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Mi Pedazo De Cielo

Mi Pedazo De Cielo

Status: Terminada
Genre:Madre soltera / Embarazo no planeado / Malentendidos / Elección equivocada / Reencuentro / Hijo/a genio / Traiciones y engaños / Divorcio / Autosuperación / Completas
Popularitas:4.9M
Nilai: 4.7
nombre de autor: Erica Catse

Alina se encuentra en una situación desesperada.

No solo perdió a su esposo debido a algún malentendido que incluso si ella lo quiere aclarar solo lo oscurece más, sino que sus amigos y madre le dan la espalda.

Con un niño en brazos y otro en el vientre, Alina debe enfrentar un sinnúmero de situaciones que harán su vida difícil.

NovelToon tiene autorización de Erica Catse para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Salvé a mi hijo

Ya habían pasado más de tres días desde que mi hijo estaba internado.

Me sentí muy feliz cuando despertó y me llamó «mamá» con su voz lechosa.

Ver su sonrisa hizo que todos los problemas que tenía quedaran en segundo plano.

—Al bebé le gusta el nuevo carro que le compré.

Andresito sonrió ante mi pregunta mientras me arrebataba el carro de las manos.

—Eres un niño malcriado —dije en son de broma mientras le pellizcaba suavemente las mejillas.

Scarlett, que se encontraba a mi lado, soltó una risita ahogada.

—Andresito ama más los carros que cualquier otra cosa —comentó, haciendo que arrugara la nariz.

—Así es. Sabes, cada vez que salgo a algún lugar con él, debo comprarle un carro porque, si no lo hago, se echa a llorar. Para que, al final, todos terminen siendo destruidos por él.

Scarlett se rio mientras me daba un pedazo de manzana recién cortada.

—Puedo verlo —dijo mientras señalaba el carro que ya estaba sin llantas entre las manos de mi hijo.

—Ya no le voy a comprar más —dije.

Aunque, si era sincera, tanto Scarlett como yo sabíamos que era una mentira.

Le seguiría comprando carros a Andresito tanto como quisiera.

—Pero qué bueno que el doctor le dé de alta hoy. Realmente, se ve tan animado que parece que todo lo que pasó hace unos días no fue más que una pesadilla.

Al escuchar las palabras de Scarlett, miré a Andresito, quien todavía intentaba desarmar el carro entre sus manos.

—Sí. Si olvido la angustia de los últimos días y me concentro en este momento, pareciera que todo fue un mal sueño. Él es tan vivaz como siempre que su problema cardíaco parece más un invento. Pero no es así. Es real.

Scarlett suspiró profundamente.

—Las cosas no siempre serán oscuras, Alina.

—Lo sé —respondí mientras veía entrar a una enfermera junto con el doctor Falcón.

El doctor se acercó a mi hijo con una sonrisa.

—Le realizaré un chequeo rutinario antes de darle el alta. Pero, por lo que puedo ver, este campeón está fuera de peligro por el momento.

Sonreí ante sus palabras.

Esperaba que mi hijo ya no tuviera que pasar por ese tipo de situación de nuevo.

Justo cuando estaba a punto de agradecerle por su atención, mi hijo empezó a sollozar mientras comenzaba a brotarle sangre de la nariz. Al mismo tiempo, se llevó una mano al pecho, como si sintiera dolor.

Rápidamente, mis nervios se alteraron.

—¿Qué le pasa, doctor? ¿Qué tiene mi bebé?

El doctor frunció el ceño ante mi pregunta.

—Esto no es normal —dijo mientras se acercaba a mi hijo para atenderlo.

Rápidamente, tomé la mano de Scarlett mientras observaba a mi hijo desde la distancia.

Ver su expresión contraída por el dolor hizo que me doliera el corazón.

Tuve que salir de la habitación debido a la petición de una enfermera, aunque lo único que deseaba era quedarme al lado de mi hijo, llevarme todo el dolor que él sentía en ese momento y hacerlo mío.

—¿Crees que estará bien? —pregunté, tratando de ser fuerte—. Si lo viste, él estaba bien. No entiendo cómo puede su estado empeorar de esta manera. Ni siquiera nació con una afección cardíaca para que tenga este tipo de reacción.

