Valeria siempre soñó con la vida de una persona, sintiendo que la conocía. Descubre que lo que soñó es similar a una novela que lee, disgustandole el final. De camino a su empresa muere en un accidente de tráfico. Despierta y una chica le dice que si le hace un favor ella le concederá lo que quiera.
Es entonces que Valeria rencarna en Rebecca la madre de la supuesta villana. Pero ella va a cambiar el trágico final de la madre de la villana, porque ella no piensa morir por una dichosa obsesión.
NovelToon tiene autorización de Libi 2 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 13
Rebecca estaba junto con Valery recorriendo las calles, adornadas por el festival Kaitíd, probaron la comida de casi todos los puestos por los que pasaban. Y para Rebecca seguía siendo algo extraño, ya que el primer festival al que fue al renacer en este mundo fue con Nick.
Rebecca sacude su cabeza en señal de negación alejando esos recuerdos de su memoria. Valery empezó a arrastrarla por todos lados, y a medida que caminaban las personas les sonreían y les mostraban su respeto. Hasta que cerca del área donde se encontraban los puestos de juegos, Rebecca pudo distinguir entre la multitud la mirada de un par de ojos color rubí sobre ella.
Valery miro en la misma dirección que estaba mirando Rebecca y abrió sus ojos grandes por la sorpresa. Al cruzar miradas con el chico pelinegro el se llevó un dedo a los labios indicándole a Valery que no dijera nada. Ella asintió con la cabeza y cuando Kai y el pelinegro se acercaron a ellas, fingió que no lo conocía.
– Disculpen – Kai se acercó a Valery mostrándole una sonrisa coqueta – ustedes son las diosas del fuego y el viento
– Si – responde fríamente Valery mirando a Kai –
– Ya déjala en paz Kai – le riñe el chico pelinegro – o es que no te das cuenta de que tu presencia la molesta
– Hazle caso a tu amigo – fulmina con la mirada al pelinegro – y deja de molestar
Valery le molestaba la actitud tan coqueta de Kai, observo a Rebecca quien solo tenía una pequeña sonrisa en sus labios y miraba disimuladamente al chico pelinegro.
– Vamos Val – le sonríe burlona – no seas tan arisca
– Tú eres la diosa del viento, no es cierto – mira a Rebecca con una sonrisa – me gusto mucho tu danza
– Gracias, pero prefiero que me llames Rebecca – mira a Kai y luego al pelinegro – es más cómodo que diosa del viento
– Está bien Rebecca – mira a Valery quien solo lo mira con fastidio – y cuál es tu nombre completo Val
– Y eso que te importa – pone los ojos en blanco – Rebe, vamos me debes esta salida
– Está bien – mira los chicos – quieren venir con nosotras – observa a Kai quien le dedica una sonrisa mientras se le iluminan los ojos –
– Claro – se apresura a decir, aumentando la molestia de Valery –
– Rebecca – le riñe enojada – me prometiste que seríamos solas las dos, es nuestro último festival antes de la boda
– Ya lo sé, pero un poco de compañía no hace daño – le guiña un ojo –
– Yo creo que Val solo tiene miedo de que podamos vencerla en los juegos – le sonríe burlón Kai –
– Que yo tengo miedo – se acerca a Kai desafiándolo con la mirada – pues veamos quien es mejor
Ambos se dirigen hacia uno de los juegos, y empiezan a competir para ver quién es el mejor, al principio Kai va ganando, pero después Valery toma la ventaja y gana. En lo que ellos dos seguían compitiendo, Rebecca los observaba con una sonrisa en sus labios y negando con la cabeza. Sin duda esos tenían algo de química.
– Vienes – el chico pelinegro le extiende la mano –
– Rebecca sale de sus pensamientos y lo mira fijamente – A dónde –
– A dar una vuelta – se encoge de hombros – Vienes
Esta vez Rebecca toma su mano sin dudarlo y el la guía entre la multitud hasta que se alejan del pueblo, llegando a la zona que está cerca del bosque, donde solo se puede observar un camino adornado con faroles y pequeñas luces que flotan en el aire que toman forma de diferentes animales.
Rebecca se queda fascinada, aunque lleva casi dos años viniendo a los festivales nunca había visto esta parte del pueblo. Sus ojos azules grisáceos brillan de ilusión y sus labios se curvan hacia arriba en una sonrisa. Los ojos color rubí del pelinegro le recorren el rostro captando cada detalle de su expresión.
– Esto es hermoso – se gira hacia él mostrándole una sonrisa – gracias por traerme
– Nunca habías visto esta parte del pueblo – se acerca a ella lentamente –
– No, llevo dos años seguidos viniendo a este festival, pero no conozco todas las partes del pueblo
– Y porque empezaste a bailar diosa del viento – le sonrió coquetamente – o es que te gusta danzar
– Los aldeanos nos dieron esos nombres, debido a que la primera vez que vinimos también había un festival, pero unas bestias mágicas atacaron el pueblo y Valery y yo lo defendimos – mira hacia el cielo – desde entonces nos llaman así y bailamos porque es una de las costumbres de aquí
– Porque no me miras a los ojos Rebecca – se para delante de ella – además de que oí por ahí que te vas a casar es eso cierto
– Jajajá – cominza a reir y se mira fijamente al pelinegro a los ojos – eso es un se-cre-to – se lleva un dedo a sus labios y le guiña un ojo –
Rebecca comenzó a adentrarse en el bosque, mientras que detrás de ella iba el chico pelinegro, furioso debido a la respuesta de Rebecca.
