NovelToon NovelToon
Ecos De Cristal Y Acero

Ecos De Cristal Y Acero

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / CEO / Completas
Popularitas:10.1k
Nilai: 5
nombre de autor: SEBAS M

En el corazón de una Nueva York implacable y magnética, dos mundos opuestos colisionan en la penumbra del piso 40 de la Torre Vanguard.
​Alexander Vance es el epítome del poder corporativo: un CEO frío, calculador y acostumbrado al control absoluto de sus negocios y de las personas que lo rodean. Para él, la vida es un tablero de ajedrez donde nadie se atreve a cuestionar sus movimientos. Sin embargo, su blindaje emocional se agrieta la noche en que conoce a Elena, una joven orgullosa y de mirada firme que trabaja en el turno de la medianoche limpiando los vestigios de un día de furia financiera.
​Lo que comienza como un roce fortuito de autoridad se transforma rápidamente en un juego psicológico de dominación y resistencia

NovelToon tiene autorización de SEBAS M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las grietas del pasado

La figura se enderezó lentamente al notar el eco de los tacones de Elena sobre el desgastado suelo de baldosa. La luz parpadeante del pasillo, con su zumbido intermitente, arrojó claridad sobre un rostro que ella no había visto en dos largos años, pero que reconoció al instante con una punzada de frío en el estómago.

​Era Julián. Su cabello oscuro estaba revuelto, la chaqueta de mezclilla lucía gastada y en sus ojos cansados flotaba la neblina inconfundible del alcohol. Sostenía una botella de cerveza a medio terminar, apoyando el peso de su cuerpo contra el marco de la puerta de madera carcomida. Al verla llegar, su mirada recorrió el vestido de seda negro, deteniéndose en el destello del broche de plata y en la elegancia inusual que envolvía a la joven. Una sonrisa amarga y torcida se dibujó en sus labios.

​—Vaya, vaya... Elena —arrastró las palabras Julián, con una voz pastosa que apestaba a alcohol y a reproche—. Me habían dicho que estabas trabajando en una de esas torres del centro, pero no me imaginé que el uniforme de limpieza incluyera seda italiana. Te ves... diferente. Como si ya no pertenecieras a este barrio de mala muerte.

​Elena se quedó inmóvil a un par de metros de distancia, aferrando las asas de su pequeño bolso con tanta fuerza que sus nudillos se tornaron blancos. El contraste era brutal, casi violento. Acababa de bajar de un sedán de lujo con vidrios polarizados, de compartir la mesa con magnates internacionales y de bailar bajo los techos de cristal del Museo Metropolitano, y ahora la realidad de su vida pasada la golpeaba de frente en el umbral de su casa.

​—¿Qué estás haciendo aquí, Julián? —preguntó Elena, obligándose a mantener la voz firme, aunque por dentro sentía el temblor de la sorpresa y la indignación—. Terminamos hace dos años. No tienes ningún derecho a presentarte en mi puerta, y mucho menos en este estado. Vete de aquí antes de que llame a la policía.

​Julián soltó una carcajada seca, dando un sorbo a su botella antes de dejarla en el suelo, junto a sus pies. Dio un paso hacia adelante, invadiendo el espacio personal de la joven.

​—¿Llamar a la policía? ¿A tu ex? No seas ridícula, Elena —replicó él, bajando el tono, intentando recuperar una familiaridad que ya no existía—. Supe lo de tu ascenso. En el barrio todo se sabe. Dicen que ahora limpias el piso del mismísimo dueño de la corporación. Y al ver cómo vienes vestida hoy... a estas horas de la madrugada... empiezo a entender qué es lo que realmente estás limpiando ahí arriba. ¿O es que el millonario te paga los favores con joyas de plata?

​El insulto implícito impactó en el orgullo de Elena como una bofetada. El eco de las palabras de Ramírez en la torre y la burla de Julián en su propio pasillo se entrelazaron en una sola trenza de amargura. Todos, desde el supervisor mediocre hasta el hombre con el que alguna vez había compartido su vida, asumían la misma conclusión barata: que una mujer de su condición solo podía ascender entregando su dignidad.

​—Cállate —sentenció Elena, dando un paso al frente con una fijeza en los ojos castaños que hizo que Julián retrocediera un milímetro, sorprendido por la autoridad de su voz—. No vas a venir a mi casa a insultar mi trabajo ni mi esfuerzo. Todo lo que tengo, este vestido, mi puesto y mi respeto, me lo he ganado manteniendo la frente en alto. Tú no sabes nada de mi vida, ni de lo que pasa en esa torre. Así que toma tu botella y lárgate de mi edificio ahora mismo.

​Julián frunció el ceño, el resentimiento acumulado durante años nublándole el juicio. Intentó estirar la mano para tomarla del brazo, buscando forzar la sumisión que ya no podía obtener de ella.

​—¡No me hables así, Elena! Antes no eras tan soberbia...

​—¡Suéltame! —exclamó ella, apartando el brazo con un movimiento seco y decidido, justo cuando el sonido de unos pasos pesados y firmes resonó en la escalera de caracol del edificio.

