NovelToon NovelToon
.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

.5 Soy Mitad Angel Y Demonio

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Demonios / Romance / Completas
Popularitas:523
Nilai: 5
nombre de autor: cristy182021

Antes de que todo ardiera…
hubo un amor que nunca debió existir.
Un ser dividido entre la luz y la oscuridad.
Un alma incapaz de elegir entre lo que era… y lo que sentía.
Y en medio de todo… Nyra.
Ella no pertenecía a ese mundo.
Pero fue el error que lo cambió todo.
Lo que comenzó como una conexión imposible…
se convirtió en obsesión.
En traición.
En una herida que nunca dejó de sangrar.
Porque cuando llegó el momento de elegir…
alguien lo perdió todo.
Y años después…
el pasado no volvió para sanar.
Volvió para destruir.
Esta no es una historia de amor.
Es el origen de una guerra.
Del enemigo que nació del dolor…
y de la única persona capaz de detenerlo.
O de terminar de romperlo todo.

NovelToon tiene autorización de cristy182021 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 22

Después de eso…

nadie habló.

No porque faltaran palabras.

Sino porque…

había demasiadas.

El silencio entre nosotros no era vacío.

Era pesado.

Cargado.

Vivo.

Nyra seguía ahí.

Frente a mí.

Tan cerca…

que podía sentir su respiración.

Y aun así…

algo había cambiado.

En ella.

En mí.

En los dos.

—¿Vas a decir algo?

Su voz fue tranquila.

Demasiado tranquila.

Eso…

me inquietó más que cualquier grito.

La miré.

Y por primera vez…

no supe cómo empezar.

—No sé por dónde.

Nyra sostuvo mi mirada.

Firme.

Directa.

Sin escapar.

—Entonces empieza por la verdad.

Silencio.

Eso…

ya no era una petición.

Era una condición.

Respiré hondo.

—Lo que sentí…

Pausa.

—cuando casi pierdo el control…

El aire se volvió más pesado.

—No era solo poder.

Nyra no apartó la mirada.

—Lo sé.

—No era solo oscuridad.

Pausa.

Mi voz bajó.

Más cruda.

Más honesta.

—Era posesión.

El mundo…

pareció quedarse inmóvil.

Nyra no retrocedió.

No abrió los ojos con miedo.

No tembló.

Y eso…

lo hizo peor.

Porque entendió.

—Lo sé.

Susurró.

Eso me golpeó más fuerte de lo esperado.

—No quiero sentir eso contigo.

Nyra bajó la mirada apenas.

Solo un segundo.

Y cuando volvió a mirarme…

había algo distinto.

Más profundo.

Más real.

—Pero lo sentiste.

Silencio.

No había forma de negarlo.

—Sí.

—Entonces existe.

Esa palabra…

pesó más que cualquier amenaza.

—No significa que eso me defina.

—No.

Pausa.

—Pero sí significa…

que forma parte de ti.

El aire…

se tensó.

Porque era verdad.

Y los dos lo sabíamos.

—No voy a dejar que me controle.

Nyra dio un paso más cerca.

Más consciente.

Más decidida.

—No te estoy pidiendo eso.

Silencio.

—Entonces ¿qué?

Nyra sostuvo mi mirada.

Y dijo algo…

que me dejó sin aire.

—Quiero saber…

si cuando pase…

vas a poder volver.

El mundo…

se quedó en pausa.

Porque esa pregunta…

no tenía respuesta.

Y por primera vez…

no intenté mentir.

—No lo sé.

Silencio.

Honesto.

Crudo.

Peligroso.

Nyra cerró los ojos un segundo.

Respiró.

Y cuando volvió a abrirlos…

ya había tomado una decisión.

—Entonces yo sí.

Fruncí el ceño.

—¿Qué?

Su voz no tembló.

Ni un poco.

—Yo voy a detenerte.

Silencio.

Eso…

no fue una promesa.

Fue una elección.

Y por primera vez…

entendí algo.

Ella ya no estaba quedándose…

por amor.

Se estaba quedando…

por todo.

El silencio…

esta vez…

ya no dolía.

Quemaba.

Nyra seguía frente a mí.

Demasiado cerca.

Más de lo que habíamos estado nunca.

