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Vínculo De Sangre

Vínculo De Sangre

Status: Terminada
Genre:Mafia / Romance oscuro / Enfermizo / Completas
Popularitas:2.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lely_Lely

Damiano quería a Zakhar, pero lo quería bajo sus propias reglas.

Ahora, obligado por la mafia italiana a casarse con el letal líder ruso para formar una alianza y así destruir a la Yakuza, se siente como un trofeo entregado en bandeja de plata.

Pero lo que Damiano no sabes es que detrás del frío líder de la mafia rusa de la costa oeste, se esconde una obsesión feroz que lleva años germinando en la oscuridad. Cuando las traiciones estallen y la sangre comience a correr, Damiano descubrirá la magnitud de los pecados de su esposo. En un mundo donde todos quieren verlos caer, el amor retorcido y la protección extrema de Zakhar serán su escudo... aunque el precio sea aceptar que siempre fue la presa perfecta. Pero quizás eso es lo que Damiano siempre había querido y no sabía....

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Capítulo 4: VÍNCULO DE SANGRE [+18]

El incienso pesaba en el aire de la catedral como una promesa oscura. Se mezclaba con el olor denso de la cera quemada y el perfume empalagoso de las orquídeas blancas y rojas que Damiano había exigido traer directamente desde Florencia.

La luz de cientos de velas bailaba sobre el mármol negro pulido, creando un ambiente que se balanceaba peligrosamente entre lo sagrado y lo profano, entre bendición y blasfemia.

Damiano caminaba hacia el altar con pasos medidos. Cada clic de sus botas de tacón cubano contra el suelo resonaba como un veredicto final. Sentía las miradas de cientos de criminales de alto rango clavadas en su espalda, en su nuca, en la curva pronunciada de su cintura. Pero ninguna le quemaba tanto como la de Enzo. El hombre estaba apostado cerca del altar, supuestamente vigilando, pero sus ojos devoraban sin pudor la forma en que la seda marfil se adhería a los glúteos firmes de Damiano, delineando cada músculo con descarada elegancia.

Zakhar lo notó. Por supuesto que lo notó.

El ruso estaba de pie frente al altar como un verdugo elegante y paciente. Su traje negro hecho a medida contrastaba brutalmente con sus ojos heterocromáticos: uno azul hielo, otro verde oscuro. Cuando Damiano llegó a su lado, Zakhar no le tomó la mano con delicadeza. Envolvió sus dedos alrededor de la muñeca del italiano y apretó con fuerza suficiente para que ambos supieran que, desde ese preciso instante, el juego de poder había cambiado para siempre.

- Estás temblando, moya radost - susurró Zakhar contra su oído, la voz grave vibrando directamente en la base del cráneo de Damiano.

- Es anticipación, Ivanov. No te confundas - respondió Damiano, girando ligeramente la cabeza para sostenerle la mirada con toda la arrogancia que un Moretti podía reunir.

La ceremonia fue un borrón de latín antiguo, promesas de sangre y alianzas selladas con muerte. Cuando llegó el momento del beso, Zakhar no fue gentil. Agarró a Damiano por la mandíbula con una mano grande y callosa, obligándolo a abrir la boca mientras hundía los dientes en su labio inferior, marcándolo delante de su propia madre, de los Sokolov y de todos sus hombres. El beso tuvo sabor a hierro y a victoria.

El gran salón de la mansión era un campo de minas disfrazado de celebración. Cristales tallados, caviar, vodka ruso y champagne italiano corrían como agua. Damiano se movía entre los invitados con una copa en la mano, la espalda recta y la barbilla alta, ignorando deliberadamente a Lev Sokolov, quien lo seguía con una mirada cargada de lágrimas contenidas y odio puro.

Lev finalmente interceptó a Enzo cerca de la barra de licores, donde el olor a whisky caro flotaba denso.

- Míralo - susurró Lev con voz temblorosa, señalando con la cabeza a Damiano, que en ese momento reía de algo que decía Andriy. - Se cree el dueño de todo. Zakhar ha perdido completamente el juicio.

Enzo bebió su whisky de un solo trago. Sus ojos no se apartaban del tatuaje que asomaba en el cuello elegante de Damiano.

- Zakhar no ha perdido el juicio, Lev. Ha encontrado su obsesión -respondió con voz baja. - El problema es que una joya así... tienta a cualquiera a robarla.

Lev lo miró de reojo, notando por primera vez que el odio de Enzo hacia Damiano ya no era puro.

Se estaba transformando en algo mucho más peligroso: deseo crudo y enfermizo.

Zakhar apareció de repente detrás de ellos, rodeando la cintura de Damiano con un brazo que parecía una cadena de hierro caliente. Su presencia era asfixiante.

- Es hora de irnos - anunció con voz que no admitía réplica. Miró a Lev con desprecio absoluto.

