Una serie de eventos desagradables llevan a los protagonistas de esta historia a tomar decisiones morales complejas... y en algunos casos radicales.
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Capítulo 12
Aprovecho este tiempo a solas para analizar la situación. Reviso las cámaras y todo parece estar en orden en las afueras de mi casa y del departamento.
Aunque sé que ya llamé a la policía, investigo con el número de identificación de Miguel en la página oficial del Estado si tiene algún proceso judicial o antecedentes. Como imaginaba, aparece que no tiene ningún problema legal.
Aunque me da tranquilidad hasta cierto punto, también me genera dudas.
Entonces Patricia sale y me dice: “Tatiana está descansando. Creo que le vendrá bien dormir un poco. ¿Cómo estás tú?”
Digo: “Incómodo con esta situación. Ingresé la identificación de Miguel para buscar algún problema legal, pero no aparece nada.”
Patricia: “prueba con este número de identificación” y me da un papel.
Lo pruebo en la web y digo: “igualmente no aparece nada. ¿De quién es este número?”
Mientras le devuelvo el papel a Patricia ella dice: “de la tía de Tatiana.”
Digo: “¿Es en serio? Yo esperaba que la tía tuviera algo ilegal después de lo que he oído.”
Patricia: “Quizás sabe ocultar sus actos delictivos, si es que los ha cometido.”
Digo: “No pudo ocultarlo de Miguel. Se conocen. Pero si Miguel sospechaba algo ilegal ¿Por qué no denunció a la tía con la policía? Claro que lo mismo aplica al revés. Si Miguel hubiese hecho algo equivalente a “secuestrar” a Tatiana, ¿Por qué la tía no lo denunció? De haberlo hecho, Miguel estaría arrestado, no desaparecido”
Patricia: “voy a ver si puedo averiguar algo más de la tía, porque en realidad ese es el punto ciego más grande en este asunto. Sin embargo, me pareció que estabas a punto de explotar hace un rato y por eso te dije que hablaría con Tatiana a solas. Estamos en tu casa y todo lo que pase te afecta directamente. ¿Cómo te sientes realmente?”
Suspiro y digo: “Sabes, hace poco tiempo evité involucrarme en un lío que me hubiese complicado la vida. Sin embargo, algo me dice que esta vez no será tan sencillo. De cualquier modo, se me pasa frecuentemente por la cabeza la idea de traer a la policía a mi casa para que ellos con más experiencia y autoridad interroguen a Tatiana y aunque sé lo complicado de su situación ilegal, creo que podría ayudarle a permanecer en el país.”
Patricia: “Confías mucho en la policía.”
Recordando el asunto del asesino de gafas y cabello rosa digo: “mi confianza en la policía no es absoluta, pero sí, confío hasta un grado razonable en la policía.”
Patricia: “pues debes saber algo. Logré averiguar el número de identificación de la tía de Tatiana, pero ella me hizo prometer algo. Cuando la policía te vuelva a llamar, ella quiere escuchar la llamada. Si está dormida, la despertamos para que escuche lo que pasa en este caso.”
Miro a Patricia y digo con seriedad: “parece que aquí nadie más confía en la policía”
Patricia: “No creo que sea solo eso. Tatiana ha de querer saber qué pasa con Miguel tan rápido como sea posible. Sin embargo, hay un detalle importante en lo que dices. De este caso, sabemos muy poco y los que más saben han decidido no hablar con la policía.”
Digo: “lo cual me parece más apropiado para una película de terror.”
Seguramente no tiene nada que ver, pero el asesino de gafas y cabello rosa tampoco quería que contara cosas a la policía. Me da la impresión de que la policía está algo desprestigiada por estos lugares. En cualquier caso, digo a Patricia: “Está bien. Cumpliremos tu promesa. En cuanto reciba una llamada despertaré a Tatiana para que escuche lo que me digan.”
Después de esta conversación Patricia se dedica a usar su celular, seguramente para obtener información por sus propios medios. En mi caso, aunque es algo desagradable, investigo si en las noticias hay casos de personas fallecidas por los alrededores. Después de alrededor de una hora, descarto que cualquier caso de personas fallecidas que aparezca en las noticias tengan que ver con Miguel… al menos por ahora.
En eso suena mi teléfono por una llamada. Despierto a Tatiana y veo que se pone nerviosa, pero le digo que se calme y que no haga ningún sonido.
Contesto la llamada y quién llamó se identifica como el policía a cargo del caso de Miguel y conversamos...
Policía: “fuimos al último lugar donde el celular de Miguel envío señal. No encontramos ni al celular ni a Miguel en el lugar. Estamos tratando este caso como secuestro”
Noto que Tatiana se asusta, pero con la mano le hago señas de que se calme y digo: “Ok. Esto es una pésima noticia. ¿Qué se hace a continuación?”
Policía: “necesitamos recaudar tanta información como sea posible para entender este caso.”
Digo: “Claro. Estoy listo para ayudar en lo que pueda.”
Policía: “Usted dio datos precisos, hasta con hora y minuto de su conversación con Miguel así como sus intentos de contactarlo, donde según tengo en el registro, sus llamadas y mensajes no llegaban al celular de Miguel”
Digo: “eso es correcto. Tengo los momentos exactos en mi celular registrados."
Policía: “El asunto es que, comparando los datos que usted entregó con lo que tenemos, el celular de Miguel siguió conectado a la red y enviando ubicación quince minutos después de sus intentos fallidos de contactarlo. Aunque no queremos sacar conclusiones apresuradas, la explicación más lógica es que Miguel haya bloqueado su número poco después de la última llamada que tuvieron.”
Ocurre una breve pausa y entonces el policía dice:
“¿Usted y Miguel tuvieron alguna pelea por teléfono?”
Pero déjame decirte que es excelente tú trabajo