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La Heredera De Los Lobos

La Heredera De Los Lobos

Status: Terminada
Genre:Reencarnación / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:9.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Scarlet Salas

Sinopsis
Lyra creció creyendo que era una loba común dentro de la Manada de la Luna Plateada.

Toda su vida soportó humillaciones, desprecios y el rechazo de quienes consideraba su familia. Cuando finalmente encontró el amor y la confianza, fue traicionada de la forma más cruel.

La noche de la Luna Sangrienta, Lyra murió.

Pero la muerte no fue el final.

Al abrir los ojos, despertó cinco años en el pasado, antes de que comenzaran las conspiraciones que destruyeron su vida. Ahora recuerda cada mentira, cada traición y cada rostro que sonrió mientras planeaba su caída.

Esta vez no será una víctima.

Sin embargo, cuanto más intenta cambiar el destino, más descubre una verdad imposible: ella no es una loba cualquiera.

Es la heredera perdida de la primera estirpe de lobos.

La legítima reina.

Y el temido Rey Licántropo, un hombre que debería ser su enemigo, parece haberla estado esperando durante siglos.

NovelToon tiene autorización de Scarlet Salas para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 12

—Las ruinas fueron abiertas.

La habitación quedó en silencio.

No entendía por qué aquellas palabras parecían tan importantes.

Pero Nyra sí.

Y eso me preocupaba.

Mucho.

—No.

Su voz tembló dentro de mi cabeza.

—Nyra...

—No deberían haberlas encontrado.

—¿Quiénes?

—No lo sé.

Apreté los puños.

—Necesitas dejar de responder así.

—Lo intento.

Y por primera vez sonó frustrada.

Realmente frustrada.

Como si estuviera luchando contra algo que le impedía recordar.

---

—¿Cuántos entraron?

Preguntó Kael.

Su voz había cambiado.

Ahora sonaba fría.

Peligrosa.

El guerrero inclinó la cabeza.

—Tres grupos.

Mi corazón dio un salto.

¿Grupos?

—¿Sobrevivientes?

—Todavía no lo sabemos.

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Aquello no sonaba bien.

Para nada.

—Refuercen la vigilancia.

—Sí, mi Rey.

El guerrero hizo una reverencia y salió de la habitación.

La puerta volvió a cerrarse.

Y el silencio regresó.

---

Kael volvió a mirarme.

Directamente.

Como si hubiera olvidado que otra persona acababa de entrar.

Como si aún estuviera esperando una respuesta.

—¿Qué eran esas ruinas?

Pregunté.

No sabía por qué.

Pero necesitaba saberlo.

Kael tardó unos segundos en responder.

—Un lugar peligroso.

—Eso no explica nada.

Una sombra pareció cruzar sus ojos.

—No estaba intentando explicarlo.

Qué hombre tan desesperante.

—Entonces ¿por qué mencionarlo delante de mí?

—Porque estabas aquí.

—Eso tampoco explica nada.

Por primera vez pareció contener una sonrisa.

Y eso me molestó más.

---

—Creo que deberías irte.

Parpadeé.

—¿Perdón?

—Ya terminamos.

—¿Me llamaste solo para hacerme preguntas extrañas?

—Básicamente.

Lo observé.

Intentando decidir si estaba bromeando.

No parecía el tipo de persona que bromeaba.

Nunca.

—No me agrada.

Murmuré.

—El sentimiento no es mutuo.

Abrí la boca.

La cerré.

Luego la abrí otra vez.

—¿Acaba de decir que le agrado?

—Sí.

—Lo odio.

Nyra soltó una carcajada.

Traidora.

---

Salí de la residencia de invitados sintiéndome más confundida que antes.

Lo cual ya era mucho decir.

Porque ahora tenía nuevas preguntas.

Más preguntas.

Siempre preguntas.

—Nos ocultó algo.

Dijo Nyra.

—Muchas cosas.

—No.

Algo específico.

Fruncí el ceño.

—¿Las ruinas?

—Sí.

Miré hacia los edificios de la academia.

Los estudiantes seguían con sus actividades normales.

Como si el mundo no estuviera volviéndose cada vez más extraño.