- Deja de llorar por los rincones, Lev. Arruinas la estética de mi boda. Y tú, Enzo... retira a los hombres. No quiero a nadie en el ala oeste. Si escucho un solo paso cerca de mi puerta esta noche, dispararé primero y preguntaré después.

En cuanto la pesada puerta de la suite nupcial se cerró tras ellos, Zakhar giró la llave con lentitud deliberada. El sonido del cerrojo resonó como el inicio de una sentencia.

No hubo palabras dulces. No hubo caricias suaves.

Zakhar lo empujó con fuerza contra la puerta. Su cuerpo de casi dos metros aplastó sin piedad la figura más esbelta y elegante de Damiano. El italiano sintió inmediatamente la dureza del ruso presionando contra su trasero a través de la tela.

- Quítatelo - ordenó Zakhar con voz ronca, casi animal. - Quiero ver cada centímetro de piel donde voy a dejarte mis marcas.

Damiano, con la respiración ya agitada, comenzó a deshacerse de la chaqueta de seda marfil. Pero Zakhar perdió la poca paciencia que tenía.

Lo giró bruscamente, obligándolo a apoyar las palmas y la mejilla contra la madera fría de la puerta.

¡Plaf!

El primer golpe de la mano grande y pesada de Zakhar contra la nalga derecha de Damiano fue seco, potente y sin aviso. Damiano soltó un grito ahogado que se estrelló contra la madera. El ardor fue inmediato, una punzada aguda que rápidamente se convirtió en un calor líquido que se extendió entre sus piernas.

- Esto es por cada vez que me miraste por encima del hombro durante estos cuatro años - gruñó Zakhar contra su nuca, propinando una segunda nalgada aún más fuerte en el mismo lugar. La palma dejó una marca roja perfecta sobre la piel pálida.

Damiano arqueó la espalda instintivamente, su orgullo luchando ferozmente contra la sumisión que su cuerpo ya estaba suplicando. Zakhar lo giró de nuevo con violencia controlada y, antes de que pudiera protestar, su mano callosa se cerró alrededor del cuello delicado del italiano. La presión fue perfecta: lo suficiente para dificultarle el habla y hacer que su visión se nublara ligeramente en los bordes, pero permitiéndole seguir jadeando.

- Dime a quién perteneces - exigió Zakhar, sus ojos heterocromáticos brillando con una locura posesiva mientras rasgaba literalmente la camisa de seda de Damiano, haciendo saltar los botones por el suelo.

Damiano lo miró directamente a los ojos, los suyos esmeralda empañados por lágrimas de esfuerzo y placer abrumador. Sus uñas se clavaron en los antebrazos tatuados y musculosos de Zakhar, buscando más presión, más control.

- Sì... a ti... - logró articular con voz entrecortada.

- Soy tuyo... mio demone.

Zakhar gruñó satisfecho, un sonido primitivo que vibró en su pecho.

Lo levantó del suelo como si no pesara nada y lo lanzó sobre la enorme cama con dosel. Damiano rebotó contra el colchón, pero no tuvo tiempo de recuperarse. Zakhar ya estaba encima de él, arrancándole los pantalones con movimientos brutales.

El ruso se tomó su tiempo para admirar el cuerpo expuesto de su esposo: la piel pálida ahora marcada con huellas rojas de sus manos, el tatuaje en el cuello, la erección dura y goteante que contradecía toda la arrogancia que Damiano intentaba mantener.

Zakhar se desnudó con rapidez, revelando su cuerpo marcado por cicatrices de guerra y tinta oscura. Se colocó entre las piernas de Damiano y, sin ningún tipo de preparación suave, escupió en su mano y lubricó su polla gruesa antes de empujar dentro de él con una estocada profunda y despiadada.

Damiano gritó, el sonido entre dolor y placer puro. Sus manos volaron a los hombros de Zakhar, clavando las uñas.

- Joder... Zakhar... - jadeó.

- Cállate y tómalo - gruñó el ruso, comenzando a follarlo con embestidas largas, duras y profundas. - Esta noche no eres el príncipe Moretti. Eres mi puto. Mi esposo. Mi propiedad.

Cada embestida iba acompañada de una nalgada fuerte o de la mano apretando su garganta. Zakhar alternaba entre ahogarlo ligeramente y soltarle el cuello solo para oírlo gemir su nombre con voz rota. El ritmo era brutal, salvaje. La cama golpeaba contra la pared con violencia. Los gemidos de Damiano se volvieron cada vez más altos, más desesperados, más entregados.

- Más fuerte... - suplicó Damiano entre jadeos, su orgullo hecho trizas. - Quiero sentirte mañana... quiero que me duela cada que lo recuerde.

Zakhar sonrió con ferocidad y lo giró sobre su estómago. Lo levantó por las caderas y volvió a entrar en él desde atrás, follándolo con renovada violencia mientras le daba nalgadas que resonaban en toda la suite.