​No era el chofer de la empresa. Era un hombre alto, de complexión robusta, vestido con una chaqueta oscura de cuero y un sutil auricular inalámbrico en el oído izquierdo. Uno de los agentes de seguridad privada que Alexander Vance mantenía desplegados en los perímetros de la ciudad. El hombre subió los últimos peldaños con una tranquilidad pasmosa, pero con una presencia física que llenó el pasillo de una amenaza implícita.

​—¿Hay algún problema aquí, señorita Ortegón? —preguntó el agente, con una voz monótona y profesional, ignorando por completo a Julián mientras mantenía las manos cruzadas al frente.

​Julián miró al recién llegado, evaluando el tamaño del hombre y el corte militar de su postura. El alcohol pareció perder un poco de su efecto ante la realidad de la situación.

​—¿Y este quién es? ¿Tu nuevo guardaespaldas? —masculló Julián, dando un paso atrás y recogiendo su botella del suelo—. Veo que juegas en otra liga ahora, Elena. Pero no te preocupes, ya me voy. Solo quería ver si seguías siendo la misma. Ya veo que Nueva York te pudrió el cerebro con sus lujos.

​Con pasos torpes y murmurando maldiciones, Julián pasó al lado del agente de seguridad y comenzó a bajar las escaleras, el eco de su botella chocando contra la barandilla de hierro perdiéndose lentamente en el piso inferior.

​El agente esperó a que el sonido de la puerta principal de la calle se cerrara antes de girarse hacia Elena.

​—El señor Vance dio órdenes estrictas de asegurar su retorno hasta el umbral de su domicilio, señorita. El vehículo permanecerá abajo hasta que usted se encuentre dentro. ¿Desea que se realice un reporte de este individuo?

​Elena respiró hondo, intentando estabilizar el ritmo de su corazón. Miró la puerta de su apartamento y luego al agente, comprendiendo el alcance aterrador y perfecto del control de Alexander. Él no solo gobernaba el piso 40; sus ojos y su protección la habían seguido hasta el último rincón de su vida privada. Estaba a salvo de Julián, pero a cambio, su privacidad se había disuelto por completo bajo el escrutinio del CEO.

​—No, no es necesario el reporte —respondió Elena con un hilo de voz—. Ya se ha ido. Gracias.

​El agente asintió con una breve inclinación de cabeza y regresó hacia las escaleras con la misma discreción con la que había aparecido.

​Elena abrió la cerradura de su puerta con manos trémulas, entró en el apartamento y cerró con doble cerrojo. Se apoyó contra la madera, dejando que la oscuridad del salón la envolviera. Se quitó los tacones y caminó descalza hacia el espejo del pasillo. Con dedos torpes, desprendió el broche de plata en forma de ala de halcón y lo colocó sobre la mesa.

​El dilema del contrato que Alexander había dejado sobre su escritorio cobraba ahora una dimensión mucho más profunda. Si firmaba, se libraría de los Ramírez y los Julián de este mundo, pero entraría de lleno en una jaula de oro donde cada uno de sus pasos, sus horarios y sus noches estarían bajo el diseño absoluto de un hombre que no aceptaba un "no" por respuesta.

​Al día siguiente, a las ocho en punto de la noche, el piso 40 de la Torre Vanguard se encontraba en una penumbra majestuosa. Alexander Vance estaba sentado tras su escritorio de caoba, con la chaqueta del traje gris abierta y las mangas de la camisa blanca ligeramente remangadas. La luz de la lámpara de diseño iluminaba una carpeta de cuero negro abierta en el centro de la mesa: el nuevo contrato de Elena.

​El clic de la puerta magnética anunció su llegada. Elena entró vistiendo su uniforme de limpieza habitual, el cabello recogido en el moño reglamentario y el paño de microfibra en la mano. La seda y la plata del día anterior habían quedado guardadas, como si quisiera demostrarle al magnate que seguía siendo la misma empleada que él había conocido.

​Alexander levantó la vista, sus ojos grises clavándose en ella con una intensidad analítica.

​—El agente Marcus me entregó su informe matutino, Elena —dijo Alexander, con su voz barítono llenando el espacio con una calma densa—. Mencionó un altercado en el pasillo de tu edificio con un conocido de tu pasado. Un hombre ebrio.

​Elena caminó hacia el escritorio, dejando el paño a un lado.

​—Le dije a su seguridad que no era necesario ningún reporte, señor Vance. Lo que ocurra fuera de esta torre, en mi vida privada, no es asunto de la empresa.

​Alexander se levantó lentamente de su sillón, rodeando el escritorio de caoba hasta detenerse a pocos centímetros de ella. La luz de la luna neoyorquina recortaba su silueta imponente contra el ventanal.

​—Te equivocas, Elena —murmuró Alexander, bajando el tono de voz hasta convertirlo en una vibración dominante—. Todo lo que te afecte a ti dentro o fuera de este edificio es asunto mío desde el momento en que decidiste entrar en mi entorno. No permito que el desorden ni las sombras de tu pasado perturben la pieza que he decidido colocar en mis alturas. Ese hombre no volverá a acercarse a tu calle. Me he encargado de que la seguridad periférica vigile tu sector de forma permanente.