—¿Por qué te asustaste tanto?

Silencio.

—Nyra.

—Porque conozco ese nombre.

Mi corazón dio un salto.

—¿Qué?

—Las Ruinas Prohibidas.

Me quedé inmóvil.

—¿Las conoces?

—No exactamente.

Pero cuando las mencionaron...

Recordé algo.

Mi respiración se aceleró.

—¿Qué recordaste?

Por primera vez desde que despertó...

Mi loba respondió sin dudar.

—Sangre.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

—¿Sangre?

—Mucha sangre.

Tragué saliva.

—Eso no ayuda.

—Lo sé.

Pero es todo lo que tengo.

---

Las siguientes horas pasaron lentamente.

Demasiado lentamente.

Y cuando finalmente llegó la noche, decidí volver a la biblioteca.

Necesitaba respuestas.

Otra vez.

Aunque la última vez casi me expulsan de una sección prohibida.

—No aprendemos, ¿verdad?

—Claramente no.

La biblioteca estaba casi vacía.

Solo algunos estudiantes estudiaban en silencio.

El anciano bibliotecario levantó la vista cuando entré.

Y por un segundo...

Vi reconocimiento en sus ojos.

Luego preocupación.

—Señorita Moonvale.

—Buenas noches.

—La biblioteca cerrará pronto.

—Solo necesito un libro.

Mentira.

Necesitaba respuestas.

Y sabía exactamente dónde buscarlas.

Esperé unos minutos.

Los pocos estudiantes que quedaban comenzaron a marcharse.

El anciano desapareció por una puerta al fondo.

Y aproveché la oportunidad.

Me dirigí directamente hacia la sección restringida.

Mi corazón latía con fuerza.

Porque sabía exactamente lo que estaba buscando.

El mismo libro.

El libro que me había arrebatado.

El libro que hablaba de la Casa Lunar.

Recorrí los estantes uno por uno.

Nada.

Volví a buscarlos.

Nada.

Fruncí el ceño.

—Lo escondió.

Murmuró Nyra.

—Eso parece.

Estaba a punto de rendirme cuando algo llamó mi atención.

Una mesa.

Al fondo de la sala.

Lejos de los estantes.

Y sobre ella...

Había un libro abierto.

Mi respiración se detuvo.

La cubierta oscura.

Los detalles plateados.

El borde desgastado por los años.

Era él.

El mismo libro.

—Lo encontré.

Susurré.

—Date prisa.

Me acerqué rápidamente.

Como si fuera a desaparecer.

Como si alguien fuera a quitármelo otra vez.

Mis dedos rozaron la cubierta.

Y sentí un extraño escalofrío.

Abrí la página donde había quedado marcado.

Las letras parecían más antiguas de lo que recordaba.

Más desgastadas.

Más difíciles de leer.

Pero allí estaba.

La Casa Lunar.

Otra vez.

Pasé varias páginas.

Y entonces encontré una ilustración.

Una mujer de cabello oscuro.

Ojos claros.

Una corona de plata descansando sobre su cabeza.

Mi corazón se detuvo.

Porque la había visto antes.

En mi visión.

Era ella.

La misma mujer.

Exactamente la misma.

Debajo de la ilustración había una inscripción.

"La última Reina Lunar desapareció con su hija la noche de la caída."

El aire abandonó mis pulmones.

Mi mirada descendió rápidamente por el resto de la página.

Y encontré otra frase.

Más pequeña.

Casi oculta.

"Jamás encontraron a la heredera."

Mi corazón comenzó a acelerarse.

Porque por alguna razón...

Sentí que acababa de descubrir algo que llevaba siglos oculto.

Y al otro lado de la biblioteca...

Sin que yo lo notara...

Alguien me estaba observando.

🌙🐺👑📖✨

1
Nancy lopez
Porq no hay comentarios! La estoy leyendo y me esta atrapando vamos a ver como sigue
Sonia Susarte Sanchez
muy buena te pasaste, pero hay algo que uds no han pensado y es que la plata no la puede usar un lobo ya que le quema la piel cómo entonces le pones corona dé plata, si está va en su cabeza?
Antonio Cedeño
Me encanta 😍 quiero más
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