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La Propuesta De Mi Jefe

La Propuesta De Mi Jefe

Status: Terminada
Genre:Contratadas / Matrimonio arreglado / Romance / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Cariño

Ariadna Gonzales es la secretaria del CEO Harry Gabbana. Un día ella le pide un favor, el cual le está totalmente agradecida por haberla ayudado.

Pero Ariadna no contaba con que su jefe le cobraría el favor con una propuesta indecente. La cual ella tiene que aceptar.

NovelToon tiene autorización de Cariño para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16

Harry:

Ariadna llegó un poco desaliñada, su cabello un poco alborotado y su respiración entrecortada. Estaba un poco rara.

—¿Dónde estabas? —le pregunté con autoridad cuando la vi entrar a la habitación.

—Por ahí —fue su única respuesta.

—¿Por ahí es dónde? —necesitaba saber dónde y con quién había estado.

—No te incumbe.

—Claro que me incumbe —afirmé.

—No, no te incumbe, y lo sabes bien. —Sabía a lo que se refería, pero no pensaba dejar que hiciera lo que se le diera la gana. Aunque no fuera mi prometida de verdad teníamos un trato y debía acatarlo.

—¿En dónde estabas? —le volví a preguntar.

Ella soltó un suspiro, cansada.

—Harry, estaba por ahí en el bar, ¿vale?

Sin darme tiempo a hablar, Susana tocó a la puerta.

—Harry, ya vámonos a cenar. Tengo hambre.

—Ya vamos. —Me levanté del sofá y me acerqué a ella—. Apurate, tenemos que ir a comer.

—Está bien.

Salí de la habitación y junto a Susana esperamos a Ariadna frente a la puerta. Tardaba demasiado. Hasta que al fin la vi salir. Vestía un casual vestido morado que lucía muy bien con su hermoso cuerpo, haciendo remarcar un poco su cintura. Su cabello estaba húmedo y suelto, haciéndola ver encantadora. Al verla la rabia que hacía unos momentos me estaba consumiendo desapareció.

¿Cómo podía ser tan tremendamente hermosa?

Era fascinante y aunque no quisiera era muy seductora. Cuanto hubiera dado por haberle arrancado sin compasión aquel vestido que se interponía en lo que realmente me apetecía ver. Hubiera dado lo que fuera por haberla llevado a rastras hasta la habitación y haberla besado sin compasión y con gran deleite. Introducirme en ella, hacerla mía y saciar las ganas que le tenía.

La primera vez que conocí a Ariadna, fue cuando la había entrevistado para el puesto de secretaria. Me había fascinado su forma de ser y de desenvolverse. No le temía a nada, ni a los retos ni a los peligros. Aunque también me había cautivado su tremenda belleza. Sus ojos cafés claros brillantes, sus tentadores y seductores labios rosados, y su larga cabellera castaña eran el marco perfecto para aquel rostro angelical.

Dejando de lado esos pensamientos, volví a lo que estábamos. Había decidido que fuéramos a cenar para poder estar cerca de ella y que se sintiera mejor y saliera de la rutina.

—Oigan, vamos. Muero de hambre —protesto Susana.

—¿Vamos? —le pregunté mientras la analizaba nuevamente. Ella asintió con la cabeza.

Me acerque hasta ella y lentamente tome su mano y la entrelacé con la mía. Su mano estaba fría, de seguro por el agua, se había dado un buen baño.

Estábamos a punto de llegar y el clima estaba demasiado frío. Sentí la mano de Ariadna temblar, la mire pero ella trataba de hacerse la fuerte. Sin soportar que siguiera aguantando frío, me quite la chaqueta que traía puesta y se la empecé a colocar. No se la puse encima de los hombros por qué, siendo sincero, esa vaina así daba más frío y daba lo mismo que la tuviera o no puesta.

Llegamos hasta el restaurante. Entramos y el lugar era demasiado acogedor, las lámparas iluminaban el lugar con total intensidad. Las mesas muy pulcras, los manteles blancos, todo era fascinante, de seguro a Ariadna le encantaría.