Scarlett soltó un suspiro mientras se llevaba una mano a la cabeza.

—Tenemos que ser fuertes, Alina. Hay que ser fuertes.

Dios, yo quería ser fuerte, pero la vida parecía empeñada en hacer que me derrumbara en un charco de autocompasión.

No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando el doctor salió de la habitación, su expresión era tan seria que, por un momento, pensé lo peor.

—¡Mi hijo! —sollocé—. ¿Qué le pasa a mi hijo?

El doctor sacudió la cabeza, haciendo que me convirtiera en un mar de desesperación.

—El niño necesita una cirugía de urgencia. Su estado es tan extraño... Todo indica que tiene insuficiencia cardíaca, pero, al mismo tiempo, presenta algunos otros síntomas propios de distintas enfermedades. Además, la forma en la que su estado mejora y empeora en cuestión de segundos es algo que nunca he visto en todos mis años de ejercicio profesional. Su caso es muy extraño.

Las palabras que dijo el doctor hicieron que me doliera la cabeza. Todo esto era demasiado para mí. La incertidumbre, la desesperación y la angustia hacían que no pudiera pensar con la cabeza fría.

—Trate a mi hijo, doctor. Haga todo lo posible por salvarlo. No se preocupe por el dinero... Yo lo conseguiré.

—Espera, Alina. No te precipites...

Tras decir aquello, Scarlett miró al doctor que estaba frente a nosotras.

—¿Acaso Andresito tiene alguna enfermedad desconocida? —preguntó Scarlett—. Si no está seguro de su diagnóstico, entonces ¿cómo sabe que debe hacerse una cirugía? No estará tratando a ciegas al niño, ¿verdad?

Al escuchar la pregunta de Scarlett, no pude evitar mirar al doctor, esperando una explicación.

El doctor, que estaba frente a mí, enmudeció por un momento antes de responder.

—Es cierto, no puedo estar seguro de qué tipo de enfermedad tiene el niño, ya que sus síntomas son muy extraños. Pero de lo que estoy seguro es de que debe someterse a una cirugía para detener sus ataques, al menos hasta que podamos determinar qué tipo de enfermedad tiene. Si gusta, puede llevarlo a otro hospital o contratar a un especialista. Ellos le dirán lo mismo que yo, señora. El niño presenta un cuadro grave, por lo que es necesario realizarle una cirugía. En cuanto a su enfermedad, muchas personas le darán respuestas tentativas que, al final, podrían no ser las correctas. Soy una persona seria con mi trabajo y respeto la vida de mis pacientes, por lo que no voy a jugar con la enfermedad de su hijo.

La seriedad con la que habló el médico delante de mí hizo que confiara en él.

Porque yo también me había dado cuenta de que el estado de mi hijo no era normal. No podía serlo.

A pesar de que no entendía mucho de medicina, era consciente de ello.

—Hágale la cirugía, doctor. Salve a mi hijo.

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Elianeth BRodriguez
Me encantó super la recomiendo
Noraima Sanchez
felicidades es una historia maravillosa
Noraima Sanchez
que capitulo tan conmovedor
Ivyta🇦🇷💙💛💙
aunque la vieja sea más mala que la peste🤣, es inocente. fue el abogado!!
Ana VR
no puedo con esta belleza!! 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Ana VR
mori, mori no puedo más de la risa, hasta me dolió la barriga de tanto reír 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Ana VR
ya se de quién heredo esos genes milena jajajaja
Ana VR
la amo por sus ocurrencias 🤭🤭🤣🥰🥰
Mary 😄😄
🙄🙄🙄🙄🙄
Dayana Peña
Excelente
Dayana Peña
Bueno
Cliente anónimo
Si,me gusta.pero esperaré que estén los 40 capítulos🤭
Erica Catse: Ya está completa 🤭
total 1 replies
Daniela Patiño Valdes
le reiniciaste el Windows jjajajaj🤣
Graciela Reyes
excelente
Liz Leal
/Heart//Rose/
Choa
El amigo sera que ayudo a la Barbara
Choa
Será que el médico es el papá de Alina
LizA
😅😅
LizA
🤣🤣🤣
LizA
Lo sabía, ella no lo mató, pensé que había sido su amante pero capas y fue el abogado para sacarla del camino 😢
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