Amira es la única hija del Archiduque Vahva, y como toda chica de su edad, su mayor deseo es casarse y tener hijos, ser una buena esposa y una excelente madre, pero su deseo tiene un gran obstáculo y es ese es su reputación y es que desde los 6 años se ha ganado el nombre de la “muerte coral”, debido a su color de cabello, y a que desde edad Amira ya era tan letal como su padre, un hombre que mataba a sus enemigos sin miramientos.
Amira, criada por su padre para tomar su lugar, era una de las mejores, por no decir la mejor, de todo el imperio de Ópalo, llevando con orgullo el nombre de su familia y acabando con aquellos que amenazaban al imperio y a sus habitantes sin contemplación.
A pesar de sentirse feliz con ser la sucesora de su padre, Amira deseaba formar una familia, pero los hombres huían de ella como si se llevara la peste, pero a pesar de eso Amira no pensaba rendirse hasta encontrar el verdadero amor, lo que Amira no sabe, es que ese amor está más cerca de lo que cree.
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Capítulo 13
Los duques Rigdom se acercaron al archiduque Vahva llenos de miedo, pero con la determinación de cumplir con su palabra, se lo habían prometido a su hijo y ahora debían de cumplir.
- Buenas noches archiduque Vahva – saludo Dariel al Griff.
- Que tienen de buenas – prácticamente les gruño el archiduque, quién veía molesto como su hija bailaba en brazos del descardo hijo de la pareja que acababa de acercársele.
- Muchas cosas, no por algo esta noche se celebra la unión de los príncipes herederos – le responde Mariel, quien aunque su voz suene firme, por dentro esta temblando como una hoja, por lo que llena de nerviosismo decide volver a hablar - ¿acaso no piensa que nuestros hijos hacen una hermosa pareja? – le pregunta Mariel a Griff, aterrada por la respuesta que pueda darle el archiduque.
- Por su puesto que no pienso eso – responde Griff, quien con su mano aplasta la copa que tenia en la mano, rompiéndola en miles de pedazos, acción que causa el sobresaltó de la duquesa.
- Pues yo opino lo mismo que mi esposa, nuestros hijos se ven muy bien juntos, tal vez podríamos hablar sobre un futuro com… - comenzó a hablar Dariel, pero Griff lo interrumpió antes de que pudiera terminar de hablar.
- Sobre mi cadáver – prácticamente grito Griff y fue a separar a su hija de aquel joven.
Y es que si bien Griff sabia del deseo de su hija de casarse y formar una familia, para él, como padre, nadie era digno de su pequeña niña, eso incluía al hijo de los duques Rigdom.
Los movimientos del archiduque eran observados por Oliver, quien al ver que este se dirigía a separar a su hija del joven Rigdom, le dio un codazo a su padre para que este hiciera algo.
Para Oliver no había mejor candidato que Herman para su amiga, como primogénito del duque Rigdom, las posibilidades de que el interés de Herman por Amira fuera solo por su titulo eran muy bajas, y si a eso le agregabas el hecho de que el duque Dariel era un hombre integro por lo que Oliver estaba casi seguro de que su hijo era igual, por lo que había altas posibilidades de que el interés de Herman por Amira fuera genuino, y no pensaba dejar que el padre de su amiga le arruinara esta oportunidad.
El emperador al ver la situación, se levanto de su asiento y sin pensarlo demasiado se interpuso entre su amigo y su hija.
- Amigo mío si tanto deseas bailar yo seré tu pareja – le dice Marcelo a su amigo, y sin que Griff pueda siquiera procesar lo que Marcelo le acaba de decir, el emperador toma a su amigo y comienza a bailar con él, impidiéndole llegar hasta donde estaba su hija.
Para cuando Griff se dio cuenta de lo que Marcelo esta tramando ya era tarde para actuar, por lo que aunque una parte de él quería golpear a su amigo por entrometerse, no podía hacerlo, al menos no frente a tanta gente.
- Esto lo pagaras caro – le dice Griff a su amigo, a lo que este solo sonríe feliz, feliz por haber molestado un poco a su amigo.
Desde el frente del salón, Leonor tenia la cabeza gacha y se cubría la cara con la mano, en un gesto que algunos interpretarían como de vergüenza, pero no era así, y es que la emperatriz quería evitar a toda costa ver a su marido bailar con su mejor amigo, puesto que la imagen era tan cómica, que sin la veía por más tiempo, soltaría una carcajada tan estruendosa que para nada era adecuada para una mujer en su posición.
Otros que daban todo de si para no reírse eran Oliver e Iliana, quienes intentaban mirar hacia otro lado para no ver la escena que tenia lugar frente a ellos y sucumbir a sus ganas de reírse.
A decir verdad la escena era de lo más divertida, pero solo aquellos cercanos a la familia Vahva eran capaces de ver lo divertido de la situación, ya que para el resto de las personas presentes, la situación era tan surreal que no sabían ni que pensar, mucho menso como reaccionar.
Casi como si fueran ajenos a todo lo que pasaba a su alrededor, Amira y Herman bailaban al ritmo de la música.
- Hoy luce realmente hermosa señorita Vahva– le dice Herman a Amira.
- Usted también luce muy apuesto, joven Rigdom – le responde Amira a Herman, e intentando comprender las razones por las que el peli azul decidió sacarla a bailar, Amira decido hacerle algunas preguntas – tenia entendido que usted estaba estudiado en el extranjero, me sorprende que su llegada haya pasado desapercibida, más si tomamos en cuenta quien es usted – le dice Amira a Herman, ya que al no preguntarle nada directamente, Amira quería saber que tanto estaba dispuesto a compartir con ella el hombre con el que bailaba.
- A mi no me sorprendió, al fin y al cabo volví hace tan solo una semana, y con todo el furor de la boda imperial, mi llegada paso totalmente desapercibida para la gran mayoría de las personas, solo mi familia sabia de ella – le responde Herman con sinceridad, algo que fue del agrado de Amira.
- Y ¿por que volver ahora y no antes? – le pregunto Amira a Herman, mientras aun se mecían al ritmo de la música.
- Por que al fin he logrado ser lo suficientemente fuerte y digno para pelear por aquello que he deseado desde que soy un niño – le responde Herman, a la vez que hace girar a Amira.
- Y ¿eso es? – le pregunto Amira.
- El corazón de la mujer de la que he estado enamorado desde mi infancia, y aunque se que aun me quedan muchas batallas por librar, hoy ya he ganado una, por que ella acepto bailar conmigo – le dice Herman mientras mira a Amira con los ojos llenos de cariño, causando el sonrojo de la joven.
Justo en ese momento, la música termina, por lo que Herman se separa de Amira para después tomar su mano e inclinarse frente a ella.
- Señorita Amira Vahva, me haría muy feliz que me concediera su permiso para poder cortejarla – le pide Herman a Amira.
- Tiene mi permiso – le dice Amira, quien no puede creer del todo lo que esta pasando.
Ante la respuesta de Amira, Herman besa el dorso de su mano, para después soltarla y alejarse de la peli coral, y aunque una parte de él quería volver a bailar con Amira, el archiduque se acercaba, Herman ya se había arriesgado demasiado al ignorar al archiduque cuando invito a Amira a bailar, y sabia que no podía seguir presionando si queria llevarse bien con su futuro suegro, por lo que debia ser inteligente y saber cuando retirarse.