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Agente Secreta Convertida En Princesa.

Agente Secreta Convertida En Princesa.

Status: Terminada
Genre:Venganza / Traiciones y engaños / Reencarnación / Mundo de fantasía / Viaje En El Tiempo / Completas
Popularitas:35.9k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Leydis Ochoa

Tras ser brutalmente traicionada por su compañera y su objetivo en una misión de alto riesgo, la letal agente Jannet Cayswell muere en un accidente orquestado. Despierta en el cuerpo de Zafiro Lawrence, la heredera de una Casa Noble en un imperio de corte de época antigua, con toques mágicos. Atrapada en una vida de etiqueta y política palaciega, Zafiro debe fingir la amnesia para sobrevivir mientras domina sus nuevas habilidades y el funcionamiento de este mundo.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11

Zafiro entró en la biblioteca. El espacio era inmenso, con estanterías que llegaban hasta el techo y el aroma a papel antiguo y madera de cedro. Ethan estaba sentado tras un escritorio de ébano, revisando mapas. Al verla entrar, se puso en pie.

Hoy no vestía las galas de príncipe. Llevaba una túnica de cuero negro y pantalones oscuros, una vestimenta de guerrero lista para la acción. Su brazo vendado estaba oculto bajo la manga, pero se movía con una ligera rigidez.

—Has venido —dijo él. Su voz, profunda y vibrante, pareció llenar el espacio entre ellos.

—No sabía que ahora dabas órdenes a través de mensajeros de los Tarth, Alteza —respondió ella, caminando hacia él con una gracia deliberada.

Ethan rodeó el escritorio. Su altura era abrumadora; Zafiro tenía que inclinar la cabeza hacia atrás para mirarlo a los ojos. Había una intensidad en su mirada gris que la hacía sentir como si estuviera siendo despojada de todas sus capas protectoras.

—Necesitaba verte —admitió él, deteniéndose a solo unos centímetros de ella—. La noche anterior fue... confusa. Pero hoy, con la mente clara, me doy cuenta de que no puedo permitir que te alejes. Los rumores dicen que tu padre planea enviarte al Norte.

—Mis padres se preocupan. Mi hermano, aún más. Pero les he dicho que me quedo.

Ethan extendió una mano y rozó la mejilla de Zafiro con el dorso de sus dedos. El contacto envió una descarga eléctrica a través de su cuerpo. Jannet, la espía, sabía que esto era un juego de poder; pero Zafiro, la mujer, estaba empezando a perderse en el calor de aquel hombre.

—¿Te quedas por el imperio, Zafiro? ¿O te quedas por mí? —susurró él, acortando la distancia hasta que sus alientos se mezclaron.

—Me quedo porque no he terminado mi venganza —respondió ella, aunque su voz flaqueó un poco—. Y porque me gusta ver cómo el gran Protector del Reino pierde la compostura cuando estoy cerca.

Ethan soltó una risa ronca y, en un movimiento rápido, la tomó por la cintura y la sentó sobre el escritorio, dispersando algunos mapas. Zafiro soltó un pequeño jadeo de sorpresa mientras sus piernas quedaban a los costados de la cadera de él.

—Eres una provocadora —dijo Ethan, hundiendo su rostro en el hueco de su cuello, aspirando su aroma—. No tienes idea de cuánto he deseado esto desde que te vi despertar en esa cama. Antes eras una niña caprichosa que perseguía a idiotas como Carlos Crane. Ahora... ahora eres un incendio que amenaza con consumirme.

—Entonces deja que te queme, Ethan —susurró ella, enredando sus dedos en el cabello rubio ceniza de él y tirando suavemente para obligarlo a mirarla.

El beso fue explosivo. No hubo preámbulos, solo una necesidad voraz. Ethan la besaba como si estuviera reclamando un territorio largamente disputado, y Zafiro respondía con una pasión que la sorprendió a ella misma. Sus manos bajaron por la espalda de él, sintiendo los músculos tensos, mientras que las manos de Ethan se deslizaban por sus muslos, subiendo por la tela de su traje de montar.

Él se separó apenas unos milímetros, sus ojos grises oscurecidos por el deseo.

—¿Sabes lo que estás haciendo? Si seguimos, no habrá vuelta atrás. No serás solo una aliada. Serás mía, y yo seré tuyo ante los ojos de Dios y de los hombres.

—Ya te lo dije, Ethan —respondió ella, su respiración agitada—. Yo no juego a medias. Si vamos a gobernar este imperio, quiero que sepas exactamente qué es lo que posees.

Ethan la levantó del escritorio como si no pesara nada y la llevó hacia un diván de terciopelo oculto tras una de las estanterías. Allí, entre las sombras de la biblioteca y el silencio de los libros antiguos, el juego de coquetería se transformó en algo mucho más profundo.

Ethan comenzó a desabrochar los botones de su traje con una lentitud tortuosa, besando cada centímetro de piel que quedaba al descubierto. Zafiro sentía que el mundo exterior —la traición de los Crane, el coma del Rey, la sobreprotección de Liam— se desvanecía. Solo existía el peso del cuerpo de Ethan sobre el suyo, el roce de sus manos grandes y expertas, y la sensación de plenitud que la embargaba.

No fue algo crudo, sino una coreografía de deseo y descubrimiento. Él la trataba como si fuera el tesoro más preciado de su reino, pero con una firmeza que le recordaba que él era el hombre que domaba dragones y ejércitos. Cuando sus cuerpos finalmente se unieron, Zafiro sintió una conexión que nunca había experimentado en su vida anterior. No era solo sexo; era la fusión de dos almas heridas que habían encontrado su contraparte.

