Analu es una joven de 22 años, recién graduada en ingeniería civil en Estados Unidos. Regresa a Brasil para cumplir el sueño de trabajar con su padre y su hermano mayor en la constructora de la familia. Pero sus sueños se frustran cuando, al llegar, descubre que el negocio familiar corre serio riesgo de declararse en quiebra debido a las deudas de juego de su hermano. La única salida para salvar la empresa y evitar que su familia caiga en la ruina es un matrimonio arreglado con un CEO multimillonario que acaba de llegar al país.
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Capítulo 14
Sr. Jones
Llevo una semana fuera de casa, por trabajo, pero también huyendo de lo que vengo sintiendo cerca de la señorita Menezes. Pero hoy no hay manera, voy para casa.
Es viernes, llego a casa a las 15:00, voy a tener tiempo para respirar ya que ella solo llega por la noche. Subo, me baño, Celeste deshace mi maleta.
*Celeste* - Gabriel, ¿puedo hacerte una pregunta medio indiscreta?
*Gabriel* - Claro, todas las que quieras. Jajaja.
*Celeste* - ¿Tú y Analu están bien?
*Gabriel* - Sí, estamos. ¿Por qué?
*Celeste* - ¿Estás seguro? No quiero parecer invasiva e irrespetuosa, pero te conozco desde pequeño, sé que hay algo mal.
Celeste prácticamente me vio nacer, vive aquí en esta casa y no es tonta. Imaginé que este día iba a llegar, lógico que iba a desconfiar de una pareja joven y recién casados durmiendo en habitaciones separadas.
*Gabriel* - Siéntate aquí Céu, vamos a conversar.
Le cuento todo, que me escucha atenta.
*Celeste* - Hijo mío, yo pensé que había algo extraño, pero no imaginé que sería un enredo de película.
*Gabriel* - Pues sí, parece ¿no?
*Celeste* - ¿Pero ni siquiera amigos consiguen ser?
*Gabriel* - Yo intenté Céu, pero ahí empecé a tener unos pensamientos extraños...
*Celeste* - Gabriel, ¿te está gustando ella?
*Gabriel* - ¡No, claro que no!
*Celeste* - ¿Estás seguro?
*Gabriel* - No, no estoy... Ay Céu, no me estoy reconociendo.
*Celeste* - Entonces deja que las cosas sucedan Gabriel. Deja de intentar controlar todo.
Me tiro en la cama, ¿será que debo dejar que las cosas sucedan?
*Celeste* - Yo ya me voy, voy a organizar la cena. Piensa en lo que te dije hijo, piensa.
Ella sale del cuarto y me deja con mis pensamientos. Decido enfriar la cabeza, me visto, me calzo las zapatillas y bajo hasta el gimnasio que tengo en casa. Escucho música viniendo de allí, y voces. Al llegar a la puerta veo a Analu y a un hombre, bien íntimos por cierto.
*Sr. Jones* - ¿Interrumpo?
Ellos se giran en mi dirección.
*Analu* - Gabriel, no sabía que habías regresado.
*Gabriel* - Pensé que estabas en el trabajo.
*Analu* - Llegué temprano. Él es Daniel, mi entrenador personal.
¿Entrenador personal? ¿Qué historia es esa de entrenador personal? ¿No era ella la que no hacía actividad física?
*Analu* - Daniel, él es mi marido, Gabriel.
Él me extiende la mano, la tomo firme y nos saludamos.
*Gabriel* - Regreso cuando terminen, no quiero interrumpir.
Doy la espalda y salgo, extremadamente irritado, no sé por qué, solo sé que mi voluntad fue sacar a ese tipo de allí, de cerca de ella. Tomo el auto, voy hacia la orilla, necesito liberar toda esa adrenalina. Estaciono y bajo, necesito correr.
Analu
Después de terminar mi entrenamiento, me despido de Daniel. Voy hasta la cocina y le pregunto a Céu por Gabriel, ella me dice que él salió. Subo me baño, me cambio y bajo. Unas dos horas después él llega, pasa directo por mí, como si no me hubiera visto.
*Celeste* - Analu, ¿puedo servir la cena?
*Analu* - Gabriel acaba de llegar, espéralo que baje ¿ok?
*Celeste* - ¡Claro!
Ella regresa a la cocina y continúo en el sofá, mirando el celular. Veo pasos bajando la escalera, me levanto y voy en dirección a él. Lo veo arreglado, como si fuera a salir.
*Analu* - ¿No vas a cenar?
*Gabriel* - Sí, pero no en casa.
*Analu* - Gabriel, ¿qué está sucediendo?
*Gabriel* - No le debo satisfacción de mi vida Señorita Menezes, de la misma forma que la señorita no me da satisfacción de la suya.
