SIN SPOILER
NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
¿QUE HICISTE?
La Mansión Torres estaba extrañamente silenciosa aquella noche.
Demasiado silenciosa.
Kain caminaba por los pasillos con expresión seria mientras revisaba algunos mensajes en su teléfono.
Pero su mente seguía distraída.
Parte de él seguía pensando en Adaline.
En sus lágrimas.
En la forma en que parecía traer calma incluso dentro de aquella casa llena de oscuridad.
El joven maestro soltó un suspiro irritado.
No entendía por qué ella afectaba tanto sus pensamientos.
Entonces recordó algo importante.
Necesitaba hablar con su madre.
Había escuchado rumores de que Bella regresó con “recuerdos” de su último trabajo.
Y honestamente…
eso nunca era buena señal.
Kain caminó hacia el despacho privado de Bella.
La puerta estaba apenas entreabierta.
Y cuando entró…
se detuvo en seco.
Bella estaba sentada elegantemente sobre un sofá oscuro.
Piernas cruzadas.
Una copa de vino descansando sobre la mesa.
Y entre sus dedos…
un collar.
El corazón de Kain se detuvo por un segundo.
Porque reconoció ese collar inmediatamente.
La cadena dorada.
La gema violeta en forma de corazón.
Él mismo lo había comprado.
Él mismo se lo regaló a su novia meses atrás.
Ahora ex novia.
O eso fue lo que le dijo a Bella.
Pero era mentira.
En realidad solo estaban atravesando problemas.
Nada más.
Kain jamás imaginó que su madre actuaría por su cuenta.
Los ojos del joven maestro bajaron lentamente hacia el collar otra vez.
Y entonces lo notó.
Pequeñas manchas oscuras sobre la cadena dorada.
S@ngr3.
Bella jugaba tranquilamente con el collar entre sus dedos como si fuera un simple accesorio bonito.
O peor.
Como un "trofeo"
Kain sintió una presión horrible subiendo por su pecho.
Rabia.
Una rabia tan intensa que incluso el ambiente pareció volverse más frío.
Bella levantó lentamente la mirada hacia él.
—Kain.
Pero el joven maestro no respondió.
Sus ojos seguían clavados en el collar.
Y Bella entendió inmediatamente.
Aun así…
no mostró culpa.
Ni arrepentimiento.
Nada.
Solo esa calma peligrosa que siempre la caracterizaba.
Kain finalmente habló.
Con la voz baja.
Demasiado baja.
—…¿Por qué tienes eso?
Bella observó el collar unos segundos antes de responder tranquilamente:
—Pensé que ya no la querías.
Aquellas palabras empeoraron todo.
Kain apretó lentamente los puños.
—Te dije que habíamos terminado.
—Y pensé que ella te había traicionado.
Bella se puso lentamente de pie.
Elegante.
Imponente.
Como una reina acostumbrada a decidir quién vive y quién muere.
—Nadie lastima a mi hijo y sigue respirando tranquilamente.
Pero esta vez aquellas palabras no hicieron sentir protegido a Kain.
Le dieron asco.
Porque entendió perfectamente lo que había ocurrido.
Su madre la m@tø
Sin preguntar.
Sin confirmar nada.
Simplemente decidió hacerlo.
Porque podía.
Kain levantó lentamente la mirada hacia Bella.
Y ella se sorprendió apenas al ver la furia en sus ojos.
Porque el joven maestro rara vez perdía el control.
—…La m@t@st3.
Bella sostuvo su mirada sin retroceder.
—Era una amenaza emocional.
Eso fue suficiente.
Kain golpeó violentamente la mesa cercana haciendo caer la copa de vino al suelo.
El cristal se rompió en pedazos.
Bella permaneció inmóvil.
Pero sus ojos se entrecerraron apenas.
Kain respiraba pesado.
Lleno de rabia.
—¡NO TENÍAS DERECHO!
La voz del joven maestro resonó por toda la habitación.
Los guardias afuera se tensaron inmediatamente.
Porque jamás escuchaban a Kain levantar la voz.
Mucho menos contra Bella.
Pero él estaba fuera de sí.
Porque aunque aquella relación estaba rota…
él todavía la quería.
Y ahora estaba mu3rt@
Bella observó a su hijo en silencio.
Y entonces habló con absoluta frialdad:
—En este mundo, dudar te m@t@ primero.
Kain sintió el pecho arder.
Porque esas palabras eran exactamente el problema.
Toda aquella familia estaba rota.
Acostumbrada a resolver todo con violencia.
Con mu3rt3.
Con miedo.
Y por primera vez…
Kain sintió rechazo hacia ese mundo.
El joven maestro miró otra vez el collar manchado.
Recordando cómo ella sonreía cuando se lo regaló.
Y ahora su madre lo sostenía como un recuerdo de cacería.
Aquello lo enfermó.
Bella notó el cambio en su expresión.
—Te estás volviendo débil.
Kain soltó una risa vacía.
Dolorosa.
—No.
Entonces levantó lentamente la mirada.
Y sus ojos estaban más fríos que nunca.
—Tú eres la que está vacía.
El silencio fue absoluto.
Bella se quedó inmóvil.
Porque esas palabras sí lograron herirla un poco.
Pero Kain ya no quería escuchar nada más.
Su mirada cayó una última vez sobre el collar.
Y luego salió de la habitación sin decir otra palabra.
Dejando a Bella completamente sola.
Por primera vez en muchos años…
la reina de las sombras sintió algo incómodo en el pecho.
Porque acababa de darse cuenta de algo peligroso.
Su hijo estaba empezando a parecerse menos a ella…
y más a Alessandro antes de convertirse en “El Diablo”.
que va a pasar en el cielo
que pasará con ese embarazo ?