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Loco Por Mi Asistente

Loco Por Mi Asistente

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:33.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yingiola Macosay

Solo Elena Mirel puede ser la asistente de Maximiliano Kade Deveron. Uno de los hombres más poderosos a nivel internacional.
Visionario, frío. Muchos le temen. Otros lo idolatran. Pero solo ella puede entender su ritmo de trabajo.

Pero la traición del novio de Elena hace que Maximiliano descubra que Elena le interesa más de lo que él se pueda imaginar.

Acompáñame a descubrir que pasará con este par.

NovelToon tiene autorización de Yingiola Macosay para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Necesitaba sentirse viva

Maximiliano la observó antes de arrancar. Elena tenía la mirada perdida en él parabrisas, las manos entrelazadas, los labios apretados como si contuviera un derrumbe.

-- Si necesitas llorar, puedes hacerlo. -- Dijo Maximiliano, con suavidad.

Una lágrima cayó. Sin permiso. Sin avisar.

Después otra.

Y otra.

Maximiliano extendió la mano y con el dorso de sus dedos, recogió. Una lágrima que rodaba por su mejilla.

-- No tienes por qué fingir fortaleza conmigo. --

Elena cerró los ojos un instante y respiro. No tenía fuerza, para resistirse.

El trayecto fue silencioso, pero no incómodo. Más bien cargado. Denso. Un silencio que decía mil cosas sin pronunciar una sola palabra. Cuando llegaron al edificio de Maximiliano, moderno un rascacielos con seguridad privada y un lobby que parecía un hotel de lujo, Elena dudo de nuevo.

-- No quiero incomodarte. -- Dijo, limpiándose rápidamente el rostro. Cómo sí temiera, estar débil.

-- Elena. -- Le dijo Maximiliano abriendo la puerta del auto y se inclinó hacia ella. -- La incomodidad sería dejarte sola en estos momentos. -- Le extendió la mano. -- Ven. --

Subieron hasta el piso cuarenta y ocho. El corazón de Elena la tía rápido. Pero no por miedo. Había algo más, algo que no quería pensar demasiado, algo que no sabía si debía sentir, pero estaba ahí... vibrante entre ambos.

Maximiliano abrió la puerta de su departamento. La vista panorámica de la ciudad. Se extendía desde los ventanales del salón, las luces nocturnas titilando como un océano de estrellas caídas. El interior era amplio, elegante, masculino: tonos oscuros, madera, piedra, líneas limpias. Un espacio que inspiraba poder.

Pero esa noche, no era el lugar lo que importaba. Era ella.

-- Voy a traerte agua. -- Le dijo Maximiliano. -- Siéntate donde quieras. --

Elena avanzó lentamente hasta el enorme sofá gris. Se abrazó a sí misma sin darse cuenta.

Cuando Maximiliano volvió, le ofreció un vaso de agua y una manta ligera.

-- Gracias. -- Murmuró Elena.

Maximiliano se sentó a su lado. no demasiado cerca, pero sí lo suficiente como, para que ella sintiera su presencia sólida a su costado.

-- ¿Quieres hablar? -- Preguntó Maximiliano suavemente. Elena negó con la cabeza.

-- No sé por dónde empezar. -- Dijo con sinceridad dolorosa.

-- Empieza por lo que viste antes. No por lo que piensas. -- sugirió Maximiliano.

Elena tragó saliva.

-- Siento que todo lo que creí... era mentira. -- Susurró. -- que fue una tonta. Que confié demasiado. Que me engañaron sin siquiera esforzarme. --

Maximiliano apretó la mandíbula.

-- El idiota fue él. No tú. --

Elena. Lo miró. No esperaba encontrar compasión. No esperaba encontrar furia. Una furia contenida, pero ardiente. La clase de furia que solo aparece. Cuando alguien que te importa está sufriendo.

Maximiliano prosiguió.

-- Un hombre que traiciona a una mujer como tú no merece ni tu dolor. Ni siquiera, Tu desprecio.

Elena sintió un nudo en la garganta.

-- No sé cómo se supone que debe sentirme. --

Maximiliano tomó sus manos, cálidas y grandes alrededor de las suyas, pequeñas y frías.

-- Déjate de sentir. Lo que sea. Aquí Estás segura. --

Esas palabras rompieron algo. Un muro invisible que ella había intentado sostener hacía horas.

Elena se inclinó hacia él y apoyó su frente en su hombro. Al principio fue tímido, casi un roce. Pero Maximiliano, sin dudar, la rodeó con un brazo, atrayéndola suavemente contra su pecho. Elena tembló. No sabía si de llanto, de alivio... o de algo más profundo que no se te atrevía a nombrar.

Pasaron varios minutos así. Silencios. Respiraciones. El latido firme de Maximiliano contra su mejilla. La calidez envolvente de sus brazos.

-- Lo siento. -- Dijo Elena de pronto. -- No debería de estar así frente a ti. No es justo. --

Maximiliano la sostuvo por la barbilla y la obligó a mirarlo.

-- No te atrevas a disculparte por sentir. -- Susurró. -- No conmigo. --

Elena sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

Los ojos de Maximiliano eran tan intensos... tan cercanos... tan presentes.

-- Maximiliano. -- Murmuró, queriendo decir algo más. Las palabras no salían.

Maximiliano acerco lentamente su mano a su mejilla, limpiando una lágrima presente.

-- No tienes que hablar. -- Dijo con voz baja, profunda. -- Solo respira. --

Silencio.

Sus rostros quedaron a centímetros.

La tención entre ambos era casi tangible, como un hilo invisible estirándose al límite entre sus labios, sus respiraciones, sus miradas.

