"...En un mundo dónde la magia es posible, hadas, dragones, brujas y magos. Dónde las princesas con bellos vestidos son felices al cuidado de su príncipe azul, existió un reino gobernado por una pareja de reyes que se amaban mutuamente.
La paz reinaba hasta que un día un malvado brujo de cabellos de plata quiso hacerse del reino y de la bellísima primera princesa..."
Fue una novela que Nick leyó para transformar su mundo por completo.
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Al borde de la locura
Un grupo de personas recorrían la ciudad escuchando las indicaciones del brujo y el dragón, debían revisar la seguridad. Repentinamente, una ráfaga de viento helado los golpea haciéndolos tambalear. El joven brujo siente que lo sujetan de la cintura, era el dragón.
-Gracias por la ayuda.- Nick estaba muy rojo, sentir esos fuertes brazos protectores y posesivos lo puso nervioso, más aún cuando rozó su rostro muy cerca de los labios de Brante sintiendo su aliento caliente. Sus piernas se debilitaron y su corazón golpeó como loco.
-Adiós a tantas semanas de distancia.- Se dijo internamente. Sus ojos mantuvieron el contacto por varios segundos. Esos ojos de braza y fuego eran su perdición.
Una semana más y los dragones partirán a su tierra.
-Luna de Plata está cargada de tensión por causa de nuestro rey y el dragón.- Comentaban un grupo de jovencitas mientras admiraban la belleza del lago de plata y mercurio.
-Dos corazones que deben separarse... El magnetismo del Brujo de Plata y el fuego del Emperador Dragón, cuando se encuentran cerca y hay personas alrededor el ambiente se carga de electricidad y se vuelva casi imposible de respirar.- Otra joven responde, suspirando. -Es tan romántico.-
-Estoy al borde de la locura, estoy llegando a un punto de quiebre, esta tensión es como fuerza de atracción.- Él se encontraba en el balcón buscando el viento helado para calmarse. -Como buen lector de novelas, tengo que buscar una salida. En mi otra vida jamás tuve una relación amorosa, sí encuentros casuales, pero estos sentimientos... Susy, te necesito.- El brujo se sentía desesperado por la separación. Y la luna lo bañaba en su luz dándole consuelo.
Al día siguiente temprano en la mañana, en la biblioteca se llevaría a cabo una junta para designar puestos y demás, el dragón hace su entrada. Nuevamente, el ambiente cambia, las lámparas de plata brillan más, objetos en la habitación vibran, una persona al mirar su brújula nota que está enloquecida.
Nick siente que está a nada de emitir descargas electrónicas, trata de regular su respiración, tener al dragón a dos pasos de distancia hace que quiera saltarle encima y devorar su boca.
El brujo trataba con todas sus fuerzas de continuar con la reunión, comienza a hablar, pero su mirada se desvía en la manzana de adán del dragón, ver como tragaba saliva era tan jodidamente sexi.
Luego de tantas noches sin dormir, enojado por su partida y angustiado por dejar a una parte de su familia atrás, ya no se siente confundido, sabe que lo que quiere es poseer al brujo, quiere hacerlo suyo.
Cada vez que veía los labios de Nick moverse, el dragón tragaba en seco, ya no escuchó ninguna sola palabra a causa de su corazón que sonaba como tambor de guerra.
Inconscientemente, levanta la mano para acomodar un mechón rebelde del brujo, roza su oreja cuando lo acomoda hacia atrás. Esa simple fricción hizo que el muchacho se acercara y quedaran a milímetros, a punto de un beso volcánico.
Alguien carraspea la garganta rompiendo el hechizo justo antes de que se besaran.
-Papá, estamos a días de separarnos, por favor pasemos estas últimas noches durmiendo juntos como lo hacíamos en la cueva.- Solana no podía disimular la angustia que sentía. Desde que Argolux nació han sido inseparables.
Armaron un nido de mantas en el suelo, Brante y Nick en los bordes y los niños en el medio.
Tener al dragón tan cerca hacía que su piel se erizara, el cosquilleo desde el fondo crecía, mirando al techo trataba de pensar en videojuegos, música y hasta fútbol, lo que sea para tranquilizarse.
-¿Los niños están cómodos?- Pregunta el dragón palpando las mantas. Una excusa para entrelazar sus dedos con los de Nick.
Esa corriente eléctrica los hacía vibrar en frecuencia de agonía y placer. Estaban perdidos. No durmieron en toda la noche.
A la mañana siguiente todo continuó con normalidad hasta que el Espíritu de la Luna les encomienda una misión que por casualidades del destino solo dos personas pueden realizar.
-¡Oh, pero qué sorpresa!- Dice Solana de manera sarcástica. -Entonces que tengan buen viaje y nos vemos a su regreso.- Besa las mejillas de Nick y Brante y el pequeño dragón imita a su hermana.
-Padre a su regreso por favor me traen un lunalito, quiero hacer algo para mi hermano.- Esta vez se dirige al dragón, él cual solo asiente.
Esta vez su viaje sería distinto, no había niños para cuidar o vigilar, no había nadie más, solo él brujo montando el lomo de un gran dragón.
-Nick, su misión es recuperar La Piedra de Selania, un prisma de cristal resonante. Se encuentra en unas grutas escondidas qué solo con mi permiso pueden entrar. El efecto de luz que crea ese cristal es muy importante para la seguridad de Luna de Plata.- Se manifestaba la luna en un rayo gélido la noche anterior. -La creó el último rey y la escondió para que no cayera en manos equivocadas. Ambos son la esperanza del pueblo. -
Con ese hermoso discurso, Espíritu de la Luna convenció a este para de realizar el viaje.
-¿Por qué siento que caí en una trampa?- Murmuró Nick y el dragón lo escuchó. Silencio. Si era una trampa él estaba más que predispuesto.
No les tomó mucho tiempo llegar a destino, cuando entraron a las grutas reinaba el silencio, cada tanto se percibe el mercurio goteando.
-Agua mercurial.- Dijo el brujo sorprendido por la belleza del lugar. Ni en su más loco sueño imaginó que algo como eso pudiera existir.
Como estudiante de arquitectura, sus ojos se concentraron en las grandes columnas de cuarzo que sostenía el techo.
En medio del lugar, flotando en mercurio se encuentra La Piedra de Selania. El brujo y el dragón estiran sus manos para tomarla al mismo tiempo, en una fracción de segundo la Piedra toma la esencia de magnetismo eléctrico y fuego de oro, brillando de una manera celestial, haciendo que las paredes de cuarzo reflejaran tal intensidad.
-Jamás vi algo tan hermoso.- Sonrió el brujo.
-En toda mi vida, nunca encontraré algo igual.- Contestó el dragón y tomó al brujo de la cintura para unir sus labios.
que le isieron ?