Jinxiao Gu y Lin Hao, mejores amigos y esclavos corporativos, deciden renunciar a todo tras un escándalo en su empresa. Buscando escapar de la realidad, se refugian en una novela absurda… pero un accidente termina con sus vidas.
Al despertar, descubren que han transmigrado dentro de esa historia.
Ahora, son suegro y yerno.
Atrapados en una trama llena de rivalidad, tragedia y un destino fatal que ambos conocen, deberán encontrar la manera de cambiar el rumbo de la historia… antes de repetir el mismo final.
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UNA REALIDAD FUERA DEL GUIÓN
En cuanto la señora Yan entró a la habitación de Jinxiao, pudo notar un aire armonizado y calmado, muy lejos del ambiente tenso que se había imaginado en el camino.
Eso la hizo fruncir ligeramente el ceño. Algo no encajaba.
—¿Cómo te sientes, mi niño? —dijo acercándose a la cama donde Jinxiao estaba recostado.
—Un poco mejor, madre —respondió Jinxiao, incorporándose apenas.
La señora Yan suspiró con alivio, pero su mirada pronto se tornó severa al dirigirse hacia su hijo.
—Vine corriendo en cuanto nana He me avisó… y tú —dijo señalando a Quian—, ¿en qué estabas pensando?
El manotazo que recibió Quian en la cabeza resonó en la habitación. Fue más fuerte que en otras ocasiones.
Jinxiao parpadeó sorprendido.
—Lo lamento… se me nublaron los sentidos, pero ya hablé con Jinxiao —dijo Quian, sin atreverse a levantar la mirada.
—Más te vale. ¿Acaso crees que otro omega te soportaría con tu falta de empatía? —regañó la señora Yan con dureza.
El ambiente se tensó por un instante.
Justo en ese momento, la puerta se abrió dejando ver a Liang y a un Lin mucho más calmado… o al menos eso parecía en la superficie.
—¿Espero que hayan podido resolver su plática? —preguntó la señora Yan, mirando fijamente a su nieto.
—Descuida, abuela, ya pudimos resolverlo —respondió Liang.
Pero su tono sonaba vacío.
Lin no dijo nada.
En lugar de eso, caminó directamente hacia Jinxiao… y lo abrazó.
Jinxiao entendió al instante.
Ese abrazo no era normal.
—Ya pasó, tranquilo… —dijo, acariciando suavemente la espalda del más joven.
El omega se cohibió, escondió el rostro contra su pecho… y comenzó a llorar en silencio.
Un llanto contenido, ahogado… como si no quisiera que nadie más lo escuchara.
La señora Yan observó la escena con el corazón apretado.
Quian, por su parte, desvió la mirada, incómodo.
Y Liang… simplemente apretó los puños.
Cuando por fin se calmó, Lin se separó lentamente y salió por su cuenta al pasillo sin decir una palabra.
—¿Sucedió algo, Liang? —preguntó Jinxiao, frunciendo el ceño.
—Mejor concéntrate en recuperarte. Esperaremos afuera —respondió Liang antes de salir.
Los tres que quedaron dentro intercambiaron miradas confundidas, pero nadie dijo nada.
El silencio volvió a llenar la habitación.
Momentos después, el médico llegó para revisar a Jinxiao.
—Los análisis de Jinxiao están algo desequilibrados, pero debe ser por la enorme cantidad de feromonas que recibió de parte de Quian —explicó mientras revisaba su carpeta—. Puede que durante este tiempo de recuperación no llegues a tener tu celo.
Jinxiao escuchaba atentamente, igual que la señora Yan y Quian.
—Aunque es más probable que después de dos meses vuelvas a tenerlo. Tu matriz aún está dañada, así que yo recomendaría que se abstuvieran de tener relaciones hasta que sane por completo.
Jinxiao asintió lentamente, procesando cada palabra.
—Por el momento tomarás suplementos que te ayudarán a restaurarla. También, cada semana debes recibir un tratamiento de feromonas alfa para que tu cuerpo pueda volver a secretar las suyas propias… —dijo el doctor, mirando a la pareja—. Puede ser tu alfa.
Quian se tensó ligeramente ante esas palabras.
—Que sean en pocas cantidades, y cualquier cosa que suceda solo llamen al hospital. Estaré encantado de recibirles.
—Gracias, doctor —dijo la señora Yan con una leve inclinación.
—¿Puedo salir hoy del hospital? —preguntó Jinxiao.
—Claro que sí. Solo falta que firmen algunos documentos y pueden retirarse —respondió el médico con una sonrisa profesional.
—Qué alivio… —murmuró Jinxiao, dejando escapar un suspiro largo.
Quian se acercó y lo ayudó a bajar de la cama con cuidado, evitando cualquier movimiento brusco.
Sus manos eran firmes… pero esta vez, sorprendentemente suaves.
La señora Yan se encargó de firmar los papeles del alta.