Elena respirando.

Maximiliano también.

Maximiliano deslizó su pulgar por la comisura de su labio inferior, un gesto suave, íntimo, casi reverente.

-- Dime si quieres que me detenga. -- Susurró.

Elena no dijo nada. No podía decirlo. No quería desearlo.

llegó lentamente.

Maximiliano se acercó despacio. Despacio. Demasiado despacio.

Sus labios se rozaron. Un rose mínimo. electricidad. calor inmediato.

Elena exhaló entrecortada.

Maximiliano volvió a rozarlos, una vez más firme. Elena respondió sin siquiera pensar, dejándose llevar por la necesidad urgente de sentirse viva, querida, vista. De sentir algo que no fuera dolor.

El beso se profundizó de forma inevitable. Maximiliano tomó el rostro de Elena con ambas. Sus respiraciones se entrelazaron. sus labios también. No había prisa pero tampoco había duda.

Era un beso que comía consuelo, deseo, rabia, alivio... y algo nuevo que empezaba a

Nacer entre ellos, algo inquietante y poderoso.

Cuándo se separaron apenas, esperando agitados, Maximiliano apoyó su frente en la de Elena.

-- No voy a aprovecharme de ti. -- Dijo con voz bronca y temblorosa.

-- No mientras estés herida. No así. --

Elena. Lo miró, vulnerable y hermosa bajo la luz tenue del salón.

-- No te estés aprovechando. -- susurró Elena. -- Estoy aquí porque quiero estar aquí contigo. --

Maximiliano cerró los ojos un segundo, luchando contra algo dentro de sí. Luego la abrazó, esta vez con fuerza. Como si no quisiera soltarla. Como si quisiera proteger el mundo entero.

Apoyó su cabeza en su pecho y se dejó envolver.

No era un abrazo cualquiera.

Era el inicio de algo que ninguno de los dos estaba listo para admitir, pero que ya era demasiado tarde, para ignorarlo.

Maximiliano no la dejó sola ni un instante.

Se quedaron en el sofá, ella entre sus brazos, él acariciando lentamente su espalda, su cabello, su mejilla. No hubo más palabras durante un largo rato. No las necesitaba. Elena terminó dormida sobre él, agotada física y emocionalmente.

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Judy
Exquisita obra!!!
Judy
Debo confesar que esta obra es muy diferente a todas las que leí, donde se expresa el Amor real, el que se elige, se construye dia a día, con respeto con honestidad, compañerismo. Excelente narrativa. Tu talento es un don exquisito! Éxitos!!!
JZulay
Querida Yingiola....
en definitiva, está obra es diferentísima a las otras que he leído de su biblioteca.
Me llamó la atención desde un principio, pero luego la trama se hizo monótona, un juego de palabras p'lante p' tras....me dejó con ganas. Los personajes eran muy fríos, comprendo que era naturaleza del personaje.....Sin embargo, de aquí a la China, cuando llega el amor, transforma !!!!.
yingiola ines macosay garcia: Gracias por tu comentario. 🤭Si tienes toda la razón 😉
total 1 replies
Marshaan Sanchez
excelente como tu imaginación y tu talento se engalanan para dar rienda suelta y regalarnos tantas obras ya escritas y por escribir te deseo que sigan los éxitos por qué eres muy buena en lo que escribes me encanta como escribes
yingiola ines macosay garcia: saludos 🙏 gracias por tu comentario. 🫂🙏
total 1 replies
Marshaan Sanchez
con lo que e leído estoy más intrigada y me deja llena de mucha ganas de seguir leyendo por qué que viene con tanta perfección
Caamila LópezOk
Que lindo que se sean claros y hablen sobre todo.
Kim Nava
viejo miserable ni por qué lo van a a sacar del hoyo en el que el mismo se metió deja de ser tan imbécil😡
Kim Nava
vaya un prota que si valora a la mujer que ama y no se deja manipular
Kim Nava
no puedo creer que está loca de elena lo este arrojando a ese compromiso absurdo😡
Kim Nava
ya no ruegues maximiliano solo déjala ir no empieza nada entre ustedes y ella no confía en ti creyó más en el que dirán que en ti
pero a un a si mantente recto en tu decisión de no casarte
Maria Gudiño
es un pobre infeliz 😡😡😡🤬🤬
Kim Nava
es tan patética que no sabe lo que siente después será tarde cuando el se canse de ese juego
Rosa Martinez
Ya salió el peine ...👀
Maria Mongelos
Excelente. Gracias querida escritora
Maria Mongelos
Hermosa historia💕 gracias querida escritora 🫶Felicitaciones🌹
😜 Betsy 🇻🇪
👏👏 una noche o cena en familia inolvidable 😍 muchas felicidades autora por excelente novela 👏👏👏
Zuliner Chacon
👏👏👏 Te felicito, éxitos. Gracias por tomar de tu tiempo para compartirlo con nosotras a través de tus excelentes historias. Sigue adelante que eres muy buena escribiendo. 👏👏 🫂
Zuliner Chacon
Definitivamente fue una noche inolvidable en dónde existió unión familiar 👏👏.
Felicitaciones autora, me encantó la novela
Zuliner Chacon
👏👏 Un bebito que lindo 👏👏 Me encanta la novela porque se entregan como pareja en lo empresarial, en lo personal y ahora como padres. Se educan, se comunican, aprenden, comparten opiniones y ejecutan , no existe el yoismo. 👏
Patricia Salvadores
Bravo 👏👏👏Excelente , Alucinante la historia atrapante hasta el final!☺️☺️ Gracias Yingiola Mancosay! ☺️
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