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Genety 2 Redention

Genety 2 Redention

Status: Terminada
Genre:Acción / Aventura / Fantasía épica / Completas
Popularitas:31
Nilai: 5
nombre de autor: Au-angell

Después de sobrevivir a la masacre de Buena Suerte, Lía y Dikeet intentan encontrar un lugar en un mundo que las teme y las necesita al mismo tiempo. Pero cuando una nueva amenaza surge de las sombras de BioKal —más antigua, más poderosa y capaz de desafiar al cielo mismo—, las hermanas se ven obligadas a salir de las sombras.

Junto a antiguas enemigas y aliados inesperados, deberán enfrentar una fuerza que no solo quiere destruirlas, sino reescribir lo que significa ser humana… o algo más.

En una carrera contra el tiempo, entre selvas que devoran y ciudades que se apagan, descubrirán que la verdadera batalla no es contra una empresa cruel, sino contra lo que el poder hace con quienes lo persiguen… y con quienes lo rechazan.

Una historia de hermanas, traiciones, rabia y la pregunta que nunca desaparece:
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para proteger lo que cres que es tuyo?

NovelToon tiene autorización de Au-angell para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15 - El rugido de las tres

¡Ayura Renacida, diosa eléctrica caída, aún era peligrosa!

Aunque su energía divina se había desactivado, su cuerpo mutado aún era un monstruo de fuerza, velocidad y técnica, con tentáculos caídos y cuatro brazos chispeando con restos de corriente.

Lía, Hera y Dikeet, jadeando, heridas, se lanzaban a su límite.

¡Lía fue la primera!

—¡TE VOY A BAJAR ESE HUMO, DEMONIA! —gritó al impulsarse con un doble salto felino.

Su pierna giró como un látigo directo al rostro de Ayura.

¡CRACK!

Pero Ayura se inclinó apenas y con uno de sus brazos…

¡PUAF!

Le dio un puñetazo directo en el estómago.

Lía escupió saliva y fue estrellada contra el suelo, dejando un cráter.

—¿Eso es todo? —gruñó Ayura.

¡BOOM!

Hera entró por el flanco derecho, puño cargado, y ¡golpeó a Ayura en el rostro con una fuerza bruta!

La diosa eléctrica resbaló por el barro, dejando una zanja a su paso.

—¡Uff… eso dolió! —gruñó, limpiándose la sangre de la boca—. Una salvaje bruta... como siempre.

Lía, en el suelo, temblando, se sostuvo sobre un brazo, los labios sangrando.

—No... me voy a rendir…

¡ZAS!

Dikeet apareció por la espalda de Ayura, su aura negra vibrando como una tormenta.

—¡ESTO ES POR TODOS LOS QUE DAÑASTE! —gritó.

Clavó sus garras a velocidad endemoniada, cortando brazos y costados.

¡Las marcas chispeaban, quemaban, pero no sanaban!

Ayura rugió de dolor. —¡BASTA!

¡ZzzKRAAAASH!

Disparó una descarga eléctrica a quemarropa.

Pero algo falló. Sus ojos se abrieron de golpe.

—¿Qué…? ¿Mi energía…? No se está regenerando…

—¡Exacto, zorra! —rugió Hera.

¡PUÑETAZO TRIPLE!

¡TA-TA-TA!

Hera apareció de frente, y desató una ráfaga de puños veloces como metralla.

Cada golpe hacía temblar el aire. Ayura bloqueaba como podía con tres brazos, pero el cuarto fue mordido por Hera, que le hincó los colmillos de lobo con rabia pura.

—¡AARRRGGHHH! —Ayura rugió, sacudiéndose.

La descarga aún era fuerte. Hera fue lanzada hacia un risco, rebotando contra los bordes.

¡KA-BOOM!

Dikeet y Lía se levantaron al mismo tiempo, los ojos brillando, el pelaje erizado.

—¡La estás perdiendo, Ayura! —gritó Lía.

—¡Y ahora… vamos por TODO! —añadió Dikeet.

Las tres cargaron al mismo tiempo, dibujando un triángulo letal alrededor de Ayura.

Ayura estalló en movimiento, girando como torbellino, sus brazos girando como aspas, deteniendo a Dikeet con un golpe en la mandíbula, bloqueando a Lía con un rodillazo, y estampando el cuerpo de Hera contra el lodo con su cola serpentina.

Pero las tres se levantaron de nuevo.

—¡Agh… qué terca…! —espetó Ayura con furia contenida.

Dikeet giró sobre su eje, su aura negra rugía como fuego oscuro, y volvió al ataque.

Lía se elevó en una voltereta felina, con su aura verde destellando como un cometa.

Hera, aunque sangrando, corrió a cuatro patas por el borde del barranco y saltó con la boca abierta como una bestia salvaje.

Ayura alzó los brazos para defenderse… pero ya era demasiado tarde.

¡CLASH!

Las tres golpearon al mismo tiempo: puño, garra y mordida.

Ayura fue arrojada hacia atrás por la fuerza combinada. Su cuerpo giró, cayendo contra el suelo y arrastrándose por decenas de metros.

Silencio… por un segundo

Todo se detuvo. Las tres guerreras se tambaleaban. Las heridas dolían. Las respiraciones eran cortas.