Cuando Jinxiao salió, notó de inmediato a Lin en el pasillo.
Tenía la mirada baja… ausente… como si su mente estuviera en otro lugar.
Eso hizo que una ligera preocupación naciera en su pecho.
Al llegar a la mansión, Quian lo subió hasta la habitación cargándolo.
Jinxiao se mantuvo sereno… aunque no pudo evitar sonrojarse ligeramente al notar las miradas curiosas de los sirvientes mientras subían las escaleras.
—Bájame… puedo caminar —murmuró en voz baja.
—No —respondió Quian sin mirarlo—. El médico dijo reposo.
Y no discutió más.
En su habitación, nana He ya había preparado la cama.
—Mi señor, le traje un poco de sopa curativa. Le ayudará a recuperarse más rápido —dijo con una sonrisa amable.
—Gracias, nana… —respondió Jinxiao—. ¿Puedo pedirte un favor?
La mujer asintió de inmediato.
—Dile a Lin que venga.
La mujer salió sin hacer preguntas.
Sabía que algo no estaba bien.
Nana He llegó a la habitación de Lin.
Había visto cómo subió directamente allí al regresar.
Tocó la puerta… pero no hubo respuesta.
Entró en silencio.
El cuarto estaba en penumbra.
El joven estaba completamente cubierto por la cobija.
Y entonces…
Escuchó los sollozos.
Su corazón se apretó.
—¿Señorito… se encuentra bien? —preguntó con suavidad.
Escuchó cómo Lin se sorbía la nariz, intentando recomponerse.
—¿Nana… qué haces aquí? —respondió desde debajo de la cobija, ignorando la pregunta.
—Mi niño… ven aquí. Deja que esta abuela te vea —dijo extendiendo los brazos.
Hubo un breve silencio…
Y luego, lentamente, Lin salió de la cobija.
Su rostro estaba completamente empapado en lágrimas.
—No preguntaré… solo déjame abrazarte —susurró ella.
Lin no dudó.
Se dejó caer en sus brazos.
Y esta vez… no contuvo el llanto.
Comenzó a sollozar con fuerza, como si todo lo que había reprimido finalmente estuviera saliendo.
Nana He le acarició la cabeza con ternura.
Y por un instante…
Un recuerdo lejano cruzó su mente.
Un niño pequeño llorando en sus brazos.
Su hijo.
Cerró los ojos.
—Todo estará bien… —susurró.
Cuando Lin se calmó, le informó que Jinxiao lo esperaba.
Eso fue suficiente para hacerlo reaccionar.
Se apresuró a limpiarse las lágrimas.
Sabía que si no iba… Jinxiao no lo dejaría en paz.
—Ven… dime qué pasó —dijo Jinxiao con tono preocupado en cuanto lo vio entrar.
Lin dudó un segundo… pero luego habló.
—Intenté pedirle el divorcio a Liang… pero la abuela Yan nos lo prohibió —respondió, bajando la mirada—. Jin… creo que esta historia está tomando otro rumbo totalmente distinto al que conozco.
Jinxiao lo observó con atención.
—¿Y eso es lo que te preocupa? —preguntó con calma.
Lin apretó los puños.
—Pensé que podríamos cambiar el destino de estos personajes… pero todo esto que estamos viviendo es totalmente diferente —dijo, con la voz temblorosa—. Tengo miedo… de que no podamos ser felices ni siquiera en esta vida.
El silencio se instaló entre ambos.
Pesado.
Real.
—Lin… —dijo Jinxiao con suavidad—, nada en la vida es fácil.
Se acomodó un poco en la cama, mirándolo fijamente.
—Si te preocupa… entonces dime qué ha cambiado. Todo.
Lin respiró hondo.
—Primero… que nos hayan descubierto en nuestro escape. Se suponía que no nos amaban… o al menos a ti, porque Liang siempre dejó claro que el antiguo Lin solo era un matrimonio para calmar a la abuela Yan —explicó—.
Tragó saliva.
—El hecho de que tu otro yo haya estado embarazado… y que perdió al bebé…
Jinxiao bajó la mirada.
Su mano se tensó ligeramente sobre las sábanas.
—Y el supuesto testamento de la esposa de Quian… —continuó Lin.
—Eso explicaría su actitud en el hospital… —murmuró Jinxiao, pensando en voz alta.
Lin levantó la mirada lentamente.
—Jin… —dijo con temor—. Creo que esta vida no es parte de una novela…
Hubo una pausa.
Larga.
Pesada.
—Es la vida real…
Sus ojos temblaron.
—Nuestra nueva realidad.
Jinxiao no respondió de inmediato.
Solo lo miró.
Y por primera vez…
Sintió que el miedo de Lin… también comenzaba a crecer dentro de él.
Resumen simple, si los despide, les tiene que pagar igual☺️
llámenme si necesitan abogada/Kiss/
motivos muy buenos🥲