Alina, una joven de diecinueve años que vive en Valdemorral, un pueblo ancestral envuelto en niebla perpetua y olvidado por el mundo. Criada por su abuela Elvira tras la misteriosa desaparición de sus padres, Alina pertenece a una familia marcada por un secreto ancestral: son las guardianas del equilibrio entre el mundo de los vivos y lo que habita en la oscuridad. Desde pequeña, Alina ha sentido que es diferente, y una noche ve desde su ventana una figura oscura que la observa. En lugar de miedo, siente una llamada profunda y un extraño reconocimiento.
Entonces, Elvira le revela la verdad que durante años le fue oculta: su linaje desciende de quienes sellaron un pacto ancestral para proteger al pueblo, un vínculo que une su sangre eternamente con las sombras. La madre de Alina también sintió esa misma llamada y eligió cruzar al otro lado, abandonando el mundo de los vivos. Ahora Alina debe enfrentar su propio destino: decidir si se queda como guardiana cumpliendo su deber.
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Capitulo 13: Los secretos de la sangre, el despertar del poder
Alina está de pie en el centro de la habitación, con el libro abierto en una mano y levantando la otra hacia la luz de la luna que entra por la ventana. De su mano fluye una corriente de energía plateada que se separa en múltiples hilos luminosos, que se desplazan por toda la estancia: encendiendo velas sin tocarlas, haciendo girar suavemente las hojas del libro, dibujando espirales en el aire y calmando la llama de la chimenea. Su expresión es concentrada pero tranquila, como si el poder fluyera de forma natural, sin esfuerzo. Las sombras de la habitación toman formas de aves y flores que se mueven al ritmo de su energía.
Mientras hablaba, decidí probar esa nueva habilidad que sentía bullir en mi interior con tanta intensidad. Cerré los ojos por un instante, respiré profundo y concentré toda mi atención en esa conexión profunda que tenía con todo lo que me rodeaba. Al abrir los ojos, extendí la mano hacia la pared más alejada, y sin hacer ningún movimiento brusco, simplemente deseé que las velas que había en la repisa se encendieran.
Al instante, las cinco velas prendieron su llama al mismo tiempo, pero no con fuego amarillo habitual, sino con una llama suave y plateada que no consumía la cera, solo irradiaba luz cálida y protectora. Mi abuela soltó una exclamación de asombro y alegría: nunca en toda su vida había visto que el poder despertara con tanta fuerza desde el primer momento.
—Es increíble —murmuró ella—. Nunca antes hubo una heredera con un vínculo tan fuerte. El Guardián te eligió no solo por tu sangre, sino también por tu alma. Él sabía que podrías llevar esta carga mejor que nadie.
Pasamos el resto de la noche estudiando juntos el libro. Mi abuela me enseñó a leer los símbolos más complejos, me explicó el significado de cada ritual y me contó historias de mis antepasadas: algunas vivieron en tiempos de guerra y protegieron a sus pueblos de invasiones; otras curaron epidemias que habrían borrado aldeas enteras; otras simplemente vivieron en silencio, manteniendo el equilibrio en tiempos de paz, asegurándose de que el mundo girara en su lugar correcto.
Cuando las primeras luces del amanecer comenzaron a asomarse en el horizonte, pensé que tendría que ocultar mi poder, que la luz del sol apagaría esa energía mía. Pero me sorprendí al notar que el brillo plateado en mi pecho no disminuía, solo cambiaba de tono, volviéndose más tenue pero igual de constante.
—El sol no te hace daño —me explicó mi abuela al ver mi sorpresa—. Solo los que temen a la luz sufren con ella. Nosotras sabemos que ambas son necesarias. Puedes caminar libremente entre los hombres durante el día, igual que en la noche. Solo tú decides cuándo mostrar tu verdadera esencia y cuándo mantenerla oculta.
Alina está en el porche de su casa al amanecer. Detrás de ella, el sol tiñe el cielo de tonos dorados y rosados, iluminando el valle y las casas de Valdemorral en la distancia. Frente a ella, a pocos pasos, la sombra de la noche aún cubre el borde del bosque, y en esa sombra se distingue la figura del Guardián, que la observa en silencio con sus ojos brillantes. Alina lleva una mano sobre su pecho, sobre el medallón, y su mirada es serena, consciente de que pertenece a ambos reinos sin pertenecer totalmente a ninguno, libre para caminar donde su alma lo desee.
Salí al porche para respirar el aire fresco de la madrugada. Miré hacia abajo, donde las primeras casas del pueblo comenzaban a despertar con humo saliendo de sus chimeneas y el ruido suave de la vida cotidiana. Luego volví la mirada hacia el bosque antiguo, y allí, justo en el límite donde terminaba la luz del sol y comenzaba la sombra profunda, estaba él. El Guardián me observaba en silencio, inmóvil y majestuoso, y aunque estaba lejos, sentí su voz directamente en mi mente:
“Ahora conoces tu camino, Alina. Perteneces a la oscuridad, pero eso no te aleja del mundo de los hombres. Te da la fuerza para estar en él sin ser parte de sus debilidades. Recuerda siempre: tu alma es libre, y tu hogar está donde tú elijas estar.”
Le respondí en silencio, con solo un pensamiento lleno de gratitud y paz, y vi cómo él inclinaba levemente la cabeza en señal de comprensión antes de fundirse suavemente entre los árboles, esperando mi llamada para volver a mi lado cuando lo necesitara.
Entré de nuevo a la casa con el libro entre mis brazos, sintiendo una alegría inmensa y una tranquilidad que nunca antes había conocido. Sabía que vendrían tiempos difíciles, que tendría que guardar secretos, que tendría que actuar en silencio y soportar la incomprensión de muchos, si llegaban a descubrir lo que era. Pero nada de eso importaba ya. Había encontrado la verdad de mi existencia, había unido las dos partes de mi ser y sabía que nunca volvería a estar sola.
Mi alma le pertenecía a la oscuridad, sí, pero en esa pertenencia había encontrado mi libertad, mi fuerza y mi hogar eterno. Y con esa certeza, estaba lista para enfrentar cualquier desafío que el destino pusiera en mi camino, en la luz o en la penumbra, ahora y por toda la eternidad.
Siempre vemos la oscuridad como algo malo, pero realmente es como ver la vida de otra manera