Ayura, arrodillada, temblaba.

—Malditas… malditas… ¡NO SON MÁS QUE PLAGAS!

Levantó la cabeza. Una sombra cubría su rostro.

—¡Y AUN ASÍ... SIGUEN DE PIE!

Se levantó. El cielo comenzó a chispear de nuevo.

Su cabello volvió a flotar.

Pero no como antes.

No brillaba… titilaba. Como una lámpara a punto de apagarse.

Su cuerpo temblaba.

Dikeet lo notó primero.

—...Está llegando al límite.

Lía sonrió, con la nariz sangrando.

—Perfecto… porque nosotras también.

Hera apretó los puños, su aura morada comenzó a rugir como un huracán.

—Y esto… no va a terminar hasta que alguna caiga.

Las tres avanzaron de nuevo.

Ayura se enfureció.

Su cuerpo chispeaba, su energía vibraba con una rabia desbordante.

El aura azul se deformó, se expandió, se desgarró.

—¿Quieren verme molesta de verdad...? —rugió, con una voz distorsionada por la electricidad.

Su espalda estalló en chispas.

¡BOOM!

De ella emergieron dos alas formadas de energía pura, como relámpagos solidificados.

Sus músculos se expandieron, su tamaño duplicó en segundos.

—¡Ahora van a ver lo que puede hacer una diosa verdadera!

Con un movimiento rápido, extendió ambos brazos y atrapó a Dikeet, Hera y Lía.

Su gigantesca cola surcó el suelo, levantando árboles, postes, tierra y piedras mientras se elevaba.

Rubí, desde el suelo, gritó con los ojos abiertos de pánico:

—¡CORRAN! ¡¡TODOS, ESCAPEN YA!!

Sus piernas de conejo saltaron sobre vehículos y soldados en retirada…

Pero la cola serpentina de Ayura la detectó.

—¡Tú también vienes! —gruñó Ayura.

¡WHAAAM!

La atrapó y la elevó, aferrada con fuerza. Rubí pateó con todas sus fuerzas, pero no logró liberarse.

—¡¿A dónde demonios nos llevas?! —gruñó Hera, sujetada por una mano chispeante que la torturaba con descargas.

—A mi nueva fuente de poder, bebés…

Vamos directo a un corazón eléctrico.

En un estallido de energía, Ayura se envolvió en electricidad como un cometa azul y desapareció en un salto cuántico.

7:46 AM – Cielo sobre El Coca

Una grieta eléctrica abrió el cielo sobre la ciudad.

Un cartel oxidado decía: “Bienvenidos a Puerto Francisco de Orellana – El Coca”.

Un relámpago gigante surcó el aire, y una masa colosal descendió con cuatro cuerpos atrapados.

La gente levantó sus teléfonos, confundidos, algunos asustados, otros emocionados.

Las cámaras captaron a Ayura, suspendida con sus alas abiertas, con una mirada cruel y divina.

Rubí jadeó.

—¡Dios… ¡Está apuntando a la planta hidroeléctrica!

Desde lo alto, al fondo, entre el bosque y los ríos, asomaba imponente la estructura de la planta Coca Codo Sinclair.

—¡NOOO! —gritó Rubí.

Lía y Dikeet también lo comprendieron. Si Ayura absorbía eso… el planeta estaba perdido.

¡ZAAAPP!

Hera cargó energía en la garganta, su cuerpo morado rugiendo, y lanzó un rayo directo al ojo izquierdo de Ayura.

—¡QUÍTATE DE ENCIMA, BRUJA! —gritó.

¡BOOOOM!

Ayura chilló con furia, perdiendo altitud por el dolor.

Dikeet rompió sus ataduras con un giro salvaje, sus garras brillaban negras.

¡SLASH!

Saltó por encima del cuerpo de Ayura… y cortó ambas alas.

Ayura gritó como bestia herida, y cayó estrepitosamente hacia las afueras de la ciudad.

Los noticieros tomaron control.

—Estamos en vivo desde El Coca… lo que están viendo NO es un efecto especial…

—¡Esa cosa se estrelló detrás de los árboles!

—¡Parece una pelea de dioses…!

La transmisión muestra a Ayura levantándose.

Su ojo herido brillaba azul… pero su mirada era asesina.

Caminó hacia un poste eléctrico.

Puso la mano.

ZZZZZZZZZZZZZAAAAAAAPPPPP!

Toda la ciudad quedó sin luz.

Un apagón total.

Cables chispeando, luces cortadas.

Y Ayura… sonreía.

—Gracias por su cooperación, humanos.

Ayura se regeneró. Su ojo, sus heridas, sus músculos. Todo volvió.

Se arrancó lo que quedaba de sus alas… y encogió su tamaño.

Volvió a su forma anterior, elegante, femenina, mortal…

Pero aún más poderosa.

—Ahora estoy mejor… más eficiente.

Sin alas. Sin límites.

Dikeet aterrizó frente a ella.

Ambas se miraron fijamente.

Una en postura de guerra.

La otra con una sonrisa venenosa.

—¿Otra vez tú? —dijo Ayura—. ¿Nunca aprendes?

Dikeet entrecerró los ojos.

—Esta vez... no vas a levantarte.

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