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La Silueta Oculta

La Silueta Oculta

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Amor eterno / Completas
Popularitas:6.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Aidan ha vuelto. Ya no es el niño asustado, sino un hombre de negocios implacable, listo para reclamar todo lo que dejó atrás. Se reencuentra con Iris, ahora una mujer poderosa, socia de la sofisticada Atelier Vértice, cuya figura irradia una elegancia que desarma.
El ya decidió irá por todo y su gordita sera de él

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CAPITULO 16

El edificio de los Lennox era un caos de gritos, sirenas a lo lejos y el sonido metálico de los obreros de Aidan descargando vigas de acero como si estuvieran tirando basura. Dorian estaba frente a mí, en medio del vestíbulo alfombrado, con la cara desfigurada por una rabia que nunca le había visto. Se le notaba la vena de la sien latiendo con fuerza, rompiendo esa máscara de perfección que siempre llevaba puesta.

—Esto se termina aquí, Iris —bramó Dorian, agarrándome del brazo con una firmeza que rozaba la agresión. Me arrastró hacia el ascensor privado antes de que los empleados, que cuchicheaban en las esquinas, pudieran ver más de la cuenta—. ¡Vuelvan a sus puestos ahora mismo! —rugió a la multitud.

Las puertas del ascensor se cerraron con un siseo metálico, dejándonos a los dos en un cubículo de cristal que subía a toda velocidad hacia el piso cuarenta. El silencio era asfixiante, cargado del olor a tabaco de Dorian y el sudor frío de mi propio nervio.

—Me vas a explicar ahora mismo qué mierda es esto —dijo él, acorralándome contra el espejo del ascensor. Puso ambas manos a los lados de mi cabeza, invadiendo mi espacio como si fuera su derecho de nacimiento—. ¿Crees que esto es un juego? ¿Crees que puedes dejar que ese salvaje humille mi apellido y mi empresa solo porque te dio una noche de placer en el barro?

Lo miré fijamente. No bajé la vista, ni siquiera cuando sus ojos de hielo intentaron quemarme. Sentí una náusea repentina, no por la pastilla, sino por el asco que me daba verlo intentar marcar territorio de una forma tan patética.

—Sácame las manos de encima, Dorian —le dije, con una voz tan baja y peligrosa que lo obligó a pestañear—. Ahora mismo.

Él no se movió. Al contrario, se inclinó más, rozando mi nariz con la suya.

—No te vas a ir de aquí. Te quedarás encerrada en esa oficina conmigo hasta que el proyecto esté terminado y hasta que entiendas quién es el hombre que realmente puede darte un futuro. Aidan solo es un ruido de motor, Iris. Yo soy el imperio.

Solté una carcajada seca, llena de desprecio, y lo empujé del pecho con todas mis fuerzas. No esperaba que yo reaccionara así. Retrocedió dos pasos, sorprendido por la violencia de mi rechazo.

—¡Vete al carajo, Dorian! —le grité, y el eco de mi voz retumbó en las paredes de cristal—. ¡Al mismísimo carajo! ¿De verdad crees que encerrándome vas a lograr algo? Lo único que estás haciendo es lastimarte más, rompiendo lo poco que quedaba de la buena imagen que tenía de ti. Me das lástima, ¿sabes?

Dorian apretó los puños, su mandíbula marcada como una roca.

—¿Lástima? Soy el CEO de los Lennox, Iris. Tengo a media ciudad a mis pies.

—Y no tienes a la única mujer que te importa, porque eres un soberbio —le espeté, caminando hacia él hasta quedar a centímetros de su cara—. Estás alimentando ideas en tu cabeza de algo que jamás va a pasar. No importa cuántos contratos firmes, ni cuántas oficinas me pongas, ni cuánto acero traiga tu hermano para bloquear la puerta. No te quiero. No te deseo. Y cada vez que intentas forzar esto, me das más asco.

El ascensor llegó al piso cuarenta con un ding que sonó como una campana de ring. Las puertas se abrieron, pero ninguno de los dos se movió.

—Es una lástima, Dorian —continué, bajando el tono, dejando que la decepción fluyera—. De verdad lo es. Antes de todo esto, nos llevábamos bien. Te respetaba. Pensé que eras el hermano inteligente, el que sabía ver más allá de los caprichos. Pero te cegaste. No puedes aceptar que yo no sea otro de tus activos que puedes comprar o manipular.

