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Renací Para Amar Al Villano

Renací Para Amar Al Villano

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Reencarnación / Omegaverse / Amor eterno / Completas
Popularitas:4.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Tras morir en su mundo anterior, Ariel despierta en el cuerpo de un omega marcado como villano en una sociedad omegaverse brutal y jerárquica. Todos aseguran que este omega traicionó, manipuló y causó la muerte de varios alfas importantes.
Pero Ariel no recuerda haber hecho nada de eso.
Condenado a un matrimonio arreglado con un alfa violento —un enlace que, en realidad, es una sentencia de muerte encubierta—, Ariel intenta sobrevivir en silencio… hasta que aparece Kael, un delta poderoso, temido por muchos y leal a nadie… excepto a él.
Kael no solo lo ayuda a escapar.
Lo protege.
Lo reconoce.
Lo ama.
Y Ariel pronto descubrirá que:
Ya se conocieron en otra vida
En esta misma vida, Kael lo conoció cuando ambos eran niños
Kael lo ha buscado en cada existencia
Y que la historia del “omega villano” es una mentira cuidadosamente construida

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 15 – CUANDO EL CUERPO HABLA DE AMOR

El cuerpo de Ariel comenzó a cambiar de formas sutiles, casi imperceptibles para cualquiera que no lo observara con atención. Pero Kael lo notaba todo.

Notaba cómo Ariel caminaba un poco más lento por las mañanas.

Cómo se detenía a respirar antes de subir cualquier pendiente.

Cómo sus manos buscaban inconscientemente su vientre cuando el mundo se volvía demasiado ruidoso.

Ariel, en cambio, aún se estaba adaptando.

—No entiendo cómo puedo estar tan cansado sin hacer nada —se quejó una mañana, sentado sobre una manta, con el ceño fruncido.

Kael le alcanzó un cuenco con fruta.

—Estás haciendo algo muy importante —respondió—. Solo que ocurre por dentro.

Ariel suspiró.

—Nunca fui bueno quedándome quieto.

—Yo tampoco —admitió Kael—. Pero míranos ahora.

Ariel alzó la vista y lo observó. Kael estaba arrodillado frente a él, ofreciéndole comida como si fuera lo más natural del mundo. No había superioridad en el gesto. No había condescendencia. Solo cuidado.

Eso… eso era nuevo.

Más tarde ese mismo día, Ariel se emocionó por algo completamente inesperado: Kael había conseguido una pequeña flor silvestre y la había dejado sobre la mesa improvisada.

—¿La pusiste tú? —preguntó Ariel.

—Sí —respondió Kael, encogiéndose de hombros—. Me pareció bonita.

Ariel la tomó con cuidado… y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—¿Ahora qué hice mal? —preguntó Kael, alarmado.

Ariel negó rápidamente.

—Nada —respondió entre risas y sollozos—. Es solo que… nadie había pensado en regalarme algo sin pedirme nada a cambio.

Kael se quedó inmóvil unos segundos. Luego se acercó despacio y lo abrazó.

—Entonces lo haré más seguido —dijo—. Hasta que te acostumbres.

—No quiero acostumbrarme —respondió Ariel, apoyando la frente en su pecho—. Quiero sentirlo siempre.

Las noches comenzaron a cambiar también.

El deseo seguía ahí, latente, pero ahora estaba entrelazado con algo más profundo. Kael tocaba a Ariel con una reverencia casi sagrada, como si cada caricia fuera una pregunta silenciosa: ¿estás bien?, ¿quieres esto?, ¿te sientes seguro?

Ariel respondía acercándose más, buscando contacto, apoyando la cabeza en su hombro o entrelazando sus dedos.

Una noche, Ariel se despertó sobresaltado.

—Kael…

El delta reaccionó al instante.

—Aquí estoy.

Ariel respiraba rápido.

—Soñé que me quitaban a nuestro hijo.

Kael lo rodeó con ambos brazos, firme.

—No sucederá.

—¿Cómo puedes estar tan seguro? —preguntó Ariel con la voz temblorosa.

Kael apoyó la frente en la suya.

—Porque no permitiré que nadie vuelva a decidir por ti.

Ariel cerró los ojos, aferrándose a él.

—A veces sigo sintiéndome… roto.

Kael negó con suavidad.

—No estás roto —dijo—. Estás sanando. Y sanar duele.

Al día siguiente, Ariel se despertó con un hambre feroz.

—Creo que podría comerme un caballo —dijo con total seriedad.

Kael lo miró un segundo.

—Haré lo posible por conseguir algo más pequeño.

Ariel rió, y esa risa fue un sonido nuevo. Más libre. Más lleno.

Por la tarde, Ariel sintió por primera vez un movimiento claro dentro de su vientre. Se quedó completamente quieto.

—Kael…

—¿Qué pasa?

Ariel tomó su mano y la llevó hacia su abdomen.

—Creo que… —susurró—. Creo que se movió.

Kael contuvo la respiración. Permaneció inmóvil, como si cualquier gesto pudiera romper el momento.

Entonces lo sintió.

Un movimiento leve. Delicado. Real.

Los ojos de Kael se llenaron de algo que no sabía nombrar.

—Hola… —susurró—. Estamos aquí.

Ariel sonrió con lágrimas desbordando.

—Siente tu voz —dijo—. Siempre se calma contigo.

Kael apoyó la frente en su vientre.

—Te protegeré —prometió—. A ti y a tu padre.

Esa noche, Ariel se quedó dormido con una sonrisa.

Y Kael comprendió algo fundamental:

El amor no siempre llegaba como una tormenta.

A veces… llegaba como un cuerpo cansado que por fin podía descansar.

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Annyely
gracias a mis lectores por su apoyo, saludos y espero que sigan apoyan mis obras 🥰
Yudiela Arboleda: pues es una historia única pero le hizo falta el pasado de ambos mmmmm también ellos no trabajan? de que viven ? los niños van a la escuela? no tuvo controles prenatales ? cael atendió los 3 partos ? ninguno tenía familia amigos personas que se preocuparan por ellos? se amaron mucho eso me queda clarito hubo muchas repeticiones eso lo hubieras utilizado para aclarar estás dudas por qué jugaban tan mal a Ariel por qué le hicieron tanto daño quien era kael es obvio que estaban destinados pero necesitábamos un contexto de por qué llegaron hasta este punto hablar hacerca de cada uno y su pasado y esas reencarnaciones
total 2 replies
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