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La Dulce Villana

La Dulce Villana

Status: Terminada
Genre:Época / Villana / Reencarnación / Completas
Popularitas:79.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Leydi Nina

La dulzura la llevó a la muerte.
En su segunda vida, aprendera a disfrutar del miedo ajeno, a sonreír mientras destruye y a usar el deseo como castigo. Convertida en la Villa jugara con sus presas como con una hoja afilada: lenta, precisa e inevitable.


La dulzura fue su condena. La villanía, su salvación.

NovelToon tiene autorización de Leydi Nina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Parte 2: Mi Debut

La música baja de intensidad y el último giro se completa con precisión perfecta.

Mi padre me detiene con una mano firme en mi espalda y la otra sosteniendo la mía. Nos inclinamos apenas, lo justo para cumplir con la tradición, y el aplauso contenido de la nobleza llena el salón como una ola elegante y ensayada.

El primer baile ha terminado.

—Lo hiciste perfecto —dice mi padre en voz baja, solo para mí.

—Siempre lo hago —respondo con una sonrisa suave, porque si no me lanzo flores yo, nadie lo hará con la sinceridad adecuada.

Me besa la frente, gesto breve pero cargado de significado, y se aparta. Doy un paso atrás, quedando sola por primera vez en la noche, justo cuando la música cambia de tono.

Es la señal.

Los invitados comienzan a moverse. Las parejas se forman con rapidez calculada. Abanicos se cierran, manos se ofrecen, sonrisas aparecen como máscaras bien entrenadas. El salón recupera el murmullo habitual, ese ruido constante de intrigas suaves y risas educadas.

Todo marcha como debe.

Hasta que no.

Siento el cambio antes de verlo. El aire se tensa. El murmullo se quiebra.

Las miradas se desvían en una sola dirección.

El príncipe heredero avanza.

Alaric se separa de sus padres con decisión, ignorando los gestos sutiles de advertencia de la reina y la mirada inquisitiva del rey. Camina con seguridad, con esa confianza que solo da haber nacido en la cima del mundo.

Y no viene hacia mí.

Eso es lo primero que nota la corte.

Eso es lo que nadie esperaba.

Eso es lo que hace que el silencio caiga como un telón.

Lo sigo con la mirada, curiosa, entretenida, casi expectante.

Se detiene frente a ella.

Miriam.

La joven parece no darse cuenta de inmediato de lo que está ocurriendo. Parpadea, confusa, mira a su alrededor como buscando al verdadero destinatario del gesto. Sus mejillas se tiñen de un rojo suave cuando comprende que sí, que es a ella.

El príncipe se inclina.

—¿Me concedería este baile? —pregunta, con voz clara, audible para todos los que están fingiendo no escuchar.

Un suspiro colectivo recorre el salón.

No hacia mí.

Hacia ella.

Alguien deja caer un abanico.

Otra persona carraspea demasiado fuerte.

Varias duquesas intercambian miradas cargadas de veneno.

Miriam duda. Mira sus manos. Luego alza la vista, sorprendida, insegura, absolutamente fuera de lugar… y por eso mismo irresistible para él.

—Yo… sí —responde al final, casi en un susurro.

El príncipe le ofrece la mano.

Y la toma.

Ahí ocurre.

El golpe silencioso.

El príncipe heredero, prometido oficialmente con Lady Lithya Svensson, acaba de invitar a otra mujer a bailar. En público. En mi debut. Frente a toda la corte.

Siento decenas de miradas clavarse en mí, buscando una reacción. Escándalo. Humillación. Lágrimas. Ira.

No les doy nada de eso.

Sonrío.

Despacio. Con calma. Con una serenidad que desconcierta.

Así que este es el error que iba a cometer.

Perfecto.

Mientras Alaric conduce a Miriam al centro del salón y la música los envuelve, pienso con claridad peligrosa:

No acaba de traicionarme.

Acaba de liberarme.

El salón entero sigue girando, pero yo me detengo.

No por sorpresa. Por decisión.

Doy dos pasos hacia mi padre, lo suficiente para que quienes están cerca puedan verme, oírme, sentirme. Bajo un poco la voz, pero no tanto como para que deje de viajar. La clave de un buen teatro no es gritar: es calcular.

—Padre… —digo, y dejo que mi voz tiemble lo justo— ¿cómo es posible que el príncipe haga algo así?

Mi padre se vuelve hacia mí de inmediato. Ve mi expresión y entiende al instante que algo ocurre. No sabe aún qué, pero confía en mí lo suficiente como para no interrumpirme.