—Esto es completamente hermoso —afirmo Susana con gran deleite.— ¿No lo crees Ari?

—Sí, lo es.

Nos dirigimos hasta la mesa que había reservado hacía media hora. Me senté frente a Ariadna, logré sentir su cálido y refrescante olor. Olía tan bien y me parecía tan fascinante que solo su olor me hacía excitar.

Un joven escuálido se nos acercó y nos preguntó amablemente:

—Muy buena noche. Bienvenidos. Espero que estén bien. Díganme, ¿qué desean ordenar?

—Buena noche —Susana fue la primera en hablar—. Yo deseo un Rollito de Kobe con salsa de café y mango.

—¿Y ustedes —nos preguntó dirigiéndose a nosotros— que desean ordenar?

Vi a Nancy y a César acercarse a nosotros, y junto a ellos estaban los hermanos Ramsay. ¡¿Por qué?! Cuando trataba de pasar tiempo con Ariadna, siempre aparecía alguien y dañaba el momento.

—¿Cómo están? —nos preguntó César.

—Bien —contesto Susan—, ¿y ustedes?

—Muy bien, Susanita. —Contesto Nancy, con una sonrisa.

—Hola Harry, hola Susana —Nos saludo Sofía ignorando a Ariadna, lo cual me molestó.

—Hola, Sofía —respondimos Susana y yo al unísono, yo cortante y Susana sonriendo.

Ariadna los saludo cordialmente.

—¿Nos podemos sentar junto a ustedes? —preguntó César.

—Sí, por supuesto —contestó Ariadna rápidamente.

César y Nancy se sentaron cerca el uno del otro. Cómo era de esperarse, Sofía se sentó junto a mí, no quería que lo hiciera pero por cortesía acepté de la mejor manera. Y Daniel... Daniel, se sentó al lado de Ariadna. Odié la estúpida sonrisa que le brindaba. Hubiera hecho cualquier cosa porque se alejará de ella y no le sonriera ni la mirará. La rabia empezó a surgir dentro de mí, no soportaba verlos cerca el uno del otro. Quería que ella fuera mía y nadie la viera y mucho menos el tonto de Daniel, quien de hecho sabía que no tramaba nada bueno.

El mesero que estaba tomando nuestro pedido también tomó el pedido de ellos, y luego de tomar todos los pedidos se fue.

—Sabes, quede muy triste cuando me dejaste en el bar. —Escuché a Daniel susurrarle a Ariadna.

Entonces por eso había duda en decirme dónde había estado porque había estado con ese estúpido, y más encima en el bar. La pequeña chispa de ira que dentro de mí había surgido empezaba a crecer cada vez más.

Cada vez me era más difícil mostrar gran interés en la charla que mi primo estaba entablando conmigo. No podía concentrarme por ponerle cuidado a Ariadna y Daniel, estaba al tanto de cada uno de sus movimientos. Cada vez se acercaba más a ella y le hablaba en un tono de voz muy bajo en el que solamente ella pudiera escuchar y el rostro de ella dibujaba pequeñas sonrisas que evitaba que fueran vistas, lo cual me hizo enojar aún más.

«Aléjate de ella» dije en mi mente mientras miraba a Daniel con ira y fingía ponerle atención a César. «Maldita sea.»

—Harry, ¿estás bien? —me preguntó Sofía dándose cuenta de mi expresión.

—Sí, ¿por qué no lo estaría?

—Te vez muy ofuscado —su tono de voz fue bajo.

—Claro que no. Estoy bien, no te preocupes.

Giré mi mirada hacía Susana, quien hablaba plácidamente con Nancy.

Ariadna y Susana se miraban y de vez en cuando; Susana le hacía señas a Ariadna, en las cuales Ariadna evitaba un poco a Daniel. No solo era Ariadna, sino que ahora también era Susana.