—Aidan no te merece —susurró él, con una voz rota por el despecho.

—Esa no es tu decisión —le respondí, saliendo del ascensor y caminando con paso firme hacia mi oficina—. No voy a dar un paso al costado ni voy a dejar de trabajar en este puerto solo por tu capricho de no aceptar la realidad. Puedes hacer todo lo que quieras, puedes inventar cláusulas, puedes tratar de hundir a mi padre... pero voy a seguir con Aidan. Me importa una absoluta mierda a quien no le guste, y mucho menos si ese alguien eres tú.

Me detuve en la puerta de mi despacho y me giré para verlo una última vez. Dorian seguía dentro del ascensor, con los hombros caídos y una mirada de derrota que intentaba ocultar tras su máscara de frialdad.

—Él es un caos, lo sé —dije, casi para mí misma—. Pero es mi caos. Y prefiero arder con él en medio del barro que vivir en esta oficina de cristal congelada contigo. No intentes volver a encerrarme, Dorian. Porque la próxima vez, no será Aidan quien traiga el acero para bloquear la puerta; seré yo quien queme todo el edificio desde adentro.

Entré en mi oficina y cerré la puerta con llave. Mis manos temblaban, pero no de miedo, sino de una liberación salvaje. Me senté frente al ventanal y miré hacia abajo. El Mustang negro de Aidan seguía allí, bloqueando el tráfico, desafiando al mundo.

Agarré mi teléfono y busqué su número. No me importaba que Dorian pudiera estar rastreando las comunicaciones. No me importaba el contrato, ni el puerto, y si Dorian pensaba que podía domarme con horarios y jerarquías, estaba a punto de descubrir que no hay nada más peligroso que una mujer que ya no tiene miedo de perderlo todo.

La tarde cayó sobre la ciudad, tiñendo el cielo de un naranja sangriento. Sabía que Aidan vendría por mí, y sabía que Dorian no se quedaría de brazos cruzados. Pero mientras escuchaba el murmullo de los empleados afuera y el rugido lejano de los motores, me sentí más fuerte que nunca.

Dorian Lennox acababa de cometer el peor error de su vida: subestimar mi voluntad. Y yo estaba dispuesta a cobrarle cada segundo de este encierro con intereses.

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Gladys Almonacid Lagos
Maravillosa novela!!!!
🇲🇽Háyme Castelo🇲🇽🇲🇽🇲🇽
EXCELENTE.
Sabri Nahir Zapata Zini
Excelente historia!! Me encanto
Sabri Nahir Zapata Zini
Me encanta que tenga una oportunidad
Maria Elena Martinez Lazaro
Muy buena felicitaciones 👏🏼👌🏼 aquí estaré esperando la siguiente historia
Ahmyjusten: muchas gracias 🥰 y ya está la novela..
espero que te guste 🥰
total 1 replies
Maria Elena Martinez Lazaro
Gracias querida autora , excelente historia Dios continúe bendiciendo tu vida y talento
Malu Enriquez
Me encantó la novela buena la trama ☺️
Ahmyjusten: muchas gracias 🥰
total 1 replies
Malu Enriquez
Maravillosa novela ☺️
Maria Elena Martinez Lazaro
si ves otra vez dices Alexander
Maria Elena Martinez Lazaro
Bueno se llama Alexander o Alejandro? en unos capítulos atras leí que Alejandro era hermano de Aiden y Darién
Maria Elena Martinez Lazaro: Aaaa ya ok gracias por tu aclaración
total 4 replies
Maru Parera
que Dorian también esta enamorado de Iris ?
Maru Parera
el lobo se quiere comer a caperucita, y mamá se la está entregando en bandeja de plata 🤣🤣🔥
Maru Parera
uffff que calor 🔥 🔥 🔥 🔥
Maru Parera
empezamos bien 👍
Maru Parera
máscara
Aura Fernandez
m♥️♥️♥️♥️♥️♥️🥰🥰🥰🥰me encanta
Ana Yolanda Valerio Rodriguez: Ay niña dignidad le llaman y creo que tú no la conoces 😒
total 2 replies
Aura Fernandez
por fa actualiza
Aura Fernandez
me encanta tu novela ❤️
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