Un CEO misterioso envuelto en una trágica muerte.
Una nueva secretaria que hará todo para ganarse la confianza de su dominante jefe.
¿Tendrá ella las respuestas que nuestro jefe busca?, ¿Que pasará cuando entre ellos surja algo más que solo química?, ¿Podrá el deseo contenerse en sus cuerpo llenos de pasión?
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¡Abre la boca!
Hoy desperté y la cama estaba vacía, hace unos días que permanece así, Cristofer se fue a un viaje de negocios que fue programado a última hora, estos días el trabajo a sido estresante, he tenido muchos asuntos que atender por la ausencia de Cristofer, me he sentido un poco sola en esta casa que no es mía y a la cual le hace falta su dueño, aunque no solo a la casa, también a mí me hace falta el dueño de mi corazón.
Hoy es el cumpleaños de mi papá, después del trabajo planeo ir a la fiesta, tal vez así me distraiga un poco del trabajo y de lo ordinaria que se ha vuelto mi vida.
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- Buenos días Stefa, ¿cómo estás? - dice Gabriel mientras abre la puerta del auto.
- Bien gracias por preguntar, ¿y tú cómo estás?
- Hoy estoy extremadamente feliz, tanto así que te quiero invitar a tomar algo, claro, si estás de acuerdo - dijo él mientras se colocaba el cinturón de seguridad.
- Hoy es el cumpleaños de mi papá, quiero pasarlo con él - dije un poco incomoda por la situación.
- Ah comprendo - dijo Gabriel con una notable tristeza en su rostro.
- Si quieres puedes venir, así nos divertimos un rato - dije buscando quitar esa tristeza que estaba opacando su encantadora sonrisa.
- Sí, claro que me encantaria conocer a tu familia, nos vemos a las seis en el estacionamiento - asentí con una sonrisa un poco forzada, no es que no me agradará Gabriel es solo que no estaba de buen humor, solo esperaba que la salida de hoy me ayudara a sentirme mejor.
El camino al trabajo fue silencioso, después de esa pequeña plática no hablamos más, y lo agradecí, de verdad necesitaba un descanso mental por todo el esfuerzo que estaba haciendo estos días, llegamos al estacionamiento y Gabriel bajo para abrir mi puerta, sin duda es un caballero, a veces pienso que si mi tonto corazón no se hubiera encaprichado con Cristofer muy posiblemente estaría en los brazos de Gabriel.
En el camino hacia mi escritorio me encontré con Zenda, que iba saliendo de la oficina de Cristofer, se me hizo muy extraño pues el no había vuelto aún de su viaje y ella no debería estar solo en su oficina, la mire de pies a cabeza buscando algo sospechoso pero no encontré nada, al pasar junto a mí me dió una sonrisa de lado mas falsa que una moneda de mil, yo hice lo mismo y seguí mi camino.
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Informe tras informe, llamada tras llamada, estoy haciendo el doble o quizás el triple de trabajo llamando a todo el mundo reagendando citas, reuniones, almuerzos y cenas con mi jefe, cada vez extiende más su viaje y hace que la agenda se vuelva un caos, por lo menos el estar ocupada hace que el tiempo pase mas rápido y ya es hora de salir.
Me dirijo al estacionamiento donde está Gabriel recostado en el auto fumando un cigarrillo, no sabía que fumaba pero que bien se ve en esa pose, sin duda este hombre logra sacar suspiros a más de una.
- ¡Gabi! - grite sacándolo de su trance y haciendo que se sobresalte.
- Me asustaste - ríe al darse cuanta de la expresión que tenía del susto - bueno vamos ya.
- Primero debemos hacer una parada, quiero cambiar mi ropa, no está lejos es una tienda que tiene vestidos hermosos, voy a comprar uno para la fiesta.
- Como ordene señorita - pone una mano en su frente como militar y conduce hasta la tienda, a la cual entra conmigo y toma asiento frente del probador.
