trata de dos estudiantes y uno de ellos llamado Lukas está enamorado de Joshua pero este no siente lo mismo por Lukas
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vamos demasiado rápido...
El ruido de la universidad seguía igual.
Pero entre tú y Joshua…
Todo se sentía más pesado.
No era solo por los rumores.
Era por cómo todos ahora los miraban.
Y por cómo tú ya no sabías exactamente qué lugar ocupabas en todo eso.
…
Esa tarde, habías estado evitándolo.
No de forma cruel.
Solo… necesitando espacio.
Y Joshua lo notó.
Como siempre lo notaba todo contigo.
Finalmente te alcanzó cerca del pasillo que llevaba a la salida.
—Lukas —dijo, esta vez sin rodeos.
Te detuviste.
Pero no lo miraste de inmediato.
—Necesito hablar contigo —agregó.
Tu respiración se tensó un poco.
—Ya estamos hablando…
Joshua negó suavemente.
—No así.
Silencio.
El viento del pasillo movía ligeramente tu cabello.
Tus dedos jugaban con la correa de tu mochila.
—Está bien —murmuraste al fin.
Joshua te observó con atención.
Esperando.
Dudando.
Como si supiera que lo que iba a decir podía cambiar todo otra vez.
—Creo que… vamos demasiado rápido —dijiste por fin.
Joshua parpadeó.
No respondió al instante.
—¿Rápido? —repitió, más bajo.
Asentiste.
Te costaba mirarlo.
—Todo esto… las flores, lo de la cafetería, lo de defenderme, lo de… estar siempre cerca…
Hiciste una pausa.
Tu voz salió más pequeña.
—No tuve tiempo de entenderlo.
Silencio.
Joshua apretó ligeramente la mandíbula.
No parecía molesto.
Parecía… procesando.
—No estoy intentando apresurarte —dijo finalmente.
—Lo sé —respondiste rápido—. Pero se siente así.
Tus ojos lo miraron por fin.
Y había algo en ellos que lo hizo quedarse quieto.
No era rechazo.
Era miedo mezclado con confusión.
—No sé qué somos ahora —admitiste—. Y eso me asusta un poco.
Joshua bajó la mirada un segundo.
Y cuando volvió a hablar, su voz fue más baja de lo habitual.
—Tienes razón.
Eso te sorprendió.
Él respiró hondo.
—Estoy intentando arreglar demasiadas cosas a la vez.
Pausa.
—Y probablemente lo estoy haciendo mal otra vez.
Tus dedos se tensaron.
—No es eso…
Joshua negó.
—Sí lo es.
Te miró directamente.
—Pero no contigo.
Silencio.
—Con la forma en la que lo estoy manejando.
Eso hizo que tu pecho se apretara un poco.
Porque sonaba sincero.
Demasiado sincero.
Joshua dio un pequeño paso atrás, dándote espacio sin que lo pidieras.
—No quiero que te sientas atrapado conmigo.
Tus ojos se abrieron un poco.
—No me siento atrapado…
Joshua te observó.
—Pero tampoco te sientes seguro.
Eso te dejó callado.
Porque era verdad.
…
El silencio se volvió más largo.
Pero no incómodo.
Solo… lleno de cosas que ninguno sabía decir bien.
Finalmente, Joshua habló otra vez.
—Entonces lo hacemos más lento.
Parpadeaste.
—¿Más lento?
Él asintió.
—Sin presión.
Pausa.
—Sin hacer cosas enormes para “demostrar” algo.
Su mirada bajó un segundo.
—Sin obligarte a entender todo ahora.
Te quedaste quieto.
—¿Y si… esto no funciona? —preguntaste bajito.
Joshua tardó en responder.
Y cuando lo hizo, no sonó seguro.
Pero sí honesto.
—Entonces al menos no te voy a romper en el proceso.
Eso te dolió un poco.
Porque implicaba que él sabía lo que había hecho antes.
…
Joshua te miró una última vez.
—No te voy a soltar.
Pero también añadió rápido:
—Pero tampoco voy a apretarte.
Silencio.
Esta vez, tú asentiste apenas.
Pequeño.
Inseguro.
Pero real.
—Está bien…
Joshua exhaló lentamente, como si por fin pudiera respirar.
—Entonces… lo intentamos así.
Sin prisa.
Sin presión.
Solo ustedes dos… intentando no romper lo poco que estaban construyendo.