Alzo un poco más la voz, apenas un suspiro herido envuelto en seda.

—Soy su prometida —continúo—. Esto… esto es una vergüenza.

Silencio.

No uno absoluto, sino ese silencio cargado que aparece cuando demasiadas personas escuchan algo que no deberían haber oído… pero que deseaban escuchar.

Lo siento alrededor.

Las miradas se clavan.

Los murmullos se congelan.

La música sigue, pero ya nadie la escucha igual.

Una condesa se lleva la mano al pecho.

Un barón frunce el ceño.

Varias damas inclinan la cabeza con falsa compasión… y verdadera hambre de chisme.

Piedad.

Lástima.

Indignación prestada.

Perfecto.

Mi padre aprieta la mandíbula. Su expresión se endurece, no hacia mí, sino hacia la escena que se desarrolla unos metros más allá: el príncipe bailando con Miriam, completamente absorto, como si el mundo no existiera.

—Lithya… —dice en voz baja—. Esto no debería estar ocurriendo.

—No delante de todos —respondo, bajando la mirada como una hija herida modelo—. No en mi debut.

Eso duele. Lo sé. Y lo saben ellos.

Un murmullo empieza a crecer, lento pero imparable.

—Qué falta de respeto…

—En su propia casa…

—La pobre duquesita…

—El príncipe ha perdido el juicio…

Mi madre se acerca. Sus ojos pasan de mí al centro del salón y luego de vuelta a mí. No llora. Se indigna. Y eso es mucho peor.

—Esto será recordado —dice con voz suave, peligrosa—. Te lo aseguro.

Yo asiento, como si estuviera conteniendo lágrimas que no existen. Mi mano tiembla apenas cuando me aferro al brazo de mi padre. Actuación impecable.

Mientras tanto, en el centro del salón, el príncipe sigue bailando, completamente inconsciente del incendio social que acaba de provocar.

Y yo, con el corazón tranquilo y la mente afilada, pienso una sola cosa:

Sigan mirando.

Sigan sintiendo lástima.

Sigan creyendo que estoy herida.

Porque esta noche, mientras todos compadecen a la prometida abandonada…

Yo acabo de ganar la partida.

No pasa ni un minuto antes de que el enjambre se mueva.

Las primeras en acercarse no son cualquiera. No las jóvenes curiosas ni las damas menores con hambre de drama. Son ellas: las nobles de mayor rango, las que ya sobrevivieron a matrimonios políticos, a esposos infieles y a décadas de sonrisas obligatorias.

Las verdaderas expertas en tragedias bien vestidas.

Una marquesa de cabello plateado se aproxima primero. Su perfume es caro, su mirada afilada por años de desengaños. Me toma la mano con una familiaridad que no hemos ganado… pero que el escándalo autoriza.

—Querida Lithya —dice en voz baja, con un suspiro perfectamente ensayado—. Te entendemos.

Asiento despacio, como si cada palabra me pesara en el pecho.

—A veces los hombres con coronas creen que el mundo entero es suyo —continúa—. Incluso aquello que ya prometieron.

Otra dama se une, una duquesa cuyo esposo es famoso por tener más concubinas que virtudes. Inclina la cabeza hacia mí, solidaria.

—No es culpa tuya —añade—. Ninguna de nosotras fue suficiente para detenerlos. Aprendes a… aceptar.

Aceptar.

La palabra cae como veneno dulce.

—Yo también fui joven cuando mi esposo tomó a su primera amante —dice otra, con una sonrisa triste—. Al principio duele. Luego solo cansa.

Varias asienten. Complicidad femenina nacida del desencanto.

Siento sus miradas sobre mí, no con lástima superficial, sino con reconocimiento. Me ven como una de ellas. Como alguien que acaba de cruzar el umbral hacia la verdadera nobleza: la de las mujeres que aprenden demasiado pronto que el amor no entra en los contratos.

Aprieto los labios. Bajo la mirada. Respiro hondo.

—No esperaba que fuera así —murmuro—. No esta noche.

Una mano cálida se posa en mi hombro.

—Ninguna lo espera —responde la marquesa—. Pero sobrevivirás. Eres fuerte. Y hermosa. Eso, créeme, también incomoda a los hombres.

Casi sonrío.

Casi.

Por dentro, mi mente va a toda velocidad.

Cada palabra suya es un regalo.

Cada gesto, una confirmación pública.

