Selina tiene 18 años y descubrió que aunque puede transformarse en loba, no tiene a su loba interna. Ha estado enamorada de su amigo Isaac Newman el beta de la manada White Moon, ella creía que su amor por el sería correspondido, sin embargo dolorosamente descubre la verdad de sus sentimientos y la traición de quienes ella más amaba. Inesperadamente la ayuda viene de quien ella más detesta...
NovelToon tiene autorización de Noruka para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Descubrir
Punto de vista de Bruno
No podía ir tras ella. No todavía. Lo pensé más de una vez. Cruzar el territorio. Buscarla. Encontrarla… y no dejarla ir otra vez.
Pero eso no la protegería.
Solo la pondría en el centro de algo mucho peor.
Exhalé lento.
—Maldición…_ dije
Todo esto… había empezado mucho antes de que ella lo supiera. Y yo… había estado ahí todo el tiempo. Sin ver nada. Apreté la mandíbula.
Mi padre. El alfa.
Las palabras aún retumbaban en mi cabeza:
“Nos quedamos con la niña. Bajo control.”
Cerré los ojos un segundo. No. Eso se acabó.
Abrí los ojos. Y por primera vez… lo tuve claro.
No podía sacarla de esto desde afuera.
Tenía que hacerlo desde adentro.
—El alfa…_ murmuré.
Ese era el problema.
Y también… la solución. Si yo tomaba su lugar, nadie podría usarla. Nadie podría acercarse a ella sin pasar por mí. Nadie volvería a decidir sobre su vida.
Mis manos se cerraron en puños.
—Entonces… eso es.
La decisión cayó en mí con un peso… firme.
Irreversible. Me quedaría. Esperaría.
Haría lo necesario. Hasta que ese puesto fuera mío.
—Y cuando lo sea…_ voz bajó, más fría
nadie va a volver a tocarte_ pensé
El viento se levantó suavemente.
En ese instante… la sentí nuevamente. Leve.
Distante. Pero ahí. Mi Pecas.
Apreté los dientes.
—Solo un poco más… Porque esta vez no voy a fallarte_ murmuré
La llegada de Isaac a la manada solo confirmó lo que ya era evidente. Leticia había encontrado a su compañero. Lo supo apenas lo vio.
Y aun así… lo evitaba.
Como si con eso pudiera borrar la culpa que llevaba encima. Exhalé con molestia.
Yo, en cambio… no estaba confundido.
Estaba molesto. Con él.
Isaac sabía perfectamente lo que hacía.
Siempre lo supo. Sabía de su vínculo con Leti.
Sabía del compromiso.bY aun así… lo arruinó.
Fue idea de mi padre mantenerlo en secreto.
“Evitar confusiones”, dijo.
Como si ocultar la verdad alguna vez hubiera solucionado algo. Desde niños, Leticia e Isaac tuvieron una conexión distinta.
No podían confirmarla
Eran demasiado pequeños.
Pero era suficiente para que las familias decidieran unirlos. Hija del alfa. Hijo del beta.
No era una mala decisión.
Hasta que dejó de serlo. Apreté la mandíbula.
El problema empezó cuando ese idiota decidió mirar hacia otro lado. Tal vez fue curiosidad.
Tal vez ego. O tal vez solo necesitaba sentirse importante. No me importaba.
Lo que sí importaba, era a quién eligió.
Selina. Solté una risa seca.
Claro que tenía que ser ella.
Leticia lo supo desde el principio. Y no dijo nada.
No porque no le doliera… sino porque sí le dolía.
Y porque Selina… era su amiga.
Bajé la mirada un segundo.
Siempre fue así. Leticia cargando con cosas que no le correspondían.
Guardándose todo. Incluso cuando eso significaba romperse por dentro.
—Tonta… —murmuré.
Pero no era la única. Porque si había alguien más desleal en toda esa historia… era yo.
Sabía lo que pasaba. Lo vi. Cada mirada. Cada momento.
Y aun así… no hice nada.
Porque también estaba ahí. Atrapado.
