver qué pasa cuando se apague la luz.
Cierro los ojos por algunos segundos para quitarme esos pensamientos... Antes de conocer a ese lobo no era así y ahora no sé lo que me pasa.
—Quiero saber si es cierto lo que leí en los libros.
Hablo en un tono más bajo mientras siento como la cara me comienza a arder.
—¿Qué deseas saber?
Pregunta Ahser y dudo unos segundos Pero de todas maneras tengo curiosidad.
—¿Es cierto que los lobos entran en una etapa... De... De celo?
El lobo me mira por unos segundos para luego asentir.
—Así es, ocurre una vez al año.
Cuándo lo escucho siento una presión en el pecho y tomo una larga respiración para luego hacer una cara de asco.
—¿Es decir que tienen que acostarse con una o varias lobas en esa etapa del año para quitarse el celo?
Asher se ríe por lo bajo.
—No, claro que no... Algunos si lo hacen, pero muchos esperamos a encontrar nuestro mate para aparearnos por primera vez con nuestra hembra.
Siento como mi cerebro hace corto circuito... O sea... ¿Es virgen?