Veo un vestido azul, con piedras que lo adornan, no es tan pegado al cuerpo más bien deja mucho a la imaginación, aunque no es muy llamativo me hace ver como una princesa de cuentos de hadas, no se si este sea el indicado.
Por su parte Gabriel fue hacia un vestido hermoso, color negro, es totalmente pegado al cuerpo, tiene un escote en la espalda que llega gusto por la línea del brasier, es de tiras y me queda unos cuatro dedos arriba de las rodillas este me hace ver muy sexy, me encanta así que lo compre y salí con el puesto, rumbo hacia la fiesta, rumbo hacia la diversión.
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El auto entro por pasillo un poco estrecho en el final de este se podían ver otros autos, los de mis tíos y primos, supe de inmediato que toda la familia estaba allí, ya eran casi las nueve cuando recibí un mensaje de Cristofer.
- Ya estás dormida 📲
- Aún no, no puedo dormir 📲 - mentí
- ¿Que estás haciendo? 📲
- Estoy en tu cama, disfrutando de su aroma 📲 - no veía el caso a darle explicaciones, apenas se enterara que estaba en una fiesta con un hombre que no es él armaría un escándalo.
- Siento la tardanza, hay mucho que atender aquí, trata de conciliar el sueño cariño, seguiré trabajando en un rato hablamos 📲
- Claro cariño, yo dormiré, dulces sueños 📲.
Baje del auto tomando el brazo de Gabriel, unos cuantos pasos y llegamos a la fiesta.
- Hija mía - dice mi madre mientras corre asía mí.
- Mami - grite recibiendo su abrazo
- Te extrañe un montón, ¡José trae la cámara que la nena trajo a un hombre! - grita mi mamá a mi papá que corre hasta la repisa y trae una cámara con la que empieza a fotografiar a Gabriel - ¿Es tu novio? - continuo - está muy guapo ¡a qué si José! - grita mi madre aún cuando tiene a mi papa a escasos dos pasos de ella.
- No incomodes mamá, el es Gabriel saludalo primero.
- ¡Hola Gabriel soy la mamá de Stefany dime mamá tu también hijo mío! - Ay mamá - dije mientras la miraba.
- Prima querida no me digas que este guapo es tu novio - dice Martha mientras camina hacia mi, - estás guapísimo.
De golpe toda la familia se avalanzo sobre el pobre de Gabriel que no sabía que hacer ante los gritos de mi madre y la risa de mi padre junto con las miradas de toda mi alocada familia.
- Ya, ya déjenlo por favor.
- Chica pero dime es tu novio o no - dice Leo otro de mis primos mientras toma la cámara de mamá y empieza a grabar.
- Estamos saliendo - suelta de la nada Gabriel, de la risa pase al asombro y en cuento me apresure a hablar una voz cayó la mía.
- No es posible tener dos novios ¿o si cariño? - Voltee la cabeza como el exorcista lo primero que pensé es en el castigo que me iba a llevar.
- ¡José la cámara que la nena trajo a dos hombres! - grita mamá casi en el oído de papá, este corriendo saca otra cámara y empieza a grabar.
Cristofer camino hacia mi, tenía una camisa negra con unos cuantos botones abiertos, se veía realmente sexy, me separó de Gabriel tomándome de la cintura y estampando un beso en mis labios, el solo estaba marcando su territorio, pues mientras me besaba miraba fijamente a Gabriel levantando una ceja, este último no se inmutó y solo se limito a sonreír.
- ¡José la cámara que la nena está besando al guapo de negro! - mi papá empezó a grabar y Cristofer terminó su beso.
- Disculpen el atrevimiento es solo que ya extrañaba a mi novia - Dice Cristofer mirando a toda mi familia, estos no decían nada sus caras estaban blancas como un papel - Traje este pequeño detalle espero les guste - Cristofer le da a mi padre una caja que contiene un vino espumoso riccadonna.
- Gracias por el obsequio ¿señor?