– No tienes miedo a perderte
– He recorrido este bosque muchas veces, me se el camino de memoria
Siguieron andando por unos minutos más, el silencio entre ambos era incómodo, pero ninguno dijo nada, solo siguieron caminando hasta que Rebecca empezó a correr, el pelinegro la siguió mientras la llamaba por su nombre pero ella no respondía. Al final la perdió de vista, se detuvo unos segundos, y suspiro agitado.
– Rebecca, este no es el momento para que te fueras corriendo
Oyó un ruido que provenía de encima de los árboles y cuando miro hacia esa dirección una flecha salió disparada hacia él. El chico la esquiva con gran agilidad mientras mira el lugar de donde ha venido la flecha. Unos segundos después aparecen barios hombres rodeándolo, los cuales eran mercenarios.
– Parece que hemos encontrado a nuestro objetivo – el que parecía ser el líder da un paso al frente – Mátenlo
Los mercenarios empezaron atacar al pelinegro, pero este, sin embargo, ni se inmutaba, para él era fácil defenderse de esos hombres. Siguieron atacándolo, pero al ver que no le hacían nada y que eran ellos los que estaban resultando muertos o heridos, empezaron a lanzar ataques combinados con magia.
El pelinegro al principio pudo defenderse bien, pero luego de unos minutos empezó a retroceder debido a que los mercenarios atacaban en forma combinada y no individual. En uno de los ataques resultó herido en el hombro, causando que perdiera la concentración y otro mercenario le diera tiempo de apuñalarlo en el estómago. El chico empezó a escupir sangre, por la boca, mientras se sostenía con una mano la herida en el estómago.
– El primer príncipe le envía saludos – el líder de los mercenarios se acercó al pelinegro y lo tomó bruscamente del cabello haciendo que lo mirara a la cara – y también un mensaje – se acerca a su oído y le susurra algo que solo él escucha –
Pero al momento en que le dijo eso, una energía lo mando lejos de él. Los mercenarios se pusieron en posición de ataque otra vez, pero se sorprendieron al ver como los ojos escarlatas del pelinegro se volvían de un tono mucho más oscuro, y su cuerpo empezó a emanar ondas de energía que hacía que ellos retrocedieran. Las heridas que tenía en el hombro y el estómago empezaron a sanar y cuando el chico fijo su vista en los mercenarios, instintivamente retrocedieron.
Pero ya era demasiado tarde de la sangre que había caído al suelo empezaron a formarse pequeñas dagas que fueron dirigidas hacia los mercenarios, algunos lograron esquivarlos, otros resultaron heridos y el resto cayeron muertos debido a que las dagas acertaron puntos vitales provocando que murieran enseguida.
El pelinegro levantó la mano y del suelo salieron una especie de raíces que sujetaron a los que quedaron vivos. Las aquellas raíces envolvieron el cuerpo de los mercenarios desde los pies hasta el cuello asfixiándolosos lentamente, mientras sentían que sus cuerpos eran aplastados por las raíces. El pelinegro se acercó a pasos lentos hasta el líder, parándose frente a él, lo miró fijamente a los ojos y sin parpadear le corto la cabeza con un movimiento de su mano. Todos veían aterrorizados la escena, porque si eso se lo hizo a su jefe que impedía que se lo hicieran a ellos.
Se giró hacía los mercenarios que aún estaban vivos, volvió a levantar su mano y la cerró en puño, haciendo que las raíces rompieran el cuello de aquellos hombres.
– Lana – apenas pudo susurrar –
Se dejó caer hacia atrás y antes de que su cuerpo tocara el suelo alguien lo atrapo en brazos. Intento mirar el rostro de aquella persona, pero apenas podía ver bien debido a la pérdida de sangre y el uso desmedido de su poder. Al final terminó desmayándose en los brazos de aquella persona.
– Eres un tonto – susurro Rebecca contra sus labios – sabia que eras tú – sonrió de lado – me encantaría dejarte aquí y que te comieran las bestias, pero te necesito vivo –
Se acerco un poco más a sus labios, quedando a tan solo unos centímetros, observo su rostro detenidamente y luego lo beso, haciendo que el cuerpo de Nick comenzará a resplandecer hasta que aquel resplandor se apago. Rebecca se separó de sus labios y lo volvió a observar, pero esta vez pasando sus manos por su rostro detallando cada parte de este. Se detuvo y dejó a Nick en el suelo lentamente cuendo oyó un ruido, y antes de que Lana llegara a donde estaba Nick, Rebecca desapareció.