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ECOS EN LA COLINA

ECOS EN LA COLINA

Status: Terminada
Genre:Venganza / Maltrato Emocional / Venganza por acoso / Completas
Popularitas:5.2k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Elisa Ramos, una brillante graduada en literatura, ve sus sueños destrozados una fatídica noche tras sufrir una brutal agresión en los suburbios que la deja atrapada en un mutismo selectivo severo. Justo cuando su humilde familia se enfrenta a la ruina y a una tragedia irreparable, en su vida irrumpe Liam Vance, un implacable y hermético CEO de la construcción. Lo que comienza como un frío acuerdo corporativo se transforma en un refugio inquebrantable cuando Liam la traslada a su mansión y se convierte en su "sombra pacífica". Mientras Elisa intenta recuperar su voz a través de las páginas de una libreta, Liam utiliza su inmenso poder para tejer una red de ingeniería legal y atrapar al culpable: Hugo Santoro, un heredero arrogante e intocable de la zona alta. Una historia magistral donde la sed de justicia y el amor más puro se unen para demostrar que los cimientos del corazón son indestructibles.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 15. EL JAQUE DEL INGENIERO

El documento firmado por Elisa descansaba en el asiento del copiloto del Mercedes mientras Liam conducía hacia la jefatura central de policía. El cielo sobre la ciudad se había teñido de un gris plomizo, amenazando con una nueva tormenta que encajaba a la perfección con el ambiente que se respiraba en el despacho del inspector Harrison.

Harrison era un hombre de cincuenta años, con la piel curtida por décadas de lidiar con lo peor de los suburbios y una mirada cansada que delataba la falta de sueño. Cuando Liam entró a su oficina, el inspector ni siquiera se levantó; se limitó a señalar una silla gastada frente a su escritorio cubierto de carpetas desordenadas.

—Señor Vance —saludó Harrison, apoyando los codos en la mesa—. Su secretaria insistió en que esta reunión no podía posponerse ni una hora. Supongo que no viene a hablarme de los plazos de demolición de la calle Mayor.

—Vengo a entregarle la resolución del caso de la cafetería El Candil, inspector —respondió Liam con una frialdad absoluta, deslizando la carpeta de cuero azul sobre la superficie de madera.

Harrison arqueó una ceja, tomó la carpeta y comenzó a leer. A los pocos segundos, la expresión de cansancio del policía desapareció, reemplazada por una fijeza profesional. Sus ojos iban y venían por las líneas redactadas a partir del relato de Elisa, deteniéndose especialmente en la firma elegante que cerraba el documento.

—Esto es una declaración en toda regla —dijo Harrison, cerrando la carpeta con un golpe seco—. Detallada, concisa y firmada por la víctima. Pero aquí falta lo más importante, Vance. No hay un nombre. Describe los ojos, el olor a alcohol caro y, lo más llamativo, esa supuesta marca en la muñeca derecha del agresor. Pero con esto no puedo ir a detener a nadie en la zona alta.

Liam no pestañeó. Se inclinó ligeramente hacia adelante, apoyando los dedos sobre el borde del escritorio.

—El nombre lo pone la investigación que su departamento va a activar hoy mismo, inspector —replicó Liam con voz calmada pero implacable—. A primera hora de la mañana, un analista de mi empresa envió a su correo oficial un archivo encriptado con las grabaciones perimetrales de nuestra obra en la calle Mayor. En ellas se registra un coche deportivo de gama alta, color rojo brillante, estacionado frente a la cafetería la tarde previa al asalto. La matrícula está registrada a nombre de Santoro Investments. El conductor habitual de ese vehículo es Hugo Santoro.

Harrison dejó escapar un silbido bajo y se reclinó en su silla, frotándose la barbilla con preocupación.

—¿Hugo Santoro? ¿El hijo de Ernesto Santoro? —el inspector negó con la cabeza—. Señor Vance, se está metiendo en un nido de avispas. El fondo de inversión de los Santoro financia la mitad de las campañas políticas de esta provincia. Si cito a ese chico basándome en que su coche estuvo aparcado en una calle pública, su padre enviará a un batallón de abogados antes de que Hugo termine de sentarse en la sala de interrogatorios.