¿Qué le pasó a este hombre?
*Analu* - Ey, ¿qué grosería es esa? ¿No combinamos de al menos intentar ser amigos?
*Gabriel* - No va a funcionar, ¡desiste!
*Analu* - Sí, no va a funcionar. No hay cómo funcionar, teniendo que convivir con dos personas diferentes al mismo tiempo.
*Gabriel* - Y para mí no funciona que mi esposa traiga un hombre que no conozco para dentro de nuestra casa.
Espera, ¿todo esto es por causa de mi entrenador personal?
*Analu* - ¿Estás hablando de Daniel, mi entrenador personal?
*Gabriel* - ¿Entrenador personal Analu? ¿Tú súper sedentaria, que nunca entró en un gimnasio? Hazme un favor.
*Analu* - Por eso mismo, yo nunca hice musculación antes, necesitaba ayuda.
*Gabriel* - ¿Y por qué no me pediste?
*Analu* - ¿Cuándo? ¿Antes o después de que simplemente desaparecieras una semana avisándome por mensaje de texto? Nosotros pasamos un fin de semana divertido en la casa de mis padres, tú parecías hasta otra persona, hablamos en convivir bien, en volvernos amigos, ahí yo vuelvo para casa y no te veo más, tú viajas, estás fuera una semana, sin ni siquiera decirme para dónde fuiste. ¿Y cuando llegas vienes con grosería?
No necesito pasar por esto, está pareciendo más una discusión de pareja, voy a acabar con esto, antes de que me irrite aún más. Doy la espalda y subo las escaleras.
*Gabriel* - ¿Para dónde vas?, yo aún no terminé.
*Analu* - ¡Yo ya!
Subo apurada, entro en el cuarto y antes de que consiguiera cerrar la puerta, él ya está dentro de mi cuarto.
*Analu* - Sal de aquí Gabriel, por favor.
*Gabriel* - No, primero tú vas a escucharme.
*Analu* - Si es para insultarme e insinuar que yo traje a un hombre para dentro de tu casa con otras intenciones, mejor ni siquiera empieces.
*Gabriel* - ¿Quieres que yo piense qué? Llego a casa, me encuentro contigo acompañada de un hombre, llena de risitas e intimidad, en el horario en que imaginé que estarías en el trabajo...
*Analu* - Tú lo sabrías, si estuvieras en casa o si al menos hubieras mantenido contacto conmigo, que la obra acabó y que yo estaba trabajando solo en el turno de la mañana.
*Gabriel* - ¡Yo no tenía cómo adivinar!
*Analu* - No, tú preferiste creer que yo estaba quebrando una regla que yo misma exigí que fuera colocada en el contrato. ¡Tú no me conoces de verdad!
*Gabriel* - Me importa un bledo ese contrato Analu, ¿será que tú no te das cuenta?
*Analu* - ¿No me doy cuenta de qué Gabriel?
*Gabriel* - ¡Yo tuve celos de ti, celos Analu!
Opa, ¿celos? Cómo así.
*Analu* - ¡Tú solo puedes estar volviéndote loco Gabriel!
*Gabriel* - Sí, solo puede ser eso mismo. Pero fue exactamente eso lo que yo sentí, y no fue la primera vez.
*Analu* - ¿De qué estás hablando?, me estoy confundiendo.
*Gabriel* - Yo te he visto con otros ojos Analu, y eso me está dejando loco. Viajé a trabajo, pero prolongaron el viaje intentando quedar lejos y entender lo que estaba sintiendo. Tuve la oportunidad de quedarme con otras mujeres, aliviar mi cuerpo que nunca quedó tanto tiempo sin sexo así antes, pero no conseguí. ¡Yo solo pensaba en ti!
*Analu* - Gabriel, para, por favor.
Me siento medio tonta, sé lo que oír, pero no quiero creer. Él está sintiendo algo por mí, es eso mismo.
*Gabriel* - Fue por eso que quedé lejos, aquel día que grité contigo, fue por miedo, miedo de lo que yo estaba empezando a sentir. Y en la casa de playa de tus padres, conocerte mejor, conocer a tu familia, solo aumentó mi confusión. Yo no sé qué es esto, no me siento así hace tanto tiempo.
*Analu* - Yo no sé qué decirte Gabriel, confieso que estoy sorprendida con tus palabras.
*Gabriel* - No necesitas decirme nada, yo solo necesitaba que tú me escucharas. Tal vez así, todo quede más leve y yo consiga aguantar por más once meses, hasta darte el divorcio.
Él sale del cuarto, cabizbajo, no consigo hablar nada, en verdad yo no conseguí asimilar nada bien aún. Qué locura, el Sr. Jones, billonario más codiciado de Brasil, prácticamente se declaró para mí.