​Elena levantó la barbilla, sosteniéndole la mirada tormentosa a pesar del escalofrío que sus palabras le provocaban.

​—¿Me está protegiendo, señor Vance, o me está encerrando en su propia estructura? —desafió ella en un susurro—. Su seguridad me cuidó anoche, sí, pero también me demostró que no tengo un solo espacio donde usted no pueda mirar.

​Alexander ensanchó su sonrisa fría y enigmática, esa expresión cargada de una fascinación oscura que Elena ya conocía bien. Extendió la mano derecha y, con una lentitud exasperante, rozó con la yema de sus dedos la mejilla de la joven, bajando por la línea de su cuello hasta detenerse justo donde la noche anterior había brillado el broche de plata.

​—Te estoy dando el lugar que te corresponde, Elena —susurró él, y su aliento cálido rozó su frente—. Pero para habitar en las alturas, debes dejar que yo controle los vientos. El contrato está sobre la mesa. Firma... y deja que me encargue de tu seguridad. O conserva tu escoba y sigue permitiendo que los mediocres intenten arrastrarte a su nivel. La decisión es tuya, pero ambos sabemos que ya has cruzado el umbral.

​Elena sintió la presión posesiva de sus dedos y el calor de su cuerpo acorralándola contra el borde del escritorio. El contrato de cuero negro brillaba bajo la lámpara de diseño, esperando una firma que cambiaría su vida para siempre, mientras los ojos grises del titán aguardaban su rendición definitiva.

1
Carolina Jaimes
Muy buena , Gracias
Beatriz
Bastante bueno el libro me encantó, todo estuvo entretenido y no pude de parar de leerlo🫶. Felicito al autor por tan bella obra
Isabella
Simplemente fascinante, desde la trama hasta los personajes, todo fue muy sencillo de leer y muy atrapante, definitivamente este libro se merece las 5 estrellas, felicidades autor👏
Elena Lopez
me gustaría saber por qué Alexander es así? o por elena no es mas fuerte según ella no quiere perder su dignidad cuesta ya la perdió desde el primer contrato que le hizo ? no entiendo la relativa de Alexander y ni mucho menos la actitud de elana
Helizahira Cohen
super buena, excelente
Helizahira Cohen
buenísima no he podido comentar por lo rápido que voy, no quiero sino leer , narración, ortografía y trama la 2 novela de este autor genial, las demás no estan terminadas y así no las leo
SEBAS M: Gracias por tu comentario de verdad te agradesco, y me alegra que te este gustando❣️
total 1 replies
Anya maldonado
sin dudas eres la mejor autora excelente capitulo 🥰🥰
Anya maldonado
el mejor de todos la caída ese viejo fue epica
Lili
Se merece una ESTRELLA por cada capitulo...
He hecho varios comentarios y confieso que era tanta la ansiedad por saber más de la historia, que la lei de punta a punta, casi sin pausas.
Felicito al AUTOR por tan impecable trabajo. Infinitas GRACIAS por haberla compartido. Y un montón de bendiciones para que ese enorme talento siga dando tan bellos frutos... Te seguiré... Hasta la próxima..
SEBAS M: Gracias por tu apoyo lectora, es de mucha importancia saber tu opinión, y me alegra que te haya encantado, por el momento esta terminada pero en algun futuro sacare la 2 parte de este libro, ya que tengo otras historias aparte que me gustaría publicar, igualmente gracias por el apoyo, me ayuda mucho❣️
total 1 replies
Lili
Estoy fascinada con la historia... Y tengo un sentimiento muy contradictorio... Por un lado, estoy deseando que finalice ... Y por el otro, quisiera seguir leyéndola sin desesperarme para llegar al final Jajajajaja qué locura...
Lili
Imposible dejar de leerla...
Lili
IM PE CA BLE...
Lili
Algo para destacar, en algunos capítulos de pronto se abre una cajita de sorpresas, mostrando algo sutil e inesperado que cambia el rumbo de la trama...
Lili
Imposible dejar de leer 🤭👏
Lili
Excelente capitulo 👏👏👏👏
Lili
Estoy fascinada con esta historia... Es una maravilla, algo así como una caja de sorpresas, que aparecen en el momento justo y preciso...
Confieso que muchas veces presto mucha atencion tratando de descubrir una perlita que se le escapó al Autor o Autora, 🤭😂🤭... En especial, con una trama tan bien entretejida... Pero hasta ahora, todo en orden...
Lili
Una maravilla... Sin duda, ambos son titanes...
Lili
Una lucha de poder, que demostró quien era el mas fuerte...
Lili
Hermoso capitulo, y tan bien redactado que es imposible no sentir lo que ambos están compartiendo.. Una maravilla...
Lili
Voy a ser redundante, pero NO ME IMPORTA...
Cada nuevo capitulo, supera al anterior y aumenta las ganas de seguir leyendo😂👏🤭👏👏👏
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play