Verónica se casó enamorada. No imaginaba la pesadilla qué sería ese matrimonio. Después de años de maltratos toma una decisión qué cambiará su destino.
NovelToon tiene autorización de Beamav para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 15
Sofía está a punto de retomar sus actividades en el Colegio y yo debo apresurarme y buscar un empleo.
Escribo en una libreta mis opciones. No son muchas, con mi escasa preparación no puedo aspirar a mucho.
El novio de Sofía vendrá a verla el próximo mes, así qué me he puesto un plazo de 3 semanas para conseguir empleo y un lugar donde vivir. Casi imposible, lo sé.
Me pierdo en mis pensamientos, observó los vendajes qué cubren mis muñecas y me doy cuenta de la locura qué cometí.
Mi celular comienza a vibrar. Veo el nombre de Pamela y respondo de inmediato.
📲 Hola, Verónica. ¿Estás en el apartamento de Sofía?
📲 Sí, aquí estoy con ella.
📲 Espérenme ahí, necesito hablar contigo urgentemente.
📲 Claro, aquí nos vemos.
Su llamada me pone muy nerviosa, pero más su tono de voz. Es evidente qué algo ha sucedido y dudo qué sea algo bueno.
Le cuento a Sofía la situación, ambas comenzamos a manejar diferentes teorías.
- Vamos a calmarnos y esperemos a qué llegue Pamela- sugiere Sofía- voy a encender la cafetera.
- Ok, tienes razón. No ganamos nada intentando adivinar.
Ayudo a mi amiga a colocar las tazas sobre la barra qué divide la cocina del comedor. Busco el azúcar y las cucharas. El timbre suena. Sofía se dirige a abrir.
Es Pamela, nos saludamos y tomamos asiento en los sofás de la sala. Respiro profundamente, es una forma de controlar mis nervios.
- Pues, bien. Recibí una llamada del abogado de Rodrigo, quieren llegar a un acuerdo. Supongo qué se debe a qué de alguna manera la prensa se enteró de la denuncia.
- ¿Qué dices? ¿Se hizo público?-cuestiono sorprendida.
- Sí, no lo sabían.
Sofía niega con la cabeza, yo hago lo mismo.
- Es la nota del día. Según el abogado de tu marido, están dispuestos a darte lo qué pidas.
- Si accedo al acuerdo, ¿qué sigue?
- El proceso seguirá, es algo qué se persigue de oficio. En caso de qué el Juez lo encuentre culpable, la condena puede variar. Debemos tomar en cuenta qué Rodrigo no tiene antecedentes y quizá todo quedé en una compensación económica y algunas horas de servicio comunitario.
- ¡¿Eso es todo?!- exclama Sofía- ¡No puede ser, es inconcebible!
- ¿Qué harías tú en mi lugar?
- No aceptaría ningún acuerdo. Él lo hace porque su reputación está en juego. Al final, la decisión es tuya.
- ¿A cuánto ascendería la compensación si es declarado culpable?
Pamela toma una hoja de su maletín y un lapicero, hace cuentas y me muestra una cifra.
- ¡Es una miseria!- grita Sofía, quitándome las palabras de la boca.
- ¿Y el tema de mis hijas?
- Para eso debemos demostrar qué estás capacitada en todos los sentidos. Él va a usar el tema del suicidio y nos tomará tiempo, pero al final conseguiremos qué las veas y si ellas lo desean, podrán vivir contigo.
Me quedo en silencio, es una decisión difícil y no puedo tomarla a la ligera.
- Sé qué su oferta suena tentadora, pero Rodrigo no es de fiar.
- ¿Cuánto tiempo tenemos para decidir?
- Veinticuatro horas.
- ¡Ese maldito la está presionando!
- Lo sé, es parte de su estrategia.
- No sé qué hacer, Pamela- confieso- ¿Va a aceptar todas mis peticiones?
- Eso fue lo qué dijo su abogado.
- ¿Incluso el divorcio?
- Sí.
- Demasiado bello para ser verdad- asegura Sofía, Pamela asiente.
- Entiendo qué no debo confiar en Rodrigo, pero llegar a un acuerdo no implica volver con él.
- Implica qué no reciba el castigo qué merece- interviene Sofía.
