Oscar Cooper, un talentoso luchador de UFC, se encuentra en fuga tras un violento altercado con su ex representante que lo ha dejado marcado como un fugitivo. Con documentos falsos en mano, escapa a una nueva ciudad con su actual representante donde espera encontrar refugio. Sin embargo, su vida da un giro inesperado cuando conoce a una chica que le roba el aliento y rápidamente se enamora de ella. Pero la felicidad se ve amenazada cuando descubre que ella está atrapada en un gran problema. Sin pensarlo dos veces, Oscar se lanzará a la batalla no solo por su amor, sino también por su libertad, dispuesto a arriesgarlo todo para protegerla.
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Cap 12: El Precio de la Lealtad
Martes por la tarde.
Brown esperaba impacientemente en su cómoda silla de cuero, reclinándose hacia atrás con los brazos cruzados, mientras el reloj en la pared hacía sonar cada segundo como un eco en la habitación. El aroma del cigarro apagado aún flotaba alrededor, recordándole que no era un día cualquiera.
En ese momento, Jhon entró a la habitación, cerrando la puerta tras él con un ligero golpe.
—Disculpe, jefe. Ya volví —dijo Jhon, notando inmediatamente la mirada expectante de Brown.
—Perfecto, Jhon. Te estaba esperando —respondió Brown, su voz grave resonando en el ambiente.
—He encontrado a alguien que nos ayudará a resolver este problema. Él está aquí, tras la puerta —anunció Jhon, sintiendo una mezcla de alivio y nerviosismo.
—Fabuloso. Déjalo pasar; hablaremos con él —dijo Brown, inclinándose ligeramente hacia adelante.
Jhon abrió la puerta nuevamente y dejó pasar a un hombre que se veía bien físicamente, pero cuya mirada fría y llena de malas intenciones enviaba escalofríos por la espalda. Tenía un corte de cabello tipo militar y una cicatriz pequeña cerca de su ceja que parecía contar historias de batallas pasadas.
Brown lo observó con atención, evaluando cada detalle mientras el extraño entraba en la habitación.
—Por favor, siéntate —le dijo Brown al hombre, señalando el asiento al lado de él con un gesto firme pero controlado.
El hombre se sentó, manteniendo una postura recta, como si cada parte de su ser estuviera lista para la acción.
—Su nombre es Frank Scott. Es un peleador sensacional —añadió Jhon, mirando a Brown con una mezcla de orgullo y expectativa—. Ya le comenté un poco sobre la situación.
Brown miró a Jhon y sonrió, satisfecho con su elección. La tensión en la habitación parecía disiparse un poco.
—Ya veo... Escúchame, Scott —comenzó Brown, su voz grave resonando en el ambiente—. Necesito que me ayudes en algo muy importante. Te lo pido encarecidamente: necesito que le des su merecido a un hombre.
El aire se volvió pesado mientras las palabras salían de su boca.
—Su nombre es Oscar Cooper; ha estado interfiriendo en mis planes y, lo que es peor, con mi chica —dijo Brown, apretando los dientes mientras recordaba las frustraciones recientes.
Frank hizo un gesto negativo con la cabeza, como si estuviera indignado por la situación.
—Eso no suena bien —respondió Frank con firmeza—. No te preocupes, no tendré problema en poner a ese tal Oscar Cooper en su lugar. Y le enseñaré a respetar a las mujeres ajenas; eso es lo menos que puedo hacer.
La determinación en su voz era palpable, y Jhon observó con atención.
—Pero ten cuidado, muchacho, no te confíes. Oscar es un sujeto que sabe defenderse; es peleador también. De hecho, fue campeón —agregó Brown, su voz grave resonando con advertencia.
Frank soltó una risa melancólica, como si el desafío lo divirtiera.
—Por favor, eso no es problema... He partido la cara a mejores peleadores, gente que decía ser campeones también; solo son payasos en el ring —replicó con desdén.
—Eso es cierto, señor. Frank se dedica a pelear tanto callejeramente como en el ring —intervino Jhon, tratando de reforzar la confianza—. Puede confiar en él.
Frank inclinó la cabeza hacia Brown, su mirada penetrante fija en él.
—Dime exactamente qué quieres que haga —dijo Frank con voz firme—. ¿Que lo elimine?
