hace 500 años "Kathall" sufrió tras la última guerra santa donde muchos murieron. En especial, Re'Xhuz el titan de la muerte quien fue derrotado por la primobestia "Fenixsera" pero algo de su esencia quedo vagando en el mundo. Esencia que se introduce en el cuerpo de una humana, siendo esta su cuna mientras se prepara para volver y así iniciar otra guerra santa.
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Capítulo 15: La Flauta de Amisson y el Juicio de los Serafines
El aire de Kathall se ha vuelto pesado, cargado con la estática de la magia antigua y el olor a tierra podrida. El equilibrio que Estarossa representa parece más lejano que nunca mientras los reinos caen en el caos.
La Neblina del Desvío en Verdigris
El Bosque Verdigris, antes un pulmón de vida esmeralda, se ha transformado en una trampa bajo la influencia de la ira de Sanir. Una neblina espesa, de un tono verdoso enfermizo y sabor metálico, descendió sobre el grupo de fugitivos. Senylda intentó mantener el vínculo de sombras, pero el bosque parecía respirar, moviendo los árboles y alterando el espacio.
Liria, debilitada por el frío interno, soltó la mano de Clio cuando un susurro de la neblina le recordó la voz de su madre. En segundos, el silencio sepulcral del bosque los separó.
Liria camina a ciegas, sintiendo que las raíces intentan atrapar sus pies, mientras el mechón blanco de su cabello brilla como una brújula maldita.
Clio grita su nombre, pero la neblina absorbe el sonido, devolviéndole solo ecos de su propia desesperación.
Senylda, en su forma de sombra, lucha por rastrear la esencia de Zalem de su hermana Agatha, quien se aproxima a la distancia.
El Despertar del Dragón de Alma
Frente a las murallas de Alejandría, la furia de Kain alcanzó su cenit al descubrir la celda vacía de Calanthe. Sin dudarlo, extrajo de un cofre de hierro frío la Flauta de Amisson, un artefacto tallado en el fémur de un Celestial caído.
Al soplar el instrumento, no salió música, sino un lamento que hizo sangrar los oídos de los presentes. Del suelo mismo, nutrido por la sangre derramada en la batalla, emergió una criatura colosal: un Dragón de Alma. La bestia no tenía escamas sólidas, sino que su cuerpo estaba compuesto de una energía etérea que tomó el color del alma de Kain: un negro azabache con vetas de un violeta ponzoñoso.
—¡Evacuad la ciudad! —rugió el Rey Lucius, comprendiendo que no había muro que detuviera a una entidad celestial—. ¡Hacia los muelles, ahora!
Mientras la población huía, Marcuz y sus Caballeros de la Rosa de Hierro formaron una última línea de defensa, cargando heroicamente contra la manifestación de la pesadilla de Kain, sacrificándose para ganar minutos vitales.
La Sala del Juicio Eterno
En el Monte Elysium, Cornelius fue conducido a la Sala del Juicio Eterno, una estructura circular donde el suelo era un cristal transparente que mostraba el vacío del cielo bajo Erozia. Frente a él, en pedestales de luz, se encontraban los Enjuiciadores, los magistrados Serafines encargados de mantener la pureza de la Tríada.
Entre ellos destacaba Judasel, uno de los 10 Sagrados. Su presencia era intimidante: su piel parecía hecha de oro pulido y sus ojos eran soles gemelos que buscaban cualquier mentira en el alma de Cornelius.
—Rey de Belandria —la voz de Judasel resonó como el choque de espadas—, se te ha traído aquí para que defiendas la existencia de la humana Liria. ¿Por qué el Monte Elysium no debería purificar esa semilla antes de que el Vacío que porta consuma nuestro Equilibrio?
Cornelius, recordando los ecos de Zalem en su mente, se mantuvo firme, sabiendo que su defensa no solo era por su sobrina, sino por la supervivencia de la historia misma.
CONTINUARÁ...