- Tampoco continuar con el juicio me garantiza qué lo reciba.
- Piénsalo, Vero. Yo solo puedo darte mi consejo, la decisión es tuya.
Pamela se despide. Me quedo sentada en el sofá. Una vez más, no sé qué hacer.
- No puedo creer qué estés considerando llegar a un acuerdo.
- Si lo piensas, es mi mejor opción.
- Y qué va a pasar si esto solo es temporal. Quizá está buscando qué te confíes. Rodrigo es un hombre rencoroso y vengativo.
- Buscaré la manera de protegerme.
- ¡¿Estás de broma?! ¡Es casi imposible!
- Quiero qué mis hijas estén conmigo. Puedo pedirle una cantidad de dinero suficiente para iniciar un negocio, un apartamento. Lo necesario para qué las niñas estén bien conmigo.
- No lo sé. No confío en él y tú tampoco deberías hacerlo. Necesito aire, nos vemos más tarde.
Sofía se marcha. Comprendo su enfado. Yo también intento descifrar qué es lo correcto.
Regreso a la habitación, tomo la libreta en donde estaba anotando mis opciones de empleo y ahora comienzo a escribir mis peticiones para el acuerdo.
Lo primero es asegurar qué firmaremos el divorcio; el tema de la custodia, las visitas y qué él aportará una pensión mensual. Lo segundo es un lugar en donde vivir.
El apartamento debe quedar a mi nombre. Después calculo una cantidad de dinero suficiente para comenzar un negocio y qué además me permita tener un ahorro.
Desconozco si estoy solicitando lo correcto y le envío la información a Pamela para qué me asesore.
Me dice qué redactará un documento en dónde se especifiquen mis peticiones agregando lo qué ella considera necesario y me lo hará llegar para qué lo revise.
Soy consciente de qué para ella no es la mejor decisión, pero no quiero enfrentarme a un juicio dónde él hará uso de todo su poder en mi contra.
Escucho a Sofía volver. Enseguida, la veo de pie junto a la puerta de la habitación.
- Quiero disculparme por mi reacción.
- No tienes por qué hacerlo. Entiendo cómo te sientes.
- Aun así, debo controlar mis reacciones. La decisión es tuya y quiero qué sepas qué te apoyaré, aunque no esté de acuerdo.
- Gracias, Sofi. De verdad creo que llegar a un acuerdo con él es lo mejor.
Llega un mensaje a mi celular. Es Pamela qué me hace llegar el documento ya con las correcciones. Sofía me ayuda a revisarlo.
Le llamo y le digo qué estoy de acuerdo con las nuevas cláusulas. Quince minutos después, me devuelve la llamada y me indica la hora a la que debo acudir a su oficina para reunirnos con Rodrigo y su abogado para firmar el acuerdo.
Apenas cuelgo y los nervios se hacen presentes. Mis manos tiemblan sin control. Sofía se acerca y toma mis manos entre las suyas.
- No estás sola, recuérdalo.
Llegamos al edificio dónde se encuentra la oficina de Pamela, faltan más de 20 minutos para la hora de la cita.
Nos recibe y nos ofrece algo de beber, oferta qué rechazo con amabilidad. Hay un nudo en mi estómago qué me impide inferir cualquier cosa.
- En cuanto lleguen nos vamos a dirigir a la sala de reuniones. No es necesario qué te dirijas a Rodrigo, si no lo deseas y las preguntas qué quieras hacer puedes anotarlas en una libreta qué voy a entregarte y me las pasas. No voy a permitir qué te intimide de manera alguna.
- Gracias, Pamela.
La secretaria le informa por el intercomunicador qué Rodrigo y su abogado han llegado.
- Diles que enseguida los recibimos.
Pamela nos lleva por otra puerta hasta la sala de juntas y se asegura de qué yo me sienta preparada para comenzar la reunión.
Veo ingresar a Rodrigo y siento un sudor frío recorrer mi frente. Sofía toma mi mano por debajo de la mesa. Mu corazón late tan fuerte, qué duele.
Ella dice q no sabe hacer nada, claro q sabe, llevar una casa, calarse las malcriadeces, los desplantes de un enfermo, claro q sabes y puedes