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Me Elegio Ami

Me Elegio Ami

Status: En proceso
Genre:Yaoi / Amor-odio / Amor prohibido
Popularitas:2.5k
Nilai: 5
nombre de autor: liz Ramirez

¿ Dos chicos de la misma preparatoria se confesaran su amor ?

o seguirán odiándocen como siempre en toda clases

¿ que pasara ?

NovelToon tiene autorización de liz Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Una carta

Nancy Park volvió a ignorar completamente la tensión entre los dos chicos y se centró otra vez en Ney.

—Entonces… —dijo acercándose un poco más— ¿aceptas salir conmigo mañana?

Ney ni siquiera lo pensó demasiado. La situación lo había puesto nervioso, confundido, y la presión del momento le ganó.

—Sí… está bien.

David lo miró de inmediato.

Su expresión cambió al instante.

Nancy sonrió satisfecha, pero apenas iba a hablar cuando David dio un paso al frente.

—Yo también voy —dijo él con total calma.

Ney giró la cabeza de golpe.

—¿Qué?

David lo miró directamente.

—Si van a salir, yo también voy.

Nancy se cruzó de brazos.

—¿Qué es esto? ¿Una cita grupal?

Ney frunció el ceño, claramente incómodo.

—No.

David lo ignoró un segundo y miró a Ney.

—Podemos hacerlo los cuatro.

—No creo —respondió Ney de inmediato, molesto—. No tiene sentido.

El ambiente se volvió más tenso.

Nancy miró a Ney, ya un poco irritada.

—Entonces dime tú, Ney. ¿Sí o no?

Ney abrió la boca…

Pero antes de que respondiera, David habló otra vez, esta vez más tranquilo.

—Mejor otro día.

Nancy lo miró sorprendida.

—¿Otro día?

—Sí —respondió David—. No tiene que ser mañana.

Pero Nancy frunció el ceño.

—No.

Su tono se volvió firme.

—Yo dije mañana. No “otro día”.

Silencio.

Luego giró sobre sus talones, claramente molesta.

—Si no quieres, perfecto. Pero no voy a estar esperando.

Y se fue caminando, dejando el ambiente completamente tenso detrás de ella.

Ney se quedó quieto.

David también.

Y por primera vez en toda la escena, ninguno de los dos sabía exactamente qué decir después de lo que acababa de pasar.

Ney se quedó mirando hacia donde Nancy se había ido, todavía con el ceño fruncido.

La tensión le subía por dentro sin control.

Y entonces volteó directo hacia David.

—¿Viste lo que hiciste? —dijo molesto—. Siempre arruinas todo.

David lo miró sin apartar la vista.

—No arruiné nada.

—Sí lo hiciste —Ney apretó los puños—. Ahora ya no voy a tener oportunidad con ella.

Su frustración ya no era solo con la situación… también con todo lo que había pasado antes.

—Mejor ya vete —añadió, duro.

David no se movió.

Solo cruzó los brazos y dio un paso más cerca, manteniendo la calma.

—Ney…

—Te dije que te vayas.

David bajó un poco la mirada, como si estuviera midiendo sus palabras.

Pero antes de que pudiera responder…

Ney lo empujó en el pecho, separándolo.

—¡Ya no quiero verlos!

El golpe no fue fuerte, pero sí claro.

Silencio.

David se quedó quieto.

No respondió de inmediato.

Solo lo miró.

Con una expresión que no era enojo…

era más bien algo más difícil de leer.

Después de unos segundos, soltó un leve suspiro.

—Está bien.

Y dio un paso atrás.

Pero no se fue todavía.

Solo lo miró una última vez, como si quisiera decir algo más…

aunque al final, no lo hizo.

David se quedó un segundo más frente a la casa.

Luego, sin decir nada más, se dio la vuelta y se marchó.

Sus pasos se alejaron por la calle hasta perderse en la oscuridad.

Ney se quedó ahí, respirando agitado.

—Qué fastidio… —murmuró, y cerró la puerta con fuerza.

El sonido resonó en toda la casa.

El silencio volvió a instalarse.

---

Más tarde, ya entrada la noche, la puerta volvió a abrirse.

Emma entró despacio, intentando no hacer ruido.

Pero apenas encendió la luz del pasillo, vio a Ney sentado en la sala.

Aún despierto.

—¿Ney? —dijo sorprendida—. ¿Sigues levantado?

Ney la miró de inmediato.

Y su expresión cambió a una más seria.

—¿Qué hora es esta de llegar?