—Por eso no lo va a citar como sospechoso —dictaminó Liam, desplegando la estrategia que había diseñado minuciosamente con la doctora Adler—. Cítelo como testigo de entorno. Su empresa está asociada con la mía para la licitación del puerto deportivo; use ese vínculo. Dígale que, dentro de la revisión rutinaria del historial de los terrenos de la calle Mayor, la policía está tomando declaración a todas las personas cuyos vehículos frecuentaban la zona para descartar cualquier cabo suelto antes de archivar los expedientes antiguos. Hugo es soberbio, se cree impune porque la lluvia borró el callejón. Vendrá solo para demostrar que está por encima de ustedes.

Harrison miró fijamente a Liam, midiendo la determinación del joven CEO.

—Y cuando esté aquí... ¿qué? —preguntó el policía.

—Cuando esté aquí, usted le pedirá que firme el acta de presencia rutinaria —explicó Liam, con una sonrisa gélida—. Para hacerlo, tendrá que quitarse el reloj o apoyar las manos en la mesa. Usted buscará la cicatriz blanquecina en forma de medialuna en su muñeca derecha. Si la marca está ahí, coincidiendo con la declaración firmada por Elisa Ramos, tendrá la causa probable necesaria para que un juez autorice una orden de obtención de ADN. Las muestras biológicas de la agresión están guardadas en el hospital general bajo custodia judicial. El laboratorio hará el resto en menos de cuarenta y ocho horas.

El inspector Harrison guardó silencio durante un largo minuto. Su instinto de viejo policía le decía que el plan de Vance era perfecto, una estructura de ingeniería legal que no dejaba margen de error si se ejecutaba con precisión quirúrgica.

—Es un juego muy peligroso, Vance —advirtió Harrison, tomando el teléfono para dar las órdenes de citación—. Si Hugo Santoro sospecha un milímetro de lo que estamos haciendo, destruirá cualquier cabo suelto que le quede.

—No sospechará nada —afirmó Liam, levantándose y abotonándose la chaqueta del traje—. Porque esta noche volveré a sentarme a la mesa con su padre para revisar los informes financieros del puerto. Mantendré al lobo entretenido mientras usted prepara la jaula.

Dos horas más tarde, en el piso superior de la mansión de la colina, la doctora Sarah Adler entró a la habitación de invitados para realizar su sesión diaria. Elisa la recibió desde su posición habitual junto al gran ventanal, pero esta vez la libreta de cuero estaba abierta en una página limpia y el bolígrafo de gel ya no temblaba entre sus dedos delgados.

Sarah se sentó en el sillón auxiliar, observando las sutiles mejoras en la postura de la joven.

—Liam me ha dicho que has firmado la declaración, Elisa —empezó la psiquiatra con tono suave—. Ha sido un paso valiente. Has decidido usar tu historia como una herramienta, no como una prisión. ¿Cómo te sientes respecto a eso?

Elisa no apartó la mirada de la doctora. Bajó la vista hacia el papel blanco y sus dedos comenzaron a deslizarse con un ritmo constante, casi musical. El característico ras, ras, ras de la tinta sobre el papel llenó el silencio del cuarto. Al terminar, giró el bloc hacia Sarah.

«Tengo miedo de que la ley no sea suficiente», ponía en el texto, con una caligrafía que recuperaba la elegancia literaria de su pasado. «En las novelas que yo leía, los malvados siempre cometían un error obvio y el caballero los vencía en un duelo limpio. Pero Hugo Santoro tiene un imperio detrás de él. Temo que, si el proceso avanza, él intente destruir a Liam por mi culpa. Liam es una sombra pacífica, pero no quiero que mi oscuridad lo devore también a él».

La doctora Adler leyó las líneas y esbozó una sonrisa compasiva, comprendiendo la profunda conexión que se estaba forjando de manera invisible entre la joven escritora y el hermético empresario.