Cada muestra de “comprensión” clava un poco más el ataúd del prestigio del príncipe.

Al fondo del salón, el baile continúa, pero ya no es el centro de atención. El centro soy yo. La prometida humillada. La víctima elegante. La joven duquesa que despierta la solidaridad de las esposas heridas.

Mi madre observa la escena con los ojos entornados, entendiendo demasiado bien lo que está ocurriendo. Mi padre mantiene el rostro severo, pero orgulloso. No de la situación.

De mí.

—Gracias —digo al fin, con voz suave—. Sus palabras significan mucho.

No miento.

Solo no digo qué significan exactamente.

Mientras las damas se alejan poco a poco, dejándome envuelta en murmullos de compasión y apoyo, levanto la vista apenas.

Y pienso, con una calma deliciosa:

Si así se siente jugar el papel de la prometida traicionada…

Entonces que empiece el segundo acto.

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Yessenia León
hola solo te escribo para agradecerte por tan bella historia la ame desde el primer capitulo ame cada personaje gracias por escribir así de hermoso y espero y sigas escribiendo más todavía 👏 bendiciones 🥰
Ceci del Castillo
sombrín, que nombre mas horrible y que falta de imaginación
Ceci del Castillo
se veia venir,si nunca ha planificado y duerme casi todas las noches con kael,jajajajajaja obvio iba a pasar
Natt 💙
sombrin se robo el protagonismo
es lo mejor 🤭🤣🥰
Ceci del Castillo
y eso que la iba a respetar y cogieron la casa de motel y ella que dio su palabra,bueno el también,pero les valio madre
Ceci del Castillo
No entiendo,pasan los días y no piden la cancelación del compromiso?ella es infiel desde antes que el Príncipe lo fuera..no se que espera
Leydi Nina: Tarde o temprano el príncipe iba a traicionarla. Lythia nunca fue una heroína; desde el principio se nos presenta como la villana de la historia. Pero ser una villana no significa ser un monstruo ni estar equivocada en todo. Es orgullosa, tiene defectos y toma malas decisiones, pero también sabe reconocer las traiciones y defender lo que considera suyo.

Además, el título nunca promete una protagonista perfecta ni una mujer bondadosa. Habla de una villana. Una villana que puede ser cruel, rencorosa y orgullosa, pero que también tiene sentimientos, límites y razones para actuar como actúa. Lythia no es buena ni mala por completo; es un personaje lleno de matices, y precisamente eso es lo que la hace interesante. ✨📖
total 1 replies
Ceci del Castillo
y se queda embarazada??
Lelu 🇺🇾
muy buena historia!!🥰🥰 contiene sentimientos bien transmitidos. Los protas geniales!! algún capítulo medio reiterativo, pero fueron algunos! Muchas gracias 🥰🥰 Te leeré en la próxima 😘 Éxitos
Natt 💙
y que paso con la promesa q le hizo al suegro ?
Lelu 🇺🇾
ohhh si!!! 🤣🤣🤣 exactamente terrorismo psicológico!!!🤣🤣🤣 realmente es perturbador 😮‍💨
💙misuko🍀🍀🍀
waa
Lelu 🇺🇾
ufff es realmente jodida esa experiencia!! pero lo importante es que lo notes, que lo veas y lo dejes fluir para reconstruirte desde el amor propio, desde esa fortaleza que reside en cada uno! 💪💪
Lelu 🇺🇾
🤣🤣🤣🤣 como si eso te detuviera!!!🤣🤣🤣
Lelu 🇺🇾
qué??????😱😱😱😱 cómo se enteró tan rápido???? OMG!!!! esto va a arder!!!🔥🔥
Leydi Nina: Jajaj no sorry, hubo un pequeño error ahi despues lo editare jaja
total 1 replies
Lelu 🇺🇾
respetarla??? pero si ella que cada vez que lo ve se lo quiere comer, y por las dudas lo hace!!! 🤣🤣🤣🤣🤣
Lelu 🇺🇾
🤣🤣🤣🤣🤣 ni te creas, yo creo que no lo mata por el simple echo de que puedas estar embarazada!! 😉
Bea Ro
excelente novela
Lelu 🇺🇾
🤣🤣🤣🤣 en resumen: es una llorona 🤣🤣 que mala eres!! 🤣🤣🤣
Viviana Gamboa
Excelente, me divertí, llore, me emocioné. Maravillosa historia. Gracias
Nelida Fuenteseca
Muy linda. Excelesnes personajes👏👏👏
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