La cena fue un tanto incómoda y estresante. Todos terminamos de cenar y salimos del restaurante. Yo no podía más, Daniel y Ariadna habían salido luego de nosotros, logré escuchar que él le seguía susurrando cosas, las cuales no logré escuchar, haciendo que me enojara más.

—Que frío hace —escuché decir a Ariadna, mientras llegábamos a las barandillas del lado derecho del barco. Íbamos a admirar la noche deslumbrante y ver un poco del recorrido.

Me quite la chaqueta —la cual Ariadna me había entregado cuando entramos al restaurante_. Me giré a ellos para darle mi chaqueta, pero vi algo que me enojo pero que hizo que un sentimiento incómodo y desconocido recorriera mi cuerpo. Daniel, se había quitado su chaqueta y se la estaba poniendo a Ariadna, y ella aceptó. Ambos sonrieron. Sin permitir quedar como un tonto, me acerque un poco más hasta Sofía, quien temblaba como un pollo.

—¿Tienes frío? —le pregunté amablemente. Ella asintió con una sonrisa. Le entregué mi chaqueta y la ayudé a colocarsela, ella sonrió.

—Gracias, Harry.

—No fue nada.

Muy bien Ariadna, si así estabas jugando, así jugaríamos. No permitiría que me hiciera quedar como un tonto. Si quería jugar, sería yo quien le enseñaría cómo hacerlo. Igual, no éramos nada, como ella lo había dicho.

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Melisuga
👏🏼💓👏🏼
Es una linda novela.
Bastante bien lograda para ser la primera de la autora. La protagonista llega a exasperar a más de uno, pero esa es su personalidad.
¡Felicitaciones, estimada escritora!
👏🏼💐✍🏼💐👏🏼
Yury Belo: ¡Muchas gracias, lectora! 🤩
total 1 replies
Melisuga
*cayó, verbo caer
(calló, verbo callar)
Melisuga
¡Qué feo es escuchar una mujer denigrando a otra! Sobre todo sin razón.
Melisuga
*a ver
Melisuga
*botando, soltando
(votando: eligiendo)
Melisuga
¡Y al diablo con la protección contra ITS o un embarazo!
🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️
Melisuga
*lacio
Melisuga
Contigo y con los demás, incluyéndonos a nosotros, los lectores.
😠😠😠
Melisuga
(Gramaticalmente sobra el segundo no: "No lo haré hasta que me respondas."
Melisuga
¿Leo entre líneas, querida Nancy, que Ariadna está en la dulce espera y tú lo sabes?
Melisuga
¿Será de los motivos que van a la escuela y piden helado y dulces como recompensa?
Melisuga
¿Y César?
Melisuga
A todas estas... Anticoncepción no hubo. ¿Habrá quedado juguetito de regalo después de esa Cajita Feliz?
Melisuga
Esa es la actitud que esperaba de Harry desde el principio. Al menos él no me defraudó.
Melisuga
Ahora sí que me di por rendida con ella. Eso fue bajo, vil, sucio y desproporcionado. No tenía que hacerle eso a Harry, ni a nadie. Al final, quien queda como poco sería y sin darse a respetar es ella.
Melisuga
¡Ariadna, por dios!
¡Acaba de sacarte a esa rémora de encima!
No dejes que te siga hablando al oído. Eso solo debe hacerlo el hombre al que aceptes como pareja.
Melisuga
¡Al contrario!
¡Ve y acaba de una vez con todo el teatro y la manipulación de los Gabbana y los Ramsay!
Melisuga
*vayas
Melisuga
¡Esta tonta no aprende!
Se sigue quedando a solas con Daniel. No escarmentó uon el mal rato que le hizo pasar Sofía en el crucero y ahora hace esto.
Es... ¡EXASPERANTE!
😠😠😠
Melisuga
Susana tampoco colabora. Ya Ariadna había dicho que se iba con ellas. ¿A santo de qué dejarla sola con el baboso de Daniel?
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