—Elisa, hay algo que debes entender sobre Liam Vance —dijo la doctora, inclinándose hacia adelante—. Él no es un caballero de armadura brillante que actúa por impulso o romanticismo. Liam es un constructor. Piensa en planos, en estructuras y en fuerzas de resistencia. Si ha decidido protegerte y derribar el muro de impunidad de los Santoro, no es porque sea imprudente; es porque ha calculado cada tonelada de peso que ese puente puede soportar. Tu verdad es el cimiento de esta demanda, y él va a ser el pilar que la sostenga. No estás trayendo oscuridad a su vida; le estás dando una razón para usar toda su fuerza.

Elisa se quedó mirando el mensaje en la libreta, asimilando las palabras de la psiquiatra. Desvió la vista hacia los jardines traseros de la mansión, contemplando las copas de los pinos que se mecían bajo el viento premonitorio de la tarde. Por primera vez en muchos meses, la joven sintió que el nudo de su garganta no la asfixiaba, sino que se transformaba en una tensa expectativa. El manuscrito de su realidad estaba avanzando hacia el capítulo más peligroso, y la firma que había estampado por la mañana era el punto de no retorno para todos los implicados en la colina.

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Paty Perdomo
hasta lo que he leído va muy buena la historia, te felicito
Zulema Neme
Hermoso Día Me Encanta la Felicidad que Sienten 💓💓💓💓💓💓💓👏👏👏👏👏👏
Zulema Neme
Buenísima la Historia Por fin Encontraron la Paz y la Justicia 💗💗💗💗💗💗💗💗🍀🍀🍀🍀🍀🍀
Zulema Neme
Adelante Liam Descubre al monstruo pronto y Salva a esa Niña 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Adelante. Liam.Te Apoyamos Descubre y Lleva a la Justicia a es Malnacido de Hugo 😚😚😚😚😚😚🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Zulema Neme
Pobre Elisa Dios te Proteja Espero que Liam. Cumpla su Palabra y te Cuide 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
H. Parra
felicitaciones, excelente redacción. súper recomendada 👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
H. Parra
muy bien redactado |s ritora. excelente historia, diferente y entretenida
H. Parra
estoy de acuerdo con Helizahira. es poco común pero interesante y entretenida
H. Parra
ese infeliz tiene que pagar todo el daño que causó. es ley de vida, recibes lo que siembras
H. Parra
hermosa historia... gracias
H. Parra
comienza bonito e interesante
Gladys Dona
Realmente hermosa novela lastima que no pones las foto de los protagonistas acá falto Elisa Lían Leo la bb cuando era pequeña bueno de a poco iras poniendo rostro porque como Escritora hay que sacarse el sombrero Excelente Felicitaciones 👏
Gladys Dona
Hermoso capitulo
Gladys Dona
Yo no se si porque realmente se crían solo en el olfato sin cariño afecto porque son muchos y cuando uno quiere adoptar la burocracia te pide mil cosas pero tengo amigas que adoptaron ya uno de 2 años otra de 4 pero no tienen idea lo adulto que son por su corta edad la educación que tienen pero eso es lo que tiene que ver el Estado hay muchoas familia que buscan un hijo pero la mayoría también quieren bb pero no saben lo que se pierden si ya esta creciendo tienen mucho amor para dar
Gladys Dona
Caíste en tú propia trampa Rebeca ahora vos y ese Infeliz de Manuel van a pasar unos años bajo la sombra que mujer que no tiene cerebro estas hueca pensaste que era fácil sacar un niño y hacerle creer a Liam qué era su hijo porque conociste su pasado de abandono pero siempre 4 ojos 👀 ven mejor que dos y todo gracias a Elisa
Gladys Dona
Por Dios lo que hace la ambición todo 💰 y 💰 sacó un niño del Olfanato para decir que es hijo de Liam anda Teabajar y Igual que tu macho Impostora
Gladys Dona
Realmente esta buenísima tú novela Escritora
Gladys Dona
Puro fuego 🔥
Gladys Dona
Me encanta Escritora que todo se resuelva rápido y tantas vueltas algunas Escritora lo hacen para alargar la novela pero no se dan cuenta que se pone monótona y repiten cada capitulo fragmento de lo que pasó y que pasa deja de leer y como ser YO anotó la Escritora y nunca más una novela con su nombre pero esta novela y las anteriores que leí con tú nombre me encanta
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