Y ninguno…

retrocedía.

—Esto no es una buena idea…

Murmuré.

Pero mi cuerpo…

no se movió.

Nyra sostuvo mi mirada.

Y negó suavemente.

—Lo sé.

Silencio.

Su voz bajó.

Más suave.

Más real.

—Entonces deja de buscar razones…

Pausa.

—para no hacerlo.

El aire…

se volvió más pesado.

Mi respiración cambió.

La suya también.

—Nyra…

—No.

Dio un paso más.

Ahora…

ya no existía distancia.

—No esta vez.

El mundo…

pareció detenerse.

Mi mano se movió primero.

Lenta.

Casi con cuidado.

Como si tocarla…

fuera cruzar un límite…

del que ya no habría regreso.

Mis dedos rozaron su mejilla.

Cálida.

Suave.

Real.

Nyra cerró los ojos apenas.

Solo un segundo.

Y cuando volvió a abrirlos…

ya no había duda.

—Gabriel…

Su voz fue apenas un susurro.

—Hazlo.

Eso…

fue todo.

No hubo lógica.

No hubo control.

No hubo escape.

Solo ella.

Solo ese momento.

Y todo lo que habíamos estado conteniendo…

durante demasiado tiempo.

La besé.

Y no fue perfecto.

No fue planeado.

No fue suave.

Fue necesario.

Como si algo dentro de ambos…

hubiera estado esperando…

exactamente esto.

Nyra respondió de inmediato.

Sin miedo.

Sin vacilar.

Y eso…

lo hizo peor.

O mejor.

Ya no lo sabía.

Solo sabía…

que era real.

Demasiado real.

Y entonces—

pasó.

El aire…

vibró.

Mi cuerpo se tensó.

La energía…

despertó.

—Gabriel…

Su voz se quebró apenas.

Pero no se apartó.

Yo tampoco.

Porque podía sentirlo.

Claro.

Directo.

Inevitable.

No estaba perdiendo el control.

No esta vez.

Era algo diferente.

La energía salió lentamente.

No violenta.

No caótica.

Más viva.

Más… consciente.

Y se movió alrededor de Nyra.

Lenta.

Precisa.

Como si la reconociera.

Como si…

ya la conociera.

—¿Qué está pasando…?

Susurró.

No respondí.

Porque yo también…

lo estaba sintiendo.

La energía rodeó su cuerpo.

Sin tocarla.

Sin herirla.

Sin rechazarla.

Solo…

respondiendo.

El aire…

se volvió más cálido.

Más brillante.

Más vivo.

Nyra abrió los ojos por completo.

Su respiración se aceleró.

—Gabriel…

Pausa.

—No me está lastimando.

Silencio.

Mi corazón golpeó con fuerza.

Porque yo también lo entendí.

—Lo sé.

—Entonces…

Su voz bajó.

Más vulnerable.

Más real.

—¿Qué es esto?

La miré.

De verdad.

Y la única palabra que salió…

fue la verdad.

—Conexión.

El mundo…

se quedó inmóvil.

Nyra no retrocedió.

No apartó la mirada.

Solo respiró…

como si también lo supiera.

—Lo sentí.

No fue una pregunta.

Fue certeza.

—Sí.

El aire seguía vibrando.

Pero ahora…

ya no parecía peligroso.

Eso…

era lo verdaderamente peligroso.

—Esto cambia todo…

Murmuré.

Nyra sostuvo mi mirada.

Y sonrió apenas.

No con inocencia.

Con decisión.

—Entonces…

Pausa.

—que cambie.

Silencio.

Y justo en ese momento…

lo sentí.

Otra vez.

Esa presencia.

Pero esta vez…

no estaba observando.

Estaba reaccionando.

El aire…

se congeló.

—Gabriel…

Nyra tensó la mirada.

—No estamos solos.

Negué lentamente.

Y mi voz…

salió más baja de lo normal.

—No…

Pausa.

—Y alguien acaba de darse cuenta.

El mundo…

acababa de cambiar.

Y esta vez…

ya no había vuelta atrás.

El beso terminó…

pero la conexión…

no.

Seguía ahí.

Latente.

Invisible.

Viva.

Como una marca…

bajo la piel.