Encantado con ella. Pecas. Apreté los puños.
Todo esto… nunca debió pasar.
Y ahora… todos estábamos pagando por ello.
Suspiré pensando en ello.
Punto de vista de Selina:
—Estás distraída —dijo Fernando.
Fallé el movimiento y retrocedí con frustración.
—No.
—Sí —respondió—.
—Y eso te va a costar.
Apreté los dientes.
—Estoy bien.
Fernando no insistió.
Pero tampoco me creyó.
—Ven —dijo después—.
Fruncí el ceño.
Fruncí el ceño.
—¿A dónde?_ pregunté curiosa
—Mi padre guardó cosas de tu familia.
Tal vez deberías verlas_ mencionó
Dudé un segundo… pero asentí.
El lugar olía a madera antigua y polvo.
Fernando abrió una caja.
—Esto llegó hace años _dijo.
—Nunca supimos qué hacer con ello.
Me acerqué. Cartas. Documentos.
Y entonces… lo vi.
Una hoja distinta. Más gastada. La tomé.
pulso se aceleró.
—¿Qué es eso? —preguntó Fernando.
No respondí. Reconocía esa letra. Mi padre.
“Si algo me ocurre, no fue un accidente.”
El aire se volvió pesado.
“Drago ha estado actuando extraño.”
Mi mano tembló.
“No confío en él.”
Negué lentamente.
—No…
Seguí leyendo.
“Si llegas a leer esto, protege a Selina.”
Mis ojos ardieron.
“Hay otros detrás… pero aún no sé quiénes.”
El mundo se detuvo. Otros.
—Selina… —la voz de Fernando sonó más cerca.
—Fue él… murmuré.
—¿Qué?_ dijo sin comprender
Levanté la mirada.
—Drago.
Mi voz salió más firme.
—Él lo hizo_ dije pensando que mi tío nunca me ha tratado con cariño.
El silencio cayó entre nosotros.
—¿Estás segura? —preguntó Fernando.
Apreté la carta.
—Siempre lo supe…_ tragué saliva
solo que no quería verlo.
Pero algo… no encajaba.
Bajé la mirada otra vez.
“No está actuando solo.” Papá había escrito para advertir a su hermano, ¿por qué mi tío no me había dicho sobre esto?
Esa línea… me heló la sangre.
—No fue solo él…
Fernando frunció el ceño.
—¿Qué quieres decir?_ dijo
Levanté la mirada lentamente.
—Alguien más lo empujó.
—Alguien con poder. El no tiene madera para actuar por si solo_ pensé
Y en ese momento… todo encajó.
Las mentiras.
El silencio.
El control.
El alfa.
— Mi padre no me había hablado de esto_ dijo Fernando
Sentí un nudo en el pecho.
—Ellos… mi voz bajó
—sabían_ agregué
Fernando me observó con atención.
—Selina… eso es una acusación grave.
—Lo sé.
Apreté la carta con más fuerza.
—Pero es la única que tiene sentido_ dije
Me fui inmediatamente donde estaría mi tío.
Entré sin avisar.
—¿Cuánto sabías? —exigí, sosteniendo la carta frente a él.
Mi tío alzó la mirada, tenso.
—Selina…
—No —lo interrumpí—. No vuelvas a mentirme.
Su silencio fue suficiente.
—Él sabía que Drago lo traicionaba —continué—. Y tú también.
Apretó la mandíbula.
—No tenía pruebas.
—Pero tenías dudas —repliqué—. Y aun así no hiciste nada_ le reclamé
Dio un paso hacia mí.
—Intentaba protegerte_ susurró
Solté una risa amarga.
—¿Protegerme?_ le espete
—Me dejaste vivir con el asesino de mi padre_ le exigí y vi sus ojos tristes bajar la mirada.
— Quiero que me digas todo, exactamente todo lo que sabes_ dije con sequedad
Bruno y Selina
y el Ysacc anda entre las 2😡😡😡
de seguir al malvado de su padre y se ponga los pantalones por ella
sobre todo la perra de la amiga que es igual a Carol