Brown se inclinó hacia adelante, su expresión oscureciéndose.
—No, no lo mates. Quiero que lo dejes gravemente golpeado. Y si puedes... rompele algunos huesos —dijo Brown, dejando escapar una risa fría que revelaba toda su maldad—. Así vivirá para siempre con esa cicatriz y se arrepentirá de haberse metido conmigo.
El aire se volvió denso con la amenaza implícita, mientras Frank consideraba las palabras de Brown. Una chispa de emoción cruzó su rostro; había algo intrigante en esa mezcla de violencia y venganza.
—Jhon te puede decir dónde vive Oscar —prosiguió Brown, su tono calculador—. Ya tenemos toda su información. Puedes ir y luego decides dónde quieres pelear; trata de que no sea un lugar con tanta gente.
Frank asintió, dejando escapar una sonrisa que revelaba tanto confianza como una pizca de emoción ante lo que se avecinaba.
Brown metió la mano en su bolsillo y sacó unos fajos de billetes, extendiéndolos sobre la mesa con un gesto que resonó como un contrato sellado.
Frank los tomó sin dudarlo; eso significaba que aceptaba el trabajo sucio.
Jhon observó con una sonrisa, sus ojos brillando con una mezcla de entusiasmo y complicidad; un nuevo trato se había cerrado. Pero detrás de esa sonrisa, había un leve atisbo de inquietud sobre lo que esto significaría para todos ellos.
Mientras Brown cerraba un trato para hacer de las suyas, Oscar se encontraba en su departamento, sumido en pensamientos tras aquel encuentro con Miranda que le había dejado un eco persistente en el corazón.
—Fue un momento tan... lindo —murmuró Oscar, sentado en su cama, mirando al vacío. Recordaba la forma en que ella sonreía, cómo sus ojos brillaban con una chispa que parecía prometer algo más—. Creo que ella también siente lo mismo que yo.
Suspiró, dejando escapar un aire pesado de anhelos y dudas.
—Pero no puedo relajarme aún —se dijo a sí mismo, mientras la sombra de Brown se cernía sobre su mente—. Tengo que evitar que Brown la siga asfixiando.
Sus ojos se posaron en la biblia sobre el mueble al lado, un recordatorio tangible de la fe y las decisiones difíciles que había tomado.
—Sin embargo... pese a todo esto... jamás volveré a pelear como antes —afirmó con determinación, sintiendo cómo una ola de arrepentimiento le envolvía—. Seré más cuidadoso. No me gustaría asesinar a otro hombre. Con uno solo... ya es mucha carga.
Recordó el rostro del hombre, su mirada llena de miedo y sorpresa. Esa imagen lo atormentaba; cada vez que cerraba los ojos, era como si reviviera ese momento desgarrador.
Oscar se sentó erguido, tratando de encontrar claridad entre la confusión. La calidez del recuerdo de Miranda contrastaba con la frialdad amenazante de Brown, creando una lucha interna feroz en su pecho.
—¡Maldición! Lo olvidé, mañana es miércoles —exclamó, sintiendo cómo la ansiedad comenzaba a acumularse en su pecho—. Eso significa que tengo el viaje. No puede ser. David me está esperando para que vayamos juntos.
Se pasó la mano por el cabello, frustrado. La idea de dejarlo solo le apretaba el corazón, pero la imagen de Miranda invadía su mente, haciéndole sentir un tirón profundo.
—No me gustaría dejarlo —murmuró, mirando por la ventana mientras sus pensamientos se agolpaban—. Pero Miranda se ha vuelto importante para mí... No puedo dejarla sin haberla sacado de allí.
Un suspiro escapó de sus labios mientras recordaba sus momentos juntos, la risa compartida y las miradas que parecían decir más que mil palabras. ¿Era egoísta querer quedarse? ¿Valía la pena arriesgar su amistad con David por una conexión tan nueva y frágil?
Fácil de entender, felicitaciones autora, recomiendo ésta novela 100%🇨🇱
Fácil de entender, felicitaciones autora, recomiendo ésta novela 100%🇨🇱
Ojalá Oscar y Miranda, encuentren juntos la solución a sus problemas. 🥺🥺🥹😔