Jinxiao Gu y Lin Hao, mejores amigos y esclavos corporativos, deciden renunciar a todo tras un escándalo en su empresa. Buscando escapar de la realidad, se refugian en una novela absurda… pero un accidente termina con sus vidas.
Al despertar, descubren que han transmigrado dentro de esa historia.
Ahora, son suegro y yerno.
Atrapados en una trama llena de rivalidad, tragedia y un destino fatal que ambos conocen, deberán encontrar la manera de cambiar el rumbo de la historia… antes de repetir el mismo final.
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LA VERDAD DETRAS DE KIANTECH
Los sollozos de Ángel se escuchaban hasta adentro de la mansión Wu.
El silencio volvió una vez la puerta fue cerrada y los guardias se encargaron de sacar a Baishen a rastras.
Heiyan no paraba de gritar que Liang era un monstruo por ordenar una barbaridad tan horrible, en palabras de ella.
En pocos minutos los reporteros y paparazzis estaban afuera como aves de carroña en busca de una presa a quien devorar.
—¡Esta es una horrible injusticia!— gritaba Heiyan enfrente de la mansión Wu mientras fingía lágrimas delante de las cámaras.
"¡Si no los acabo yo hoy, solo esperen cómo la opinión pública los destrozará!", pensó Heiyan burlonamente.
Eso hubiera funcionado… si Liang nunca hubiese tratado con personas como ellos.
Momentos antes, cuando Liang había entrado a la mansión con Lin en brazos, este respiró profundamente intentando controlar el enojo que hervía en su pecho.
Lin seguía aferrado a la ropa del alfa, todavía temblando ligeramente por la ansiedad que le habían provocado los gritos de su familia.
—¿Puedo saber por qué nunca me habías dicho lo que ellos hacían?— preguntó Liang aguantando su ira.
Lin evitó mirarlo.
—Eso… bueno, no era como si te importara y, si lo miras por un lado, ese hombre se supone que es mi padre— dijo Lin algo cabizbajo—. Además, no son los únicos… la familia de Jinxiao también lo ha tratado así.
El comentario llegó a oídos de Quian, que se había acercado ante el ruido.
—¿Liang qué está pasando?— preguntó confundido Quian.
Liang lo jaló hacia otra esquina de la sala.
—¿Papá te sientes bien?— preguntó Liang al mirarlo desconcertado.
Quian se veía extraño.
Tenía los puños cerrados y las venas del cuello tensas.
—No es nada… ¿Qué sucedió allá afuera?— preguntó intentando cambiar de tema.
—Hubieras visto cómo se atrevió ese imbécil a levantarle la mano a su propio hijo. Incluso lo llamó omega defectuoso— respondió Liang cabizbajo.
La culpa cayó sobre él como un balde de agua helada.
Él también había usado esas palabras antes.
Quian suspiró pesadamente.
—Era de esperarse. La familia de ese hombre son considerados los mayores transgresores de su época. Odian y repudian a los omegas— dijo Quian hacia su hijo—. ¿Qué planeas hacer? Porque tu mirada me dice que ya tienes un plan.
Una sonrisa peligrosa apareció en el rostro de Liang.
—Y así es. ¿Qué mejor forma de acabar con ellos que utilizando lo más relevante en estos años?
Quian le dio un asentimiento en forma de aceptación.
Confiado, Liang tomó su celular y llamó a alguien.
—Lulú, necesito tu ayuda— dijo en la llamada.
—¿Qué necesita el gran Liang ahora?— preguntó la chica a través del teléfono con tono burlón.
—¿Podrías utilizar tu cuenta de chismes para contar la historia de Lin? Te lo mando por escrito— dijo Liang rogando que aceptara.
—Puedo hacerlo, pero tiene que ser algo realmente grande para que mis seguidores lo acepten.
—Créeme, una vez leas todo lo que tengo que decir te caerás de la silla.
Lulú soltó una pequeña risa.
—Bien, te doy diez minutos.
Sin dudarlo, Liang se alejó con Lin hacia su oficina.
El lugar estaba en completo silencio.
Solo se escuchaba el sonido del teclado cuando Liang abrió su computadora portátil.
Lin observó la pantalla con nerviosismo.
—¿Estás seguro de hacer esto?— preguntó dudoso.
Liang levantó la mirada.
—Estoy seguro.
Lin bajó lentamente la vista.
—Bien… Baishen conoció a mi papá en la universidad. Mi abuelo, el padre de mi papá, es el señor que rige el mayor número de tierras en la ciudad, así que se dedican a los bienes raíces. A mi abuelo nunca le cayó bien Baishen, así que cuando se enteró de que mi papá quedó embarazado de mí, lo echó de la familia.
Liang comenzó a escribir todo cuidadosamente.
