Julián Alfonso Cabrera un CEO de mucho renombre, a pesar de estar casado con Karina Montalvo, llevaba una doble vida. ¿Podrá este CEO ocultar la verdad por nucho tiempo?
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Ese hombre me está robando
Karina no tenía la intención de regresar a la mansión, sabía que si regresaba ahí el recuerdo de Julián le haría vomitar.
Así que le habló a Adela y le dijo que se quedaría a dormir en un hotel.
Te encargo mucho a los niños; estaré una semana fuera para recobrar las fuerzas.
Está bien, señora, váyase sin pendiente.
Julián trató de ver a Karina, pero esta no quiso ni siquiera verlo. Ella sentía mucho asco de la situación.
Karina se dio un baño relajante, después, se asomó por la ventana y vio un loft sin letrero. Alguien tocaba la puerta principal, pero eso a Karina no le importaba ni siquiera conocía a esa persona.
Al día siguiente, Paco la visitó en el hotel...
Hola, esto que voy a decirte no te va a gustar nada, dijo Paco. Pues resulta que tu queridísimo Julián lleva tiempo engañándote con ese tipo, William creo que se llama así. Hubieras dejado este mundo cuando te casaste con el "príncipe de las finanzas", le dijo Paco con una mirada cínica sentándose en una silla.
Ese hombre me está robando, y no hablo solamente de dinero, respondió ella, dejando sobre la mesa el celular personal de Julián, que había logrado clonar semanas atrás "por si acaso".
Necesito saber que hay en las cuentas privadas que comparte con ese William, siguió diciendo ella. Y necesito tener acceso a sus conversaciones encriptadas.
Paco se puso serio. Sacó su computadora de su mochila y sus dedos "volaron" sobre el teclado.
William es muy meticuloso, jamás deja rastros de nada. En cambio, Julián, es arrogante. Y la arrogancia deja rastros.
Tras unos minutos de silencio tenso, donde solo se escuchaba el sonido del ventilador, una carpeta roja parpadeó en la laptop de Paco.
Este suspiró y se hizo a un lado para que Karina pudiera ver.
No solo están teniendo un romance, Karina. Mira esto, dijo Paco, señalando una gráfica de transferencias.
Están vaciando los fondos de reserva de la Torre Cabrera hacia una cuenta en las Islas Caimán a nombre de una entidad llamada "La galería". Planean dejarte el cascarón de la empresa y desaparecer con el capital.
Karina sintió una punzada de dolor, pero la ira la mantuvo firme.
En la pantalla aparecieron mensajes de texto recuperados.
Uno de Julián para William decía: ella no sospecha nada, cree que su 'enfermedad' la mantiene débil. Pronto seremos libres "mi William", solos tú y yo.
Quiero destruirlos, Paco, dijo Karina con una rabia que llegaba más allá de todo. Su voz era totalmente desconocida para Paco.
Pero no quiero que solo vayan a la cárcel. Quiero que sepan que lo pierden todo, centavo a centavo, piel a piel.
Paco la miró con una mezcla de respeto y temor.
Paco era el jefe de seguridad, pero también entendía bastante bien sobre el trabajo que hacía Dilan.
Trataré de hacerlo lo mejor posible.
De acuerdo. Ahora dime, ¿puedes entrar en los sistemas de las cámaras de Julián sin que se den cuenta?
Karina yo construí el sistema de seguridad que ellos usan. Mañana serás la espectadora de honor de tu propia traición.
Una sonrisa malévola iluminó el rostro de Karina. Julián se arrepentirá de haberme engañadi.
Paco abandonó el hotel sintiéndose útil, pondría a otro amigo en su lugar en lo que él arreglaba las cosas de Karina.
Julián Alfonso creía que ella era una mujer frágil recuperándose de una crisis, pero estaba a punto de descubrir que una mujer que ha construido un imperio sabe perfectamente cómo incendiarlo para que nadie más pueda gobernarlo.
Dos días después, Karina recobró el control y regresó a la torre Cabrera. Su sonrisa más bien parecía una mueca. Una sonrisa gélida. Entró al despacho de Julián Alfonso justo en el momento en que él revisaba unos papeles importantes (aclaro que Julián seguía en la empresa de CEO), aunque ya estaba en trámites de divorcio.
Buen día, Julián, dijo ella dejando un café en el escritorio. He estado revisando los reportes de "la galería". Qué nombre tan curioso para un fondo de inversión, ¿verdad?
Julián se tensó visiblemente, su mano temblando apenas un milímetro.
Es solo una estrategia de diversificación, cariño. No quise aburrirte con detalles técnicos, respondió Julián con ese aire condescendiente que ahora le revolvía el estómago a Karina.
Ella asintió, fingiendo distracción. Por cierto, Julián, qué extraño que los fondos de las cuentas de seguridad no hayan llegado a la subcuenta de la Torre esta mañana. Según el sistema, se desviaron a una cuenta personal a tu nombre. Pero supongo que es un error informático, ¿no?
Julián palideció, en su mirada se reflejó una gran sospecha. Karina salió del despacho antes de que Julián pudiera responder. Ya sabía que Paco había hecho su magia.
Él había interceptado la transferencia real y enviado una notificación falsa al teléfono de William, haciéndole creer que Julián estaba robando su parte del botín.
Esa tarde, desde la pantalla de su laptop en un café apartado de la ciudad, Karina observó a través de la cámara oculta qué Paco había activado.
En su oficina, Julián hablaba por teléfono y se le veía realmente muy molesto. Al parecer estaba discutiendo con William.
¡Eres un estúpido, William!, ¿cómo es posible que hayas transferido el dinero a mi cuenta?
Estás loco. Yo no he transferido ningún dinero a tu cuenta, desde que me fui de la casa colonial no he agarrado ningún tipo de dinero ni siquiera he hecho transferencias.
Lo has echado todo a perder, ahora Karina desconfía más de mí.
¡Te juro que yo no hice nada, Julián! ¡Alguien está jugando con nosotros!, gritaba William al otro lado del teléfono.
De seguro que tu esposa quiere vengarse de nosotros por lo que le hemos hecho, pero tú tienes la culpa porque me engañaste, nunca le pediste el divorcio y tu matrimonio seguía tan normal como siempre. Además, no puedes quejarte todo el dinero fue a parar a tu cuenta quiero que me dejes en paz.
William, por favor, escúchame, pero William cortó la comunicación, estaba muy molesto.
La desconfianza es como un ácido que lo corroe todo. Karina vio a través de la cámara como el romance entre Julián y William no era tan sólido como se creía.
Julián Alfonso intentó calmarse, sabía que podía confiar en William. Estaba casi seguro de que todo era una trampa de Karina para hacerlos pelear.
Mientras que Karina le decía a Paco que bloqueara las cuentas de la torre Cabrera, no se movería un solo peso sin su autorización.
Ya está, Karina, Julián no podrá sacar nada de dinero sin tu autorización. Aunque, déjame decirte que si a Julián se le antoja, él podrá sacar porque acuérdate que están a mitad y mitad.
De todos modos, no permitiré que salga ni un solo peso si no es bajo mi autorización, punto redondo.