Impulsado por un afrodisíaco, una marca y la implacable presión del consejo de ancianos, el Rey Alfa se ve forzado a conseguir una Reina Luna mediante un contrato. Sin embargo, la palpable tensión entre ellos siembra la duda: ¿es su unión fruto de los sentimientos que han florecido con los años, una obligación contractual para asegurar el linaje lobuno de reyes alfas, o la innegable conexión de la marca que los une como almas gemelas?.
NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 9: Preparativos
__¿Y ahora qué sigue, Alfa?__. La voz de Astrid, apenas un susurro cálido en mi oído, provocó un escalofrío intenso que recorrió mi piel, una reacción puramente física al roce del aliento contra mi lóbulo.
Desde que los lobos del Consejo de Ancianos abandonaron el salón, ella tomó asiento en mi regazo, iniciando un juego de caricias lentas y sin doble intención. Este no es un encuentro dominado por la pasión o el deseo; es una danza de pura curiosidad y una profunda, casi urgente, necesidad de grabar en nuestra propia piel la textura, el calor y la esencia de la piel del otro. En este contacto reposado, buscamos la confirmación de lo que podemos ser juntos.
__Hay que organizar una gran celebración. No solo para que nuestro linaje sepa de la llegada de su Reina Luna, sino para que todos los otros linajes conozcan a la maravillosa y poderosa mujer que está a mi lado, capaz de cualquier cosa por defender sus valores e ideales, y por la preservación y mejora de nuestro linaje__. Le respondí a Astrid, forzándome a concentrarme en mis propias palabras, no en el contacto tormentoso de su cuerpo contra el mío. El calor de su presencia amenaza con apoderarse de mi autocontrol, encendiendo un deseo primitivo de arrastrarla a la habitación, donde no la dejaré libre por horas, o incluso días, hasta que mi voraz necesidad por ella se sienta, por fin, saciada.
__¿Estás seguro de eso, Dante? Porque te recuerdo que la única celebración de presentación que hiciste terminó contigo rechazado y humillado por tu alma gemela. Y la segunda, la que quisiste organizar, jamás se concretó porque tu candidata a futura Reina Luna no servía ni para levantar una miga del suelo de tan ignorante, oportunista y malintencionada que era. Así que, eso de las presentaciones como Reina Luna, no me causan ninguna emoción después de esas desagradables experiencias__.
Astrid sentenció, y cada palabra salió con la frialdad metálica que siempre he conocido en ella, volviendo a ser la mujer directa, cortante y sin filtros que me desarma. Su honestidad me golpea con la fuerza de la verdad: cada una de sus palabras es cierta. No puedo culparla por su falta de entusiasmo ante otra celebración, pues en el pasado, toda idea mía terminaba, irremediablemente, en un estrepitoso fracaso.
Tomo aire lo más profundo que puedo, como si en ese suspiro lograra reunir el valor que me falta para darle la cara a Astrid. Ella tiene mil razones para no querer una fiesta de presentación como Reina Luna, pero la verdad es que no solo es necesaria: ella se la merece.
__Sé que las dos primeras celebraciones fueron un evidente desastre; algo vergonzoso y humillante de recordar por culpa de mis errores. Pero como dicen por ahí, la tercera es la vencida. Aunque ninguno de los dos se imaginó que terminaríamos unidos y como reyes del linaje lobuno, esta es la realidad que nos tocó. Ya yo no me veo con otra mujer a mi lado que no seas tú. Además, te has ganado esta celebración y mil más, porque calarte mi mal desempeño como rey alfa por años, aguantarme y tener que remendar cada burrada que cometí cuando era una marioneta de la magia oscura, te da todo el derecho de celebrar y gritar a los cuatro vientos que eres la mismísima reina de todos los lobos__.
Solté todo el discurso de un solo sopetón, casi sin respirar, y volví a tomar aire con fuerza porque siento que el corazón se me va a salir del pecho. Astrid me mira con una serenidad pasmosa, sin soltar ni un gesto, y eso me pone los nervios de punta. Ella es mucho más peligrosa cuando se queda calladita e inexpresiva que cuando se le ve clarito que me quiere matar por alguna metida de pata. Así que, antes de que me suelte un "golpe" o una respuesta cortante, decidí hablar de nuevo para terminar de amarrar mi argumento.
__La razón principal de esta fiesta es que te la mereces, Astrid, tú más que nadie. Pero también es necesaria, y en el fondo tú lo sabes__. Le dije, sosteniéndole la mirada. Ella no quiere saber nada de celebraciones, pero se que entiende que no nos queda de otra.
__Tu lugar como Reina Luna hay que gritarlo a los cuatro vientos. Todo el linaje lobuno tiene que saber que ya tienen a su reina luna y deben respetarla tal cual como me respetan a mí como su Rey Alfa. Si no hacemos este evento, el Consejo de Ancianos se va a agarrar de ahí para querer debilitar tu reinado; van a decir que no tienes el apoyo ni el reconocimiento de nuestra gente ni de los otros linajes. Así que, no hay para donde agarrar, la celebración va porque va__. La acerco más, bajando el tono de mi voz pero con firmeza:
__Te juro por nuestra madre luna que esta vez será distinto, será perfecto. Porque tú eres mi Luna y voy a hacer hasta lo imposible para demostrar que valoro esta segunda oportunidad que me dio la diosa, y sobre todo, para demostrar que soy digno de tenerte a ti como mi reina__. Terminé de hablar y Astrid me mira con resignación; se que, por más que le pese, yo tengo la razón está vez.
__Dale pues, Dante, tú ganas__ Dijo Astrid, rindiéndose ante la evidencia. Ya no tiene forma de seguirle huyendo al bulto; la fiesta es clave para dejar claro que ella es la reina del linaje lobuno y, más importante aún, mi reina.
__Pero ni pienses que te vas a librar de ayudarme con los preparativos para la coronación... o sea, de mi coronación. Qué loco suena eso, ¿verdad? — Remató con una sonrisa, asimilando por fin el tremendo paquete que significa ser mi Reina Luna.
Me quede quieto, sonriendo como un propio tonto; tanto que Astrid me peló los ojos como si me hubieran salido dos cabezas. Pero es que no puedo quitarme la cara de gafo que debo tener, al comprender que ella es mi Luna. Aunque nada de esto fue planeado, no existe nadie mejor que ella para reinar a mi lado. Astrid es el cerebro y el empuje; yo, por pura gracia de la diosa luna, tengo el linaje real corriéndome por las venas y esta fuerza de Alfa que me acompaña, porque si no, al lado de una mujer como ella, yo sería un simple adorno.
__Puedes contar con todo el apoyo que necesites, Astrid. No solo el mío, sino el de toda la manada. Vamos a realizar una coronación por todo lo alto, una fiesta inolvidable donde tú vas a ser el centro de todo y yo, tu más fiel admirador__. Le solté, tratando de controlar un poco la alegría desbordante después de que haya aceptado la celebración.
Ella solo sonrió ante mi entusiasmo, que me trae como loco. Yo solo espero que este sea el principio de un camino feliz para los dos, como pareja y como reyes. Que cuando nos toque enfrentar los problemas, lo hagamos juntos y podamos salir de abajo sin perdernos el uno al otro en el camino.
Que alegría de que hayas vuelto autora, extrañaba tus historias.