Damiano, con la mejilla presionada contra las sábanas revueltas y el cuerpo sacudido por cada embestida brutal, levantó la mirada hacia el enorme espejo que ocupaba casi toda la pared frente a la cama.

Entre los jadeos entrecortados y el placer que le nublaba la vista, sus ojos esmeralda se clavaron en la amplia y musculosa espalda de Zakhar reflejada en el cristal.

Allí, cubriendo casi toda la piel marcada por viejas cicatrices, estaba el tatuaje. Un retrato detallado y obsesivo de su propio rostro: el cabello negro cayendo sobre la frente, los ojos verdes esmeralda mirando con esa arrogancia característica, los tatuajes de dagas y flores rojas en el cuello reproducidos con precisión casi dolorosa. El tatuaje parecía cobrar vida con cada movimiento de los músculos de Zakhar.

Un escalofrío violento recorrió la columna de Damiano, mezcla de sorpresa, excitación y una posesión recíproca que no esperaba.

Zakhar llevaba su imagen marcada en la espalda durante años, oculta bajo la ropa, un secreto que ahora le pertenecía solo a él.

– Zakhar… – gimió Damiano, la voz rota, extendiendo una mano temblorosa hacia atrás para clavarle las uñas en la cadera. – Tienes… mi cara en tu espalda…

Zakhar respondió con un gruñido salvaje, embistiendo más profundo y más fuerte, casi como castigo por haberlo descubierto.

– Porque eres mío desde mucho antes de esta noche –rugió contra su oído, tirando de su cabello oscuro. – Ahora cállate y tómalo.

- Soy tuyo... ¡Soy tuyo, carajo! - gritó Damiano, el orgasmo acercándose peligrosamente.

Zakhar lo masturbó con la mano libre al mismo ritmo de sus embestidas, hasta que Damiano se corrió con un grito ahogado, apretando alrededor de su polla. Solo entonces Zakhar se dejó ir, derramándose dentro de él con un gruñido gutural, marcándolo por dentro mientras le mordía el hombro con fuerza.

Cuando finalmente colapsaron, Damiano estaba cubierto de marcas rojas, sudor, semen y el aroma intenso de Zakhar. Se sentía destrozado, usado, poseído... y por primera vez en su vida, completamente completo.

Zakhar lo atrajo contra su pecho, abrazándolo por la espalda con fuerza posesiva. Enterró el rostro en su cuello sudado y susurró contra su piel:

- Ahora el mundo entero sabe que eres mío, moya radost. Y yo soy tuyo. Que Dios se apiade de quien intente separarnos.

Fuera de la suite, en el pasillo oscuro del ala oeste, Enzo permanecía apoyado contra la pared, ignorando deliberadamente la orden de Zakhar. Escuchaba cada gemido, cada golpe, cada súplica rota de Damiano. Su mano apretaba el arma con tanta fuerza que sus nudillos sangraban.

La traición acababa de recibir su primera semilla... y estaba creciendo rápido.

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Luis alberto Dela cruz
a mí en lo personal me encantó mucho la historia de verdad que está muy buena equilibras muy bien lo del dramatismo con todo lo que tiene que ver con la mafia me gustó mucho la verdad está muy buena muy bien escrita no das tantos detalles pero pues sí mantienes ese ese hilo hay muchas escritoras que luego de un tiempo se pierde no como ya son muchas novelas que escriben este a veces este confunden la trama y se equivocan mucho pero esta historia está muy muy bien contada espero que en el futuro no te pase a ti porque pues también entiendo las escrituras han escribido mucho y la mayoría pues no está tan acostumbrada pero te salió muy bien la verdad a mí me gustó mucho está muy bien explicada y no entras en tantos detalles y eso me gusta
Luis alberto Dela cruz
a huevos cabrón no te quiebres mano te juro que yo no soy el ruso pero adoro como te como te plantas güey no mames ahora entiendo porque ese güey está tan loco por ti c*****
Luis alberto Dela cruz
ay carajos hijos de perra ojalá que hay a Enzo no se le ocurra hacerle caso a ese güey porque estoy casi seguro que el primero que va a aparecer es censo qué maldito hijo de perra pero bueno espero espero por su bien que Enzo se muera sé que es re güey ya está bien muerto
Luis alberto Dela cruz
okay okay está disfrutando de todo esto de verdad me encantaría me encantaría que alguien se obsesionara así conmigo/Ok//Ok//Ok//Ok/
Luis alberto Dela cruz
c***** necesito nombres de mi casa por favor yo quisiera este hombre no sé qué c******** va a ser okay hay muchas cosas aquí que necesito que explique actora hasta ahorita me he divertido cinco cinco está muy buena muy buena
Luis alberto Dela cruz
🤯🤯🤯🤯🤯🤯🤯🤯🤯🤯 c***** m***** está muy buena la verdad Muy buen inicio tienes razón esto está está fuerte pero sí me gustan las novelas cónchale no sé porque me entretiene tanto este tipo de género pero neta que yo necesitaba una de esas
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