- Cristofer, soy Cristofer
- Gracias señor Cristofer, siéntase como en casa, hace usted parte de la familia - dijo mi papá mientras guiaba a Cristofer a la mesa con todos mis tíos junto a mamá, sin duda iba a pasar por un gran interrogatorio.
Yo fui hasta donde estaban mis primos, a mi también me espera una larga noche.
- ¿Desde cuendo son novios? - pregunta Leo con una expresión totalmente sería.
- Hace unos meses.
- ¿Dónde lo conociste?
- Es un compañero del trabajo, dije mirando a Martha.
- ¿A qué se dedica?
- El es... administrador de empresas
- ¿Cuántos años tiene?
- Solo es mayor por tres o cuatro años, Samy no está tan mayor.
- ¿Es bueno en la cama? - suelta Martha con una mirada pícara.
- Como no te imaginas - dije sin pensar y sin darme cuenta de lo que había dicho, voltee a ver a mis primos que en medio de risas trataban de mirarme
Así paso la noche, estuvimos hablando, jugando y pasándola bien, no se en que momento se fue Gabriel, estaba muy apenada con él, mañana me disculparía por lo que pasó, una mano me saco de mis pensamientos, era Cristofer que me tomaba por la cintura, se acercó a mi oído mientras olía mi cabello.
- Nos vamos ya - dijo él con vez ronca
- Sí, solo me despido y nos vamos - cuando iba a dar un paso me detuvo impidiendome avanzar
- ¡Gracias a todos ya nos tenemos que ir, espero verlos pronto! - grito el desde la puerta, todos se despidieron con las manos y el avanzó hasta llegar a su auto.
- Sube - dice Cristofer sin mirarme, esta totalmente serio y bastante enojado.
Subía al auto, puse el cinturón y empezó a avanzar.
- Yo... lo siento no quería contarte que estaba aquí porque lo ibas a malinterpretar y no quería que se armara un lío - dije tratando de encontrar alguna expresión en su rostro, pero nada, seguía igual.
- No vuelvo a mentir, perdón
Silencio, solo había silencio por parte de Cristofer, está situación me desconcertó, no se que hacer, como mejorar su humor.
El auto empezó a ir cada vez más rápido, me asusté porque sentía que la velocidad no era adecuada y que en algún momento podía salirse de control, después de varios minutos se detuvo y bajo del auto, yo abrí mi puerta y también baje.
- Camina - dice Cristofer mientras camina hacia la puerta de lo que parece ser un motel.
Con la cara pálida lo seguí, ya me imaginaba lo que iba a pasar y definitivamente no quería quedar sin caderas, camine lento hasta que llegamos a la recepción, Cristofer hablo con un joven que le dió unas llaves, luego de unos minutos llegamos a la habitación.
- Mejor vamos a casa, este lugar no me parece adecuado para hablar de la situación - la habitación no estaba nada mal, en realidad estaba preciosa es solo que yo buscaba escapar de las garras de esta fiera.
- Y quien dijo que íbamos a hablar, tu te portaste muy mal hoy, y es por eso que debes ser castigada, además debes hacerte cargo de esto - dijo Cristofer mientras apuntaba a su entrepierna, que definitivamente estaba abultada.
Tragué saliva y me senté en la cama, no hay nada que hacer, solo continuar hasta donde sea que lleguemos está noche.
- Arrodillate - dice él mientras camina hacia mi a la vez acomoda sus mancuernas.
Quede arrodillada frente a él mientras bajaba su pantalón y su boxer, dejando a la vista su gran miembro, definitivamente la sangre ya no circulaba por su cuerpo solo estaba en su cabeza y no en la de arriba, las venas se marcaban y parecía aún más grande que la última vez...
- Abre la boca - dice Cristofer mientras acerca su miembro, yo solo me límite a tragar saliva y a verlo a los ojos.
Ya sabía para dónde iba todo, ya sabía que quería él y lo único que pensaba es como eso iba a caber en mi boca..
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