—Mi abuela le dio dinero a escondidas para iniciar un negocio propio, que terminó siendo un negocio bastante rentable. Pero a medida que crecí fui viendo cómo Baishen se aprovechaba de mi papá.
Lin respiró profundo antes de continuar.
—Una vez que se enteró de que mi papá estaba muriendo por cáncer, se negó a pagar las quimioterapias que necesitaba recibir.
La mano de Liang se detuvo un instante sobre el teclado.
Lin continuó hablando, aunque su voz comenzó a quebrarse.
—Cuando sintió que mi papá estaba a punto de morir… él y Heiyan aparecieron con Ángel.
Los recuerdos inundaron su mente.
La expresión pálida de su padre omega.
Sus manos temblorosas sujetando los documentos del divorcio.
El sonido del monitor cardíaco.
—Ante la sorpresa de eso, mi papá tuvo un infarto… eso y porque Baishen le entregó los papeles del divorcio justo cuando iba saliendo de la única quimioterapia que logró pagar con el poco dinero que tenía a su nombre.
Las lágrimas comenzaron a caer lentamente.
—Semanas antes de que falleciera, Baishen le hizo firmar documentos con la promesa de convertirse en el único heredero de mi papá.
Liang sintió un nudo en la garganta.
Nunca imaginó que detrás del carácter explosivo de Lin existiera una historia así.
—Después de que falleció, Baishen se hizo cargo de todo y durante estos años he sufrido maltratos por parte de Ángel y Heiyan.
Lin apretó los puños.
—Un ejemplo es cuando me encerraron en un sótano infestado de ratas… o cuando me robaron la oportunidad de ir a la universidad donde estudió mi papá.
Liang lo miró sorprendido.
—Heiyan me negó la oportunidad de estudiar. Logré entrar gracias a una beca del veinticinco por ciento. Trabajé como un loco para pagar el resto.
La respiración de Lin se volvió pesada.
—Incluso el día que nos casamos no debía casarme yo contigo. Era Ángel quien debía hacerlo… pero por su “miedo” de ser despreciado por ti, terminé casado yo con la promesa de poder divorciarnos después e irme lejos de esa familia.
Liang dejó de escribir.
Por primera vez desde que se casaron, sintió una profunda rabia por todo lo que Lin había vivido.
—También escribe que durante el tiempo que llevamos casados, Baishen y Heiyan no han dejado de pedirme dinero para salvar de la quiebra a la empresa de mi papá, KianTech— dijo Lin Hao.
Liang levantó la cabeza inmediatamente.
—Espera un momento… ¿Tu papá es Kian Luei?
El omega asintió.
—Sí. Él es mi papá, el hijo menor de Feng Luei, el presidente de Bienes Raíces Luei y Asociados.
Liang abrió los ojos con sorpresa.
—Llevo meses intentando que firmen un contrato de venta, pero se niegan a hacerlo.
—Eso se debe tal vez a tus malas actitudes en los eventos— dijo Lin—. Mi abuelo es un hombre que prefiere pasar desapercibido… al igual que sus clientes.
Liang soltó una pequeña risa amarga.
—Eso dolió.
—Es la verdad.
Por primera vez, ambos sonrieron levemente.
—Una vez salga todo esto a la luz… ¿no quisieras ir a verlo?— preguntó Liang.
Lin dudó.
—¿Lo preguntas para acompañarme o para animarme a conocerlo?
—Admito que sería una oportunidad para conocerlo… pero con todo lo que me has dicho, dudo que me acepte.
Lin lo observó en silencio.
—Lo pensaré.
Liang terminó de escribir todo lo relatado por Lin.
Las humillaciones.
Los golpes.
Los abusos.
La explotación.
Y no se equivocó cuando le dijo a Lulú que se caería de la silla luego de leer esa historia.
En pocos minutos, la chica escogió lo más impactante y, mientras Heiyan seguía actuando como víctima frente a la mansión, las redes explotaron con una sola pregunta:
¿Este es el verdadero rostro del actual líder de KianTech, y de su familia abusiva?
Las publicaciones comenzaron a viralizarse.
Fotografías antiguas.
Documentos filtrados.
Comentarios de antiguos empleados.
Los reporteros empezaron a cambiar el enfoque de sus cámaras.
—¡¿Es cierto que abandonaron a un omega enfermo?!
—¡¿Golpeaban a Lin Hao?!
—¡¿KianTech fue robada?!
Heiyan palideció.
Ángel comenzó a temblar.
Y en pocos minutos, las cámaras ya no apuntaban a la mansión donde vivían Lin Hao y Jinxiao.
Ahora se dirigían con todo lo que tenían hacia Heiyan y Ángel.
Resumen simple, si los despide, les tiene que pagar igual☺️
llámenme si necesitan abogada/Kiss/
motivos muy buenos🥲