...

Horas más tarde, Zafiro se ajustaba el traje de montar frente a un pequeño espejo de mano. Ethan estaba de pie junto a la ventana, observando el patio donde Liam seguía esperando, visiblemente impaciente.

—Tu hermano va a matarme cuando salgas —dijo Ethan con una sonrisa ladeada, aunque había una nueva luz de satisfacción en su rostro.

—Deja que lo intente —respondió Zafiro, acercándose a él y dándole un beso rápido en la mejilla—. Le vendrá bien un poco de humildad. Pero ahora, hablemos de negocios. Carlos Crane ha estado enviando flores a mi casa.

La expresión de Ethan se volvió gélida en un instante.

—Esa rata. Debería haberlo ejecutado anoche.

—No. Tengo un plan mejor. Él cree que todavía tengo sentimientos por él. Vamos a usar eso. Mañana habrá una recepción para los nobles menores en la casa Tyrell. Quiero que me dejes ir. Quiero que él crea que estoy buscando "consuelo" fuera de tu alcance.

Ethan la tomó por los hombros, su agarre era firme.

—No me gusta. Ponerte cerca de él es como poner una joya frente a un ladrón.

—Soy una joya que muerde, Ethan. Confía en mí. Necesitamos saber quiénes son sus aliados entre los Bolton y los Greyjoy. Yo conseguiré esa información. Tú, mientras tanto, asegura el consejo de regencia.

Ethan suspiró, derrotado por la lógica de ella.

—Está bien. Pero enviaré a Marcus y a un equipo de los Seaworth vestidos de civiles para que te vigilen desde las sombras. Si te toca... si tan solo te roza la mano, no esperaré a tu señal para actuar.

Zafiro sonrió, sintiéndose más empoderada que nunca. Salió de la biblioteca con la frente en alto. Liam saltó de su posición en cuanto la vio.

—¡Diez minutos, dijiste! ¡Han pasado tres horas, Zafiro! —rugió Liam, revisándola de arriba abajo—. ¿Qué ha pasado? Tienes las mejillas rojas y... ¿es eso una marca en tu cuello?

Zafiro se subió el cuello de la chaqueta con naturalidad.

—La biblioteca estaba muy calurosa, Liam. Y el Príncipe tiene mucho que decir sobre la logística de las fronteras. Vámonos a casa. Tengo mucho que preparar para la fiesta de los Tyrell.

—¿Fiesta? ¿En este momento? —Liam la siguió, protestando mientras bajaban las escaleras—. ¡Zafiro, vuelve aquí! ¡No me gusta cómo me ignoras! ¡Y juro por mi espada que si Lancaster te hizo algo, su corona no lo salvará!

Zafiro no respondió. Mientras subía a su carruaje, miró hacia la ventana de la biblioteca, donde Ethan la observaba. El juego de la venganza estaba en marcha, y por primera vez, sentía que no solo estaba recuperando su futuro, sino que estaba construyendo uno que superaba sus sueños más salvajes.

Pero en un rincón oscuro del jardín del palacio, oculto tras los arbustos de la casa Mormont, una figura observaba la partida de los Lawrence. Carlos Crane apretó los dientes, guardando una daga pequeña en su bota.

—Disfruta de tu príncipe mientras puedas, Zafiro —susurró—. Porque lo que tengo planeado para tu familia hará que desees haberme amado cuando tuviste la oportunidad.

La guerra de las rosas y las espinas apenas comenzaba.

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Noelia DiazPanal
Empieza bien, llegué aquí por recomendación de Arhuchim, seguiré leyendo. Ánimo escritora 💖😊
Carolina Carcamo Hargous
una historia muy buena inspirada por "juegos de tronos" pero yo también me confundí con esos pequeños detalles
ISABEL PECH
excelente escritora.
Ginebra
Excelente
Miroslava Soto Vigil
con todo respeto autora sería bueno q ordenaras la novela x q ese tal Carlos tiene más vidas q un gato 😂
Miroslava Soto Vigil
😂😂😂😂😂ese Carlos es inmortal
Rosmeri Garcia
me tienen loka avían metido preso a carlos en que momento salio o es su gemelo
Miroslava Soto Vigil
autora te odio 🤭🤭🤭
Miroslava Soto Vigil
rayos autora seguro stabas distraída cuando escribías la novela o te staban distrallendo 🤭🤭🤭🤭
Leydis Ochoa: Cuando estuve escribiendo estás historias, estuve escribiendo más de una a la vez, y en ese entonces estaba con bloqueo escritor, por eso hay muchos errores y cuando lo edite la publicaré nueva la historia 🤭
total 4 replies
Miroslava Soto Vigil
no sé te ocurra autora matar alos padres ah me muero si haces eso 🤭🤭🤭
Miroslava Soto Vigil
y fuiste Zoe locasa
Sara Rojas Retamal
Qué lastima que la protagonista no tuviera poderes para derrotar a la tal Zoe😭😭😭
Miroslava Soto Vigil
q suspenso caracho
Miroslava Soto Vigil
pues hay confusión autora se te chispeteo🤭
Miroslava Soto Vigil
me parece q también reencarnaron esos babosos traidores 🤭
Miroslava Soto Vigil
rayos quienes serán esas basuras 🤭
Miroslava Soto Vigil
seguro se ISO en los pantalones 😂
Miroslava Soto Vigil
entiende es celocito tu hermano 🤭
Miroslava Soto Vigil
fuera baboso 🤭
Miroslava Soto Vigil
así es Sta prota me encanta
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