Ella solo quería olvidar aquella noche.
Él jamás dejó de buscarla.
Dos gemelos, un secreto guardado durante cinco años y un reencuentro que no estaba en los planes de nadie.
El amor, el pasado y la verdad chocarán cuando el destino decida intervenir.
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୨୧Esposa୨୧
Mientras Taehyun se quedaba con los niños, Ariana regresó a su departamento.
Apenas cerró la puerta, se dejó caer en el sofá, mirando el techo como si su vida entera se hubiera vuelto una historia ajena.
—Mi jefe… es el padre de mis hijos —rió sola, incrédula.
El recuerdo volvió sin permiso.
No me gusta que él esté aquí, había dicho Taehyun, serio, con esa mirada dura que no admitía réplica.
Ariana se cubrió el rostro con una almohada.
—¿Estaba celoso… por mí? —murmuró—. No… no creo.
Pero la duda quedó ahí, latiendo.
Adrián estaba detrás de la barra, preparando café, cuando la campanilla de la puerta sonó. Nara entró con una sonrisa nerviosa.
—Oh, señor Miller —dijo—. Mire lo que me compré —mostró orgullosa una cartera nueva.
—Vaya… —sonrió él mientras le servía el café—. ¿Y a qué se debe la celebración?
—No sé… solo quería algo nuevo —respondió, jugando con la correa—. Veo que está bien. ¿Resolvíó su problema?
—Sí… —asintió Adrián—. El padre de mis sobrinos tendrá que hacerse cargo ahora.
Nara lo miró con timidez, dudó unos segundos y se lanzó:
—¿Usted tiene novia?
Adrián alzó las cejas, sorprendido.
—No te preocupes, no es una pregunta indebida —dijo con calma—. Una vez tuve una prometida… pero ya sabes, la vida y la familia.
Ella respiró hondo.
—¿Le gustaría salir conmigo? —preguntó—. Como amigos.
—¿Amigos? —repitió él, confundido—. Eres joven. ¿Qué querrías con un viejo como yo?
—Me cae bien —dijo ella, sincera, mirando su taza—. ¿Acepta o no?
Adrián sonrió.
—Está bien. Solo tendré que revisar mi agenda..
En el hospital
—Noah, ya… deja de llorar —dijo Taehyun, limpiándole las lágrimas—. Sé que duele, pero ya va a pasar.
—Pero, papi… —sollozó Noah, aferrándose a él.
—Papá, no le hagas caso —intervino Theo—. Es un bebé llorón. Yo soy fuerte.
—¿Fuerte? —rió Taehyun—. ¿Y quién lloró cuando preguntó por su papá?
—¡Eso no pasó! —protestó Theo—. Noah, dile a papá que no pasó.
Noah levantó la mirada, sus ojos azules clavándose en los de Taehyun.
—Papá… ¿te fuiste de mamá porque nosotros íbamos a nacer?
Taehyun se quedó en silencio. El nudo en la garganta fue inmediato.
—No… —dijo al fin, acariciándole el cabello—. Papá no sabía de ustedes. Si lo hubiera sabido, habría estado aquí.
Theo tiró de su ropa.
—Papá, ¿puedes vivir con nosotros? Así somos una familia.
—¿Y podemos tener una hermanita? —rió Noah—. Así la protegemos.
Taehyun soltó una pequeña risa nerviosa.
—Tranquilos, uno a la vez —dijo—. Eso pasa cuando una mamá y un papá se quieren mucho.
Theo frunció el ceño.
—Entonces… si mamá y tú no se quieren, ¿por qué estamos aquí?
Taehyun los miró. Sus hijos. Tan pequeños, tan inteligentes, tan sensibles.
Cinco años perdidos.
—Hay cosas que los adultos hacemos… y de las que luego nos arrepentimos —admitió.
—Papá —dijo Noah con voz suave—. ¿Podemos vivir juntos? Así nos conocemos más.
Taehyun los abrazó fuerte.
—Si su mamá está de acuerdo… —susurró—. Ustedes son lo más lindo que me pasó. Solo quiero lo mejor para ustedes.
La señora Kim Yeonhee recorría la tienda con una sonrisa radiante.
—Esto es para Noah… —dijo—. Y esto para Theo. Son gemelos, deben vestirse igual.
Ropa, peluches, juguetes… el carrito rebalsaba.
—Siete millones… —murmuró al pagar—. No es nada por mis nietos.
—¡Doyoung! —gritó—. ¡Ven!
—¿Qué pasa, mamá? —entró él, serio—. ¿Gastaste siete millones?
—Son para tus sobrinos —respondió feliz—. ¡Mi hijo mayor tiene hijos!
—Papá va a matarte…
—¡Tu papá que se aguante! —le dio un golpecito—. Estamos de fiesta.
🏢 Empresa Kang
En la sala de juntas, Kang Taesung escuchaba con atención.
—Las joyas Lee ya no rinden —explicaron—. Ahora todos usan los bolsos de la señora Miller.
—Háblenle —ordenó—. Ofrézcanle una suma generosa.
—Es difícil de contactar desde hace cinco años —dijeron—. Además, el señor Lee es su exesposo.
—Entonces le preguntaré esta noche —decidió—. En la cena de compromiso.
El silencio fue absoluto.
Las empresas Kang y Lee estaban por unirse.
Minutos después, un secretario se acercó.
—Señor Kang… su esposa gastó siete millones.
—¿Y?
—En productos para niños.
Taesung se detuvo.
—¿Niños? —repitió, girándose—. ¿Qué está tramando esa mujer?
De vuelta al hospital
Ariana regresó después de descansar un poco.
Al entrar, vio a Noah y Theo dormidos, cada uno abrazando un brazo de Taehyun.
Sonrió, enternecida.
—Se ve… tan tierno —susurró.
Entonces la realidad cayó como un dominó.
Kang Taehyun… prometido de Lucia.
Ellos no podían estar juntos.
Ella era pobre.
Él tenía una empresa, un apellido, un futuro escrito.
Distrída, no vio el piso mojado y resbaló.
—¡Cuidado! —un hombre guapo la sostuvo—. ¿Está bien?
—No vi el cartel —dijo Ariana, avergonzada—. Gracias…
Antes de que pudiera decir algo más, una presencia imponente apareció.
—¿Pasa algo… con mi esposa? —dijo Taehyun, serio.
—¿Esposa? —repitió el hombre, sorprendido.
Ariana quedó helada.
Taehyun la atrajo contra su pecho.
—¿Estás bien, cielo? —preguntó en voz baja.