Mi vida era tan normal y monótona hasta que conocí a un chico un año menor que yo, Alberto, él me hizo sentir segura y bonita.
Un día tuve un accidente y desperté en el cuerpo de una chica sumamente atractiva.
Mi alma estará en ese cuerpo durante 30 días. Tiempo suficiente para jugar con los chicos que se creen inalcanzable, entre ellos, Robin Clay.
NovelToon tiene autorización de Luna Azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Cap. 14
ALBERTO
Estaba hablando con Camila cuando escuché un golpe. Me empecé a preocupar algo le había pasado. Y ni siquiera le pregunté donde estaba.
Me esperé que ella me devolviera la llamada. Pero así pasó dos días.
Decidí ir a su casa. Toqué el timbre. Salió su hermana.
— Hola. Me puedes ayudar en algo. Es que Camila no me contesta su celular y me urge hablar con ella.
— Tú eres Alberto, verdad.
— Si.
— Lamento decirte esto. Camila tuvo un accidente hace dos días y está en coma en el hospital— ella empezó a llorar.
Me quedé sin palabras. Asi que ese golpe era eso.
— Me puedes decir en qué hospital está.
— En este momento voy al hospital, si quieres podemos ir juntos.
— Me parece bien. Sube yo te llevo.
Su hermana subió al auto, llegamos al hospital en unos 15 minutos.
Ella me mostró donde estaba. Vi a Camila en una cama llena de aparatos en su cuerpo. Se supone que estoy estudiando medicina y estos aparatos me eran familiares pero verlos en ella, verlos en una persona que le tengo un cariño especial era chocante, sentía como mi corazón se hizo chiquito, ver a su mamá devastada me dio ganas de llorar. En cambio, su padre se veia un poco más fuerte pero su mirada lo decía todo.
En esta sociedad donde el hombre no puede demostrar su dolor por qué lo hace ver frágil, menos masculino, es algo tonto, pero aún así sabiendo que estos estereotipos no deberían ser, me contuve.
Me acerqué a ver a Camila. Toqué su mano.
— Camila espero que despiertes pronto.
Su padre me llamó.
— Disculpa hijo pero, ¿tú quien eres?
— Estudio medicina en la misma facultad y ella es mi amiga.
— Has sido el único que venido a verla. Me tranquiliza saber que ella no estaba sola en la universidad, siempre ha sido callada y apartada y nunca le conocí una amiga. Me puedes dar tu número, así te avisaría cuando ella despierte.
— Si señor.
Le di mi número al señor. Estuve un rato más y me fui.
Tenía tantas preguntas, tantas dudas. Yo la dejé en su casa ese día porque se sentía mal. ¿A donde iría después que me fui?
Llegué a mi casa y me fui directo a mi cama.
— ¿Te pasó algo?— entraste y no saludaste
— Perdón mamá, realmente no te vi— me solté en lagrimas y ahí en mi casa en lo privado y con mi madre si pude sacar esa preocupación.
— Hijo, ¿que sucedió?
— Mamá, no pienses que tienes un hijo llorón. Me enamore de una chica.
Mi mamá abrió sus ojos.
— ¿Qué te hizo esa muchachita? Nunca te he visto llorar por una mujer.
— No pienses cosas que no son. Ella es una chica buena. Vengo del hospital— sentía un nudo en la garganta— ella está en coma.
— Hijo— mi madre puso una cara triste— Perdona yo había pensado otra cosa. No sabía que tenías una novia y que estabas pasando por esto. Pero ten fe que pronto ella despertará.
— Mamá— la abracé.
Mi mamá salió del cuarto y al rato llegó con un té de manzanilla y naranjo agrio.
Me acosté y esa noche le pedí a Dios que la ayudara.
Hasta esta fecha reconozco que estoy enamorado de Camila, ese amor nació de la nada. Después, el acercamiento que he tenido durante estos meses ha consolidado ese afecto, este sentimiento. Recordaba aquella noche que llegué a su casa y ella estaba estudiando y así con toda y pijama la llevé a comer hamburguesas, lo más ameno fueron esos besos que me permitió que le diera. Ese día me sentía contento. Y a pesar de saber que ella está enamorada del tonto ese, tengo la esperanza que un día me de el si.
Ha transcurrido aproximadamente un mes y ella no despierta. Ha perdido peso, su cara está delgada y pálida. Extraño ver sus mejillas rosadas llenas de pecas que le dan vida a su carita.