El infierno tiene un nuevo rey, uno cruel y despiadado, pero a él llegará un Ángel llamado Ariel, que pondrá todo de cabeza.
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Lo logré.
Pov Ariel:
Una semana ha transcurrido desde que vivo sola. No he visto a Azrael, por cuestión de un caso que va a llevar, por ende tuvo que viajar. Debo admitir que lo extraño más de lo que creí poder hacerlo, extraño su mirada penetrante, su sonrisa y los detalles que me hacen sentir especial.
Hoy es el retorno a clases y con él, el inicio de mi último semestre en la facultad de derecho. En cuanto estaciono el auto y bajo de él me encuentro con mis abuelos esperándome en la esquina del campus donde me dejaban los primeros días de clases, una sonrisa se dibuja en mi rostro y camino en dirección a ellos, pero de la manera más absurda e insólita un auto conduce a toda prisa, todo es tan repentino que solamente veo a la gente apartarse del camino, tal parece que alguien se ha quedado sin frenos, mis abuelos se percatan tarde de lo que sucede, mi abuela solo cubre su rostro con los antebrazos y mi abuelo la abraza a ella en un intento de protegerla con su cuerpo; no soy capaz de ver, mis ojos se cierran y mis manos por impulso se abren haciendo un movimiento en la distancia, como si con ello lograse frenar el vehículo. Los gritos y la algarabía quedan en un segundo plano, en fracción de segundos todo es silencio. Siento un cansancio abrumador extenderse por todo mi cuerpo. Lentamente abro los ojos y sonrió débilmente al darme cuenta de que el vehículo ha frenado a escasos centímetros de mis abuelos "Lo logré" esa frase surge en mi pensamiento antes de que mis ojos se vuelvan a cerrar y siento como las fuerzas me abandonan.
— Ariel, ¿cómo te sientes? — Abro lentamente los ojos adaptándome a la luz y me encuentro con el rostro amable y sonriente de un hombre.
— Yo... Mis abuelos ¡¿dónde están?! Me siento de manera abrupta cuando llegan a mi mente imágenes de lo sucedido.
— Cariño, aquí estamos. — Responde mi abuela acercándose junto a mi abuelo. Mis lágrimas corren mientras ellos me cubren entre sus brazos.
— Pensé que me iban a dejar sola... — Mi voz se quiebra y ellos solo reafirman su abrazo hasta que logro encontrar la calma luego de desahogar mi temor y es cuando inspecciono el lugar y caigo en cuenta de que nos encontramos en la enfermería de la universidad. — ¿Hace cuánto estamos aquí?
— Solamente unos minutos. — Es el hombre de la sonrisa agradable quien responde.
— ¿Es usted enfermero? — Formulo la pregunta al no verlo uniformado o portar una bata. Él sonríe nuevamente antes de responder.
— Soy el nuevo decano de la universidad, aunque también soy doctor, más exactamente cirujano. Pero ahora lo realmente importante es saber cómo te encuentras.
— Así es princesa, nos has preocupado. — Interviene mi abuelo.
— Únicamente ha sido la impresión del momento.
A pesar de lo que les digo, el decano y de quién aún no conozco el nombre, me inspecciona y luego me da un par de órdenes para realizar unos estudios. Tanto mis abuelos como yo agradecemos y salimos de la enfermería. Ellos insisten en que debo ir a casa con ellos y acepto, más que por mí salud, lo hago porque quiero sentirlos cerca.
Paso el día con mis abuelos, de hecho había pensado en quedarme a dormir, nos encontramos cenando cuando una empleada nos avisa que alguien me busca y que su nombre es Azrael Bernard. No puedo evitar sonreír y ponerme en pie en cuanto pronuncia su nombre.
— Ya vuelvo, ustedes pueden continuar. — Les digo y sin esperar a que digan algo salgo hacia la antesala, donde seguramente me espera.
— Ariel, amor. — Es su saludo y el corazón me salta de emoción al escucharlo llamarme de esa manera. Corro hasta él y lo abrazo, él me corresponde y luego levanta mi rostro para besar mis labios. Me besa lentamente.
— Buenas noches. — Se escucha la voz de mi abuelo la cual nos interrumpe, de inmediato me separo de Azrael, mi rostro debió teñirse de rojo, pues mis mejillas arden producto de la situación.
— Buenas noches, es un placer conocerlo señor De la Torre. — Azrael tiende la mano en dirección a mi abuelo, quien la recibe.
— Ya lo conocía, o por lo menos conozco de usted lo que dicen los medios, Azrael ¿o debo llamarlo, el abogado del diablo? — Se nota que a mi abuelo no le ha caído en gracia encontrarme en esta situación.
— Prefiero que me llame por mi nombre, si no le importa. — Azrael sonríe amable.
— De acuerdo ¿Ha cenado usted? — Pregunta de vuelta mi abuelo.
— Aún no, me encontraba por fuera de la ciudad y en cuánto supe lo sucedido, decidí volver. Mi prioridad era llegar cuanto antes y asegurarme de que Ariel se encuentra bien. — Aunque le habla a mi abuelo mira en mi dirección esperando la respuesta a una pregunta no formulada.
— Estoy bien. — Él asiente al escuchar mis palabras.
— En ese caso acompañenos a la mesa.
— Es usted muy amable.
Vamos juntos hasta el comedor, donde presento a mi abuela y a Azrael.
Comemos en medio de mil preguntas de mi abuelo hacia Azrael, pero esta última hace que por poco me ahogue con el bocado que acababa de llevarme a la boca.
— ¿Son novios? — Miro a Azrael avergonzada por dicha pregunta.
— Nada me encantaría más, pero creo que he sido lento y aún no he formulado la pregunta.
— Abuela, abuelo, es hora de irme. — Interrumpo antes de que mi abuelo diga algo aún más incómodo.
— Pero si aún no terminan de comer. — se queja mi abuela. — Le hago un gesto y ella me entiende.
— Pensé que te quedarías. — Agrega mi abuelo.
— Nada me gustaría más, pero quedé con una compañera para des atrasarme de las clases de hoy, no quiero empezar con pie izquierdo. — Cruzo los dedos por debajo de la mesa, nunca me ha gustado mentir, en especial a mis abuelos. — Uso la servilleta, me coloco en pie y le doy un beso y un abrazo de forma rápida a ambos, si me quedo dos minutos más, mi abuelo no permitirá que me marche y mucho menos en compañía de Azrael, al parecer no es de su agrado.
Aquí molestándote nuevamente,
solo para saber si ya no vas a terminar este proyecto,
deseo que te encuentres bien 🙂 y que todo esté bien en tu vida.
pero porfavor termina está historia 😭
nos vamos olvidando de la historia y perdemos el interés,
es una pena, porque me encanta /Speechless/
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