Emma se detuvo un segundo, algo incómoda.

—Lo siento… me quedé más tiempo con mis amigas y—

—Te dije que volvieras temprano —la interrumpió Ney.

Emma suspiró.

—Estoy bien, no pasó nada.

Ney se levantó del sillón.

—No es eso. Es que no puedes andar llegando a esta hora sola.

Emma lo miró con una pequeña sonrisa cansada.

—Eres como un papá a veces.

—No estoy bromeando.

Emma levantó las manos en señal de paz.

—Ok, ok… no te enojes.

Ney se pasó una mano por el cabello, todavía con tensión en el cuerpo.

—Solo… avisa la próxima vez.

Emma asintió suavemente.

—Está bien.

Hubo un pequeño silencio.

Emma lo observó un poco más de cerca.

—¿Te pasó algo?

Ney dudó un segundo.

—No.

Demasiado rápido.

Emma entrecerró los ojos, pero no insistió.

—Bueno… ya estoy aquí. No te preocupes.

Ney solo asintió, aunque su mente seguía claramente en otro lugar.

Y aunque Emma no lo sabía…

la noche de Ney todavía no terminaba de calmarse.

Emma ya estaba por subir a su habitación cuando se detuvo en la escalera.

Se giró hacia Ney, que seguía en la sala, aún con esa expresión seria y distraída.

—Ah… casi se me olvida —dijo ella.

Ney levantó la mirada.

Emma sacó una carta doblada de su bolsillo.

—Esto es para ti.

Ney parpadeó.

—¿Qué es eso?

Emma dudó un segundo.

—Me la dio David.

El nombre fue suficiente para que Ney cambiara un poco la expresión.

Tomó la carta, aunque no con entusiasmo.

Más bien… con cierta tensión.

—¿Cuándo te la dio? —preguntó.

Emma se encogió de hombros.

—Antes de que empezara todo lo de la fiesta… me dijo que era para ti.

Ney bajó la mirada hacia el papel.

Lo sostuvo entre los dedos sin abrirlo todavía.

—Ya… —murmuró.

Emma lo observó un momento.

—No te pongas raro, ¿sí?

—No estoy raro.

—Sí lo estás.

Ney no respondió.

Emma suspiró suavemente.

—Bueno… me voy a dormir.

—Ajá.

Emma subió las escaleras, dejando la casa en silencio otra vez.

Ney se quedó solo en la sala.

Miró la carta durante unos segundos.

Su nombre estaba ahí.

Escrito por David.

Tragó saliva.

—Qué idiota… —murmuró, aunque su voz no sonó tan segura como antes.

Finalmente, con algo de duda, rompió el sello de la carta y la abrió.

Ney abrió la carta despacio, todavía con esa incomodidad en el pecho.

Sus ojos recorrieron las primeras líneas.

“Sé que estás molesto conmigo o no quieres verme…”

Frunció el ceño.

Siguió leyendo.

“…pero Ney, quiero que sepas que intento ser más amable y mejor contigo, pero siempre me ignoras y ya me cansé…”

Se quedó quieto.

El silencio de la casa se volvió más pesado.

Por unos segundos no se movió.

Solo apretó la hoja con más fuerza.

—¿Qué…? —murmuró.

Su expresión cambió entre molestia y algo que no quería reconocer.

Respiró hondo.

Y antes de seguir leyendo o ver el resto del mensaje…

—Ya basta.

Sin pensarlo mucho, arrugó la carta con fuerza.

—Qué idiota…

La apretó más entre sus manos.

Un segundo después, la rompió.

El papel se desgarró en dos, luego en varios pedazos.

Ney los soltó con brusquedad sobre la mesa.

Se quedó mirándolos.

Pero no se sentía mejor.

Al contrario.

Su pecho seguía igual de incómodo.

Se pasó una mano por el cabello, frustrado.

—¿Por qué tienes que ser así…?

No sabía si lo decía con enojo.

O con algo más difícil de explicar.

Solo se quedó ahí, en silencio, mirando los pedazos de la carta sin entender por qué no podía simplemente olvidarlo.

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Dalia Lara
se demoro una eternidad jjj gracias por los capítulos no se demore tanto en actualizar por favor
Sami: 🥹🥹❤️‍🩹
total 1 replies
Micaela Zambrana
por favorrr decime que van a ver capítulos extras 🙏🏻🙏🏻. Ameee este romance 👏👏
Dalia Lara
q lindos mis niños🥰🥰🥰
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