Una apasionante historia de amor no correspondido ¿O tal vez no?
NovelToon tiene autorización de Genesisd Cz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 12
Llego a la empresa y soy recibida por una linda castaña llamada Paula, quien se encarga de la recepción.
- Buenos días señorita.
- Señora Ray, la estábamos esperando –sonrío tristemente ante el apellido de mi ex marido.
Wells, Irina Wells, ya no respondo al apellido Ray –siento un vacío en el estómago cuando aclaro mi situación, siempre que lo hago recibo miradas de lastima.
- Oh, mil disculpas por la confusión.
- Para nada, no se preocupe –ella me da un corto recorrido, a diferencia de la sede principal en New York, esta es mucho más discreta y pequeña, solo hay dos pisos, yo estoy ubicada en el segundo, en una bonita oficina con vista a la ciudad.
- Muchas gracias, Paula –digo mientras comienzo a instalarme y por fin me deshago de la gabardina que llevo puesta, Paula me ofrece un café, el cual no rechazo por educación, pero que dejo sobre el escritorio, poniendo como excusa ir al tocador, cuando salgo ella ya no está, tomo el vaso y tiro el contenido en el lavabo.
- Vamos cariño –toco mi vientre- No hagas que mamá sienta nauseas.
El trabajo es ligero aquí, no hay tanto que hacer, por lo que una vez que agarro el ritmo realmente termino temprano mis labores, lo que me deja bastante tiempo para salir a conocer Madrid, saco mi teléfono y busco la dirección de la casa que me fue asignada.
Cuando llego me encuentro fascinada, es una casa hermosa y completamente moderna, es de dos pisos, no es enorme, sino más bien espaciosa aún dentro de lo discreto, tiene una no tan discreta piscina, y un jardín precioso.
- Es justo lo que deseaba para nosotros –digo pensando en Jared y nuestra plática de hace unos días- Si tan solo tu papá no fuera tan tonto, podríamos estar juntos.
- Bienvenida a casa, señorita Wells.
Me sobresalto un poco con el repentino saludo y me giro para encontrarme con un hombre apuesto que me está tendiendo un juego de llaves, su cabello oscuro como si acabara de salir de la cama, eso es lo único descuidado en su apariencia y estoy segura de que lo hace a propósito, esta elegante y al mismo tiempo informal, sin chaqueta ni corbata, pero despide un aire de grandeza que me hace pensar en la realeza, esos ojos color miel, los recuerdo bastante bien.
- Señor Williams –digo tomando las llaves- Muchas gracias por conseguir un lugar como este tan pronto y agradezco el detalle de bienvenida.
- Por favor, solo es Theodore o Theo si no es muy atrevido de mi parte pedirlo –le tiendo la mano para darle un apretón formal, pero el en cambio lleva mi mano a sus labios y besa el dorso- Vine en persona a recibirla como nuestra nueva directora de finanzas, he escuchado cosas maravillosas de usted a lo largo de su carrera, nos alegra tener a uno de nuestros mayores accionistas apoyándonos desde cerca.
- Gracias, trato de hacer lo mejor en mi trabajo.
Además de inteligente y eficiente, es una mujer de valores incalculables –me sonríe y es todo un rostro de hombre bueno, una cara a la que confiarías con facilidad tu compra en el súper.
- Pues gracias, si me disculpa, quisiera dar un vistazo… en privado –el asiente y se despide amablemente antes de marcharse en un bonito auto.
- Bonita vista desde aquí –murmuro mientras lo veo cruzar al final de la calle.
Me centro nuevamente en la casa frente a mí y suelto una risita nerviosa antes de entrar y recorrerla palmo a palmo, realmente el sitio perfecto para comenzar mi nueva vida.
La casa esta amueblada casi en su totalidad, por lo que no me toma más de un par de días conseguir los detalles faltantes y establecerme, el trabajo es bueno, las personas que ha conocido son realmente agradables y por más difícil que parece comenzar de cero, me está sentando de maravilla, mis nauseas disminuyen mientras mi vientre crece día tras día, estoy emocionada por contarle a mis padres que serán abuelos, aunque me da miedo que quieran reclamarle a Jared o decirle.
Voy a consulta con el ginecólogo y todo está perfectamente, tengo quince semanas de embarazo y el doctor me pregunta si quiero saber el sexo del bebé, en un principio le digo que no, que no tengo preferencia alguna y quiero esperar al nacimiento, si es niña se llamara Jessamine, si es niño se llamará Jonathan, dudo por unos cuantos minutos mientras el doctor busca mis vitaminas regulares y me da indicaciones para los siguientes meses del embarazo.
Cuando estoy por marcharme suelto un suspiro y tomo la mano de mi ginecólogo admitiendo para mí misma que simplemente estoy asustada, tengo miedo de no ser suficiente para sacar a mi hijo adelante estando sola, pero un reconfortante abrazo por parte del anciano frente a mí me da ánimo para continuar fuerte.
- A la final si quiero saber el sexo del bebé –el doctor sonríe brillantemente y me da un ligero apretón de hombros.
- Es niña, señora Wells –mis ojos se llenan de lágrimas que no puedo contener, al mismo tiempo que mi rostro se divide con una sonrisa enorme, abrazo al doctor y siento una felicidad indescriptible.
- Voy a tener una pequeña niña –digo a nadie en particular mientras me recompongo pensando que ojalá Jared estuviera allí conmigo, feliz por la noticia de que será padre.
Llego al trabajo luego de recibir la noticia, así que estoy realmente feliz cuando cruzo las puertas dobles y saludo a Paula.
- Señorita Irina, alguien la espera –ajusto mi abrigo, me dirijo al pequeño saloncito de visitas y me encuentro con la mirada curiosa de Lilianne.
Se pone de pie sobre unos tacones altísimos y un vestido ajustado.
- Mírate, cuando escuché el rumor de que te habías mudado aquí no podía creerlo, cuando Jared y su hermano dijeron que debían venir, no dude ni un segundo en venir a verlo con mis propios ojos –dice con una mirada de asco y superioridad- Supongo que te cansaste por fin de no ser más que el cuerpo que calentaba su cama, tan segura que te notabas.
- Al menos llegué a ser el cuerpo caliente con el que se acurrucaba en la cama, la Señora Ray, llevé no uno, sino dos de los apellidos más importantes de los estados unidos y jamás se escuchó algún mal comentario acerca de la señora Ray, querida, es mucho más de lo que tú puedes decir sobre ti –digo sonriéndole como toda una ganadora, no le voy a permitir verme mal.
- Pues vaya, de que te sirve ahora –dice enojada y se da la vuelta para marcharse- Jared Ray, será mío, todo lo que alguna vez tuviste, voy a hacerlo mío, y todo lo que no conseguiste de él… voy a ganártelo.
- Disfrútalo querida, siempre te ha gustado ir por las sobras en mi plato –digo y ella sale indignada mientras yo me dejo caer en uno de los sofás y trato de recobrar la sonrisa y la compostura.
Ella está aquí con él, es una noticia que me sienta como una patada en el estómago, me recompongo y me dirijo a mi oficina, entro y me quito el abrigo para dejarlo sobre el perchero frente a mí.
- Lo siento cariño, hacerte sentir todas estas emociones debe ponerte triste –acaricio mi vientre ya un poco abultado y me giro quedando paralizada frente a la mirada asombrada de Joseph Ray.
- Irina –se pone de pie, pero no se acerca, sigue boqueando como si fuera un pez.