Nyra seguía frente a mí.

Su respiración aún agitada.

La mía…

mucho peor.

—Gabriel…

Su voz fue apenas un susurro.

—Yo también lo sigo sintiendo.

Silencio.

Porque yo también.

Y eso…

no debía ser posible.

—No es normal…

Murmuré.

Nyra sostuvo mi mirada.

Y negó suavemente.

—Nada entre nosotros lo ha sido.

Eso…

me dejó sin respuesta.

El aire seguía vibrando.

Más estable.

Más… consciente.

Como si algo…

hubiera despertado.

Y no pensara volver a dormir.

Entonces—

lo sentí.

No cerca.

No alrededor.

Lejos.

Muy lejos.

Pero conectado.

Y por primera vez…

sentí miedo de verdad.

—Gabriel…

Nyra tensó la mirada.

—¿Qué pasa?

Mi voz salió más baja.

Más fría.

—Nos sintieron.

El mundo…

se quedó inmóvil.

—¿Federico?

Silencio.

Respiré hondo.

Y asentí.

—Sí.

Pero no fue Federico quien habló.

Fue el eco de su presencia.

Fría.

Oscura.

Inestable.

Como si algo dentro de él…

acabara de romperse.

Muy lejos de ahí…

rodeado de sombras…

Federico abrió los ojos de golpe.

Su respiración…

cambió.

No por esfuerzo.

Por reconocimiento.

—No…

Murmuró.

El aire a su alrededor vibró.

Inestable.

Violento.

—No debería sentirse así.

Silencio.

Sus manos se cerraron lentamente.

Hasta temblar.

—¿Qué hiciste…?

No hubo respuesta.

No la necesitaba.

Porque ya lo sabía.

Lo había sentido.

Claro.

Directo.

Inegable.

—No es solo él…

Pausa.

Su voz bajó.

Más fría.

Más rota.

—También eres tú.

El suelo bajo sus pies…

tembló.

No por poder.

Por emoción contenida.

Por algo…

mucho peor.

Federico cerró los ojos un segundo.

Como si intentara negarlo.

Como si todavía pudiera cambiarlo.

Pero cuando volvió a abrirlos…

ya no quedaba duda.

Solo certeza.

Solo dirección.

—No.

Negó lentamente.

—No lo acepto.

Silencio.

Su mirada se endureció.

Más oscura.

Más peligrosa.

—No con él.

Pausa.

Más baja.

Más personal.

—No contigo.

El aire…

se volvió helado.

Porque algo dentro de él…

acababa de morir.

Y algo mucho peor…

acababa de nacer.

—Esto no es amor.

Su voz ya no temblaba.

Era firme.

Precisa.

Convencida.

—Es un error.

Silencio.

—Y los errores…

Pausa.

Una sonrisa apareció.

Lenta.

Fría.

Terriblemente segura.

—Se corrigen.

El mundo…

pareció contener el aliento.

Federico dio un paso adelante.

Como si ya pudiera ver…

todo lo que venía.

—Ya entendí.

Silencio.

—No tengo que romperlo a él.

Pausa.

Su sonrisa creció apenas.

—Solo tengo que hacer…

que ella dude.

El aire…

se congeló.

—Y cuando eso pase…

Sus ojos brillaron apenas.

Más oscuros.

Más vacíos.

—Él se destruirá solo.

Silencio.

Eso…

no fue una amenaza.

Fue un plan.

Uno que ya había comenzado.

Mientras tanto…

sin saberlo…

Nyra tocó suavemente sus labios.

Como si aún pudiera sentirlo.

Como si quisiera asegurarse…

de que había sido real.

—¿Lo sentiste?

Su voz fue baja.

Casi un secreto.

La miré.

Y esta vez…

no dudé.

—Sí.

Silencio.

Nyra sostuvo mi mirada.

Más cerca.

Más firme.

Más real.

—Entonces que venga.

El mundo…

se quedó en pausa.

Porque eso…

no era valentía.

No exactamente.

Era elección.

Y en este juego…

eso era lo más peligroso de todo.

Porque ahora…

ya no solo estaban unidos.

Ahora…

estaban comprometidos.

Y justo por eso…

acababan de convertirse…

en el objetivo principal.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play